lunes, 4 de abril de 2011

Es útil la variedad en la Derecha



HACIA UNA NUEVA POLÍTICA 7 - XII - 31

¿Unión de derechas?
Nosotros diríamos mejor "creación" de derechas. Es difícil unir lo que no existe. Y en los varios años que venimos oyendo con machacona persistencia, con unción sacerdotal, las exhortaciones para la "unión de las derechas" ha podido afirmarse que éstas no existían: no era posible unirlas. De ahí los fracasos de todas las tentativas de unión, y la razón de que cuantos llamamientos han hecho los periódicos derechistas a un frente único de estos elementos, hayan caído en el vacío. Como no había fuerzas organizadas con el ideario vivo, y masas adictas, sino camarillas y figurones desprendidos del pueblo, la pequeñez de entusiasmos y la sobra de egoísmos de las presuntas personalidades representativas, ahogaban en las primeras entrevistas toda posibilidad de hermanarse.

Hay que crear nuevas derechas como trámite previo a la finalidad de unirlas o - lo que sería más perfecto - de absorberlas. Porque atribuir hoy categoría de existentes, reconocer vigencia a los ancianos caudillajes y grupitos que en las diversas provincias tenían tono conservador, es cometer una candidez excesivamente "derechista" que se pagaría otra vez tan cara como se han pagado hasta aquí todos los vicios de atomización y bandería, tan característicos en los grupos políticos llamados conservadores.

Una nueva política. Para crear esa nueva derecha, debe darse nacimiento a una nueva política no menos radicalmente distanciada de los grupos y doctrinas adversos que de las antiguas mezquindades de la derecha burguesa. Y no es tan esencial que surjan y vivan unidas orgánicamente, bajo un solo jefe, un mismo nombre e idénticos postulados, las fuerzas nacientes, como que existan uno o dos principios de negación - antimarxismo, antiparlamentarismo - y otros de construcción - fe hispánica, justicia social, orden político cristiano - que cobijen un ancho frente de resurgimiento nacional y proyecten armonía en la diversidad. No demos tanta importancia por hoy a la unidad, como a la intensidad. Así como no puede pretenderse que un caudal en su nacimiento atraiga todas las corrientes que fluyen por modo natural en una cuenca, ni que fecunde sólo a la extensas superficie de ella, sería contra la naturaleza de las cosas que en el período de iniciación, la imponente masa capaz de sentir a España fielmente discurra por un solo cauce.

Es útil la variedad

Con ideales seriamente sentidos,la diversidad de métodos o de grados no empece la actuación conjunta, y en cambio proporciona la inestimable ventaja de ensanchar el frente de las fuerzas simpáticas, de "posibilitar" una máxima movilización de los elementos sanos. Es impolítico, violento y estéril pretender, por ejemplo, que todos los antimarxistas españoles se organicen poniendo por delante el lema de RELIGIÓN. Y a ésta misma le es perjudicial que por causa de un ambiente exclusivista, excomulgatorio políticamente, creado en derredor de su figura por los que ardientemente sientan lo religioso dentro de lo político, se crean los tibios obligados a escoger sin remedio entre un partido de ostentosa confesionalidad o uno de los muchos enemigos de la Iglesia. La variedad sentida, la que no obedece a un tachable afán de formar corro aparte para ser más fácilmente cabeza, es una variedad fecunda y es, sin duda, inevitable, pero además deseable en período de iniciación como hemos dicho. Busque cada cual espontáneamente su propio partido: haya varios en el frente de resurgimiento nacional, que puedan acoger, con la alegría de la casa propia, los diversos temperamentos de ciudadanos fieles a España y a la decencia cristiana. Y trabaje cada cual preocupándose más de su propia intensidad que de la labor pura o menos pura del grupo vecino. El mosaico ejemplar de la todavía vigente conjunción republicano-socialista, es sobre esto que tratamos una elevada lección experimental de táctica política. ¿Hubieran desarrollado la intensidad ya conocida, se habrían encaramado en las crestas de la victoria y hasta les sería posible su propia subsistencia sin la extensión tremenda que proviene de su variedad? Lo importante, repetimos, es movilizar extensa e intensamente a nuevas masas con nueva política. El tiempo se encargará de hacer más fuerte al que más valga. La unión será mucho más fácil entre organismos robustos que entre seres entecos. Y unas veces por absorción, la "unión de las derechas", material o formal, será un hecho no sólo fácil, sino ineludible. Hagamos primero derechas. Esto puede ser rápido queriendo. Y rápida será también, después, la unión. Onesimo Redondo

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