jueves, 19 de mayo de 2011

La nuestra es una revolución espiritual...



Nosotros somos quien somos.

¡Basta de Historia y de cuentos!

¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.



Ni vivimos del pasado,

ni damos cuerda al recuerdo.

Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.



Somos el ser que se crece.

Somos un río derecho.

Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.



Somos bárbaros, sencillos.

Somos a muerte lo ibero

que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.



De cuanto fue nos nutrimos,

transformándonos crecemos

y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.



¡A la calle! que ya es hora

de pasearnos a cuerpo

y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.



No reniego de mi origen

pero digo que seremos

mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.



Españoles con futuro

y españoles que, por serlo,

aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.



Recuerdo nuestros errores

con mala saña y buen viento.

Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.



Vuelvo a decirte quién eres.

Vuelvo a pensarte, suspenso.

Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.



No quiero justificarte

como haría un leguleyo,

Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.



España mía, combate

que atormentas mis adentros,

para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.





Poema de Gabriel Celaya

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