viernes, 3 de febrero de 2012

Alemania años veinte y treinta... (Flash-back)


Todos se afanan por “contraer deudas". Las ganancias usurarias de los bancos, las extorsiones del capital prestamista obtenidas sin esfuerzo ni trabajo, se consideran normales. Se fundan "partidos económicos” propios y se vota por las leyes de Dawes, que son el motivo fundamental de las enormes cargas impositivas. Se enredan en la más profunda servidumbre de intereses, pero al tiempo que maldicen contra éstos y contra los impuestos, se deshacen en genuflexiones ante cualquier banquero y pirata de la bolsa.

¡Turbados están los cerebros! Toda la economía se halla envilecida, despersonalizada,transformada en sociedades anónimas. Los productores se han puesto ellos mismos en manos de su mayor enemigo, el capital financiero. Profundamente endeudados, los creadores de valores en el taller, la fábrica y la oficina perciben un mísero salario. Toda ganancia del trabajo fluye a los bolsillos del poder monetario anónimo en forma de interés y dividendo. Los industriales alemanes no saben afrontar el caos producido. Exprimidos desde arriba por impuestos e intereses, amenazados desde abajo por el tronar subterráneo de las masas obreras engañadas, en encandilamiento demente se han echado al cuello del capital financiero y su"Estado", y sin embargo, son sólo tolerados por los beneficiarios y explotadores del caos actual, como negreros sobre la masa del pueblo laborioso....

Grupos, representaciones de intereses, asociaciones de combatientes, federaciones,cooperativas, sindicatos, uniones de campesinos, ligas rurales, clubes etc. (sensatas en la idea básica, pero insensatas en el caos de la vida pública actual), se esfuerzan poner orden inútilmente porque no están en ninguna parte integradas orgánicamente a la Comunidad popular. Tan sólo ávidas de conseguir pequeños beneficios para la propia clase, faltos de todo pensamiento rector, político o económico, acuden al mayor número posible de partidos políticos, reconociendo resignadamente, obedientes y serviles, la estructura político-social vigente.

Cuestan, en verdad, al pueblo alemán sumas infinitas, alimentan a numerosos síndicos,dirigentes de federaciones, directores y "ejecutivos", pero todas juntas no son de la menor utilidad. Una medida criminal ‘la inflación‘ roba a todas las cajas, despoja a todos los ahorristas, miembros de federaciones, socios de cooperativas, gremialistas, etc. Una ley impositiva, una medida desde la "mesa verde" , destruye la esperanza del trabajo de años;una ventaja parcial alcanzada tras infinitas gestiones, solicitudes y representaciones ante el Gobierno y el Reichstag, por lo general es, en el ínterin, sobrepasada por el encarecimiento creciente, por precios que siempre suben.

¡Caos y confusión! ¡Los cerebros están turbados! ¿Cómo puede vivir el campesino cuando se mata trabajando y sufriendo? ¿Cómo puede comprar el obrero cuando el comercio intermediario encarece los precios? ¿de qué sirven a funcionarios y empleados los por fin alcanzados aumentos de sueldos y salarios, si el índice del costo de la vida porcentualmente sube más alto? Pero, llenos de fe tienen la vista fija en la ayuda del Estado, precisamente el portador de la pauperización y el sometimiento del pueblo y que es cualquier cosa menos el“padre Estado”, sino el déspota recaudador de intereses y contribuciones para la plutocracia...

Debe observarse aquí que ni el orden exterior aparente de un Estado policial, ni los ejercicios acostumbrados y las correrías de saqueo legalmente permitidos deI capital financiero, ni los convenios de consorcios y trusts y otras medidas organizadas engaño popular pueden ser reconocido, como “orden" por bien que “funcionen". También una banda de forajidos tienen su "orden", una cárcel su orden carcelario." Pero desde el punto de vista de una comunidad orgánicamente articulada todas manifestaciones de nuestra vida pública son absolutamente decadentes esclavizadoras, alienantes, falsas y, observadas desde arriba, muestran un cuadro totalmente anarquizado, caótico, el cuadro de lucha de todos contra todos.

Gobierno contra pueblo, partidos contra partidos - concertando simultáneamente las alianzas más extrañas e imposibles -, parlamentos contra gobiernos, trabajadores contra empresarios, consumidores contra productores, negociantes contra productores y consumidores, propietarios de viviendas contra inquilinos, obreros contra campesinos, funcionarios contra el público, clase obrera contra burguesía, iglesia contra Estado; todos golpeando con furia ciega sobre el adversario momentáneo todos teniendo en cuenta sólo una cosa: su propio interés personal, su posición de poder, su provecho propio, los intereses de su bolsillo. Ninguno piensa que también el otro tiene su derecho a la vida, nadie reflexiona que la persecución desconsiderada del provecho propio sólo puede ser alcanzada a costa de los demás. Nadie se preocupa por el bienestar del compatriota, ni dirige la mirada hacia los elevados deberes a cumplir frente al conjunto social, ninguno quiere detenerse en el correr sin aliento en pos del enriquecimiento personal. Golpe de codo en el estómago del vecino para adelantarse y, si es que promete ventaja, se camina sobre cadáveres ¿para qué andarse con consideraciones? ¡Este es el moderno espíritu económico!

Así caza y ruge, vocifera y grita la multitud. Así empuja y tironea, pisotea y derriba a golpes el más fuerte al más débil, el más vulgar al más decente, el más bruto al más noble. La avidez de placeres mata la cultura, la arbitrariedad triunfa sobre el derecho, el interés partidario sobre el bien colectivo. El robo, la especulación y el fraude vencen al trabajo honrado. Un combate tan horroroso de todos los instintos bajos, jamás se ha visto ni oído. Involuntariamente se está tentado de pensar en las viejas predicciones del ocaso de los dioses,"cuando derecho y moral quebraron, tiempo de lobo y tiempo de hacha sobrevino; el mar brama, fuego cae del cielo, y dioses y hombres sucumben".

No nos engañemos estamos efectivamente en medio de una época de transición mundial y es comprensible que la mente primaria, el pobre espíritu extraviado ya no vea salida del caos actual. Y busque desesperado la muerte o crea próximo el fin del mundo, o se una frenéticamente al baile insensato alrededor del becerro de oro y, olvidando todas las ataduras,se lance igualmente al loco remolino. "¡Goza mientras puedas. Después de nosotros el diluvio!"

Una conmoción tan profunda de la estructura orgánica de un pueblo sólo es posible y explicable cuando los fundamentos espirituales de toda la sociedad están en ruina o son falsos, Y, en efecto, vemos que marxistas y capitalistas, economistas y dirigentes de la vida nacional rinden tributo parejamente a la misma ideología: el individualismo, El provecho propio es la única fuerza motriz, la ventaja para el estrecho círculo de la propia clase o profesión es el único objetivo...

En servidumbre del interés se encuentra el labrador que para mantener su establecimiento debe tomar "créditos", por los que debe pagar intereses tan crecidos que los intereses casi le devoran el fruto de su trabajo, o que vióse obligado a contraer deudas hipotecarias que debe arrastrar tras de sí, como eterno peso de plomo.

En servidumbre del interés se halla el obrero, que produce valores en las fábricas y los talleres por un jornal mientras el accionista sin esfuerzo ni trabajo recibe intereses, porcentajes sobre los beneficios y dividendos.

En servidumbre del interés están todos los que por medio de su trabajo espiritual o físico deben ganar su pan, mientras frente a ellos una capa numéricamente pequeña sin esfuerzo ni trabajo recibe gigantescos ingresos de sus intereses, ganancias bancarias y bursátiles, transacciones financieras, etc. No ha de pensarse aquí en los pequeños rentistas o ahorristas (ciertamente deben o debieron también ellos sus ingresos de intereses a una organización fundamentalmente errónea), puesto que a ellos a lo largo de su vida les fueron sustraídas mediante impuestos, contribuciones o de cualquier otra manera, sumas equivalentes al doble y céntuplo de sus pequeños intereses, de modo que en su vejez fácilmente se les puede pagar una parte del pleno fruto de su trabajo que antes les fuera robado. Cabe observar al respecto que con esta gente, el actual sistema de interés‘capitalista, gana una gran masa de aparentes interesados.

En servidumbre del interés se encuentra el industrial, que en trabajo tesonero ha levantado su empresa, tranformándola luego, de acuerdo con la tendencia de la época en una sociedad anónima, lo cual trae aparejado que no sea ya más el dueño de su libre decisión, sino que debe satisfacer la codicia insaciable de “consejeros de administración y accionistas", si no quiere ser despedido de su propia creación.

En servidumbre del interés se coloca todo pueblo que cubre su necesidad de dinero con«empréstitos».

En servidumbre del interés se arruina todo pueblo que entrega al poder del dinero ‘los banqueros‘, sus derechos soberanos: el manejo del dinero (soberanía financiera), sus ferrocarriles (soberanía del transporte) y la supervisión sobre los impuestos y tasas aduaneras más importantes, tal como lo hizo Alemania al aceptar las leyes de Dawes

En servidumbre del interés están todos los pueblos y gobiernos que se doblegan al poder del capital prestamista

En servidumbre del interés se halla el trabajo creativo que ha dado la primacía al dinero, de tal modo que hoy el "siervo de la economía", el dinero, se ha transformado en el «amo del trabajo» y efectivamente, en su tirano más brutal.

Servidumbre del interés es la expresión justa para las confrontaciones entre: "CAPITAL CONTRA TRABAJO", entre "SANGRE CONTRA DINERO", y entre "CREATIVIDAD CONTRA EXPLOTACION". Así relampaguean los fusilazos de esta lucha gigantesca entre la FUERZA CONTRA LA ARGUCIA, ENTRE EL ESPIRITU CONTRA LA MATERIA, ENTRE LA LIBERTAD CONTRA LA SERVIDUMBRE, ENTRE LA LUZ CONTRA LAS TINIEBLAS.

La exigencia del "quebrantamiento de la servidumbre del interés" es de un alcance tan formidable, de una importancia tan trascendental para nuestro pueblo, .... que sólo de su solución dependerá su reascender de la más profunda servidumbre y vergüenza. Aún más: dependerá de ello el reflorecimiento, la felicidad y la prosperidad, el bienestar y la cultura sobre el orbe.

EL "QUEBRANTAMIENTO DE LA SERVIDUMBRE DEL INTERES" ES EL EJE DE ACERO ALREDEDOR DEL CUAL TODO GIRA. Es mucho más que una exigencia político‘financiera. Interviene con sus premisas y efectos, con idéntica profundidad, tanto en la vida política como en la económica. Siendo una cuestión fundamental de la económica‘social incide hondamente en la vida privada de cada uno.

Exige de cada cual la decisión: servicio al pueblo o ilícito enriquecimiento privado ilimitado. Significa, pues, la solución de la “cuestión social. Está en la naturaleza de toda cuestión mundial que ella puede ser concentrada en una palabra, que se alza cual signo flameante del caos, y que 1000 libros y 100 profetas no pueden representar en todos los detalles y agotar en un pensamiento...

La función de la economía comunitaria es satisfacer, las necesidades y no una rentabilidad lo más alta posible para el capital prestamista.

Al razonamiento del hombre común le podrá parecer superfluo enfatizar especialmente sobre este obvio postulado. Al hombre que produce, al agricultor, al operario, al técnico, al artesano,al profesional, al fabricante y a todas las empresas auxiliares en el suministro y distribución de los bienes le está, por así decir, en la sangre que lo que produce se usa o consume o se utiliza como bien de canje económico. Una economía que no esté orientada a la producción y al consumo les parecerá imposible, carente de sentido.

También aquí estamos nuevamente ante una de las grandes dificultades en nuestra tarea propagandística, puesto que tenemos que decir a nuestros compatriotas que si bien tienen razón en su concepción natural acerca del sentido y el objeto del trabajo y de toda la economía comunitaria, lamentablemente nuestra así llamada economía no responde en absoluto a su finalidad y que al observar más de cerca encontrarán, por el contrario, los rasgos más alarmantes, que contravienen totalmente la función natural de la economía.

¿Qué es lo que hace el usurero y el negociante ilícito? ¿Es que esta clase tan difundida de gente piensa quizá en la satisfacción de las necesidades de consumo? ¡No! ¿Su actividad crea valores, produce algo? ¡No! Se enriquecen con la rapiña el robo y la estafa del trabajo de la Comunidad entera.

¿Qué hacen los bancos? Actúan de intermediarios en el tráfico monetario y dan “crédito". Sí, pero lo primero lo hace también el Correo, y aún en forma más barata, rápida y mejor. ¿Y a quién le da crédito el banco? ¿a los necesitados, a las masas de trabajadores que no tienen vivienda propia para poder su casa, cubriendo así la urgente necesidad social de viviendas?¡No!

¿O a los agricultores, artesanos y distribuidores que por cierto son los productores e intermediarios de los bienes de consumo económico‘comunitarios? Apenas, y sólo cuando se ofrecen «garantías» y, más allá del compromiso de reembolso se declaran dispuestos a cumplir altas contraprestaciones especiales: los “intereses". ¿Es que los bancos están interesados en que sus clientes artesanos y empresarios sean bien atendidos y auxiliados financieramente de modo tal que las funciones económico‘comunitarias sean satisfechascon eficiencia y seguridad? ¡No! Sólo están motivados por el lucro que obtendrán con los intereses y comisiones, como suelen llamarse las artes de extracción de dinero de los bancos.¿Y qué es lo producen los bancos? ¡Nada! ¿Y qué es lo que ganan? Sumas ilimitadas.

Los usureros y los ladrones públicos, los bancos y los capitalistas prestamistas profesionales no satisfacen necesidades de ninguna índole pero recaudan ingentes ganancias del sistema interés‘capitalista actualmente imperante y, más aún, ellos son los verdaderos amos, los beneficiarios y los explotadores de este “orden" económico antisocial que nos asfixia. La rentabilidad del dinero prestado es hoy la función primordial de la economía, es decir, bajo este sistema interés‘capitalista los que trabajan deben aportar buena parte del producto de su trabajo al capital prestamista de los bancos y bolsas y de la economía comunitaria.

¿Qué hace el empresario burgués? Mediante jornales lo más bajos posibles, a través del empleo de material deficiente por una parte y mediante una producción masiva y precios altos por otro lado, obtiene deslealmente el mayor provecho para su bolsillo. A él no le importa la miseria de sus obreros, a él le da lo mismo que sus mercaderías deban ser tiradas al poco tiempo como inservibles baratijas, ya que ello le significa nuevas demandas y nuevas ganancias. La masa es suficientemente ingenua como para dejarse engañar siempre de nuevo con las baratijas mientras que sean presentadas seductoramente. Este es el mal canceroso de las grandes tiendas, como veremos más adelante. Su "beneficio" esto es, la rentabilidad de su capital, es para ellas lo primordial y la “satisfacción de las necesidades" solamente medio para este fin.

En forma muy distinta ha de juzgarse, en cambio, al verdadero empresario consciente de su alta misión como dirigente económico. Este debe ser una personalidad ética, por lo menos en sentido comunitario. Su función es, en principio, reconocer las verdaderas necesidades económicas del pueblo. Frecuentemente realiza él mismo este trabajo pionero como inventor,luego tiene que averiguar los procedimientos de producción más convenientes y más baratos;sus precios deben alcanzar el límite más bajo para poder introducir sus productos; tiene que suministrar mercadería perfecta, y asegurar la reposición permanente; tiene que pagar bien a sus obreros para tener también en ellos compradores de buena capacidad adquisitiva; debe preocuparse constantemente por modernizaciones y mejoras en la empresa y en el sistema de ventas. Si hace de ello la norma directiva de su accionar, es decir, si sirve en el mejor y más alto sentido a la “satisfacción de las necesidades", entonces la ganancia llega por sí sola sin que tenga que perseguirla como su meta más alta. Así deben valorarse los verdaderos creadores de nuestra gran industria, tales como Carl Bosch, Krupp, Kirdof, Thyssen, Abbé,Mannesmann, etc., para nombrar sólo a algunos.Pero inmediatamente cambia la idiosincrasia de tales empresas cuando ya no están bajo la dirección responsable de una personalidad moral, que generalmente se ha mostrado preocupada por el bienestar de sus trabajadores, también en interés bien entendido de su empresa. Cuando éstas se transformen en sociedades anónimas o SRL se “anonimizan", se despersonalizan.


Mientras el fundador y creador de una tal empresa, puede como accionista principal preservar las viejas y sólidas tradiciones de la empresa, es posible que aún ande más o menos bien, pero casi siempre comienza al poco tiempo de la transformación la arremetida de los puros intereses lucrativos de los accionistas, esto es, de los capitalistas prestamistas profesionales.Los anteriores propietarios, las juntas directivas, los directores, dependen del «Consejo de Administración en cuanto a exigencias de mejoras en las empresas, tanto en lo que se refiere a la calidad de la producción como a las condiciones de trabajo. Y aquél no tiene ningún interés(¡más allá del de tenedor de esclavos!) en el bienestar de los obreros y de la empresa, mientras pueda obtener dividendos bien altos por el capital invertido. Esta situación se tornó devastadora con la implantación de la acción al portador, que posibilita que cualquier asaltante y estafador venido de quien sabe donde, pueda ser accionista, gran accionista y con ello propietario de las más importantes empresas industriales sin entender en lo más mínimo su funcionamiento

¿Qué son para los capitalistas prestamistas profesionales, para los grandes accionistas, para los bolsistas, estos bonos de participación â‘las acciones‘ sino “papel de juego" en la bolsa? Interés por el lugar de producción, el modo de fabricación y la situación de los trabajadores no lo tienen, por cierto, los accionistas. Más aún,generalmente no podrían enumerar siquiera los productos, las condiciones de venta, los sueldos y jornales de las empresas cuyos propietarios “legales" son en base a su paquete de acciones ilícitamente adquirido en la bolsa...

Hay que entender claramente esto y su gravisima proyección en la economía y en la Comunidad para descubrir toda la influencia funesta del sistema interés‘capitalista.

El lucro, la rentabilidad, es hoy la misión de la economía.

Las Grandes Tiendas siguen un camino algo distinto, como hemos señalado más arriba. “Incitación", bluff, creación de “necesidades"totalmente innecesarias, o sea de "lujo" constituyen sus métodos comerciales.

Palacios gigantescos, edificios de enormes dimensiones construidos con todas las artes del refinamiento, inducen a comprar objetos generalmente del todo inútiles; precios aparentemente baratos, y condiciones de pago “ventajosas" conducen a efectuar gastos superfluos, en tanto las "salas de refresco" facilitan la permanencia prolongada en el lugar. Así las Grandes Tiendas son, en realidad, sitios destinados a crear y exacerbar la manía del derroche. Pero nadie se haga la ilusión de que se le regala algo. ¿O es que las masas de compradores de las Grandes Tiendas creen que estos palacios se construyen de otro modo que no sea con sus propios ahorros? ¿Cree el visitante de las mismas que no es él mismo quien debe pagar las escaleras rodantes, los ascensores, las salas de descanso, la iluminación mágica, etc.?Si se considera, por otro lado, que la gran tienda es la ruina de la capa artesanal, que explota en la forma más cruel el trabajo a domicilio, lo mismo que al personal y que lo principal para ella es la fabricación de artículos baratos, pero de muy mala calidad, mientras que los artículos mejores generalmente son más caros que en casas serias del ramo, se justifica plenamente nuestra enérgica lucha contra este tipo de comercios.También vemos en estos establecimientos una forma de organización especial de la idea interés‘capitalista, que no sirve a la verdadera satisfacción de necesidades sino que está destinada exclusivamente a obtener enormes ganancias para los accionistas de los mismos.Desde el punto de vista supremo de la economía de satisfacción de necesidades, que no tiene nada que ver con la economía capitalista‘estatal del comunismo, como expresamente lo hacemos notar, bien por el contrario, al problema de la propiedad privada le corresponde un lugar de primer rango...

Un análisis exhaustivo no puede ser efectuado aquí, pero el que ha captado bien el concepto de trabajo no puede poner en duda ni por un momento de que los productos del trabajo deben ser propiedad del que trabaja. Ni puede el trabajador entender que los productos de su trabajo o bien sus valores correspondientes son patrimonio de una generalidad inasible, de "todos", ni le puede entrar en la mente tampoco que ellos han de pertenecer a un individuo, al capitalista. Así del concepto de trabajo bien entendido surge necesariamente el reconocimiento de la propiedad privada...

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