miércoles, 29 de febrero de 2012

Partir de nuevo desde cero


Las abejas y las flores (Gabriele Adinolfi)

Las abejas y las flores (1999)

Si en lugar de considerar la política desde el punto de vista ideológico, tratamos de hacerlo desde el punto de vista estructural, nos damos cuenta de que se reduce a un conjunto casi invariables elementos. En el límite, este conjunto se compone de un sujeto, de un objetivo (o una serie de objetivos) y de un camino a seguir para lograr el resultado pretendido. El primer imperativo que se surge para todos aquellos que, en lugar de contentarse con ir tirando, desea lograr algo, es de hecho, ser consciente de los elementos mencionados. Esta consciencia debe ser lo más conforme posible con la realidad, a fin de poder obrar con habilidad. Esta toma de conciencia está ausente en el seno de las oposiciones de tradición ideal y con pretensión identitaria.

Ahora, cuando no se tiene claramente consciencia de los elementos que intervienen, no podemos llegar a sus fines. Si no tenemos en cuenta los subalternos rampantes que obran exclusivamente para garantizarse un alto nivel de vida, podemos afirmar con toda tranquilidad que nadie llega a obtener éxitos estables y constructivos. Los raros resultados en este dominio son en efecto episódicas, vinculada a la personalidad y al entusiasmo de una o dos personas, circunscritos geográficamente; son obtenidos con un esfuerzo excesivo y no están relacionados de ninguna manera con ningún proyecto de gran envergadura.

¿Es decir que hay una ceguera total en el dominio de la acción política? ¿Y que todo el mundo la sufre?

En general, se tiene consciencia de este límite y, o bien se lo acepta con fatalismo, como si se tratara de un mal inevitable, o bien se atribuye a otros que cometen falta, que se superará cuando se sea el gran jefe. De hecho, todo joven entusiasta, antes o después, aspira a ser el protagonista de una nueva experiencia, su experiencia y se siente capaz, por una especie de gracia infusa, de cambiar de registro y de derribar los obstáculos. De hecho, después de una primera galopada entusiasta y la inicial cosecha de acuerdos, más de fachada que de sustancia, después de un periodo fluido y dinámico caracterizado por proyectos tan fantásticos como surrealistas, cada nueva aventura acaba por seguir el mismo curso que las anteriores y por agotarla; ha perdido su impulso y ha alcanzado sus límites físicos. Al final sus fracasos políticos y existenciales predominan de lejos sobre el capital humano adquirido. En cualquier caso, estará desmotivado.

Los más capaces y los más inteligente, o, en todo caso los más concretos, en efecto, terminan regularmente abandonado el circo, disgustado por el fracaso, pero sobre todo por la estupidez difusa que es incluso visualizada, como si se tratara de una virtud. Por consiguiente, aparte de unos pocos tercos de calidad, no queda sobre el terreno más que los menos brillantes, los que son psicológicamente frágiles y los parásitos; todos juntos forman una especie de sarro que se opone a cualquier espíritu innovador y en la que inevitablemente se encierran las generaciones jóvenes, rápidamente ganadas por la mismo atrofia.

¿Se trata de un destino inevitable, o es posible cambiar de registro?
Se tratará de un destino, siempre y cuando los protagonistas de una experiencia política no sean plenamente conscientes de lo que hacen y de lo que realmente son. Sobre el papel, esta anomalía puede parecer fácil de suprimir; por el contrario, es algo extremadamente difícil de resolver porque no hay nada más difícil de corregir que los defectos de aptitud. No es casualidad que el proceso inicial de asimilación de una disciplina marcial o un paso de danza es mucho más largo y doloroso que el dominio, una vez que aprendidos los gestos, de los movimientos más complejos. Y todo el mundo sabe que cuanto más viejo se es cuando se ensaya un arte marcial u otra clase de movimiento, se encontrarán más dificultades para asimilar las bases. Y esto es así no tanto porque con la edad, los músculos se oxidan que a causa de la esclerosis debida a una experiencia de larga duración en otras formas de expresión corporal. Una transformación tan radical se revela aún más difícil cuando se entra en el dominio de la mentalidad pura y simple, sobre todo si la presunción y la obstinación impiden ponerse en tela de juicio. Pues de lo que se trata verdaderamente, es ir al gimnasio para aprender los movimientos, los reflejos, partiendo de cero; de corregir la posición en la que se ha esclerosado, renunciando incluso a lo que nos parece efectivo a luz de una experiencia directa, pero desafortunadamente circunscrita a un dominio que nos es conocido y, por tanto, extremadamente limitado. En otras palabras, se trata de corregir, TODO, para aprender a utilizar el arte con una eficacia constante. Como se ve, nada se da por sentado. La humildad, la funcionalidad e impersonalidad necesarias para llegar a este punto, a despecho del hecho que se oye mucho hablar, son cualidades muy raras. Es preciso limpiar, intervenir resueltamente sobre el mental para ponerse en cuestión sin la menor indulgencia y poder partir de nuevo desde cero.



Gabriele Adinolfi Pensées corsairesLes Editios du Lore. 2008Pp 321-323

sábado, 25 de febrero de 2012

Innovar


Innovar

Ligarse a los Principios y darles un segundo soplo; actualizar, hablar una lengua moderna; utilizar símbolos que no sean añejos, sino que sean idénticos a los que hacen vibrar el mundo. Es así como se renace.

No es colgándose del pasado como se puede regenerarlo; más vale quedar----- replegado sobre si mismo que innovar deformando. Los que, cuando innovan, abandonan los Principios, hablan la lengua de los otros, utilizan símbolos artificiales o falsos o no utilizan ninguno, no son innovadores, sino más bien miserables peones próximos al decline existencial y a la nada política.

Gabriele AdinolfiPensées corsairesLes Editios du Lore. 2008

viernes, 24 de febrero de 2012

¿Qué concepción del mundo es la superior?


El resultado evidente de la fusión de las Civilizaciones será la creación de una nueva Civilización única que tomará el testigo de las desaparecidas por fusión. Lo que no se cuestiona, debido a los dogmas ideológicos y a la Inquisición de lo Políticamente Correcto, es si esta muerte de las Civilizaciones será un paso adelante de la Humanidad o si, por el contrario, representará un desastre humano de dimensiones planetarias. Pues es indudable que significará el fin de la posibilidad de que dichas Civilizaciones sigan existiendo como hasta el momento han existido y sigan creando todo lo bueno y lo menos bueno que han creado.

"La Humanidad sale más gananciosa consintiendo a cada cual vivir a su manera que obligándole a vivir a la manera de los demás", escribió Stuart Mill. Aunque los unmundistas siempre presuman de un absoluto respeto por la realidad multicultural de nuestro mundo, lo que en realidad demuestran es el más absoluto desprecio por ella, al pretender hacer pasar a todos por el aro de un único modelo que se ha establecido como aquél hacia el que toda nación en la Tierra debe tender: el modelo demo-liberal capitalista occidental. Además de que, según va pasando el tiempo, va quedando más claro que dicho modelo no es inmune a graves problemas (paro, droga, desigualdades sociales, crisis cíclicas, Estado orwelliano, media Humanidad muriéndose de hambre, ecocidio...), no es del todo comprensible que se quiera imponer dicho modelo a otros pueblos totalmente ajenos a él en su creación y desenvolvimiento, y por consiguiente en sus fundamentos sociales, ideológicos y religiosos.

Los defensores de las tesis unmundistas son conscientes de que las diferencias étnicas, culturales y religiosas son de tal entidad que hacen imposible la concreción de su utopía. De ahí la voluntad de pasar una apisonadora por encima de esas diferencias para allanar el camino hacia su objetivo. El modelo que se quiere universalizar es el demo-liberal capitalista occidental, lo cual no deja de ser una imposición del mundo rico occidental sobre el resto del mundo, llamado subdesarrollado por no haber adoptado aún con plenitud dicho modelo. Y para implantar dicho modelo económico-político en los pueblos que hoy siguen más o menos ajenos a él, se impone la formulación de un edificio moral que sirva de base ideológica para dicho modelo político. Y aquí nace la que llamaremos "teoría de los Derechos Humanos", una especie de tibio humanismo biempensante con voluntad de sustitución de las viejas construcciones religiosas, molestas para esta tarea unificadora. En la búsqueda de un común denominador que pudiese amalgamar las diferencias ideológicas que caracterizan a las diversas Civilizaciones de nuestro mundo, se ha echado mano de dicha teoría de los Derechos Humanos con la vana esperanza de conseguir con ella un consenso de obligado cumplimiento, fuera del cual se quedarían las visiones del mundo destinadas a desaparecer.

Nótese que es a los Derechos Humanos a lo que se apela para criticar la distancia ideológica que separa al mundo islámico de Occidente. Así pues, el ideario musulmán vulnera los Derechos Humanos puesto que, por ejemplo, no ha instaurado el principio de un hombre/un voto; o porque establece la desigualdad de la mujer en circunstancias muchas veces escandalosas; o porque no acepta el principio de libertad religiosa. Muchas voces en Occidente insisten en la necesidad de aprovechar la actual coyuntura bélica para empezar a derribar aquellos regímenes políticos que, al no respetar los Derechos Humanos tal como han sido pensados y construidos por la tradición jurídico-política occidental, podrían ser importantes factores de desestabilización del mundo del futuro y peligros para la paz mundial.

¿Oculta la inmediatez de la acción aliada contra el terrorismo un problema de fondo más importante y complejo?

¿Será el ataque contra Al Qaeda y sus aliados talibanes el primer acto de una larga contienda entre un Occidente globalizador y un Islam refractario a la globalización?


Hace unos parrafos atrás hablábamos de la "teoría de los Derechos Humanos" como común denominador que, para ojos occidentales, podría servir para corregir las viejas diferencias ideológicas entre Civilizaciones, en aras de la consecución de un mundo futuro más racional, próspero y seguro. Calificábamos también a dicha teoría como un corpus de obligado cumplimiento, estando destinadas a desparecer las visiones del mundo que lo rechazasen.

La conocida escritora y feminista Shere Hite nos brinda un valioso ejemplo de esta doctrina universalizadora en nombre de una supuesta superioridad moral del mundo democrático occidental al que ella pertenece. En un artículo en el que denunciaba hace ya varios años (1996) la intolerante ideología de los talibanes, aprovechaba para pontificar sobre la necesidad de que las viejas ideologías desaparezcan para dar paso a un "nuevo consenso moral y ético a nivel internacional" que respete los principios de Shere Hite.

De este modo, escribe:"La batalla religiosa y política que se está librando en muchos lugares del mundo no habla de las minorías étnicas, sino de una profunda división entre dos maneras de ver la vida. Una se basa en el sistema del antiguo patriarcado en el que los hombres son guerreros y cruzados que necesitan conquistar a los demás, y la otra es la que defiende los derechos humanos individuales y que permite y lucha por la existencia de una diversidad de creencias y opiniones. Pero no hay duda de que la tolerancia debe ir acompañada de un nuevo consenso moral y ético a nivel internacional. Sólo entonces los hombres podrán canalizar sus energías en empresas realmente positivas".

Aprovecha la autora astutamente la estulticia y la barbarie que siempre acompañan a los fundamentalismos religiosos de todo tipo para barrer su legitimidad de un plumazo y pretender universalizar un mismo concepto del hombre y la sociedad por encima de toda frontera étnica, ideológica o religiosa. Esto supone un fuerte prejuicio sobre la superioridad moral de un sistema frente a los demás, lo cual no es en absoluto indiscutible.

Efectivamente, el fundamentalismo islámico implica una serie de principios y actitudes que pueden ser calificados, al menos desde una óptica occidental, como bárbaros. Pero también implica una larga serie de principios que, o bien muy difícilmente podrían ser calificados de negativos, o bien podrían ser aceptados perfectamente por la mentalidad occidental como incluso superiores a los suyos. Por otro lado, del mismo modo que a los ojos de un occidental ciertos principios o actitudes del mundo musulmán (o de otras civilizaciones) son inaceptables, a los ojos de un musulmán son igualmente inaceptables y criminales otros principios aceptados con normalidad en Occidente. Por ejemplo, el aborto, hoy generalizado en el Occidente cristiano y cuya moralidad y bondad están lejos de poder ser consideradas objetivamente, no sólo por los musulmanes, sino también por cristianos o ateos.

¿Qué concepción del mundo es la superior: la que impide a las mujeres ir a la universidad y las obliga a ir completamente tapadas por la calle pero considera el aborto un crimen inaceptable, o la que declara la total igualdad entre los sexos pero acepta el aborto? ¿La que somete a la mujer a la autoridad del marido o la que declara pomposamente la igualdad y dignidad de la mujer pero la somete a esas ridículas y degradantes ferias de muestras de carne femenina llamados concursos de belleza? ¿La que proclama la libertad de expresión absoluta, incluso para la pornografía más enferma, o la que, no disfrutando de tal amplitud en su libertad de expresión, considera la pornografía una abominación atentatoria contra la dignidad de la mujer? ¿Qué concepción del mundo está autorizada para presentarse como la susceptible de ser consensuada a nivel internacional como principio de validez universal?

Por otro lado, la teoría de los derechos humanos como base de legitimación de un nuevo orden moral universal no está exenta de inexactitudes y problemas a la hora de intentar fijar su contenido. ¿No será la concepción de los Derechos Humanos de un norteafricano musulmán muy distinta, y no sólo debido a concepciones religiosas, de la de un ciudadano de San Francisco, un cazador centroafricano, un campesino ucraniano, un indio peruano, un comerciante de Hong-Kong o un ganadero australiano? Quizá fuese esto posible si existiese el Hombre, Un Hombre. Pero no existe uno, sino mil. La famosa frase de Joseph de Maistre "He visto polacos, rusos, italianos; pero al Hombre, declaro no haberlo visto jamás" tiene hoy más sentido que nunca.

Hasta las reliquias de la barbarie más estulta y de la más negra superstición -como la ablación del clítoris en ciertas áreas africanas u otras muchas actitudes inhumanas que salpican todas y cada una de las religiones de nuestro mundo-, atrocidades que, en principio, parecen susceptibles de condena por parte de no importa qué concepción religiosa o ideológica; hasta estas atrocidades son sin embargo dificilísimas de extirpar y siempre nos encontraremos con quienes las encuentran aceptables, justificables y defendibles.

No creemos que el Occidente cristiano o cualquier otra civilización esté moralmente legitimada para censurar ningún tipo de barbaridad de origen religioso o supersticioso, cuando el propio Occidente cristiano estuvo y está saturado de ellas. Por otro lado, nos sorprendería comprobar el número de mujeres musulmanas -en principio las más interesadas en acabar con estas prácticas- que las encuentran justificables y positivas. No es tan sencillo acabar, argumentos racionales en la mano, con actitudes e ideas cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos y que han venido siendo repetidas, de generación en generación, durante siglos. Y si esto es así en lo que se refiere al ejemplo extremo que hemos mencionado, ¿cómo no será en el caso de costumbres mucho menos agresivas, mucho más arraigadas y generalizadas, como la poligamia o ciertas costumbres alimentarias derivadas de concepciones religiosas? En cuanto a costumbres alimentarias ¿quién podrá convencer a musulmanes e hindúes que se dejen de matar por las vacas que unos querrían comer y que otros consideran una divinidad? En cuanto a la poligamia, lo que en el Oriente musulmán está permitido y bien visto, en el Occidente cristiano es un delito. ¿Quién tiene razón? ¿Quién está en posesión de la verdad -suponiendo que exista para este tema una verdad-? ¿Quién y en virtud de qué principio moral superior estará legitimado para imponer su verdad a los demás?

Las cosmovisiones de cada civilización -de orígenes culturales, económicos y religiosos-, están enraizadas en lo más profundo de las poblaciones de nuestro mundo. Es conveniente recordar que el Occidente laico, escéptico y librepensador es una diminuta isla en este mundo superpoblado (y no todo Occidente es laico, escéptico y librepensador, sino sólo una pequeña parte de su población urbana). Al resto del planeta la linda teoría de los Derechos Humanos le da risa, cuando no le parece blasfema. Y creer que esto puede dejar de ser así es no haber comprendido nada del Hombre.

jueves, 23 de febrero de 2012

Contrapoder


Contrapoder

El espacio en el cual una autoridad espiritual, un modelo cultural, un organismo social, tienen la libertad de autodeterminarse y de asegurarse al mismo tiempo medios de ataque y de defensa. El paso de teoría de la ascensión al poder al programa de construcción del contrapoder caracteriza la diferencia entre las vanguardias de los años setenta y las vanguardias precedentes. En el estado actual de cosas, el contrapoder es un objetivo real, mientras que la ascensión al poder es una ilusión.

No es moco de pavo que el contrapoder puede influir mucho sobre el poder. El problema es que no es fácil de creer; en efecto debe crearse día a día, no se puede simular: existe o no existe, como lo muestran los balances. Inversamente, la fata morgana de una posible ascensión al poder de la Torre de Babel en el porvenir permite a los ociosos y los incapaces continuar a llevar su existencia ilusoria en la incoherencia cotidiana, esperando ganar la lotería, pues “hoy estamos fuera de juego, pero mañana…”


Gabriele Adinolfi

Pensées corsairesLes Editios du Lore. 2008

martes, 21 de febrero de 2012

Parlamento.


Parlamento (Gabriele Adinolfi)
Parlamento.

En su origen, era el lugar en donde se amortiguan a fuego lento las tensiones espirituales y sociales para permitir a la oligarquía quedar al abrigo de las arremetidas revolucionarias. Con el tiempo ha ido perdiendo progresivamente su poder real, Hoy día es más o menos un consejo de copropiedad que decide la manera en que conviene ejecutar las órdenes de las oligarquías. La pérdida de soberanía nacional, incluso si estaba limitada antes, así como el alargamiento de la dimensión del programa oligárquico, ha hecho del parlamento una institución que no es casi más que formal.

Gabriele AdinolfiPensées corsairesLes Editios du Lore. 2008




p.211

lunes, 20 de febrero de 2012

domingo, 19 de febrero de 2012

COMUNIDAD


Comunidad

Término que sirve hoy día para definir un conjunto orgánico (como un clan o una tribu) que la uniformidad social querría ver definitivamente muerto. La Comunidad representa el lugar donde la persona, formándose y desarrollándose, adquiere y refuerza su consistencia política (de Polis) y conserva raíces sólidas en su humus específico. Pero atención a los falsos modelos. Un gueto no es una comunidad, sino una prisión común. Un pequeño partido o un pequeño movimiento no son una comunidad sino unas empresas ruinosas. Una banda urbana es una comunidad, pero antipolítico. A menudo se califica de comunidad lo que no es más que un grupo. Para que una comunidad pueda definirse como tal, debe estar fuertemente caracterizada, y al mismo tiempo, consciente de un destino común, que atenúa las rivalidades con los grupos vecinos, ya que no es el plano horizontal, sino el plano vertical, lo que la caracteriza. Y, en la verticalidad, está la idea de Lares, que hace de la comunidad una ventana constantemente abierta sobre el pasado, como también sobre el futuro.


Gabriele Adinolfi

Pensées corsaires Les Editios du Lore. 2008

sábado, 18 de febrero de 2012

Canto a la Roma Imperial



De la mano tostada de Yugurta
se escapa una corona de marfiles.
Suena en el turbio bosque enmarañado
al ritmo exacto de los campamentos
y huyen los reyes bárbaros del Ponto,
los príncipes viciosos de Fenicia,
los galos y germanos de la selva,
ante la espada de los centuriones.

La tienda de Escipión huele a perfumes
y él, bañado en el Duero, unge de aceites
su torso, noblemente musculado
mientras en la meseta, arde Numancia.
¡No solloces, ciudad de Celtiberia!
Presidida por ásperos luceros,
abrasadora de cautivas tristes,
que bebes el licor en las vasijas,
cuyo “toten” solar es el caballo.

Por tu profunda noche neolítica,
llegan ya los calzados militares,
el verso de Virgilio a las abejas,
el mármol, la columna y el derecho,
la elipse dura del anfiteatro
y la dulzura clara de las Termas.
Salustio y Tito para tus campañas,
ecos de Cicerón en tus viñedos.
La Norma, la Medida, en los oscuros
Imperios de avestruces y elefantes
y por el claro mar deshabitado,
Diosas desnudas entre los delfines.

Tu ley, ¡oh Roma madre! el duro bronce
de tus tablas servidas por lictores
en la Britania que desdeña César
el la Hispania que sigue de Sertorio
la toga blanca y la celeste cierva
que interpreta los sueños misteriosos.
Hoy ¡Roma eterna! vibren de d'Annunzio
las estrofas en bocas abisinias.
Tu dulce lengua del Renacimiento
hablada por los papas entre mármoles
resuene en el Tigré, como un milagro.

Milenaria ciudad; leche de loba
tienen los labios que pronuncian firmes
la plenitud católica del Dogma.
Madre de Europa, Iberia que a tu trono
dio un Adriano viajero, y un Trajano
domeñador resuelto del Danubio
hoy saluda tu Imperio renacido
unida a tu destino y a tu César
contra los mercaderes de Cartago
y el Sanhedrín cobarde de Ginebra.

Agustín de Foxá
El almendro y la espada

viernes, 17 de febrero de 2012

Sistema nacional


Sistema nacional

Al hilo del tiempo, la soberanía nacional se reduce, las instituciones pierden su valor y su eficacia, el estado deviene un organismo administrativo. Igualmente decir que ninguna transformación política importante puede producirse en la mediad que se permanezca en el cuadro de la sociedad de la política espectáculo y que se piense acceder al poder por vía electoral. Una acción política eficaz se reduce entonces a la constitución de lobbies, de centros de influencia y de fuertes anclajes locales; esto nos permitirá estar por encima de todo en posición de fuerza para negociar .

Si esta acción se acompaña de una gran fuerza de imaginación simbólica y de comunicación y de una estrategia de revolución cultural concerniente a la formación de elites (de la sociedad no del gueto…) en los próximos veinte años, todavía habría alguna cosa que decir, y sobre todo, mucho que hacer.

Gabriele AdinolfiPensées corsairesLes Editios du Lore. 2008

jueves, 16 de febrero de 2012

PODERES OCULTOS DE ÁMBITO SUPRANACIONAL


Este domingo, día 19 de febrero, Lágrimas en la lluvia, atendiendo la petición de muchos de sus espectadores, nos propone como tema central del programa la posible existencia de PODERES OCULTOS DE ÁMBITO SUPRANACIONAL que tratan de imponer un NUEVO ORDEN MUNDIAL. Y para ilustrarlo podremos ver Los tres días del cóndor, película dirigida en 1975 por Sidney Pollack, que contó en el reparto con Robert Redford y Faye Dunaway como actores protagonistas. Un reparto que completaron, entre otros, nombres como los de Max Von Sydow o Cliff Robertson.

En esta ocasión, nuestros presentadores, Juan Manuel de Prada y María Cárcaba, contarán con las aportaciones de los siguientes invitados:

-- Carmelo López Arias, Editor, Traductor y Periodista. Dirigió la editorial Criterio Libros y ha sido redactor jefe del diario "El Semanal Digital", donde continúa ejerciendo como crítico literario. Colabora en el diario “La Gaceta” y en el semanario “Alba”. Ha publicado, junto con José Javier Esparza, Forjaron España, una recopilación comentada de grandes discursos de nuestra Historia. En la actualidad trabaja como director de proyectos en la editorial LibrosLibres.

-- José Luis González Quirós, Profesor de Filosofía en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor de la Escuela Contemporánea de Humanidades en Madrid. Miembro del consejo de redacción de "Nueva Revista", entre sus obras merecen destacarse Una apología del patriotismo, Repensar la cultura o El porvenir de la razón en la era digital.

-- Jesús Trillo-Figueroa, Abogado del Ilustre Colegio de Madrid, pertenece al cuerpo de Abogados del Estado. Es autor de numerosos estudios de asunto jurídico y de novelas como El Apocalipsis oculto. Entre sus ensayos merecen destacarse, por su proximidad al asunto que hoy abordamos, La ideología invisible, Una revolución silenciosa, Una tentación totalitaria: la educación para la ciudadanía o el más reciente, La ideología de género..

-- Eduardo Arroyo, Doctor en Ciencias Biológicas y socio fundador de "El Semanal Digital", donde escribe la sección titulada globalización desde hace 10 años. En ella se han abordado temas de todo tipo: históricos, científicos, políticos y económicos, desde una perspectiva que podríamos denominar "de ruptura profunda".

Cuando la nieve cae....

miércoles, 15 de febrero de 2012

Espontaneidad


Espontaneidad (Gabriele Adinolfi)
Espontaneidad


Existen hombres y mujeres que viven rectamente; que han interpretado los principios; practican las artes marciales, el alpinismo, las artes figurativas, se comprometen a favor de los niños o hacen prueba de un gran altruismo, estas personas no viven en un ghetto, no hablan mediante fonemas ideológicos, no se expresan con eslóganes, no se limitan a frecuentar a los que hablan su dialecto. Estos , sobre todo cuando viven fuera de las grandes ciudades, son respetados por todos, conocen muchas gentes, expresan con palabras simples, claras, auténticas, lo que es esencial; y son escuchados. Hacen política, pero no lo saben y experimentan a veces un sentimiento de culpabilidad porque no frecuentan asiduamente los ghettos en los cuales piensan aún que reside la autoridad a la cual querrían obedecer. Se engañan. Pero son sobre todo los que se encierran en estos ghettos los que se engañan. Deberían por el contrario ponerse a disposición de estas gentes que obran espontáneamente, ofrecerles los medios y las ayudas y enviar a los jóvenes a aprender a sus casas , no solamente que se puede actualizar lo esencial sin hacer cursilerías, sino, sobre todo , como se vive verdaderamente y que la radicalidad no es sinónimo de neurosis y aislamiento.


Gabriele Adinolfi

martes, 14 de febrero de 2012

Sobre la Reforma Laboral



Trabajo

Juan Manuel de Prada


Hace casi un siglo, Chesterton, analizando la obra de Aldous Huxley Un mundo feliz, donde se nos describe una sociedad futura sometida a un feroz proceso de alienación, escribía:

—Pero esta misma obra se está realizando en nuestro mundo. Son gente de otra clase quienes la llevan a cabo, en una conspiración de cobardes. (...) Nunca se dirá lo suficiente que lo que ha destruido a la familia en el mundo moderno ha sido el capitalismo. Sin duda podría haberlo hecho el comunismo, si hubiera tenido una oportunidad fuera de esa tierra salvaje y semimongólica en la que florece actualmente. Pero, en cuanto a lo que nos concierne, lo que ha destruido hogares, alentado divorcios y tratado las viejas virtudes domésticas cada vez con mayor deprecio, han sido la época y el poder del capitalismo. Es el capitalismo el que ha provocado una lucha moral y una competencia comercial entre los sexos; el que ha destruido la influencia de los padres a favor de la del empresario; el que ha sacado a los hombres de sus casas a la busca de trabajo; el que los ha forzado a vivir cerca de sus fábricas o de sus empresas en lugar de hacerlo cerca de sus familias; el que ha alentado por razones comerciales un desfile de publicidad y chillonas novedades que es por naturaleza la muerte de todo lo que nuestras madres y nuestros padres llamaban dignidad y modestia.

Chesterton definía el capitalismo como una «conspiración de cobardes», porque tal proceso de alienación social no lo desarrolla a las bravas, al modo del gélido cientifismo comunista, sino envolviéndolo en coartadas justificativas más o menos merengosas (pero con un parejo desprecio de la dignidad humana). Lo vemos en estos días, en los que se nos trata de convencer de que una reforma laboral que limita las garantías que asisten al trabajador en caso de despido o negociación de sus condiciones laborales... ¡favorece la contratación! Es algo tan ilógico (o cínicamente perverso) como afirmar que el divorcio exprés favorece el matrimonio, o que la retirada de vallas favorece la propiedad; pero el martilleo de la propaganda y la ofuscación ideológica pueden lograr que tales insensateces sean aceptadas como dogmas económicos. Lo que tal reforma laboral favorece es la conversión del trabajador en un instrumento del que se puede prescindir fácilmente, para ser sustituido por otro que esté dispuesto a trabajar —a modo de pieza de recambio más rentable— en condiciones más indignas, a cambio de un salario más miserable. Pero toda afirmación ilógica encierra una perversión cínica: del mismo modo que de un divorcio se pueden sacar dos matrimonios, de un despido también se pueden sacar dos puestos de trabajo (y hasta tres o cuatro); basta con desnaturalizar y rebajar la dignidad de la relación laboral que se ha roto, sustituyéndola por dos (y hasta tres o cuatro) relaciones degradadas, en las que el trabajador es defraudado en su jornal. Y defraudar al trabajador en su jornal es un pecado que clama al cielo; lo recordaba todavía Juan Pablo II en su encíclica Laborem exercens.

Lo que subyace en esta reforma laboral es la conversión del trabajo en un mero «instrumento de producción»; en donde se quiebra el principio medular de la justicia social, que establece que «el trabajo es siempre causa eficiente primaria, mientras el capital, siendo el conjunto de los medios de producción, es sólo un instrumento o causa instrumental» (Laborem exercens, 12). La quiebra del orden social del trabajo, la «conspiración de los cobardes» que avizorase Chesterton hace casi un siglo, prosigue implacable sus estrategias. Y llegará, más pronto que tarde, la venganza del cielo.

www.juanmanueldeprada.com

O´Sullivans march

lunes, 13 de febrero de 2012

Lobby


Lobby (Gabriele Adinolfi)
Lobby. Un grupo de personas ligadas por un interés común capaz de ejercer presiones sobre el mundo político para promover sus propios intereses. El sistema americano, sobre el que nos alineamos progresivamente, es un sistema lobbysta. La democracia, es decir la negación total de la participación , la disociación social, la dimensión espectacular y la estructura oligárquica , trazos característicos del sistema , hacen que hoy día los lobbyes sean el único medio de intervención política real. Sería necesario llegar a formar un lobby sacando provecho de la especificidad de la pertenencia comunitaria; es decir creando un circuito profesional, un sistema de inversiones y de manipulación sectorial de mercados de edición: para esto sería suficiente tener el método y la buena voluntad. Se podría entonces dar nacimiento a una realidad diferente de las otras, aun lobby que se encargara de la defensa de la socializad, de la libertad, de la participación, convirtiéndose tribuno moderno del pueblo. Un lobby del pueblo.


Este si se desdoblara en un ataque cultural y espiritual contra las elites y en una localización en espíritu Volk , suministraría la posibilidad de obrar sobre los tres niveles de poder real (organismos transnacionales de naturaleza privada, institución nacional, administración local) y de transformar un lugar de refugio como es la Tortuga (refugio de los piratas y corsarios) en una plataforma de contraataque.


Gabriele Adinolfi
Pensées corsaires
Les Editions du Lore. 2008

domingo, 12 de febrero de 2012

sábado, 11 de febrero de 2012

Nosotros somos hiperbóreos


"Mirémonos a la cara. Nosotros somos hiperbóreos, -sabemos muy bien cuán aparte vivimos. Ni por tierra ni por agua encontrarás el camino que conduce a los hiperbóreos; ya Píndaro supo esto de nosotros. Más allá del norte, del hielo, de la muerte - nuestra vida, nuestra felicidad... Nosotros hemos descubierto la felicidad, nosotros sabemos el camino, nosotros encontramos la salida de milenios enteros de laberinto. ¿Qué otro la ha encontrado? - Acaso el hombre moderno? Yo no sé qué hacer; yo soy todo eso que no sabe qué hacer - suspira el hombre moderno. De esa modernidad hemos estado enfermos, - de paz ambigua, de compromiso cobarde, de toda la virtuosa suciedad propia del sí y el no modernos. Esa tolerancia y largeur de corazón que perdona todo porque comprende todo es scirocco para nosotros. ¡Preferible vivir en medio del hielo que entre virtudes modernas y otros vientos del sur!... Nosotros fuimos suficientemente valientes, no tuvimos indulgencia ni con nosotros ni con los demás; pero durante largo tiempo no supimos a dónde ir con nuestra valentía. Nos volvimos sombríos, se nos llamó fatalistas. Nuestro fatum - era la plenitud, la tensión, la retención de las fuerzas. Estábamos sedientos de rayo y de acciones, permanecíamos lo más lejos posible de la felicidad de los débiles, de la resignación... Había en nuestro aire una tempestad, la naturaleza que nosotros somos se entenebrecía - pues no teníamos ningún camino. Fórmula de nuestra felicidad; un sí, un no, un línea recta, una meta...

Democracia


Democracia (Gabriele Adinolfi)

Democracia 1 Demos de en Atenas, era el término que designaba dado a todo el vecindario –barrio-. La democracia es, pues, una expresión numérica del tellus. Además, también es una timocracia o, sinónimo más tardío pero más conocida, una plutocracia (la elección, en efecto, estaba vinculada a la solvencia del solicitante, porque los dirigentes debían de pagar los gastos necesarios de su propio bolsillo). La democracia no es en absoluto el "Poder del Pueblo" (en griego, se dice Laos), sino más bien la masa de material y de la riqueza y, por lo tanto, es contraria a cualquier idea de forma. La democracia, contrariamente a los lugares comunes, no es sinónimo de participación: en Esparta, no era seguramente inferior de lo que fue en Atenas. Ni de elecciones: la Res Publica de Roma fue participativa, tenía funciones electivas, de comicios, de campañas políticas y no fue nunca democrática (fuera de los diseños sin sentido, y de todas formas abortadas de Cinna y Fimbria). Considerándolo bien por lo tanto, la democracia es el tellurismo, el poder del dinero y, por tanto, el oligarquismo asegurado. Debido a su carácter informe, destruye no sólo las diferencias, sino también el valor orgánico de toda organización social, nivela el pueblo para hacer una masa de individuos atomizados concebidos como insectos.

Democracia 2 Debido a una serie de malentendidos conceptuales y léxicos, la democracia se entiende comúnmente como participación(o, desde un marxista, como participación activa de las masas populares). Ante la evidencia de que hay efectivamente una subordinación total a un pequeña clase dominante, pero claramente dictatorial, se busca rehabilitar el nombre y la función hablando de" democracia directa ": es decir, la participación de la asamblea en la gestión de la cosa pública. Esta contradicción en los términos (en las sociedades masificadas, la democracia no es directa; si es directa no es democracia...) no es sin embargo condenable; al contrario, teniendo en cuenta el lenguaje ordinario, el concepto no debe ser rechazado a priori. En particular, es válido, si la democracia directa se desarrolla en el contexto restringido de la Polis o de la empresa porque el conocimiento de todos los candidatos hace a todo el mundo capaz de reconocer y, por tanto, aprobar la autoridad natural. La participación en la asamblea es por tanto admisible en dominios restringidos, allí donde la gente se conoce y, sobre todo, reconocen las funciones y la autoridad natural. A condición de que permanezca vigilante para frustrar las conspiraciones de los secuaces, de los poderosos inaccesibles. Y de los hambrientos tiburones.

Democracia 3 La democracia, en el sentido en que se la entiende general y erróneamente, es decir, la participación en las decisiones políticas, está en tela de juicio y progresivamente fragilizada. Además, la Trilateral apoya la necesidad de restringir la democracia desde comienzos de los años setenta. Pero si la entendemos en su verdadero significado, en su etimología, en su sentido "genético", en su naturaleza, no cesa de progresar. La multitud dominada por unos pocos oligarcas ricos se agrandó.

Democracia 4 Ahora que todos los demócratas a abandonar renuncian a exaltar la democracia, son los postfascistas los que están fascinados por ella. Hybris, mediocridad, falta de respeto, incapacidad de aceptar un límite y un papel, pretensión a tener el "derecho" a decidir, falta de un sentido de la distancia, arrogancia, frenesí crítico, relativismo absoluto, el chismorreo, la sospecha, canallería, atomización: todas estas manifestaciones de trastorno mental y espiritual, caracterizan las divagaciones cotidianas de un medio que deambula entre la acera y los foros de Internet.


Gabriele Adinolfi
Pensées corsaires
Les Editions du Lore. 2008

viernes, 10 de febrero de 2012

jueves, 9 de febrero de 2012

Dedicado a los gabachos...

COMUNICACION


Comunicación (Gabriele Adinolfi)

COMUNICACIÓN 1 Acción que permite compartir una idea. Que sea auténtica - es decir, la expresión de un sentimiento real - artificial o portadora de una serie de modelos y esquemas impuesto de manera insidiosa, responde siempre a esquemas precisos. Estos códigos tienen en cuenta miles de cosas, de la simbólica a la fonética y, sobre todo, la forma en que reacciona la psique humana a los estímulos externos.

El que de una manera u otra, quieren vivir en el mundo, debe ante todo aprender a comunicarse de manera eficaz. Lo que no significa en absoluto expresarse de manera banal empleando el lenguaje corriente y recurriendo al uso del imaginario popular, como lo creen equivocadamente los que “ se adaptan a la época”, Se trata de otra cosa: comunicar con fuerza exige una capacidad constante de innovación y de provocación. Que con la dosis de ironía necesaria y energía, provoca la simpatía y no suscita una aversión general.

COMUNICACIÓN 2 La importancia de la comunicación escapa casi íntegramente a los que están apegados a esquemas de organización obsoletos o inadaptados al momento histórico. Quien quiere cambiar las cosas encuadrando a las masas en un partido que aspira a tomar el poder comprenden siempre la comunicación como un medio de movilizar efectivos y no como un medio de actuar a fondo para transformar la sociedad. Pero este esquema, en parte efectivo en la primera mitad del siglo pasado, está ahora obsoleto (o muy por delante de su tiempo, que en la política es lo mismo).

En el sistema sociocultural y político, todo partido es un órgano atrofiado inadaptado para hacer la revolución, pero a partir del cual, si es lúcido y desapegado, es posible empezar a construir algo que valga la pena. El organismo político clásico es útil, ciertamente, pero absolutamente superado en este sistema lobbys desocializado, a lo sumo puede servir de base para alguna parte del trabajo. Por el contrario, los equipos de comunicación constituyen la vanguardia de cualquier movimiento.

Una vez que se ha comprendido este principio, es preciso comprender que lo importante no es determinar a quién beneficiará el resultado de una comunicación eficaz, quien la "capitalizará" (la eterna obsesión de los políticos), sino más bien hacer de manera que el mensaje tenga un valor en sí mismo. Pues de una manera u otra, con el tiempo, dará sus frutos en tal o tal dominio social y aprovechará, quizás cuando no se espere, a tal o tal organismo (meta) político. La reacción debe ser considerada como algo indirecto, de eficacia a largo plazo y no como especies que deben recogerse lo antes posible. Repito: no se trata de aumentar los efectivos de un organismo (lo que de todas formas se produce automáticamente cuando el buen mensaje circula), sino de actuar en y sobre la sociedad para hacer progresar una Idea del mundo.

Gabriele Adinolfi
Pensées corsaires
Les Editions du Lore. 2008

Oceano de Guerreros

martes, 7 de febrero de 2012

Autonomia


AUTONOMÍA

La capacidad de gobernarse completamente solos (solo). Concepción peligrosa.

Concepción peligrosa, porque está en equilibrio inestable entre la centralidad y el abismo, pero en todo caso, fundamental para el que se siente parte de una larga tradición de libertad viril y de política (de Polis). La idea es que el que está equilibrado y, por tanto, es parte de la aristocracia (revolucionaria) o se refiere a ella conscientemente es para el mismo, no cualquier ley, sino La ley que corresponde al Cosmos y al ritual. La ley común , la que uniformiza, la de la institución sociedad que destruye todo a su paso y multiplica los preceptos y las prohibiciones es diferente; esforzándose en reglamentar, ahoga, corta las alas, esteriliza el grano, deseca; y a continuación , impepinablemente, crea privilegios considerables, que, en nombre del código, del Estado o de Dios, destruyen la energía vital.

La autonomía es fundamental para la libertad y para la dignidad, siempre lo ha sido. Para que, contrariamente a casi todas las formas de federalismo y de regionalismo, sea superior al legalismo y al institucionalismo y no sea un factor de atomización y de individualismo, debe tener un sentido agudo de el Imperium.

Es sobre el eje del Imperium que da una ley interior y acarrea automáticamente el reconocimiento de cada comunidad en un mosaico superior, como se desarrolla la concepción clásica , guerrera, y por tanto gibelina, que en el curso de los siglos ha preservado el arte, el espíritu, y la socializad de la uniformización que se aprieta hoy día como un tornillo , aparentemente en completa quietud, con la complicidad de todas las componentes, progresistas y reaccionarias, laicas y religiosas, del panorama cultural, espiritual y político contemporáneo.




Gabriele Adinolfi Pensées corsairesLes Editios du Lore. 2008

La homosexualidad vista desde la pluralidad de la derecha



http://www.elsemanaldigital.com/blog.asp?idarticulo=92234&mes=1&ano=2009

Por qué hay una derecha homosexual que no se rinde a la izquierda gay

¿Qué tienen en común Franco Zeffirelli, Domenico Dolce, Stefano Gabbana -D&G-, Pim Fortuyn y Jörg Haider? Todos homófilos, todos de derechas, todos sin complejos.

¿Qué tendrán que ver el sexo y la política? Poco o mucho, según las opiniones, y éstas son libres en democracia. En medio de la actual confusión de ideas y del miedo creciente a tenerlas y expresarlas sin complejos, el mejor servicio que se puede hacer a la libertad (incluyendo la libertad íntima de las personas y la libertad política de la nación) es intentar aclarar las cosas. Sobre todo las más domésticas.

La libertad que en Europa no discute más que la izquierda y su séquito

La izquierda europea (que por su parte, acosada quizás por el miedo a la normalidad, se esfuerza en parecer anormal) tiene tres ideas básicas sobre el sexo desde que éste empezó a sustituir en su propaganda a la inexistente lucha de clases hacia 1968, cuando Simone de Beauvoir sustituyó a Marx ante el fracaso de éste (y no me pregunten quién de los dos es más feo). La primera es la defensa de la absoluta libertad sexual de todos los individuos, pero confundiendo libertad con total ausencia de orden y reglas: una idea más anarquista que marxista, pero en todo caso de extrema izquierda. La segunda es la imposición de esa libertad como regla de convivencia social a la que nadie se puede negar: una evidente contradicción liberticida que desata rabias incontenibles al ser señalada como tal. La tercera idea-guía de la izquierda es la acusación de homofobia, y en general de puritanismo contrario a la libertad, lanzada contra el centro y la derecha.

El centro (así se llama la parte de la derecha que no quiere ser llamada derecha) se siente mal ante esa acusación. Lejos de rechazarla, rechaza ser de derechas, y se somete a los parámetros de la izquierda. Termina pidiendo lo mismo que la izquierda pide y defendiendo lo mismo que la izquierda defiende, eso sí con retraso y circunloquios, y termina aceptando el doble sofisma de la izquierda sexual: la identificación de la propia izquierda con la libertad, de la derecha con la represión y de la libertad con la institucionalización del desorden. Es lo que entre nosotros acaban de proponer para UPN mis amigos Sergio Sayas y Fermín Alonso: una idea de izquierdas para un partido de quiere llamarse de centro y vivir de los votos de derechas pero teme ser señalado como lo que es, o más bien como lo que siempre había sido.

Hay otra parte de la derecha que se identifica con la caricatura que la izquierda dibuja desde 1968 y aun antes. Hay, sí, una "derecha Torrente", que se comporta exactamente como si estuviese a sueldo de la propaganda progre. Pero lo más curioso es que esa derecha no es la parte medular y mayoritaria de la derecha, o por mejor decir no es esa amplia parte de la derecha formada por homosexuales, por personas que usan su libertad sexual según crean y vean y por personas que defienden la libertad individual sin por ello pretender una revolución psicosocial ni someterse a los dogmas de la izquierda. Más aún: siendo verdaderamente libres de corsés.

¿Homosexual y de derechas? Muchos, y sin complejos la mayoría

Marco Fraquelli y Stefano Bucci han explorado hace poco, sin ser los primeros en tan pantanoso terreno, una aparente imposibilidad: algunos de los hombres y mujeres más visibles y contundentes de la derecha conservadora (o no tan conservadora) han sido homosexuales, bisexuales, multisexuales o, en todo caso, han vivido fuera de los cánones que desde la corrección política progre se asignan a la derecha. Y no por ello han considerado necesario rendirse a las exigencias de la izquierda, al revés.

Fraquelli y Bucci han ido de sorpresa en sorpresa, desde Gide a Montherlant pasando por Michel de Saint Pierre y Marcel Bucard, tropezando con los banquetes (por no decír orgías) decadentistas de Hermann Göring y de tantos como él, antes y después de él –porque Ernst Röhm ha cargado con una fama que no era del todo suya, y eso concediendo que no asumiendo que los nazis fuesen de derechas-, con la muy especial amistad entre Yukio Mishima y Fukushima Jiro y con las vidas transgresoras de una parte cualificada, aunque por supuesto minoritaria, de todas las derechas posibles. Y no ampliamos la lista porque, de Platón al siglo XXI, la heterosexualidad convencional podría terminar pareciendo casi una rareza entre nuestras elites, y tampoco es para tanto.

Para Giorgio Galli, es evidente que ha habido una derecha homosexual, "a pesar" del culto al orden, a la virilidad y a la decisión que están en el código genético de todas las derechas. ¿"A pesar"? En realidad, la contradicción es sólo aparente: desde el momento en que hay hombres y mujeres homosexuales es evidente que habrá homosexuales en todos los campos políticos, y en todos ellos por igual. La diferencia será de estilo personal y político.

La izquierda ha asumido –especialmente desde 1968- una "ideología gay" como parte de su ideología de género, y ha afirmado que "lo gay" es de izquierdas, y que sólo la visión del mundo de las izquierdas es apta para gays. Frente a eso, la evidencia demuestra que ha habido homosexuales (o como se les quiera llamar) en una derecha conservadora, cristiana, militante o de cualquier otro tipo imaginable, sin por ello compartir de ninguna manera la presunción totalitaria de la izquierda. Ha habido homófilos en todas las grandes variantes de la derecha, sin por ello aspirar a una ideología basada en la orientación sexual. Y ahí está precisamente está la clave.

¿Es imposible o sólo escandaloso?

No hace falta remontarse ni a Esparta ni a los mignons du Roi ni a los contemporáneos de Guido Keller en Fiume. Giorgio Almirante conocía perfectamente los gustos de Armando Plebe y lo nombró responsable cultural del MSI en 1972. Para evitar referirnos a España, todas las derechas italianas, francesas, alemanas y británicas han tenido y tienen importantes personales de aficiones, tendencias o vetas homoeróticas. No es sólo cuestión de qué ideas deben asociarse a Alessandro Cecchi Paone, Peyrefitte, Domenico Dolce, Stefano Gabbana, Franco Zeffirelli, Enrico Oliari, Otto Weininger, Alan Duncan, Pym Fortuyn, Adolf Brand y a no pocos príncipes de la sangre, de las letras, de la empresa, del espíritu y de la política cuyos nombres sería maleducado apuntar, sino también de cuántos años luz hay entre una visión tipo Torrente del asunto y la aproximación realmente abierta que en Italia ha ido desde el régimen que Almirante defendió en su juventud hasta Gianfranco Fini.

En realidad, lo curioso es que la izquierda ha hecho recaer en la derecha el "pecado" de intolerancia cuando ella misma discriminó cruelmente a Pierpaolo Pasolini por ser homosexual, como ha recordado el filósofo gay Gianni Vattimo. El destino de los homosexuales en la Unión Soviética era mucho más duro que el que sufrieron muchos de ellos en la Europa fascista, que por definición era tolerante en lo sexual siempre que no se alterase el orden y no se tratase de enemigos políticos internos. Lo mismo cabe decir de formas mucho más aceptables modernamente de la derecha política, social y cultural.

Podríamos hablar de la libertad de costumbres de la derecha europea, y nos bastaría detenernos en cualquier caso –como el británico, en el que literalmente cualquier combinación sexual imaginable o inimaginada ya se ha dado entre los más rígidos derechistas, sin que nadie haya pensado en mezclar las dos cosas ni en hacer obligatoria para todos una opción individual- para ver cómo la izquierda engaña a los homosexuales vendiendo una identificación falaz entre sexo y política. Incluso los católicos más militantes distan mucho de ser lo que la propaganda ha hecho creer a los súbditos de la izquierda. Franco Zeffirelli es homosexual, católico y de derechas, pero no "gay", según él mismo: "Soy homosexual, pero no gay, una palabra que odio, que es ofensiva y obscena". Gianfranco Corsi, nombre real de Zeffirelli, caballero del Imperio Británico, se declara católico, es totalmente contrario al llamado matrimonio entre personas del mismo sexo y a las adopciones por parte de ese tipo de parejas. El director de Jesús de Nazaret, Romeo y Julieta, Té con Mussolini y Hermano Sol, Hermana Luna ha sido "siempre discreto en su sexualidad" y es hoy considerado el consejero del Papa en relación al mundo de la imagen y tiene "contactos continuos con los más estrechos colaboradores del Papa, como el cardenal vicario Camillo Ruini y el obispo auxiliar de Roma Rino Fisichella, grandes y fieles amigos". Y es que –contra lo que la izquierda pretende y el centro acepta- nada tiene que ver el respeto a las personas con la destrucción de las normas de convivencia.

Zeffirelli tiene la solución

Lo que dice el director de cine de sí mismo no es sólo la solución de su posición personal, sino la mejor respuesta desde cualquier derecha posible a la imposición desde cualquier izquierda imaginable. Las opciones políticas y sociales de la derecha deben defender la libertad de las personas, respetar las convicciones morales y religiosas de cada uno y a la vez hacer posible para quien realmente quiera vivirla la libertad de costumbres que fue la de la aristocracia del Antiguo Régimen. Pero eso no implica cambiar la estructura de la sociedad, el orden de las cosas ni el significado de las palabras: Zeffirelli no se lanza a exigir a la Iglesia y al Estado que cambien lo que es inmutable, sino que vive por su parte lo que libremente considera que debe vivir.

La gran aportación de la derecha a la democracia debe seguir siendo la socialización de lo aristocrático sin devaluar su calidad, y no la degradación de todo y todos al nivel más bajo. Intuitivamente es lo mismo que han pensado muchos homosexuales de muchos países, incluyendo España, donde la lista de selectos homófilos en la elite social de la derecha desde siempre se une hoy a esa masa de homosexuales anónimos que no quieren llamar matrimonio a lo que no es matrimonio, que no quieren cambiar las reglas sino vivir libremente en su margen y que, en definitiva y como siempre, votan a la derecha sin necesidad de que ésta haga guiños (a la izquierda, que no a los homosexuales) o dé pasos innecesarios, además de contrarios a sus principios y a la libertad de todos.

LOS GAYS VISTOS POR UN HETERO
Ernesto Mila

Lo mejor para empezar, es entonar el credo. Pues bien, este es mi credo sobre la materia:

Creo
que el sexo y la sexualidad son algo polimorfo. Existen muchas formas de vivir el sexo y la sexualidad. Una de ellas es la opción gay.

Creo que cualquier opción sexual pertenece al dominio de lo íntimo. Entiendo que haya gente atraída por este tipo de relación y no voy a ser yo quien lo juzgue: en tanto que acto íntimo, pertenece al dominio de lo privado. Pero si puede resultar contestable el intento de elevar este tipo de relaciones de lo íntimo a lo público y su aspiración a equipararse con la pareja heterosexual.

Creo
firmemente en los dos roles sexuales: masculino y femenino encarnados en dos tipos fisiológicos concretos: hombre y mujer, que la evolución ha adaptado física y fisiológicamente, para complementarse.

Creo
que la sexualidad tiene dos funciones: el placer y la reproducción y que ambos son instintos básicos, inseparables de la condición humana. Cuando se niega el principio del placer o cuando se pierde el instinto de la perpetuación de la especie, es que existe una patología social.

Creo que en la capacidad reproductiva da la pareja heterosexual radica su diferencia y superioridad sobre la homosexual, no apta para esa finalidad.

Creo que lo comunitario es superior a lo privado.

Creo
que el principio del placer y como lo resuelva cada individuo, pertenece al dominio de lo privado, pero la reproducción, hasta cierto punto, tiene mucho que ver con lo público: en efecto, cuando no hay nacimientos, peligra la vida de un Estado, de una familia, de un linaje y de una Comunidad; así pues, la paternidad y la maternidad, "hasta cierto punto", rebasan el dominio de lo privado. Las parejas gays, obviamente, carecen de la posibilidad de la paternidad o de la maternidad. Luego son un "menos", en relación a un "más".

Creo
que todo lo que no encuentra lugar en ese patrón de normalidad, no es "anormalidad", sino que supone distintos niveles de distanciamiento del "estándar razonable de normalidad"; más allá de un determinado punto, se alcanza, efectivamente, la anormalidad. En el sexo no todo es admisible: determinadas prácticas y formas extremas de sexo evidencian niveles obvios de anormalidad.

Creo que hay que impedir al poder público que yazca en el lecho de los amantes; no son buenas las leyes que pretendan regular el ejercicio del placer; pero el Estado si tiene mucho que decir a la hora de estimular la natalidad: todo lo que hace el Estado para estimular la natalidad es bueno; cuando un Estado desconsidera la natalidad es que ahí existe un problema. Por cierto, hoy no existen políticas de natalidad dignas de tal nombre. Luego... aquí hay un jodido problema.

Creo
que las reivindicaciones gays relativas a la abolición de cualquier tipo de discriminación por razón de sexo son asumibles por la sociedad (y, de hecho, ya han sido asumidos y difícilmente el mundo gay podría hablar hoy de discriminación).

Creo, por el contrario, que las reivindicaciones destinadas a equiparar en derechos a las parejas homosexuales con las parejas heterosexuales son muy discutibles, especialmente en lo que se refiere a la adopción.

Creo
que, tanto en el terreno de los derechos de la mujer y de los derechos de los homosexuales, ya se ha alcanzado el nivel de "normalidad". Ir más allá de ese nivel, con "discriminaciones positivas" o leyes protectoras desmesuradas, es innecesario salvo por los partidos que aspiran a ganar la sumisión clientelar de determinadas bolsas de votantes. Algunos sectores políticos han intentado cosificar en forma de votos al mundo gay asumiendo las reivindicaciones de los sectores más radicales sin creer en ellas.

Creo que algunas manifestaciones extremas del "universo gay" evidencian profundos desequilibrios interiores en sus exponentes y una obsesión enfermiza por exteriorizar la propia opción sexual.

Creo
que determinadas prácticas eróticas o alteraciones físicas voluntarias evidencian tales desequilibrios.

Creo
que hay que distinguir entre virilidad y machismo, entre tolerancia y homofilia, entre reivindicaciones asumibles y reivindicaciones fuera de toda medida, y para ello es preciso redefinir el estándar de "normalidad". En lugar de eso, la consecuencia de la "revolución sexual" iniciada en los 60 ha sido dinamitar cualquier noción de normalidad y la filtración en el curso de la confusión de propuestas razonables con reivindicaciones reprobables, derechos a la libre opción individual con obligaciones y reconocimientos por parte de la sociedad.

Creo
que la madre de todas las batallas en este terreno consiste en una necesaria redefinición de un paradigma de normalidad.

Homosexualidad: una realidad sin mitos
Aquilino Polaino-Lorente
Si hasta el año 80 se puede decir que nadie o muy poco varones presumían de su homosexualidad, a partir de esa década, se comienza a hablar ya del «orgullo gay». Salieron de la clandestinidad para afirmar: «Tenemos igual dignidad que los demás y estamos orgullosos de ser homosexuales». En lo primero llevan razón pero en lo referente al orgullo, y lo señalo como psiquiatra, puedo afirmar que se trata de una alteración.

http://www.elmundo.es/papel/2009/02/28/ultima/2604429.html

Entrevista al psiquiatra Enrique Rojas
«En muchos gays hay desajuste psicológico»


http://www.almudi.org/tabid/36/ctl/Detail/mid/379/nid/1456/pnid/0/Default.aspx
Matrimonio homosexual, una ley con fórceps. Josep Miró i Ardèvol


http://es.catholic.net/escritoresactuales/889/3109/articulo.php?id=39812

Homosexualidad y esperanza

En definitiva, la perspectiva cristiana de la homosexualidad es una apuesta por la esperanza, contra el fatalismo. Frente a las teorías freudianas, pensamos que la persona humana no se agota en su orientación sexual. A pesar de nuestros desequilibrios, mantenemos posibilidades de crecimiento y de renovación. Nosotros creemos en la dignidad del hombre, lo cual es creer en su libertad. Si no nos empleamos en la batalla por ser dueños de nuestra voluntad, acabaremos siendo esclavos de nuestros instintos.

Monseñor Munilla

La homosexualidad no es lo que era

Por César Vidal

En 1973, en contra de una extendida opinión psiquiátrica, la Asociación psiquiátrica americana (APA) excluyó la homosexualidad de los trastornos psicológicos contemplados en el DSM-III. La decisión fue calurosamente aplaudida por los grupos de presión gays como la liberación de un estigma e incluso como un acto de justicia histórico. En apariencia, la psiquiatría abandonaba un error de años.

http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/homosexualidad-militante-3499/

Homosexualidad militante
28 de Junio de 2008 - 13:14:32 - Pío Moa

A mi juicio, la homosexualidad militante no es otra cosa que la exaltación de una evidente tara, explotada política y económicamente. Su exhibición "orgullosa" cae inevitablemente en lo grotesco y prostituido, confirmando así el diagnóstico. Los militantes ejercen, además un chantaje sobre los homosexuales corrientes, cuya representación usurpan y a quienes quieren forzar a comportarse como ellos. Esos militantes dicen sentirse hostigados, pero son ellos los que hostigan sin tasa los sentimientos y las normas de la decencia, haciéndose las víctimas para impedir cualquier reacción. Los medios de masas les otorgan, además, una promoción tan gigantesca, tan desproporcionada, que solo puede obedecer a algún designio ampliamente compartido en sectores de poder. Combinada con el feminismo, la militancia homosexual es una de las principales causas del fracaso familiar en occidente.

lunes, 6 de febrero de 2012

domingo, 5 de febrero de 2012

Max Weber y el espíritu del capitalismo.


*El catolicismo romano difiere claramente del espiritu protestante


Max Weber y el espíritu del capitalismo.
Francisco Javier Gea Izquierdo


El investigador y erudito alemán Max Weber (1864-1920) es uno de los fundadores de la sociología moderna. De hecho para algunos especialistas se trata del más importante de estos (Auguste Comte, Karl Marx o Émile Durkheim) y de los estudiosos posteriores. Weber realizó extensos estudios de historia, economía, derecho y filosofía, y ha creado una obra inmensa. Entre sus aportaciones para comprender la sociedad y la política destacan sus trabajos sobre la religión, las clases sociales, la importancia de las ideas en la configuración social, los tipos de acción social y de racionalidad, la necesidad de buscar una ciencia libre de valores, la distinción entre la ética de la convicción y la de la responsabilidad, así como el desarrollo del proceso de secularización y la burocratización de las sociedades modernas. Una sola de estas investigaciones es suficiente para convertir a alguien en un destacado científico social.

En un principio se vio influido por el predominio de las teorías de Marx, si bien sus planteamientos derivaron pronto hacia una idea de la sociedad muy distinta. La diferencia fundamental entre ambos radica en que Weber rechaza el materialismo histórico marxiano, según el cual lo que mueve a la sociedad a través de la historia son las condiciones materiales de la existencia humana y no las ideas o creencias. Weber admite desde luego que las condiciones materiales de la existencia influyen en la sociedad así como en las ideas y creencias de la gente, pero también afirma que ocurre lo opuesto, es decir, que estas pueden determinar profundamente los fenómenos sociales. En este sentido su célebre obra 'La ética protestante y el espíritu del capitalismo' constituye una de las contribuciones clave de la sociología moderna. En ella, de cuya publicación se cumple ahora un siglo, su autor muestra, con una contundencia que rara vez se ve en las ciencias sociales, no ya que el protestantismo sea un producto de la sociedad capitalista, como supondría el materialismo histórico, que tanto predicamento ha tenido desde mediados del siglo XIX y durante la mayor parte del siglo XX, sino que por el contrario es el protestantismo el que da lugar al capitalismo.

En efecto este fenómeno aparece en el Norte de Europa y en los Estados Unidos a partir del siglo XVII porque la religión allí predominante es el protestantismo. Según esta trabajar duramente no es un medio para obtener dinero, sino un valor ético-ascético en sí mismo. El hombre protestante tipo no acumula dinero para luego gastárselo y vivir bien, sino porque esa actividad le da verdadero sentido religioso a su vida. El protestantismo profesaba la idea teológica de la predestinación divina, de acuerdo con la cual Dios, en su infinita omnisciencia, sabe quién se va a salvar y quién no, y haga lo que haga uno no puede cambiarlo. Lo único que le cabe al creyente es tener fe y tratar de buscar algún signo de hallarse entre los elegidos por Él. Pues bien los fundadores del protestantismo, sobre todo Calvino, creían que el signo inequívoco de haber sido elegido era tener éxito en el trabajo y en los negocios. Por eso el protestante tipo lo que procura es trabajar mucho y acumular dinero a lo largo de su vida, que invertirá para aumentar sus negocios y no para gastarlo, y eso es lo que da lugar al singular fenómeno del capitalismo.

Un ejemplo paradigmático de la mentalidad capitalista protestante, que ofrece el propio Weber en 'La ética protestante y el espíritu del capitalismo', es el de Benjamín Franklin (1706-1790), el célebre científico y político norteamericano que entre otras cosas redactó junto a Thomas Jefferson y John Adams la Declaración de Independencia de su país. Pues bien, Franklin opinaba respecto al trabajo y el ahorro lo siguiente: «El tiempo es dinero. El que puede ganar diariamente diez chelines con su trabajo y dedica a pasear la mitad del día, o a holgazanear en su cuarto, aun cuando sólo dedique seis peniques para sus diversiones, no ha de contar esto sólo, sino que en realidad ha gastado, o más bien derrochado, cinco chelines más». Desde luego, en otras sociedades y en otras épocas ha habido también gente muy ocupada en enriquecerse, pero su objetivo no era acumular dinero por acumularlo, sino tener más para poder gastarlo. Por así decirlo, llegado el caso, preferirían nacer ricos y morirse pobres antes que nacer pobres y morirse ricos.

Weber también señaló que el capitalismo hacía tiempo que había olvidado su origen religioso y descansaba sobre 'fundamentos mecánicos', y fue muy crítico respecto al mismo. De sus protagonistas pensaba entre otras cosas que eran especialistas sin espíritu y gozadores sin corazón que imaginaban haber llevado a la humanidad a una fase nunca antes alcanzada. Sin embargo, no creía que el comunismo fuese mejor, porque considera al igual que Durkheim que lo único que cabe esperar de él es que empeore las cosas aumentando el nivel de burocratización de la sociedad. Con posterioridad a lo que Weber pudo estudiar, Occidente se ha hecho menos religioso (proceso que viene de largo y que anticipó con clarividencia) y de un ideario y una sociedad de la acumulación del capital se ha pasado a un ideario y una sociedad del consumo. Fenómeno este que es totalmente congruente con las ideas weberianas y cuyo comienzo puede cifrarse tal vez a partir de los años veinte, cuando se inventa en los Estados Unidos de América la compra a plazos.

Max Weber ha tenido menos predicamento fuera de los estrictos círculos intelectuales que otros autores menos decisivos, ya que su obra es muy rigurosa y carece de concesiones, pero eso no significa que sea menos relevante. Como ha señalado el sociólogo británico Anthony Giddens, la teoría weberiana del origen del capitalismo es importante, entre otras razones, por ser capaz de ir más allá de los límites del sentido común sin caer en el absurdo, por explicar un hecho sorprendente y complejo, y porque supone un enfoque capaz de abrir nuevas perspectivas en otros ámbitos de la sociología. Por eso, esta y otras ideas deWeber constituyen aún un punto de partida inestimable para tratar de entender el tiempo que tenemos por delante

sábado, 4 de febrero de 2012

Iannone en Sevillla


GIANLUCA IANNONE EN SEVILLA

http://www.sevillanoconforme.com/

...Fuera de la comedia, y, al contrario, dispuesto a incendiar todo el teatro, se encuentra, en cambio, quien sepa asumir posiciones radicales.

El radicalismo es la antítesis del extremismo. El primero es silencioso, vivido, de largo alcance, operativo; el segundo es ruidoso, escenificado, miope, inútil. No centrado en los gestos sino en las acciones, el radicalismo es, etimológicamente, la capacidad de ir a la raíz. A la raíz de uno mismo ante todo: el pensamiento radical está siempre arraigado. O mejor, debe estarlo: quien se aventura en el reino de la nada debe tener una identidad fuerte para no asumir él mismo las apariencias del enemigo. Pero pensamiento radical significa también ir a la raíz de los problemas, comprender los acontecimientos en profundidad, sabiendo ponerlos en perspectiva.

Escuela de autenticidad y de realismo, el pensamiento radical es hoy la única vía transitable que con razón se puede definir revolucionaria. Así es, porque el primer cometido de toda voluntad revolucionaria es el de descender concretamente a la realidad, más allá de la histeria y de la utopía, las dos únicas alternativas que la sociedad del espectáculo nos ofrece. Por tanto, actuar para volver a lo real. Generar nuevas conciencias. Re-despertar conciencias adormecidas. Salir de la capa sofocante de la no-verdad para volver por fin a ver las estrellas.

El mundo en el que vives no existe.

Todo lo que sabes es falso.

Abre los ojos.

Ahora.

Adriano Scianca

viernes, 3 de febrero de 2012

Alemania años veinte y treinta... (Flash-back)


Todos se afanan por “contraer deudas". Las ganancias usurarias de los bancos, las extorsiones del capital prestamista obtenidas sin esfuerzo ni trabajo, se consideran normales. Se fundan "partidos económicos” propios y se vota por las leyes de Dawes, que son el motivo fundamental de las enormes cargas impositivas. Se enredan en la más profunda servidumbre de intereses, pero al tiempo que maldicen contra éstos y contra los impuestos, se deshacen en genuflexiones ante cualquier banquero y pirata de la bolsa.

¡Turbados están los cerebros! Toda la economía se halla envilecida, despersonalizada,transformada en sociedades anónimas. Los productores se han puesto ellos mismos en manos de su mayor enemigo, el capital financiero. Profundamente endeudados, los creadores de valores en el taller, la fábrica y la oficina perciben un mísero salario. Toda ganancia del trabajo fluye a los bolsillos del poder monetario anónimo en forma de interés y dividendo. Los industriales alemanes no saben afrontar el caos producido. Exprimidos desde arriba por impuestos e intereses, amenazados desde abajo por el tronar subterráneo de las masas obreras engañadas, en encandilamiento demente se han echado al cuello del capital financiero y su"Estado", y sin embargo, son sólo tolerados por los beneficiarios y explotadores del caos actual, como negreros sobre la masa del pueblo laborioso....

Grupos, representaciones de intereses, asociaciones de combatientes, federaciones,cooperativas, sindicatos, uniones de campesinos, ligas rurales, clubes etc. (sensatas en la idea básica, pero insensatas en el caos de la vida pública actual), se esfuerzan poner orden inútilmente porque no están en ninguna parte integradas orgánicamente a la Comunidad popular. Tan sólo ávidas de conseguir pequeños beneficios para la propia clase, faltos de todo pensamiento rector, político o económico, acuden al mayor número posible de partidos políticos, reconociendo resignadamente, obedientes y serviles, la estructura político-social vigente.

Cuestan, en verdad, al pueblo alemán sumas infinitas, alimentan a numerosos síndicos,dirigentes de federaciones, directores y "ejecutivos", pero todas juntas no son de la menor utilidad. Una medida criminal ‘la inflación‘ roba a todas las cajas, despoja a todos los ahorristas, miembros de federaciones, socios de cooperativas, gremialistas, etc. Una ley impositiva, una medida desde la "mesa verde" , destruye la esperanza del trabajo de años;una ventaja parcial alcanzada tras infinitas gestiones, solicitudes y representaciones ante el Gobierno y el Reichstag, por lo general es, en el ínterin, sobrepasada por el encarecimiento creciente, por precios que siempre suben.

¡Caos y confusión! ¡Los cerebros están turbados! ¿Cómo puede vivir el campesino cuando se mata trabajando y sufriendo? ¿Cómo puede comprar el obrero cuando el comercio intermediario encarece los precios? ¿de qué sirven a funcionarios y empleados los por fin alcanzados aumentos de sueldos y salarios, si el índice del costo de la vida porcentualmente sube más alto? Pero, llenos de fe tienen la vista fija en la ayuda del Estado, precisamente el portador de la pauperización y el sometimiento del pueblo y que es cualquier cosa menos el“padre Estado”, sino el déspota recaudador de intereses y contribuciones para la plutocracia...

Debe observarse aquí que ni el orden exterior aparente de un Estado policial, ni los ejercicios acostumbrados y las correrías de saqueo legalmente permitidos deI capital financiero, ni los convenios de consorcios y trusts y otras medidas organizadas engaño popular pueden ser reconocido, como “orden" por bien que “funcionen". También una banda de forajidos tienen su "orden", una cárcel su orden carcelario." Pero desde el punto de vista de una comunidad orgánicamente articulada todas manifestaciones de nuestra vida pública son absolutamente decadentes esclavizadoras, alienantes, falsas y, observadas desde arriba, muestran un cuadro totalmente anarquizado, caótico, el cuadro de lucha de todos contra todos.

Gobierno contra pueblo, partidos contra partidos - concertando simultáneamente las alianzas más extrañas e imposibles -, parlamentos contra gobiernos, trabajadores contra empresarios, consumidores contra productores, negociantes contra productores y consumidores, propietarios de viviendas contra inquilinos, obreros contra campesinos, funcionarios contra el público, clase obrera contra burguesía, iglesia contra Estado; todos golpeando con furia ciega sobre el adversario momentáneo todos teniendo en cuenta sólo una cosa: su propio interés personal, su posición de poder, su provecho propio, los intereses de su bolsillo. Ninguno piensa que también el otro tiene su derecho a la vida, nadie reflexiona que la persecución desconsiderada del provecho propio sólo puede ser alcanzada a costa de los demás. Nadie se preocupa por el bienestar del compatriota, ni dirige la mirada hacia los elevados deberes a cumplir frente al conjunto social, ninguno quiere detenerse en el correr sin aliento en pos del enriquecimiento personal. Golpe de codo en el estómago del vecino para adelantarse y, si es que promete ventaja, se camina sobre cadáveres ¿para qué andarse con consideraciones? ¡Este es el moderno espíritu económico!

Así caza y ruge, vocifera y grita la multitud. Así empuja y tironea, pisotea y derriba a golpes el más fuerte al más débil, el más vulgar al más decente, el más bruto al más noble. La avidez de placeres mata la cultura, la arbitrariedad triunfa sobre el derecho, el interés partidario sobre el bien colectivo. El robo, la especulación y el fraude vencen al trabajo honrado. Un combate tan horroroso de todos los instintos bajos, jamás se ha visto ni oído. Involuntariamente se está tentado de pensar en las viejas predicciones del ocaso de los dioses,"cuando derecho y moral quebraron, tiempo de lobo y tiempo de hacha sobrevino; el mar brama, fuego cae del cielo, y dioses y hombres sucumben".

No nos engañemos estamos efectivamente en medio de una época de transición mundial y es comprensible que la mente primaria, el pobre espíritu extraviado ya no vea salida del caos actual. Y busque desesperado la muerte o crea próximo el fin del mundo, o se una frenéticamente al baile insensato alrededor del becerro de oro y, olvidando todas las ataduras,se lance igualmente al loco remolino. "¡Goza mientras puedas. Después de nosotros el diluvio!"

Una conmoción tan profunda de la estructura orgánica de un pueblo sólo es posible y explicable cuando los fundamentos espirituales de toda la sociedad están en ruina o son falsos, Y, en efecto, vemos que marxistas y capitalistas, economistas y dirigentes de la vida nacional rinden tributo parejamente a la misma ideología: el individualismo, El provecho propio es la única fuerza motriz, la ventaja para el estrecho círculo de la propia clase o profesión es el único objetivo...

En servidumbre del interés se encuentra el labrador que para mantener su establecimiento debe tomar "créditos", por los que debe pagar intereses tan crecidos que los intereses casi le devoran el fruto de su trabajo, o que vióse obligado a contraer deudas hipotecarias que debe arrastrar tras de sí, como eterno peso de plomo.

En servidumbre del interés se halla el obrero, que produce valores en las fábricas y los talleres por un jornal mientras el accionista sin esfuerzo ni trabajo recibe intereses, porcentajes sobre los beneficios y dividendos.

En servidumbre del interés están todos los que por medio de su trabajo espiritual o físico deben ganar su pan, mientras frente a ellos una capa numéricamente pequeña sin esfuerzo ni trabajo recibe gigantescos ingresos de sus intereses, ganancias bancarias y bursátiles, transacciones financieras, etc. No ha de pensarse aquí en los pequeños rentistas o ahorristas (ciertamente deben o debieron también ellos sus ingresos de intereses a una organización fundamentalmente errónea), puesto que a ellos a lo largo de su vida les fueron sustraídas mediante impuestos, contribuciones o de cualquier otra manera, sumas equivalentes al doble y céntuplo de sus pequeños intereses, de modo que en su vejez fácilmente se les puede pagar una parte del pleno fruto de su trabajo que antes les fuera robado. Cabe observar al respecto que con esta gente, el actual sistema de interés‘capitalista, gana una gran masa de aparentes interesados.

En servidumbre del interés se encuentra el industrial, que en trabajo tesonero ha levantado su empresa, tranformándola luego, de acuerdo con la tendencia de la época en una sociedad anónima, lo cual trae aparejado que no sea ya más el dueño de su libre decisión, sino que debe satisfacer la codicia insaciable de “consejeros de administración y accionistas", si no quiere ser despedido de su propia creación.

En servidumbre del interés se coloca todo pueblo que cubre su necesidad de dinero con«empréstitos».

En servidumbre del interés se arruina todo pueblo que entrega al poder del dinero ‘los banqueros‘, sus derechos soberanos: el manejo del dinero (soberanía financiera), sus ferrocarriles (soberanía del transporte) y la supervisión sobre los impuestos y tasas aduaneras más importantes, tal como lo hizo Alemania al aceptar las leyes de Dawes

En servidumbre del interés están todos los pueblos y gobiernos que se doblegan al poder del capital prestamista

En servidumbre del interés se halla el trabajo creativo que ha dado la primacía al dinero, de tal modo que hoy el "siervo de la economía", el dinero, se ha transformado en el «amo del trabajo» y efectivamente, en su tirano más brutal.

Servidumbre del interés es la expresión justa para las confrontaciones entre: "CAPITAL CONTRA TRABAJO", entre "SANGRE CONTRA DINERO", y entre "CREATIVIDAD CONTRA EXPLOTACION". Así relampaguean los fusilazos de esta lucha gigantesca entre la FUERZA CONTRA LA ARGUCIA, ENTRE EL ESPIRITU CONTRA LA MATERIA, ENTRE LA LIBERTAD CONTRA LA SERVIDUMBRE, ENTRE LA LUZ CONTRA LAS TINIEBLAS.

La exigencia del "quebrantamiento de la servidumbre del interés" es de un alcance tan formidable, de una importancia tan trascendental para nuestro pueblo, .... que sólo de su solución dependerá su reascender de la más profunda servidumbre y vergüenza. Aún más: dependerá de ello el reflorecimiento, la felicidad y la prosperidad, el bienestar y la cultura sobre el orbe.

EL "QUEBRANTAMIENTO DE LA SERVIDUMBRE DEL INTERES" ES EL EJE DE ACERO ALREDEDOR DEL CUAL TODO GIRA. Es mucho más que una exigencia político‘financiera. Interviene con sus premisas y efectos, con idéntica profundidad, tanto en la vida política como en la económica. Siendo una cuestión fundamental de la económica‘social incide hondamente en la vida privada de cada uno.

Exige de cada cual la decisión: servicio al pueblo o ilícito enriquecimiento privado ilimitado. Significa, pues, la solución de la “cuestión social. Está en la naturaleza de toda cuestión mundial que ella puede ser concentrada en una palabra, que se alza cual signo flameante del caos, y que 1000 libros y 100 profetas no pueden representar en todos los detalles y agotar en un pensamiento...

La función de la economía comunitaria es satisfacer, las necesidades y no una rentabilidad lo más alta posible para el capital prestamista.

Al razonamiento del hombre común le podrá parecer superfluo enfatizar especialmente sobre este obvio postulado. Al hombre que produce, al agricultor, al operario, al técnico, al artesano,al profesional, al fabricante y a todas las empresas auxiliares en el suministro y distribución de los bienes le está, por así decir, en la sangre que lo que produce se usa o consume o se utiliza como bien de canje económico. Una economía que no esté orientada a la producción y al consumo les parecerá imposible, carente de sentido.

También aquí estamos nuevamente ante una de las grandes dificultades en nuestra tarea propagandística, puesto que tenemos que decir a nuestros compatriotas que si bien tienen razón en su concepción natural acerca del sentido y el objeto del trabajo y de toda la economía comunitaria, lamentablemente nuestra así llamada economía no responde en absoluto a su finalidad y que al observar más de cerca encontrarán, por el contrario, los rasgos más alarmantes, que contravienen totalmente la función natural de la economía.

¿Qué es lo que hace el usurero y el negociante ilícito? ¿Es que esta clase tan difundida de gente piensa quizá en la satisfacción de las necesidades de consumo? ¡No! ¿Su actividad crea valores, produce algo? ¡No! Se enriquecen con la rapiña el robo y la estafa del trabajo de la Comunidad entera.

¿Qué hacen los bancos? Actúan de intermediarios en el tráfico monetario y dan “crédito". Sí, pero lo primero lo hace también el Correo, y aún en forma más barata, rápida y mejor. ¿Y a quién le da crédito el banco? ¿a los necesitados, a las masas de trabajadores que no tienen vivienda propia para poder su casa, cubriendo así la urgente necesidad social de viviendas?¡No!

¿O a los agricultores, artesanos y distribuidores que por cierto son los productores e intermediarios de los bienes de consumo económico‘comunitarios? Apenas, y sólo cuando se ofrecen «garantías» y, más allá del compromiso de reembolso se declaran dispuestos a cumplir altas contraprestaciones especiales: los “intereses". ¿Es que los bancos están interesados en que sus clientes artesanos y empresarios sean bien atendidos y auxiliados financieramente de modo tal que las funciones económico‘comunitarias sean satisfechascon eficiencia y seguridad? ¡No! Sólo están motivados por el lucro que obtendrán con los intereses y comisiones, como suelen llamarse las artes de extracción de dinero de los bancos.¿Y qué es lo producen los bancos? ¡Nada! ¿Y qué es lo que ganan? Sumas ilimitadas.

Los usureros y los ladrones públicos, los bancos y los capitalistas prestamistas profesionales no satisfacen necesidades de ninguna índole pero recaudan ingentes ganancias del sistema interés‘capitalista actualmente imperante y, más aún, ellos son los verdaderos amos, los beneficiarios y los explotadores de este “orden" económico antisocial que nos asfixia. La rentabilidad del dinero prestado es hoy la función primordial de la economía, es decir, bajo este sistema interés‘capitalista los que trabajan deben aportar buena parte del producto de su trabajo al capital prestamista de los bancos y bolsas y de la economía comunitaria.

¿Qué hace el empresario burgués? Mediante jornales lo más bajos posibles, a través del empleo de material deficiente por una parte y mediante una producción masiva y precios altos por otro lado, obtiene deslealmente el mayor provecho para su bolsillo. A él no le importa la miseria de sus obreros, a él le da lo mismo que sus mercaderías deban ser tiradas al poco tiempo como inservibles baratijas, ya que ello le significa nuevas demandas y nuevas ganancias. La masa es suficientemente ingenua como para dejarse engañar siempre de nuevo con las baratijas mientras que sean presentadas seductoramente. Este es el mal canceroso de las grandes tiendas, como veremos más adelante. Su "beneficio" esto es, la rentabilidad de su capital, es para ellas lo primordial y la “satisfacción de las necesidades" solamente medio para este fin.

En forma muy distinta ha de juzgarse, en cambio, al verdadero empresario consciente de su alta misión como dirigente económico. Este debe ser una personalidad ética, por lo menos en sentido comunitario. Su función es, en principio, reconocer las verdaderas necesidades económicas del pueblo. Frecuentemente realiza él mismo este trabajo pionero como inventor,luego tiene que averiguar los procedimientos de producción más convenientes y más baratos;sus precios deben alcanzar el límite más bajo para poder introducir sus productos; tiene que suministrar mercadería perfecta, y asegurar la reposición permanente; tiene que pagar bien a sus obreros para tener también en ellos compradores de buena capacidad adquisitiva; debe preocuparse constantemente por modernizaciones y mejoras en la empresa y en el sistema de ventas. Si hace de ello la norma directiva de su accionar, es decir, si sirve en el mejor y más alto sentido a la “satisfacción de las necesidades", entonces la ganancia llega por sí sola sin que tenga que perseguirla como su meta más alta. Así deben valorarse los verdaderos creadores de nuestra gran industria, tales como Carl Bosch, Krupp, Kirdof, Thyssen, Abbé,Mannesmann, etc., para nombrar sólo a algunos.Pero inmediatamente cambia la idiosincrasia de tales empresas cuando ya no están bajo la dirección responsable de una personalidad moral, que generalmente se ha mostrado preocupada por el bienestar de sus trabajadores, también en interés bien entendido de su empresa. Cuando éstas se transformen en sociedades anónimas o SRL se “anonimizan", se despersonalizan.


Mientras el fundador y creador de una tal empresa, puede como accionista principal preservar las viejas y sólidas tradiciones de la empresa, es posible que aún ande más o menos bien, pero casi siempre comienza al poco tiempo de la transformación la arremetida de los puros intereses lucrativos de los accionistas, esto es, de los capitalistas prestamistas profesionales.Los anteriores propietarios, las juntas directivas, los directores, dependen del «Consejo de Administración en cuanto a exigencias de mejoras en las empresas, tanto en lo que se refiere a la calidad de la producción como a las condiciones de trabajo. Y aquél no tiene ningún interés(¡más allá del de tenedor de esclavos!) en el bienestar de los obreros y de la empresa, mientras pueda obtener dividendos bien altos por el capital invertido. Esta situación se tornó devastadora con la implantación de la acción al portador, que posibilita que cualquier asaltante y estafador venido de quien sabe donde, pueda ser accionista, gran accionista y con ello propietario de las más importantes empresas industriales sin entender en lo más mínimo su funcionamiento

¿Qué son para los capitalistas prestamistas profesionales, para los grandes accionistas, para los bolsistas, estos bonos de participación â‘las acciones‘ sino “papel de juego" en la bolsa? Interés por el lugar de producción, el modo de fabricación y la situación de los trabajadores no lo tienen, por cierto, los accionistas. Más aún,generalmente no podrían enumerar siquiera los productos, las condiciones de venta, los sueldos y jornales de las empresas cuyos propietarios “legales" son en base a su paquete de acciones ilícitamente adquirido en la bolsa...

Hay que entender claramente esto y su gravisima proyección en la economía y en la Comunidad para descubrir toda la influencia funesta del sistema interés‘capitalista.

El lucro, la rentabilidad, es hoy la misión de la economía.

Las Grandes Tiendas siguen un camino algo distinto, como hemos señalado más arriba. “Incitación", bluff, creación de “necesidades"totalmente innecesarias, o sea de "lujo" constituyen sus métodos comerciales.

Palacios gigantescos, edificios de enormes dimensiones construidos con todas las artes del refinamiento, inducen a comprar objetos generalmente del todo inútiles; precios aparentemente baratos, y condiciones de pago “ventajosas" conducen a efectuar gastos superfluos, en tanto las "salas de refresco" facilitan la permanencia prolongada en el lugar. Así las Grandes Tiendas son, en realidad, sitios destinados a crear y exacerbar la manía del derroche. Pero nadie se haga la ilusión de que se le regala algo. ¿O es que las masas de compradores de las Grandes Tiendas creen que estos palacios se construyen de otro modo que no sea con sus propios ahorros? ¿Cree el visitante de las mismas que no es él mismo quien debe pagar las escaleras rodantes, los ascensores, las salas de descanso, la iluminación mágica, etc.?Si se considera, por otro lado, que la gran tienda es la ruina de la capa artesanal, que explota en la forma más cruel el trabajo a domicilio, lo mismo que al personal y que lo principal para ella es la fabricación de artículos baratos, pero de muy mala calidad, mientras que los artículos mejores generalmente son más caros que en casas serias del ramo, se justifica plenamente nuestra enérgica lucha contra este tipo de comercios.También vemos en estos establecimientos una forma de organización especial de la idea interés‘capitalista, que no sirve a la verdadera satisfacción de necesidades sino que está destinada exclusivamente a obtener enormes ganancias para los accionistas de los mismos.Desde el punto de vista supremo de la economía de satisfacción de necesidades, que no tiene nada que ver con la economía capitalista‘estatal del comunismo, como expresamente lo hacemos notar, bien por el contrario, al problema de la propiedad privada le corresponde un lugar de primer rango...

Un análisis exhaustivo no puede ser efectuado aquí, pero el que ha captado bien el concepto de trabajo no puede poner en duda ni por un momento de que los productos del trabajo deben ser propiedad del que trabaja. Ni puede el trabajador entender que los productos de su trabajo o bien sus valores correspondientes son patrimonio de una generalidad inasible, de "todos", ni le puede entrar en la mente tampoco que ellos han de pertenecer a un individuo, al capitalista. Así del concepto de trabajo bien entendido surge necesariamente el reconocimiento de la propiedad privada...