sábado, 30 de abril de 2011

España y Roma III


Esta conmoción sobre Roma y ante Roma, fue decisiva para mi vida. Fue un caso de amor.

Pero ese caso de amor, y de derrotero vital, ¿no habrían sido en mí, eso: un caso? ¿Algo personal, caprichoso, arbitrario? ¿Qué fundamentos profundos pudo tener ese instinto que en mí se manifestó de pronto, como una explosión?

No fundamentos individuales. Yo no creo en los fundamentos individuales. Sino fundamentos de estirpe, de razón, de pueblo, de «genio de España».

¿Respondía mi instinto ante Roma con una reacción artificial y contingente? ¿O era ese instinto mío la voz más íntima, radical, recóndita de mi sangre? ¿En vez de ser yo –ese instinto– no sería yo el vehículo que eligiera ese instinto mío para manifestar algo anterior a mí? ¿Para mostrar toda una estirpe espiritual?

Sucede en nosotros los artistas como en los aristócratas de sangre. Que ninguna de nuestras hazañas, de nuestros sentimientos, puede tener explicación congrua, hasta que se escruta su «pasado en vivo», el genio de la casta.

Ese sentimiento mío hacia Roma, ¿lo habrían sentido otros escritores españoles antes que yo? ¿Quiénes? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Quiénes eran mis antecedentes? ¿Cómo manifestaron su sensación? ¿En qué épocas?

¿Podría trazarse toda una trayectoria espiritual de las relaciones de España con Roma a través de los índices literarios?

Y una vez trazada esa trayectoria, ¿podríanse deducir conclusiones generales?

Esta es la tarea –a mi modo de ver, extraordinaria– que yo voy a abordar en el presente trabajo.

Esta tarea, este trabajo, bien pudiera constituir, andando el tiempo, el cimiento sobre qué asentar toda una política y una acción futura.

Mi deber de investigador nacional, de buscador de alma española, me empuja a esta empresa de fundaciones basamentales.

Roma: ante España. ¿Cómo ha sentido España a Roma, a través de los siglos, antes de que mi pobre y humilde corazón se pusiese a

temblar de gozo y filialidad, un día aún no lejano?

Un día en que no se sentía ya Roma en España. Un día, en que, al sentirla yo de nuevo me pareció reanudar la historia más profunda e íntima del genio de nuestro pueblo.

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