miércoles, 23 de febrero de 2011

sábado, 19 de febrero de 2011

Existe en toda Europa “una derecha profunda y difusa”


Observad ese último aspecto. Existe en toda Europa “una derecha profunda y difusa” que en Italia debe encontrar interpretes políticos adecuados, pero que representa el viento nuevo que sopla en nuestro continente. El desafío a la globalización, la plaga de la inmigración descontrolada, la competencia sin regular que viene de los países emergentes, las tensiones inducidas por el fundamentalismo de todo tipo, la homologación consumista que ataca el valor del ser humano y de la familia, alimentan este nuevo viento de pertenencia y de identidad. Rechazar las degeneraciones xenófobas, nostálgicas, reaccionarias y antimodernas, no debe significar refugiarse en un intelectualismo de salón lejano a la realidad. La derecha se lo puede permitir todo excepto alejarse de la realidad para encerrarse en un abstracto universo ideal.

Gianni Alemanno

viernes, 18 de febrero de 2011

RENUNCIA


RENUNCIA

Desnuda te vi,
Oh Belleza entre la Belleza
Y cegué mis ojos,
Por temor a desfallecer.

Escuché tu melodía,
Oh melodía entre melodías,
Y cerré mis oídos,
Por temor a vacilar.

Probé tu boca,
Oh dulzura entre dulzura,
Y endurecí mi corazón,
Por miedo a matar.

Cegué mis ojos,
Y cerré mis oídos,
Endurecí mi corazón
Y templé mi deseo.

Le di la espalda
A la visión que había formado,
Y hacia el camino frente a mí,
Volví mi rostro.

He vuelto el rostro,
Hacia el camino frente a mí,
Hacia la hazaña que contemplo,
Y la muerte que moriré.

Patrick Pearse

jueves, 17 de febrero de 2011

Italia, caos por la inmigracion descontrolada



http://www.elmundo.es/elmundo/2011/02/14/internacional/1297696194.html

Esta nueva izquierda, convertida al capitalismo, defiende con garras un socialismo virtual y un inmigracionismo real. En este cocktail, es difícil adivinar la parte de imbecilidad, de altruismo alucinatorio, de snobismo antirracista, de etnomasoquismo y de (peor todavía) cálculo político. El sentimiento que domina entre los colaboradores es el mismo que atrapó a las élites declinantes romanas en el siglo III: la ruindad y la cobardía, (…) y un egoísmo indiferente hacia su propio pueblo y hacia sus generaciones futuras.


La historia retendrá que los europeos, y concretamente sus burguesías declinantes, fueron los primeros responsables de la colonización de Europa y de su submersión demográfica. Los inmigrantes del Tercer Mundo, que yo considero como el enemigo principal, desde su punto de vista tienen perfecta razón para invadirnos. Ellos rellenan un vacío, al igual que los americanos rellenan un vacío ante la ausencia de los europeos en los planes geopolíticos y estratégicos.

Guillaume Faye



La frontera sur de Europa
JESÚS LAÍNZ


Siendo España la frontera sur de Europa, deberíamos estar especialmente interesados por las convulsiones sociales que agitan el norte de África, no sólo porque se trata de los populosos y crecientes vecinos que tenemos al otro lado de la piscina sino porque, desde que hace una década se abrieron las puertas a la inmigración masiva, buena parte de los que suelen llamarse “nuevos españoles” tienen allí su origen.

No hace falta ser un omnisciente teleopinador para advertir las tres fuerzas que están buscando su hueco en el futuro político de Egipto: en primer lugar, los partidarios del actual gobierno; en segundo, los que desean el establecimiento de un régimen inspirado en las democracias occidentales; y en tercero, los fundamentalistas islámicos.

Quizá no debiera pasarse por alto el significativo detalle de que los egipcios afincados en Londres que estos días han protestado ante la embajada de su país no han enarbolado pancartas reivindicando la implantación del sufragio universal, sino que sus lemas han sido bastante distintos: “Necesitamos la ley de Alá, no la ley de los hombres”, “El Islam es la solución para Egipto”, “La democracia traerá la opresión”, “La Shariah traerá la justicia”, “La democracia es el camino hacia el fuego del infierno”.

Teniendo en cuenta que estos argumentos provienen de musulmanes residentes en Occidente y dado que en en este país de maniqueos no se oyen otras voces que las de los islamófobos advenedizos de la derecha y los islamófilos irreflexivos de la izquierda, cabría hacerse un par de preguntas.

Primera pregunta, o la disyuntiva del huevo y la gallina: ¿les estamos intentando exportar el modelo occidental como consecuencia de sus ganas de yihad, o sus ganas de yihad son la consecuencia de nuestro intento de exportarles el modelo occidental?

Segunda pregunta, o la disyuntiva de Troya: ante un enemigo potencialmente hostil tenemos cuatro posibilidades.

1- Le tratamos bien en su casa y no le facilitamos el acceso a la nuestra.

2- Le tratamos bien en su casa y le facilitamos el acceso a la nuestra.

3- Le maltratamos en su casa y no le facilitamos el acceso a la nuestra.

4- Le maltratamos en su casa y le facilitamos el acceso a la nuestra.

Si yo tuviera voz y voto en la gobernación de Occidente, optaría, sin la menor duda, por la primera, tanto por motivos morales como tácticos.

Por el contrario, Occidente lleva muchas décadas optando por la diametralmente opuesta, la cuarta.

Los resultados ya se están viendo, y con el tiempo irán a más.

© Fundación DENAES

miércoles, 16 de febrero de 2011

Memoria Historica. Dresde, crimen de guerra en el corazón de Europa





http://es.wikipedia.org/wiki/Bombardeo_de_Dresde
Bombardeo de Dresde
De Wikipedia, la enciclopedia libre

El bombardeo de Dresde se llevó a cabo hacia el final de la Segunda Guerra Mundial por parte de la Royal Air Force británica (RAF) y las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos (USAAF). Con este nombre se suele hacer referencia a los cuatro ataques aéreos consecutivos que se realizaron entre el 13 y el 15 de febrero de 1945, aproximadamente doce semanas antes de la capitulación de la Alemania nazi. Durante los mismos, entraron en acción más de mil bombarderos pesados, que dejaron caer sobre la «Florencia del Elba» cerca de 4.000 toneladas de bombas altamente explosivas y dispositivos incendiarios, arrasando gran parte de la ciudad y desencadenando una tormenta de fuego que consumió el centro histórico de la misma...

En la actualidad sigue siendo uno de los episodios más polémicos de la Segunda Guerra Mundial y todavía persiste el debate sobre si la capital sajona era un objetivo de interés estratégico, tal y como aseguran fuentes militares aliadas,[11] si por el contrario el bombardeo fue una represalia desproporcionada e indiscriminada,[12] o incluso si pudo tratarse de un crimen de guerra.[13]

martes, 15 de febrero de 2011

Nueve años sin Fernandez de la Mora



Gonzalo Fernández de la Mora:
una visión crítica de la transición
http://www.nodulo.org/ec/2008/n074p14.htm

Nueve años sin Fernandez de la Mora
http://www.elsemanaldigital.com/blog.asp?idarticulo=112660&cod_aut=

http://www.ateneojovellanos.com/pdfs/fdezdmora.pdf

http://www.galeon.hispavista.com/razonespanola/r114-zul.htm

Entrevista
GONZALO FERNÁNDEZ DE LA MORA

Minuto Digital: 08.02.07

El 10 de febrero se cumplirán cinco años del fallecimiento de uno de los principales pensadores españoles de la segunda mitad del siglo XX: Gonzalo Fernández de la Mora. Ex ministro y diputado, preceptor del príncipe de España, ideólogo del régimen franquista, autor cuyos libros de pensamiento están entre los escasos traducidos del español a otras lenguas. En los años 80 fundó la revista ‘Razón Española’, que ahora dirige su hijo, con quien hablamos del legado de su padre.

El pensamiento de derechas en España en el siglo XX fue muy fecundo hasta la guerra (‘Acción Española’, Ramiro de Maeztu, José Antonio, Víctor Pradera, José Ortega y Gasset...) y después se agostó. Su padre ha sido uno de los pocos pensadores de esta corriente en la segunda mitad del siglo XX, sin embargo, la derecha política no lo ha aprovechado. ¿A qué lo atribuye, a su independencia, a su elitismo?

Los motivos son más elementales: mi padre no se avino a ocultar que la España de Franco representa uno de los periodos más gloriosos de nuestra historia desde Felipe II, y el consenso en el que están inmersas las elites políticas y mediáticas del actual régimen no permite citar con un mínimo de ecuanimidad a quienes hablan de Franco sin vituperio.

Da la impresión de que los dirigentes de la derecha española no se preocupan del ‘corpus ideológico’, sino que se limitan a copiar las innovaciones que vienen de Francia o de Estados Unidos. ¿Está de acuerdo?

La dirección doctrinal de la derecha española está sumida en un callejón sin salida desde la transformación de Alianza Popular en Partido Popular. Este cambio conllevó una redefinición política que podría resumirse en la frase: “no citar a Franco jamás, pero si fuera imprescindible, que sea para mal”. Esta asombrosa decisión ha dejado a la derecha política literalmente huérfana (es decir, sin padres), porque se ve obligada a remitirse a referencias doctrinales lejanas y dudosas (recordemos a Aznar ensalzando a Azaña ante la irrisión de la izquierda). Esta búsqueda de ideas y valores diferentes de los de la España de Franco ha obligado al PP a remontarse en el tiempo hasta Cánovas, y a oscilar sin vergüenza entre distintos modelos foráneos (por ejemplo el “patriotismo constitucional”), ninguno de los cuales tiene el menor arraigo social. La actual derecha política española sangra por la herida de la perenne negación de su dependencia personal, doctrinal, social y electoral de la España de Franco, llaga siempre abierta y que el paso de los años hace más profunda, ante las continuas embestidas de un adversario envalentonado que se apoya con naturalidad en sus propias referencias doctrinales y personales.


Usted estuvo hace unos meses en Italia para presentar una edición de ‘El crepúsculo de las ideologías’. Allí, la derecha, ¿libra la batalla de las ideas?

En Europa no existe la negación de la historia que protagoniza la actual derecha política española. El ejemplo de Italia que Ud. cita es paradigmático: el partido Alianza Nacional, que representa en torno al 15% del electorado italiano, defiende sin tapujos el pensamiento conservador. La presentación de la traducción italiana del libro de mi padre fue trasmitida por dos cadenas de televisión y recogida en la mitad de la prensa diaria con reportajes y entrevistas. En España, esa libertad de ideas es inimaginable, la derecha política mantiene una estricta censura desde hace años sobre toda cita pública de un pensador conservador hispano.

¿Cuáles cree que son las aportaciones de Fernández de la Mora más actuales a la época en que vivimos, tanto en España como en el mundo occidental?

Mi padre ha actuado como punta de lanza del pensamiento occidental sobre el Estado y las formas de gobierno a través de numerosos libros, de los cuales destacaremos El crepúsculo de las ideologías, La partitocracia, La envidia igualitaria, y Del Estado Ideal al Estado de Razón.. Recordemos que Fernández de la Mora ha sido el pensador español más traducido, después de Ortega. Su aportación esencial ha sido, en palabras de Dalmacio Negro, la “desmitificación de la política”. Esta desmitificación se ha basado en tres pilares: el primero es la progresiva pérdida de peso de las ideologías, teoría lanzada en 1964 por primera vez en el mundo; el segundo es la transformación de la democracia moderna en partitocracia, es decir, una forma de gobierno basada en la depredación de los partidos, que someten a su control toda la esfera estatal, incluyendo el poder judicial; y en tercer lugar, la envidia igualitaria como motor de las posiciones doctrinales de la izquierda y que puede resumirse en una frase: la búsqueda de la igualdad nace de la envidia hacia aquellos que son mejores. ¿Cuál es el futuro?: El Estado de Razón, es decir, el que sirve al orden, la justicia y el desarrollo a través de decisiones racionales, no apriorísticas.


Su padre fundó a principios de los 80 ‘Razón Española’, una revista de pensamiento que se acerca al número 150 sin apenas subvenciones, una proeza en España, y de cuya dirección se hizo usted cargo. ¿Cómo ha conseguido sobrevivir hasta ahora?, ¿cuáles son sus planes para el futuro?

‘Razón Española’ fue fundada por mi padre precisamente para difundir su movimiento filosófico razonalista (la aplicación de la razón en todas las áreas de la vida humana). Desde entonces, y confiamos en que lo siga siendo durante muchos años, es la revista más relevante del pensamiento conservador español. Esta hazaña se renueva a través del entusiasmo de nuestros colaboradores, todos los cuales trabajan sin compensación económica de ninguna clase, y del apoyo de nuestros lectores, que crecen de día en día.

Nuestros planes de futuro son los que han presidido nuestro pensamiento y nuestra acción desde la fundación de ‘Razón Española’: la defensa de la razón y de España.

Como diputado de Alianza Popular en las Cortes de 1977, Fernández de la Mora votó en contra de la Constitución porque fomentaba la partitocracia y el secesionismo. ¿Le parece que se han cumplido sus pronósticos?

Precisamente en el número de enero de ‘Razón Española’, un excelente estudio de Pedro González Cuevas analiza en detalle su pregunta, y su respuesta no admite dudas: las consecuencias previstas por mi padre en 1977 se han cumplido. Asalto de todas las instituciones del Estado, incluyendo el Poder Judicial, por parte de los partidos, transformación de la palabra “nacionalidad” en “nación”, vaciamiento del Estado a través del artículo 150.2 de la Constitución y toma del poder en algunas regiones por parte de minorías antiespañolas que impondrían su voluntad al conjunto de España a través de pactos con partidos nacionales.

Ante las cesiones del PP frente a CiU en 1996, mi padre dedujo que el proceso de destrucción de la unidad nacional iniciado en la Constitución del 78 era irreversible a medio plazo. Como resultado ello nos encontramos en permanente fase constituyente, acelerada por la actual ronda de nuevos Estatutos. La nueva Constitución en ciernes se basa en una transferencia diferencial de la soberanía a las regiones, creando de facto una confederación asimétrica.

En sus memorias ‘Río Arriba’, su padre habla de la guerra y del ambiente de odio que él sufrió, siendo un niño, por parte de las izquierdas en Madrid. Ahora que el PSOE propone la recuperación de la ‘Memoria Histórica’, ¿se les inculcó en su casa a usted y a sus hermanos deseos de venganza?

En mi casa y en mi familia jamás se citaron las atrocidades cometidas por las izquierdas durante la República y nuestra guerra, y únicamente se hablaba de España en positivo. Por poner un ejemplo, yo me enteré de lo que fue Paracuellos siendo ya mayor de edad, cuando tenía todavía una visión arcangélica de nuestra patria, impregnada desde la cuna. De forma general, la generación de mis padres perdonó sin el menor rencor la barbarie de lo que en la guerra se llamaron las “hordas rojas”, e hizo todo lo posible para que dichos horrores se olvidaran, como única base posible de reconciliación y convivencia. La palabra “memoria”, por definición, implica dar más valor a nuestros caídos que a los muertos del adversario, y por ello mismo sólo puede llevar al enfrentamiento y al odio, como la realidad demuestra día a día.

La única vía socialmente positiva es dar preferencia pública a la historia, y relegar la “memoria” al ámbito íntimo. Esperemos que los españoles seamos capaces de comprender esta obviedad a tiempo.

¿Qué opinión tenía Fernández de la Mora de hacia dónde va España?

Mi padre escribió numerosas páginas detallando el progresivo dominio de la razón sobre todas las actividades humanas, y explicando que ese avance comportaba una disminución de las peculiaridades nacionales. En nuestro caso concreto, preveía que la integración europea implicaría una progresiva difuminación de la España histórica, reforzada por la caída de la natalidad, la corrupción de las elites y la cesión de soberanía a la UE y a las regiones. Pensaba que nuestro futuro sería la sumisión a Europa, y confiaba en que la fortaleza germana consiguiera mantenernos en Occidente, pese a las tendencias tercermundistas de parte de la opinión pública española y de nuestra posición geográfica.

Don Gonzalo fue uno de los preceptores del entonces príncipe de España. ¿Qué opinión tenía de la Monarquía en sus últimos años?

La opinión de mi padre sobre el actual Jefe de Estado fue siempre muy pobre: un hombre de corta inteligencia, sin referencias morales y aquejado del pecado de codicia.

En cuanto a la monarquía como institución para España, mi padre no sólo la apoyó siempre, sino que fue unos de los agentes activos en el proceso de Restauración, en la convicción de que las debilidades individuales se compensaban con las ventajas que aportaba la institución, en esencia jerarquía y patriotismo. En sus últimos años sin embargo, y a la vista de los hechos, mi padre se replanteó la oportunidad de la institución monárquica y gustaba de formular a sus interlocutores la siguiente pregunta: Si Felipe González hubiera sido Presidente de la República de España, ¿hubiera permitido el vaciamiento de la Nación Española?

lunes, 14 de febrero de 2011

Que grande es Disney!!


En 1934, Walt Elias Disney empezó a gestar la idea de hacer un largometraje. Su estudio todavía era muy pequeño, los ingresos demasiado flojos, pero el productor, director, guionista y animador tenía un hermoso sueño, protagonizado por una princesa morena llamada Blancanieves. El proyecto, que se consideraba una verdadera locura en su entorno laboral, fue el mayor éxito de taquilla mundial en su año de estreno, 1938. Había nacido un nuevo estilo inconfundible de hacer películas de dibujos animados.

Ahora, 73 años después, llega a los cines mundiales la película número 50 del estudio, Enredados, una adaptación del famoso cuento de los hermanos Grimm Rapunzel, que viene a demostrarnos la grandeza de esta compañía a la hora de hacer animación, y el gran acierto acometido al comprar Pixar y todo su buen hacer en 2006.

Básicamente, Enredados es la historia de una joven de 18 años con un cabello mágico y kilométrico que vive encerrada y engañada desde su más tierna infancia. Atraída por el mundo exterior que solo puede ver desde su alta torre en lo más profundo del bosque, y tras conocer por casualidad a un joven y apuesto ladronzuelo, decide escaparse para contemplar una fiesta que se realiza todos los años el día de su cumpleaños en la capital del reino.

Y como no podía ser de otra forma al enfrentarnos a un cuento Disney, la verdadera magia no está en el pelo de la protagonista, sino en la dulzura y el cariño con el que se desarrollan y presentan los distintos personajes, la buena mano con que se trata todo el entorno, los animales con personalidades casi humanas, los grandes valores que dominan la narración: persigue tus sueños, nada es imposible, mantén siempre viva la esperanza y, sobre todo, no te rindas.

Técnicamente, el proceso de animación presentado en este film nos demuestra que la industria animada de Disney cada vez depura más todas sus posibilidades, ofreciéndonos gran detalle y calidad, como se manifiesta en la "suavidad" del pelo de la protagonista: Rapunzel tiene una cabellera de 21 metros con más de 100.000 pelos y para cuya realización se creó un software especial para simular su movimiento. Hasta ahora, nadie había implementado la animación de tanto pelo, y se nota.

Además, el guión ha sido tratado con mimo para actualizar a los personajes sin alejarlos de toda la fantasía y magia que derrochaba el relato de los hermanos Grimm. El resultado es un dúo protagonista cercano y divertido, que sin un derroche de carcajadas consigue entretener.

En resumen, una película perfecta para todos aquellos que disfrutan del cine de animación. Y sobre todo, para los más pequeños de la casa.

EXPANSION

Lista de peliculas Disney

Colección "Walt Disney Home Video" (Años '80)

domingo, 13 de febrero de 2011

Jordi Gonzalez. El millonario Defensor de la telebasura y de la basura progre caviar. Una basura en si mismo.

Memoria Historica.Falange un movimiento romantico cara al Sol




”Creemos en la aurora, en las estrellas y en los trigos” Utrera Molina

“España es para nosotros el fragmento más entrañable de este Cosmos, una parte bien lograda en el Universo, que quiere vivir y realizar la armonía divina, repitiendo rítmicamente la Naturaleza del todo, en la gran traslación imperial hacia la unidad de destino, y en la rotación y revolución nacional de su conciencia irrenunciable. Ni la Patria es indiferente al Orden Universal, ni las Artes pueden ser indiferentes al Orden de la Patria”.

Rafael Sánchez Mazas, 1940

“En la amanecida inmortal de España, crecerán espigas de sangre, se amasará con ellas el pan nuevo que será pan de sangre; y cuando nuestros hijos coman de ese pan sobre la mesa de la Patria, arrojados fuera los cobardes y los sacrílegos, la generación de nuestros hijos será la generación Nacionalsindicalista invencible y activa; porque toda la tierra de España, palmo a palmo, está teñida de nuestra sangre, que es trigo eterno y semilla fecundadora; y nosotros tenemos la dura y gloriosa misión de abrir el surco, de sembrar y de morir; y bajaremos a la tumba con el ademán impasible y el rumor alegre de las canciones viejas”.

Antonio Díaz Rodríguez, 1938.

“La conciencia de pertenecer a un pueblo elegido, está presente en la interpretación de nuestra guerra como Cruzada y de España como pueblo llamado a salvar al hombre moderno del abismo en el que se haya caído”.

F. Javier Conde, 1942.

“La concepción falangista tiene un perfil ardiente y heroico. Es dura. Hombres ganados con transigencias, con tácticas suaves no nos sirven. Habladles claro, sed resueltos y violentos en vuestras palabras y en vuestras obras. No ocultéis a nadie vuestra misión. Hay que batirse con nobleza de cara: el que tenga miedo, que lo diga. Que llegue a todos por vosotros un estilo y una manera de ser. NO aguantéis a nadie; no hagáis concesiones, odiad las medias tintas, las transigencias y las retiradas. Vuestros primeros hombres han de responder a estas condiciones y estar formados en este espíritu; preferid uno eficaz a muchos medianos”.

José Antonio Girón, 1943. Hacia una Nueva Aristocracia.

“Las grandes capitales” y “los grandes capitales” -super-urbanismo y gran capitalismo- siguen siendo los enemigos de la humanidad labradora. El labrador se juega con esfuerzo heroico su cosecha, a las vueltas del tiempo, en la rueda del año. Pero en esta ruleta de las cuatro estaciones, en este tablero al cual pone su vida el labrador, la Ciudad y la Banca tienen los ceros. El campo es una víctima de los tahúres de la Ciudad y de la Banca”.

Rafael Sánchez Mazas. “Esquema de una política de aldea”, 1935.

“Cuando el Estado se encuentra en la sima, cuando las instituciones están podridas, abandonadas o deshechas, cuando la situación nacional es deplorable, cuando un pueblo, como pasaba en España (y pasa ahora, añadimos nosotros), ha renunciado a su destino cobardemente; cuando un pueblo, como sucedía con el nuestro, se ha dejado arrebatar todas sus instituciones sin un tiro de defensa; cuando un pueblo se declara vencido, está postrado, entonces el empujón que le renueva, la violencia que le saca de quicio, la revolución que le perturba, sólo le puede lanzar por el camino ascensional de la grandeza”.

Dionisio Ridruejo, 1938.

“Entrar en la Falange equivale a entrar en un orden religioso. En una formación dinámica de cuerpo y alma… Todo en nosotros se ha supeditado al mantenimiento de un frente moral. Nuestras ideas sobre la Patria, la conducta, la economía, el estilo, la historia, la política, la sociedad, el hombre, han dependido únicamente de unos imperativos morales. Esta moral no consiste en una moral utilitaria, ni palabrera, ni patriótica, ni nostálgica, ni sentimental, ni llorona, sino en una moral religiosa de fraternidad y de justicia . Parte la Falange de una CONCEPCION TOTAL DEL MUNDO Y DEL HOMBRE, de una concepción clásica y cristiana, que asumímos por entero en sus imperativos de hoy frente a la realidad histórica. Es una manera de concebir a Dios, al Mundo, al Cielo y a la Tierra, al Espíritu y al Cuerpo, a la Idea y a la Acción, por una convinción inseparable de que la vida humana debe ser regulada por una sabiduría que la trasciende, por fines que la trascienden, y, en primer lugar, por una sabiduría divina, por un Dios ordenador, sin el cual no concebimos la Naturaleza ni la Historia”.

Rafael Sánchez Mazas, 1933.

“La revolución que queremos consiste en volver a la auténtica jerarquía de los valores, en saber, sencillamente, que por encima de nosotros está la Patria y por encima de la Patria está Dios, en saber que el hombre no puede ser esclavo del hombre ni del dinero, que sobre la verdad económica existe la verdad teológica y que la verdad teológica nos dice que no es justo que haya quien se muera de hambre, mientras otros disfrutan de todos los lujos. En una palabra, la revolución que nosotros queremos es la revolución de las ideas, que, al fin y al cabo, es la única que marca rumbo y huella en la marcha de los pueblos”.

José Luis de Arrese, 1940.

“Nuestra revolución es la del espíritu contra la materia. De la armonía contra el número. De la calidad contra la cantidad. De los cuerpos sociales contra las colectividades puramente numéricas. De la nación viva contra la patria sin alma”.

José Antonio. 1935.

(Sobre el Haz y el Yugo) Los reyes católicos adoptan este símbolo a través de sus reyes de armas o heraldistas y de los humanistas italianos (marineo suculo y Prieto Mártir), procedentes del Nápoles Imperial y renaciente de nuestro Alfonso V el magnánimo; y a través de nuestros renacentistas Castellanos como Nebrija, es adoptado de la simbología numismática del signatario grecorromano que puso de moda el Renacimiento. En monedas imperiales aparece el Haz Alado, haz de rayos, flechas radiantes, yugadas por alas. Sobre todo en monedas de nuestro Trajano. El yugo con haz de espigas esta también en monedas acunadas en cecas Turdetanas: como en un sextercio de Obuleo, puesto por ejemplo. El haz alado era el símbolo de cesarismo. Del imperio. Del poder. Es decir, de Júpiter. Símbolo divino, fulgurante, fulmíneo. Por tanto un símbolo de raíz aria. He ahí, como este emblema de remotos orígenes arios fue la divisa de la Roma imperial. Y paso a nuestra Bética.

Al cruzar por tierras de Jerez y contemplar nuestro haz y yugo, el de nuestra FET JONS, floreciente en campos, cortijos y ventas del camino, me pareció verlo de otro modo. Alucinadamente. Como una planta mágica, como una flor surgida de la entraña misma de aquel paisaje. Me pareció el signo natural y místico de la España romana, ligada por sus venas de ríos, minas y mares, al riñón divino de Júpiter, de Zeus, al mismísimo Dios. Me pareció, ese signo, el autentico emblema del Genio de España.

Ernesto Gimenez Caballero

jueves, 10 de febrero de 2011

Nuestros Celines



Nuestros célines

Fernando Iwasaki

Abc de Sevilla Día 06/02/2011 En uno de sus artículos más brillantes —«Los réprobos» (El País, 30.01.11)— Mario Vargas Llosa puso el dedo en la llaga de la incoherencia del gobierno francés, que denuesta a Louis-Ferdinand Céline por antisemita mientras celebra que Polanski ya no tenga que comparecer ante los tribunales americanos por violación y pederastia. Vargas Llosa dejaba claro cuánto le repugnaban las ideas pro-nazis de Céline, mas sin dejar de reconocer su genialidad como novelista. Y como aquel artículo era irreprochable desde la primera hasta la última palabra, otros escritores y columnistas españoles se han apuntado con entusiasmo a la defensa de la memoria del autor de «Viaje al fin de la noche». Uno celebra el reconocimiento del talento a pesar de las discrepancias ideológicas, pero me pregunto si en las letras españolas no existirá más de un caso como el de Louis-Ferdinand Céline.

Pienso en Alvaro Cunqueiro —el único escritor español que resiste la comparación con Borges—, preterido por su pasado falangista. Pienso en Wenceslao Fernández-Flórez, maestro del humorismo y narrador extraordinario, de quien apenas se habla por culpa de su amistad con Franco. Pienso en Leopoldo Panero —amigo y discípulo de César Vallejo— ridiculizado por Neruda y por su propia familia. Pienso en Tomás Borrás —autor de «Checas de Madrid» (1940)— cuyo nombre todavía es anatema. Pienso en Enrique Jardiel Poncela, un autor desopilante que tocó todos los palos, arrumbado entre los autores menores por culpa de sus ideas. Pienso en Rafael Sánchez Mazas —autor de «La vida nueva de Pedrito de Andía» (1951)— cuyo rescate literario le costó a Javier Cercas más de un menosprecio. Pienso en Agustín de Foxá, quien gracias a la prohibición de un homenaje literario orquestada por el ayuntamiento de Sevilla, disfruta hoy de un «revival» editorial. Y pienso —por supuesto— en César González Ruano, sin duda el más parecido al peor Céline, pero que sigue siendo el mejor articulista español de todos los tiempos.

Es decir, que constato que desde España es más sencillo criticar la política cultural francesa, en lugar de predicar con el ejemplo dentro de nuestras propias fronteras. Ninguno de los autores convocados tuvo que exiliarse, pero eso no los convierte en autores menores o mediocres; de la misma forma que no todo escritor por su condición de exiliado fuera sublime, genial y memorable. De hecho, se podía ser franquista y decente, de la misma forma que los hubo exiliados y canallas. Bastaría con repasar la biografía de Miguel Hernández para constatar cómo se portaron con el poeta pastor, tanto sus correligionarios republicanos como los poetas falangistas.

A mí me alegra que una discusión surgida a propósito de la memoria de Louis-Ferdinand Céline promueva una discusión nacional, pero para no quedarnos en una mera pirueta retórica, deberíamos buscar a nuestros Célines e intentar un desagravio a la manera de «Reivindicación del Conde don Julián» (1976) de Juan Goytisolo, donde tengan cabida los genios más miserables de nuestras letras, sin distinción de ideologías.

www.fernandoiwasaki.com

SER DE DERECHA





Cultura de Derechas

Se dice, por ejemplo, que la cultura está a la izquierda porque es allí donde encuentra más dinero, de editoriales, de medios de propaganda. Y también se afirma que si el viento cambiase muchos «comprometidos con la izquierda» revisarían su engagément.

En todo esto hay parte de razón. Una cultura o, mejor, el punto de partida del que tiene necesidad una cultura son también organización, dinero y propaganda. Resulta indudable que el aplastante predominio de las ediciones de orientación marxista, del cine social‑comunísta, invita al engagément también a muchos que en un ambiente diferente habrían permanecido neutrales.

Sin embargo, esto no debe hacer olvidar la verdadera causa del predominio de la hegemonía ideológica de la izquierda. Ésta reside en el hecho de que allí, en la izquierda, existen las condiciones para una cultura, existe una concepción unitaria de la vida, materialista, democrática, humanitaria, progresista. Esta visión del mundo y de la vida puede asumir diferentes matices, puede tornarse radicalismo y comunismo, neo‑iluminismo o «cientifismo» de carácter psicoanalítico, marxismo militante y cristianismo positivo de naturaleza «social». Pero siempre nos encontramos frente a una visión unitaria del mundo, de los fines de la historia y de la sociedad.

De esta concepción común surge una masiva producción ensayística, histórica y literaria que puede ser mezquina y decadente pero que posee una lógica y una íntima coherencia propias. Esta lógica, esta coherencia ejercen una fascinación creciente sobre las personas cultas. No es ningún misterio para nadie que un gran número de docentes medios y universitario es marxista y que el proceso de extensión del marxismo entre el cuerpo de profesionales de la enseñanza se verifica con una impresionante rapidez. Y entre los jóvenes que tienen el hábito de leer, las posiciones de izquierda ganan terreno de forma evidente.

En el ámbito de la derecha no se produce nada semejante. Aquí se vaga en una atmósfera deprimente, hecha de conservadurismo de andar por casa y respetabilidad burguesa. Se pueden leer artículos en los que se solicita que la cultura tenga más en cuenta los «valores patrióticos» o de la «moral», todo en medio de una pintoresca confusión de ideas y de lenguaje.

A la izquierda se sabe perfectamente qué es lo que se quiere. Ya se hable de la nacionalización del sector eléctrico o del urbanístico, de las historia de Italia o del psicoanálisis, siempre se trabaja para un fin determinado, para la difusión de una determinada mentalidad, de una cierta concepción de la vida.

A la derecha se anda a tientas en la incertidumbre y en la imprecisión ideológica. Se es «patriótico‑resurgimental» y se ignoran los aspectos oscuros, democráticos y masónicos que coexistieron en el Resurgimiento con la idea unitaria. O bien se apuesta por un «liberalismo nacional» y se olvida que el mercantilismo y el nacionalismo liberales han contribuido de manera importante a la destrucción del orden europeo. O, incluso, se habla de Estado nacional del trabajo y se olvida que, desdichadamente, ya tenemos una república italiana fundada sobre el «trabajo» y que reducir a estos términos nuestra alternativa significa simplemente rebajarnos al nivel de socialdemócratas accesorios (la analogía con las situaciones del resto de países europeos no precisa mayor comentario N. de T.).

Quizás las personas cultas no sean menos en número a derecha que a izquierda. Si se considera que la mayor parte de electorado de derecha es burgués, se debería deducir que entre ellos son abundantes las personas que hayan realizado estudios superiores y deberían haber contraído un cierto «hábito de lectura».

Sin embargo, mientras el hombre de izquierda dispone también de los elementos de una cultura de izquierda y lee a Marx, Freud, Salvemini, el hombre de derecha difícilmente posee una conciencia cultural de «Derecha». No sospecha la importancia de un Nietzsche en la crítica a la civilización, jamás ha leído una novela de jünger o de Drieu la Rochelle, desconoce la Decadencia de Occidente de Spengler y no duda en absoluto que la Revolución francesa haya constituido una página insigne en la historia del progreso humano. Mientras se mantiene en el ámbito de la cultura es un bravo liberal, sólo, tal vez, un poco nacionalista y patriota.

Únicamente cuando empieza a hablar de política se diferencia: Opina que Mussolini era un hombre honesto y no quería la guerra y que las películas de Passolini son «obscenas».

No hace falta demasiado para darse cuenta de que a la derecha no existe una cultura porque no existe una verdadera idea de la «Derecha», una visión del mundo cualitativa, aristocrática, agonística, antidemocrática; una visión coherente por encima de ciertos intereses, de ciertas nostalgias y de ciertas oleografías políticas.

Adriano Romualdi

SER DE DERECHA

Derecha e Izquierda son designaciones que se refieren a una sociedad política en crisis. En los regímenes tradicionales las mismas eran inexistentes, por lo menos si eran tomadas en su significado actual; en los mismos podía haber una oposición, aunque no revolucionaria, esto es que pusiera en jaque al sistema, sino lealista y de algún modo funcional: así en Inglaterra se pudo hablar de una His Majesty's most loyal, es decir de una "lealísima oposición a su Majestad". Las cosas han cambiado luego de la aparición de los movimientos subversivos en los tiempos más recientes, y se sabe que en su origen la Izquierda y la Derecha se definieron en base al lugar ocupado respectivamente en el parlamento por parte de los partidos opuestos.

De acuerdo a los planos, la Derecha asume significados diferentes. Existe una Derecha económica de base capitalista no privada de legitimación si la misma no prevarica y si su antítesis es el socialismo y el marxismo.

En cuanto a una Derecha política la misma en rigor adquiere su pleno significado si existe una monarquía en un Estado orgánico: tal como ha sucedido sobre todo en la Europa central, en parte también en la Inglaterra conservadora.

Pero se puede también prescindir de presupuestos institucionales y hablar de una Derecha en los términos de una orientación espiritual y de una concepción del mundo. Entonces ser de Derecha significa ..., defender los valores de la Tradición como valores espirituales, aristocráticos y guerreros (de manera derivada, también con referencia a una severa tradición militar, como, por ejemplo ha acontecido con el prusianismo). Significa además alimentar un cierto desprecio hacia el intelectualismo y respecto del fetichismo burgués del 'hombre culto' (el exponente de una antigua familia piamontesa tuvo ocasión de decir en forma paradojal: "Yo divido a nuestro mundo en dos clases: la nobleza y los que tienen un diploma" y Ernst Jünger valorizó el antídoto constituido por un "sano analfabetismo").

Ser de Derecha significa también ser conservadores, aunque no en un sentido estático. El presupuesto obvio es que existe algo subsistente digno de ser conservado, lo cual sin embargo nos pone frente a un difícil problema en el momento en que uno se refiera a aquello que ha constituido el inmediato pasado de Italia luego de su unificación: la Italia del ochocientos no nos ha dejado por cierto una herencia de valores superiores a ser tutelados, aptos para servir como base. También elevándose más hacia atrás, en la historia italiana no se encuentran sino esporádicas posturas de derecha; ha faltado una fuerza unitaria formativa tal como existiera en otras naciones, desde hace tiempo convertida en firme y sólida por parte de antiguas tradiciones monárquicas de una elite aristocrática.

De cualquier modo, al afirmar que una Derecha no debe estar caracterizada por un conservadorismo estático quiere decirse que deben más bien existir ciertos valores o ciertas ideas-base operando como un firme terreno, pero que a los mismos deben dárseles diferentes expresiones, adecuadas al desarrollo de los tiempos, para no dejarse sobrepasar, para retomar, controlar e incorporar todo aquello que se va manifestando a medida que las situaciones varían. Éste es el único sentido en el cual un hombre de Derecha puede concebir el "progreso"; no se trata del simple movimiento hacia delante, como demasiadas veces se piensa sobre todo entre las izquierdas; de una "fuga hacia delante" ha podido hablar al respecto con razón Bernanos ("où fuyez-vous en avant, imbécils?"). El "progresismo" es una quimera extraña a toda posición de Derecha. También lo es porque en una consideración general del curso de la historia, con referencia a los valores espirituales, no a los materiales, a las conquistas técnicas, etc., el hombre de Derecha es llevado a reconocer un descenso, no un progreso y un verdadero ascenso. Los desarrollos de la sociedad actual no pueden sino confirmar esta convicción.

Las posturas de una Derecha son necesariamente anti-societarias, anti-plebeyas y aristocráticas; en modo tal que la contraparte de todo esto será la afirmación del ideal de un Estado bien estructurado, orgánico, jerárquico, regido por un principio de autoridad. A este último respecto se asoman sin embargo dificultades en orden a aquello de lo cual tal principio puede recabar su fundamento y su crisma. Es obvio que el mismo no puede venir desde lo bajo, del demos, en el cual, a pesar de lo que manifiesten los mazzinianos de ayer y de hoy, no se expresa para nada la vox Dei, sino más bien lo contrario exacto. Y deben excluirse también las soluciones dictatoriales y "bonapartistas", las cuales pueden valer tan sólo transitoriamente, en situaciones de emergencia y en términos contingentes y coyunturales.

Nuevamente nos vemos obligados a referirnos en vez a una continuidad dinástica, siempre y cuando, considerando un régimen monárquico, se tenga al menos en vista lo que ha sido denominado como el "constitucionalismo autoritario", es decir un poder no puramente representativo, sino también activo y regulador, sobre el plano de aquel "decisionismo" del cual ya hablaron De Maistre y Donoso Cortés, con referencia a decisiones que constituyen la extrema instancia, con todas las responsabilidades que se le vinculan y que son asumidas en persona, cuando nos encontramos ante la necesidad de una intervención directa porque el orden existente ha entrado en crisis o nuevas fuerzas urgen sobre la escena política.

Sin embargo repetimos que el rechazo en estos términos de un "conservadorismo estático" no se refiere al plano de los principios. Para el hombre de Derecha son los principios lo que siempre constituye la base de su acción, la tierra firme ante la mutación y la contingencia, y aquí la "contra-revolución" debe valer como una consigna muy precisa. Si se quiere, nos podemos referir en vez a la fórmula, tan sólo en apariencias paradojal, de una "revolución conservadora". La misma concierne a todas las iniciativas que se imponen para la remoción de situaciones negativas fácticas, necesarias para una restauración, para una asunción adecuada de aquello que posee un valor intrínseco y que no puede ser objeto de discusión. En efecto, en condiciones de crisis y de subversión, puede decirse que nada tiene un carácter tan revolucionario como la sustentación de tales valores. Un antiguo dicho es usu vetera novant, es decir las antiguas costumbres renuevan, y ello pone en evidencia el mismo contexto: la renovación que puede realizar la asunción de lo "antiguo", es decir de la herencia inmutable y tradicional.

Con esto creemos que las posiciones propias del hombre de la Derecha quedan esclarecidas en forma suficiente.

Evola

martes, 8 de febrero de 2011

¿Adios España? El final de un tunel.





El final de un túnel

Hoy, después de casi siete años de la imposición por bombazo de Zapatero como Presidente del Gobierno de España, podemos ver el resultado de una estrategia siniestra que pretende instaurar la nueva legalidad de los asesinos de cientos de españoles como si partoricitos de Idiazábal se trataran y de un nuevo orden donde el cuestionamiento de la Nación Española fundamente nuestra organización estatal.

Hoy el señor Zapatero se sostiene en el parlamento de la mano de los nacionalistas vascos del PNV a las órdenes de Urkullu. Hoy el señor Zapatero permite al señor Artur Mas de CIU que Cataluña se endeude a diferencia de Castilla la Mancha y Murcia, ZP el padrino del Tripartito y el pacto del Tinell cede nuevamente ante el separatismo. Hoy el señor Zapatero mira con ojos enternecedores a “Sortu” una formación de izquierdas creada a sus pechos y los de Rubalcaba, para tapar las vergüenzas de ETA ,unos asesinos de izquierdas que han causado terror en toda España desde hace 40 años.

Y es que da la sensación de que Zapatero está apoyado por unas fuerzas misteriosas que pretenden cumplir una hoja de ruta, suspendida cautelarmente en el periodo Aznar, en las que la destrucción de facto de la Nación Española sea la meta final.

¿De qué otra manera podríamos comprender que Zapatero, pese a la oposición de su propio partido, permanezca en la poltrona con el único apoyo de Urkullu y su PNV, cuando en el País Vasco gobierna PSOE con el PP?

¿Cómo comprender que a pesar de las encuestas más que negativas del PSOE en importantes regiones como Andalucía, Castilla la Mancha y Extremadura, Zapatero ni el PSOE mueven ficha?
No solo no mueven ficha sino que benefician a regiones gobernadas por separatistas frente a las propias como es el caso de Castilla la Mancha vs Cataluña

¿Existe algún interés oculto a que toda España, exceptuando País Vasco, Navarra y Cataluña, fuera gobernada por el PP después de Mayo?

En el imaginario nacionalista esa situación, que pretendidamente puede parecer negativa para sus intereses, en el fondo no lo es, y no lo es porque esa situación plasmaría de facto una realidad que ellos vienen pregonando, pero que en ese momento se vería como una realidad sociológica por imposición democrática, que daría lugar a que las supuestas naciones históricas negocien con lo que para ellos es España, es decir el resto, gobernadas por el PP “la España social e ideológica”.

Esa es la única situación en la que su preeminencia y diferenciación del resto de España podría hacerse realidad de manera permanente.

La izquierda que luchaba por un federalismo estatal o porque sus regiones fueran también objeto de derechos y autonomía iguales son repudiados por el PSOE (José María Barreda, Rosa Diez, Sosa Wagner, Julio Anguita, Ibarra, Leguina…).

El PSOE una vez más serviría de fiel sirviente de intereses oscuros como ha hecho a los largo de toda su historia. El PSOE se reinventaría nuevamente y volvería a cumplir algún encargo de sus amos eternos en una situación futura.

En España desde la muerte de Carrero Blanco, todo sigue sus cauces y si se tuercen el terrorismo, los golpes de estado o el islamismo de opereta entra en escena.

Zapatero es la marioneta ideal para que España por fin sea constitucionalmente destruida.

Alonso Calatrava


Recomiendo a todos los lectores que adquieran el libro “Adiós España, verdad y mentira de los nacionalismo”

“España tiene un problema colectivo del que el nacionalismo es sólo el síntoma más evidente y el terrorismo la consecuencia más sangrante. España es un país en el que el patriotismo ha perdido durante un siglo su legitimidad, pero en el que han crecido patriotismos imposibles de patrias que nunca lo fueron, basados en la manipulación interesada de la verdad histórica y de los elementos objetivos de la identidad nacional. Laínz no ha escrito un libro antinacionalista, o contrario a las identidades colectivas, sino un texto ejemplar que demuestra la diferencia entre una identidad milenaria, cristiana, romana y germana, con todos los atributos subjetivos y objetivos de la nacionalidad -España- y unas identidades creadas desde la nada con la voluntad expresa y decidida de destruir la nación española. El libro, leído con esta clave, sirve para vacunar contra dos males casi igualmente graves: el nacionalismo separatista, por un lado, y la tentación universalista, individualista y materialista, por otro. No es casual ni táctica la alianza entre marxismo y separatismo, por ejemplo; y quien haya leído y entendido a Laínz -lo que se espera de cualquier español culto preocupado por estos hechos- aprenderá a evitar ambos extremos, y ambas tergiversaciones de la realidad.”
Pascual Tamburri (Arbil)
http://www.arbil.org/(78)lain.htm

Interesante y premonitorio artículo de Jesús Lainz en el Semanal Digital en 2004:

En su día los nacionalistas presionaron para que la Constitución incluyera el término nacionalidades con el doble fin de justificar un techo competencial mayor y de utilizarlo, en el momento que estimasen maduro, como trampolín hacia la reivindicación de la categoría de nación y la subsiguiente secesión, lo que no es ficción puesto que ya lo han hecho. Ya con el término nacionalidades pretendieron imponer la constitucionalización de la existencia de esas naciones, pues parece que la existencia de una nación lleva implícito el derecho a regirse por sí misma. Pero una generación después aspiran a zanjar la cuestión de forma inequívoca, introduciendo directamente la categoría de nación. Este salto cualitativo ha sido posible debido a la ingeniería ideológica que desde los gobiernos del PNV y CiU se ha llevado a cabo sobre todo entre la intelectualmente más manipulable juventud. Y, fundamentalmente, ha sido posible a causa del terreno despejado de toda controversia del que el PNV ha disfrutado gracias a sus compañeros del terrorismo nacionalista vasco.

Para ello, naturalmente, se precisa la sustitución de los actuales estatutos y la reforma de una Constitución que deja bien claro en su artículo 2 que la nación española es una e indisoluble. El motivo de este empeño de los nacionalistas está muy lejos de ser un pueril matiz terminológico, pues lo que con esta modificación pretenden es verse libres de la carga de probar la realidad de las naciones por ellos inventadas y así evitar un pleito que tienen perdido de antemano por falta de pruebas. Mediante la oficialización de esta categoría para sus regiones se estaría admitiendo una plurinacionalidad de España completamente ajena a su realidad, quedando ésta reducida a un mero esqueleto estatal cuya carne estaría constituida por diversas naciones yuxtapuestas. Naciones a las que, en un siguiente paso, nadie podría negar su derecho a la secesión del artificial Estado común.

Pujol lo dejó bien claro en aquellas declaraciones de octubre de 1998 que tanta polémica levantaron:

"Mientras que Cataluña es una nación, España no lo es. (...) Decir que España es una nación de naciones es una vaguedad. (...) Si Cataluña, Euskadi o Galicia son naciones, es difícil que el Estado que las contiene también lo sea".

No podemos estar más de acuerdo en que eso de la nación de naciones es una vaguedad. Pero porque, al contrario de lo afirmado por Pujol, si España es una nación, es difícil que sus regiones también lo sean.

Que España es una nación es algo evidente hasta para el más obcecado, mientras que las nacioncitas de cartón piedra surgidas de la imaginación de cuatro iletrados e impuestas a la población mediante una sistemática intoxicación de la opinión pública necesitan algo más que las declaraciones de un político para tener existencia. Por eso las dan por ciertas, las proclaman dogmáticamente, vociferan contra el que disienta, y niegan la realidad española con patética testarudez.

Y su aspiración es que algún día un político débil y desorientado les dé la razón sancionándolo constitucionalmente.
nacionalismo.blogs.com/.../files/el_engao_de_la_nacionalidad.rtf

jueves, 3 de febrero de 2011

Homenaje a Louis Ferdinand Céline. Vetado en Francia




"Los hombres se aferran a sus cochinos recuerdos, a todas sus desgracias, y no se les puede sacar de ahí. Con eso ocupan el alma. Se vengan de la injusticia de su presente revolviendo en su interior la mierda del porvenir. Justos y cobardes que son todos, en el fondo. Es su naturaleza. (...) Os lo digo, infelices, jodidos de la vida, vencidos, desollados, siempre empapados de sudor; os lo advierto: cuando los grandes de este mundo empiezan a amarlos es porque van a convertirlos en carne de cañón".

"En este mundo vil, nada es gratuito. Todo se expía: el bien, como el mal, se paga tarde o temprano. El bien mucho más caro, lógicamente".

Louis Ferdinad Celine

" ... quizá pronto aparezca un ensayo de cualquier intelectual progresista destinado a hacer de Céline, como ya han hecho con Nietzsche, un profeta de las masas proletarias". En realidad cada vez se extiende más la idea del Céline-anarquista. Y sin llegar quizá a este extremo, es fácil que se afirme que fue "instrumentalizado" por políticos. Ni una cosa ni otra son aceptables. El pensamiento político de Céline está suficientemente claro.Y su estilo está en relación directa con lo que pretende demostrar, que no es ni más ni menos que la decadencia de Europa. Porque Céline es un profeta de la decadencia europea. Y su obra es la denuncia de esta decadencia y la búsqueda de soluciones. Sus "pamphlets" son "el más lucido testimonio de la reacción desesperada que quiere oponer a la invasión de los mitos de su tiempo" Marco Tarchi

Mario Vargas Llosa escribe sobre Louis-Ferdinand Céline
http://www.elpais.com/articulo/opinion/reprobos/elpepuopi/20110130elpepiopi_11/Tes
http://elcomercio.pe/edicionimpresa/html/2008-03-23/mario-vargas-llosa-escribe-sobre-louis-ferdinand-celine.html

Novela "Viaje al Final de la noche" leer http://www.laeditorialvirtual.com.ar/Pages2/Celine/Celine_Viaje_00.htm

Louis Ferdinand Céline (cuyo apellido verdadero era Destouches), nació en 1884 para morir en 1961. Licenciado en Física y Doctor en Medicina, vivió consagrado a los libros, los viajes y el ejercicio de la medicina. Estuvo embarcado mucho tiempo, viajando por Africa y América. Participó en la Primera Guerra Mundial, donde fue gravísimamente herido. Cuatro obras capitales definen su obra: "Voyage au bout de la nuit" (1932), "Mort á credit" (1936); "Bagatelles pour un massacre" (1937), y "L'école des cadavres" (1938). Otras obras son: "Semmelweis" (1937), "Mea Culpa" 1936), "Les Beaux Draps" (1941), "Guignol's Band" (1943), "Casse Pipe" 1949), "Feerie pour une autre fois" (1952), "D'un chateau á l'autre" (1957), "Nord" (1960, "Rigodon" y "Entretiens avec le professeur Y" que son, si no me equivoco, las últimas. En 1953, en Francia, Gallimard volvía a editar sus obras. Cuatro obras malditas quedaron al margen:

"Bagatelles”, “Mea Culpa", "L'école des cadavres", y "Les Beaux Draps"... que "siguen aún prohibidas paradójicamente a los 40 años de haber sido escritas, en un país que se enorgullece de ser baluarte de libertades" . Del estilo literario de Céline, lo menos que se puede decir es que es original y personalísimo.(JM Infiesta)

Se le suele denominar "escritura hablada". "Del francés hablado, mal hablado, destiló un sistema de ruptura de la lengua, en el que reside toda su gloria. La innovación, la fractura y el incendio del anquilosado lenguaje literario, hacen pensar en un Céline estructuralista "avant la page", escribe Juan Garcia Hortelano, añadiendo. "Creó una lengua significante y hermosísima en su anárquica expresividad, en su grafía desquiciada, en sus signos de puntuación arrebatadoramente pictóricos. A veces usa las mayúsculas con un hálito de ansiedad intraductible, o como arroyuelos de hiel los puntos suspensivos. Naturalmente hubo de inventarse algunas palabras más, y más formas sintácticas de las contenidas en el argot, cuando necesitó transmitir los niveles de una estremecida realidad para la que resultaban inútiles el orden y decoro de la literatura filatélica" (3). Un compatriota de Céline, Etienne Lalou, dijo que: "Céline ha restituido al francés hablado sus títulos de nobleza y, sin él, una parte de la literatura moderna no seria lo que es".
Pero no se trata sólo de un estilo peculiar. También de lo que dice, del mensaje en sí mismo:

"absoluto cinismo", "Pesimismo radical", "Total impugnación de los valores establecidos", "su prosa constituye una prueba de fuego para todo lector", "escribió para no gustar a nadie, pero hiere a todos"... son algunas de las cosas que hemos leído en las notas introductorias a sus libros publicados en España.

miércoles, 2 de febrero de 2011