jueves, 31 de marzo de 2011

lunes, 28 de marzo de 2011

Lo primordial es la vision ideal...

“La política, como acción, es siempre refleja, de orden secundario y servil. Lo primordial siempre será el “punto de vista”, la “visión ideal”, la idea que ya señalara Platón. La idea como polen viril y fecundador de toda matriz política. Cuyo resultado, o hijo, es luego un partido o movimiento”

jueves, 24 de marzo de 2011

Lugubre sera la mañana.....



«Lúgubre será la mañana en la que al despertarnos ya no estén ahí los leopardos, en la que ya no gorjeen las bandadas de gorriones en los plátanos, no vuelva el gato solitario de sus aventuras nocturnas y los pardillos no emitan su grito de desafío hacia los matorrales que hay más allá del césped; cuando ya no haya alondras en el cielo ni conejos en el monte, cuando los halcones dejen de describir sus giros y las rocas de resonar con el grito de las gaviotas, cuando la diversidad de las especies no iluminen ya el amanecer y se haya borrado la diversidad de los,-hombres. ¡Si tal es la mañana que nos aguarda, quiera Dios que muera durante el sueño! Y, sin embargo, tal es la mañana que, a sabiendas o no preparamos, vosotros y yo, capitalistas, socialistas, blancos, amarillos y negros. Es la mañana que reclaman profesores y policías, que los filósofos llevan dos siglos exaltando, la mañana de la uniformidad, del reflejo condicionado, del mejor de los mundos, del orden absoluto, de la realidad igualitaria, de lo gris, de la reacción uniforme a unos mismos estímulos, la mañana en que sonará la campana que hará tomar al rebaño el camino del pasto. Es también la mañana por cuyo advenimiento rogamos en nuestras organizaciones sindicales, nuestras granjas colectivas, nuestros concilios eclesiásticos, nuestros sistemas de gobierno, nuestras relaciones entre Estados, nuestras nobles peticiones de un gobierno mundial. Es la mañana a que aspiramos cuando rezamos para que llegue el día en que seamos los mismos siempre. Es la mañana contra cuya venida, lo sepan o no, alzan los jóvenes su protesta. Y es una mañana que esperemos no llegue nunca.»

Gadafi por España



miércoles, 23 de marzo de 2011

Pedro Varela y Fahrenheit 451



Pedro Varela y Fahrenheit 451
23.03.11

Quedeme perplejo y con el alma transida al conocer la noticia, digamos formal, de la orden de destrucción de 2.038 ejemplares de 17 obras ensayísticas, literarias e históricas, amén de otros objetos, por cuya posesión fue condenado el escritor, editor y librero Pedro Varela a una sentencia de prisión.

En un artículo de estas características, sólo puedo repetir tópicos. Lo siento. Ya seré innovador en otro instante. Cuando la evidencia es tan brutal, cuando la mera realidad es tan apabullantemente clara, cuando el simple relato de la noticia ya deja pasmado, uno no puede buscar formas rocambolescas de decir ni comenzar una captatio benevolentiae del lector. Así que, si tópico es mi título, “Pedro Varela y Fahrenheit 451”, tópico va a ser lo que lean, pero cuanto más se diga, y desde más lugares, mejor.

Me entristece profundamente que en España, en este país de libertades tan bonito, alguien pueda ir a la cárcel por vender libros. Eso, lo primero. Y me resulta aterrador que alguien sea juzgado, ingrese en la cárcel y se ordene la (supongo) quema de ejemplares por títulos como Raza, inteligencia y educación, de H. J. Eysenck, autor de cabecera en algunas materias de las carreras de Filosofía y Psicología en España; como El pensamiento wagneriano, obra editada en el siglo XIX de Houston Stewart Chamberlain, fallecido en 1927; o textos históricos de Adolf Hitler, Corneliu Codreanu e Ion Moţa, entre otros.

¿Qué supone esta orden? ¿Que está prohibido leer estas obras en concreto? Parece ser, tal y como recoge la sentencia, citada por algún rotativo y blog, que estas obras poseen “contenido denigrante para el pueblo judío y otras minorías étnicas, mujeres, homosexuales (…)”. No las he leído todas y no puedo opinar, pero sí he leído otras con ese tipo de contenido con respecto a alguno de los colectivos que menciona y, si hubiésemos de aplicarnos a su destrucción, nos quedaríamos sin pensamiento ni en Europa ni en el mundo, y con todos los libreros y editores entre rejas: desde Aristóteles en adelante, en cuanto a la consideración de la mujer, hay donde elegir; sobre este tema, y también en el trato a los homosexuales, los libros de las grandes religiones del mundo, sin excepción (sí, los budistas también), pero sobre todo cristianos, musulmanes y judíos, habrían de ser eliminados del circuito; no olvidemos la oración de la mañana de los judíos: “gracias, Señor, por no haber nacido mujer”); ¿le toca el turno a los racistas? Ahí tienen a Miguel de Unamuno, por ejemplo, que habría de ser revisado, pues llamaba al exterminio de los indios, según contaba Gabriela Mistral; y, por supuesto, bye bye a Karl Marx, Friedrich Engels, Vladimir I. Lenin, Mao Tse Tung, el Che Guevara… así como a Jean-Paul Sartre, Roland Barthes, Michel Foucault y no sé cuántos más; los primeros por instigar y/o ejecutar, los últimos por celebrar la existencia de regímenes genocidas; y por llegar más cerca de nuestros tiempos, quiero tener un recuerdo especial para José Saramago, otro festivo apoyador de dictadores actuales, cuyos libros, empero, se ven en todos los sitios.

En pocas palabras, nada justifica una censura de obras literarias o históricas, nada, pues, ¿por dónde se empieza y por dónde se acaba? ¿Le llegará alguna vez el turno a José Antonio, a Ramiro Ledesma y a otros teóricos españoles (no quiero ni pensar en Onésimo Redondo)? ¿Se expurgarán sus obras? ¿Se prohibirán? Y esto a mí me produce escalofríos. La libertad de expresión no puede ser un arma que se coge o se quita a gusto de la ideología de quien manda, sino un derecho esencial en una sociedad occidental. Decir que los comunistas han acabado con decenas de millones de seres humanos no implica promover su exterminio. Distingamos las cosas.
Antes de cerrar el periódico, leo que además de los libros van a destruir ¡un busto de Hitler de los años 40 del siglo XX! Y aquí me pongo paranoico, ya que una de las obras que van a (supongo) quemar es sobre Richard Wagner, y entonces pienso en el busto que tengo junto al piano. ¿¡Vendrán también a por él!? Pero, uf, me tranquilizo. No es de Wagner; es de Ludwig van Beethoven. Y Beethoven, hasta que nadie diga lo contrario, aún sigue siendo inocente.

Josep Carles Lainez (Blog de Periodista Digital)
http://blogs.periodistadigital.com/reino-deseret.php/2011/03/23/pedro-varela-y-fahrenheit-451

lunes, 21 de marzo de 2011

"hombre de acción"


«¿Cómo es posible denominar "hombre de acción" a quien por su trabajo de presidente en una empresa hace ciento veinte llamadas telefónicas diarias para adelantarse a la competencia? ¿Y es tal vez un hombre de acción el que recibe elogios porque aumenta las ganancias de su sociedad viajando a países subdesarrollados y estafando a sus habitantes? Por lo general, son estos vulgares despojos sociales los que reciben el apelativo de hombres de acción en nuestro tiempo. Revueltos entre esta basura, estamos obligados a asistir a la decadencia y muerte del antiguo modelo de héroe, que ya exhala un miserable hedor. Los jóvenes no pueden dejar de observar con disgusto el vergonzoso espectáculo del modelo de héroe, al que aprendieron a conocer por las historietas, implacablemente derrotado y dejado marchitar por la sociedad a la que deberán pertenecer algún día. Y gritando su rechazo a semejante sociedad en su conjunto, intentan desesperadamente defender su pequeña divinidad» [p.233].

Yukio Mishima

martes, 15 de marzo de 2011

La legislatura que vio nacer a la derecha social


La legislatura que vio nacer a la derecha social

La legislatura Zapatero ha sido aciaga: ruptura de los consensos básicos, debilitación del tejido nacional, fortalecimiento del terrorismo etarra, radicalización social, sectarismo político… Pero al mismo tiempo, y en buena parte a causa de esa calamidad, esta legislatura ha visto también algo insólito: la movilización de la derecha social española, que ha roto su amodorrado silencio de los últimos tres decenios y ha salido a la calle para protestar contra las cesiones ante ETA, contra el desastre educativo o en defensa de la familia. Y no es sólo cuestión de voces en la vía pública: en la misma estela han surgido centenares de iniciativas, desde el mundo editorial hasta Internet pasando por el movimiento asociativo, que han transformado desde abajo el paisaje político español. En otros lugares, como Italia, lo vivieron antes.

Esta legislatura espeluznante ha sido el desencadenante definitivo de un movimiento social imparable llamado derecha social por algunos, rebelión cívica por otros o incorrección política por todos. Lo cierto es que hace años se venía gestando un descontento contra el sistema que en esta legislatura se ha hecho evidente.

Motivos:

1. Esta legislatura ha evidenciado la incoherencia del sistema. El pueblo es uno y el sistema los divide en izquierda y derecha, así como en naciones imaginarias.


Esta legislatura empezó muy mal y termina peor. La desunión del pueblo español es un hecho que se palpó en la pasada manifestación de Madrid y que ha sido una constante en los cuatro años de la era ZP. Los culpables de esta desunión son, evidentemente, toda la clase política nacional, cuyos intereses de partido prevalecen siempre sobre el interés común. Ese macabro atentado el 11 de marzo pulula como una losa ante el pueblo español, que hoy aparece desangelado, desunido, escéptico y cansado por la incompetencia de los políticos.


Esta legislatura empezó con un horrible atentado donde el PP, representado por Aznar, no actuó como debía, pues independientemente del protagonismo del atentado, el presidente debió reunir a la oposición desde el principio, encerrarse a cal y canto y decidir unidos la suspensión de las elecciones por el bien de España. De manera posterior, es el PSOE el que acosa y derriba "democráticamente" al PP del Gobierno y, no reconociendo las circunstancias irregulares en las que se produce su victoria, tampoco actúa como debiera e ignora a la oposición durante toda la legislatura.


2. La política no como servicio al pueblo sino como instrumento para perpetuarse en el poder.


En estos cuatro años de gobierno ZP, ha sido visible ante los españoles una realidad que en otros tiempos era más disimulada y es la extrema arbitrariedad en el uso de los atributos políticos para hacer de su capa un sayo y perpetuarse en el poder. El manejo indecente del uso de la justicia en beneficio propio, el uso del poder político para el beneficio del poder económico (Botín, Entrecanales...), los pactos impresentables con el nacionalismo separatista y la extrema izquierda que han obligado a replantearse el modelo de Estado, la negociación y concesiones políticas a ETA y su entorno…


3. Total desprecio hacia el pueblo en declaraciones y actos.


Las declaraciones políticas sobre el conejo o las propinas, los menosprecios hacia la familia tradicional o las amas de casa, los desprecios hacia las victimas del terrorismo, hacia aquellos que consideran a España una nación, hacia aquellos que profesan una creencia religiosa, hacia aquellos que sufren la delincuencia inmigrante… Ante estas agresiones del poder, el pueblo reacciona independientemente de su tradición política: un albañil de Lavapiés, votante tradicional del PSOE, estará harto de la delincuencia, de la inmigración, de que a una pareja homosexual la llamen matrimonio, de la ETA... La política convencional frena sus instintos de hastío, pero está cansado de aguantar lo que se le viene encima.

4. Anulación, acoso y derribo de las iniciativas independientes. Todo debe estar dentro de los parámetros establecidos.

Los sindicatos, la patronal, los medios de comunicación, las asociaciones ciudadanas, todos deben amoldarse a los valores del sistema; cualquiera que disienta es marginado social y económicamente. El aparato del sistema ha llegado a un momento de asentamiento irrespirable, el chalaneo de la derecha económica y el aparato político es incuestionable. Lo foros de libertad son atacados de manera brutal. Los valores de la modernidad son irrenunciables para la plutocracia de cualquier signo.

Conclusión:

Gran parte del pueblo ha percibido que este es el país donde los millonarios chanchullean con los políticos sin ningún pudor, donde el falso progresismo es el pensamiento unitario, donde en el mundo virtual y especulador bursátil se han obtenido los mayores beneficios de la historia, donde la inmigración nutre las empresas de especuladores sin escrúpulos que se pasan por el forro los derechos de los trabajadores; el país donde la Justicia es la herramienta de los que mandan para sus tácticas políticas, donde España carece de destino internacional, donde la patria común se cuestiona o relativiza hasta por el presidente del gobierno, donde los disidentes radiofónicos sufren el boicot sistemático, donde la familia natural es atacada.

Este no es el país que quiere el pueblo, pero sí el que demanda e impone la izquierda progresista y gran parte de la derecha económica. Los valores que nos tratan de imponer chocan frontalmente con el sentido común del pueblo español, que ha reaccionado saliendo a la calle y apoyando las iniciativas independientes que surgen en España.

El ámbito católico o las victimas del terrorismo son las áreas que más contundentemente han salido a la calle. Su independencia es absoluta, pues su protesta se asienta en valores que van mas allá de lo material, y el pueblo se identifica con ellos. Por eso el poder arremete contra la Asociación de Víctimas del Terrorismo, contra el Foro de la Familia, contra la Iglesia y la COPE, contra los historiadores independientes, contra todo aquello que se sustenta en convicciones o en valores frente a los que no pueden medrar con su dinero.

Esa es la base desde la que construir una derecha social amplia, similar a la italiana, que permita expresarse a los disidentes, alejada de iniciativas marginales y estériles.

Termino robando una conclusión de Aurelio Padovani en su articulo de 2004 Ex Roma Lux. Una derecha social, una opción política:

“Sin duda hay personas convencidas de las virtudes de esta línea de acción social y política, pero falta una vanguardia de tales características. Puede ser una cuestión de estilo, de azar, de voluntad o de comodidad individual. Puede también deberse a una conjunción negativa entre la tradición institucionalista, providencialista, mesiánica y pasiva de la derecha española, los vicios públicos y privados de la ultraderecha local y los evidentes atractivos de la vida contemporánea –incompatibles con una acción de vanguardia militante, salvo que ese Movimiento ya disponga, como en Italia, de una pequeña vida social autónoma. Pero lo cierto es que, salvo que se recuperen proyectos ahora mismo congelados, en España se puede dar la paradoja de disponer de todos los elementos objetivos necesarios para la consolidación de una derecha social y fallar precisamente el elemento subjetivo. Cuestión tal vez de pocas personas, que tal vez sí existan y sí estén preparando el trabajo remoto: ese horizonte comunitario, espiritual, ético y metapolítico, que explica el éxito y el porvenir de A.N., sería el primer punto en el orden del día de una A.N. española. Sin él, cualquier imitación no pasará de ser un intento de construir la casa por el tejado. Casi tan lamentable –“casi”, porque es preferible un militante que yerre que uno que se retire sin más a la vida privada- como la recurrente, estéril y esterilizante imitación de Le Pen, racionalmente menos atractiva e intelectualmente menos sugestiva, además”.

Alonso Calatrava

El Manifiesto.com, 27 de diciembre de 2007

viernes, 11 de marzo de 2011

Gredos, nuestro reino particular



Reino de luz y silencio
Gaston Rebuffat

El futuro alpinista ya lo ha adivinado: las montañas sólo viven por el amor de los hombres. Son bellas por muchas razones, pero también gracias al fervor de un muchacho. La técnica debe estar al servicio del entusiasmo, de lo contrario reduce el mundo de la alta montaña a las proporciones de un gimnasio. ¡Qué larga resulta la marcha que conduce a las cumbres!
Allá donde las casas, y después los árboles y, a continuación, la hierba desaparecen, nace un reino estéril, salvaje y mineral; sin embargo, en su pobreza extrema, en su desnudez total, ofrece una riqueza que no tiene precio: la felicidad que se descubre en los ojos de los que lo frecuentan.
El alpinista ha de tener músculos fuertes, dedos de acero, una técnica perfecta, aunque todo eso no sean más que herramientas. Sobre todo ama la vida, y sabe que el aire a 4.000 metros tiene un sabor particular, pero que hay que ganárselo. Mientras que muchos individuos se contentan cada día más fácilmente, el hombre en cambio tiene que mostrarse exigente consigo mismo: no puede gustarle una forma de paz que sólo sea la ausencia de vida. "Donde existe una voluntad, hay un camino". No le basta con existir, quiere vivir; no vivir peligrosamente, algo fácil y ponzoñoso. ¡Tiene un cuerpo y un alma! Las altas cumbres le proponen acción y contemplación; ayudan a los hombres a despertar sus sueños dormidos.
Pero la belleza de las cimas, libertad en los grandes espacios, la relación familiar con la naturaleza y los rudos placeres de la escalada resultarían mustios y hasta amargos sin la amistad de la cordada: amistad fraternal, hecha de amabilidad, de entrega, de alegrías y luchas compartidas.
Con frecuencia pienso en Moulin y cómo me inició. He realizado algo más de mil ascensiones en todas las épocas del año; en ocasiones tengo la impresión de que la montaña es mi reino y, pese a ello, cada vez que suelto mis cadenas, me siento muy bien y experimento ligeros escalofríos.
Como Moulin antaño, ahora "sé", pero aunque hubiese escalado todas las cimas por todos los itinerarios, nunca conocería la totalidad de ese mundo que amo; siempre estaré en camino.

Fragmento de La montaña es mi reino. Ed. Desnivel.