domingo, 30 de mayo de 2010

Fernando III patrón de la juventud


Al son de una marcha triunfal
bajo el arco celeste del cielo español
elevamos a ti la canción ¡capitán!
la canción que es oración
y consigna de amor y de paz.

A ti capitán San Fernando
patrón de la juventud...

Fernando III el Santo (Monasterio de Valparaíso -Peleas de Arriba-, Zamora, 1198/99 - Sevilla, 1252). Rey de Castilla (1217 - 1252) y de León (1230- 1252). Es también conocido como Santo Rey Don Fernando. Fue hijo de Alfonso IX de León y de Berenguela de Castilla.
Tras la temprana muerte de Enrique I y la abdicación de su madre, obtiene en 1217 el reino de Castilla. Tuvo que enfrentarse a la casa de los Lara por una revuelta nobiliaria. Tras casarse con Beatriz de Suabia (1219), se dedicó preferentemente a dirigir las campañas conquistadoras, combinando hábilmente las acciones diplomáticas con beneficiosas intervenciones bélicas que se valían de las discordias existentes en los distintos reinos musulmanes.
A la muerte de su padre Alfonso IX en 1230, tuvo que luchar por el trono de León, ya que éste legó su reino a Sancha y Dulce, hijas de su primer matrimonio con Teresa de Portugal. Gracias a la persuasión y algún pago heredó el reino de León, pasando a ser Rey de Castilla y León, y anexionándose el reino taifa de Murcia (1243). Por otra parte, estableció las fronteras con Aragón en el Tratado de Almizra (1244) y repartió las nuevas tierras conquistadas entre las órdenes militares, la Iglesia y los nobles, lo que dio lugar a la formación de grandes latifundios.
Fundó las catedrales góticas de Burgos y León.
Asimismo, reconquistó todo el territorio de la actual comunidad autónoma de Andalucía, exceptuando el Reino de Granada, siendo importantes las tomas de ciudades como Baeza (1227), Úbeda (1233), Córdoba (1236), Jaén (1245) y Sevilla (1248).
El Papa Clemente X lo canoniza en 1671 siendo el primer rey español que es elevado a la santidad. Su hijo Alfonso le sucedió en el trono como Alfonso X, apodado el Sabio.

sábado, 29 de mayo de 2010

No está España, no, agotada, ni en definitivo naufragio


Con el mero hecho de querer y soñar para España una grandeza, se está ya en nuestras líneas, ayudando los propósitos nuestros. No importa que las querencias y los sueños se hagan o afirmen sin los contenidos que hasta aquí eran la sustancia tradicional de lo español. Pues la tradición verdadera no tiene necesidad de ser buscada. Está siempre vigente, presidiendo los forcejeos de cada día. Y no se olvide hasta qué punto ciertos valores palidecen, y cómo no es posible que un gran pueblo dependa por los siglos de los siglos de una sola ruta. No está España, no, agotada, ni en definitivo naufragio. Necesita voluntad, voluntad creadora, gentes que continúen y renueven su tradición imperial y magnífica.

Cuando se nace en una coyuntura floreciente de la Patria, los deberes son claros y a menudo tan rotundos, que nadie puede desconocerlos sin riesgo. Pero si la etapa es catastrófica, si la Patria es entonces un concepto al que todos los grupos e intereses adjetivan y desvirtúan, confundiéndola con su propio egoísmo, hay que ganarla y conquistarla como a una fortaleza. No hay Patria sin algo que hacer en ella y por ella. Ese quehacer es la dádiva, la contribución, el sacrificio de cada uno, para que la Patria exista y brille.

viernes, 28 de mayo de 2010

jueves, 27 de mayo de 2010

Cosmovision de Tolkien



La filosofia de Tolkien a traves de su correspondencia

Tolkien:

”...lo «novelesco» se desarrolla a partir de la «alegoría», y sus guerras derivan aún de la «batalla interior» batalla interior de la alegoría en la que el bien está en un bando y varios modos de maldad en el otro. En la vida real (exterior) Los hombres están en ambos bandos: lo cual significa una colorida alianza de orcos, bestias, demonios, hombres sencillos naturalmente honestos y ángeles”. (carta dirigida a su hijo Christopher Tolkien el 25/5/1944)

”Y de pronto me di cuenta de lo que era: exactamente lo mismo sobre lo que había intentado escribir y explicar en el ensayo sobre Los cuentos de hadas que tanto me habría gustado que hubieras leído, y creo que te enviaré. Pues acuñe el termino «eucatástrofe»: el súbito giro feliz en una historia que lo atraviesa a uno con tal alegría que le hace saltar las lágrimas (lo cual, argüía, es la más alta función que cumple un cuento de hadas). Y llegué a la conclusión de que produce su peculiar efecto porque es un súbito atisbo de la Verdad, la entera naturaleza de uno adherida a la cadena material de causa y efecto, la cadena de la muerte, siente un súbito alivio como si un miembro fundamental dislocado hubiera vuelto de pronto a su lugar. Percibe – si la historia tiene «verdad» literaria en el segundo plano (para lo cual debe verse el ensayo)- que así es como las cosas realmente funcionan en el Gran Mundo para el cual esta hecha nuestra naturaleza”. (carta dirigida a su hijo Christopher Tolkien el 7/11/1944)

”El mito y el cuento de hadas, como toda forma de arte, deben reflejar y contener en solución elementos de moral y verdad (o error) religiosa, pero no de manera explicita, no en la forma conocida del mundo primordialmente «real» [...] Me disgusta la Alegoría –la alegoría consciente e intencional -; sin embargo, todo intento de explicar el contenido de un mito o de un cuento de hadas, debe recurrir al lenguaje alegórico. (Y, por supuesto, cuanta más «vida» tiene un cuento, más susceptible será de interpretaciones alegóricas; al tiempo que cuanto mejor hecha esté la alegoría, mas fácilmente será aceptada como historia) [...] creo que las leyendas y los mitos encierran no poco de «verdad»; por cierto, presentan aspectos de ella que solo pueden captarse de ese modo; y hace mucho se descubrieron ciertas verdades y modos de esta especie que deben siempre reaparecer. No puede haber ningún «cuento» sin caída- todos los cuentos son en ultima instancia acerca de la caída...”. (carta dirigida a Milton Waldman 14/9/1950)

”Hay, por supuesto, ciertas cosas y temas que me conmueven especialmente. Las interrelaciones entre lo «noble» y lo «simple» (o común, vulgar), por ejemplo. Encuentro especialmente conmovedor el ennoblecimiento de lo innoble. Estoy enamorado (evidentemente) de las plantas y sobre todo de los árboles ...“. (carta a la Houghton Mifflin Co., su editora norteamericana, 5/6/1955)





El Señor de Los Anillos:

”Elrond simboliza la tradición antigua, y su cara representa la sabiduría común, la preservación reverente de todas las tradiciones referidas a la bondad, el conocimiento y la belleza. No es una escena de acción sino de reflexión [...] Los Hobbits, por supuesto, representan realmente una rama de la raza específicamente humana (ni Elfos ni Enanos) ... se Los representa como en contacto mas intimo con la «naturaleza» (la tierra y otras criaturas vivientes, las plantas y los animales) y anormalmente libres, según lo que es corriente en los humanos, de ambiciones y o la codicia de la riqueza. Se Los hace pequeños (tienen poco mas de la mitad de la estatura de un hombre, pero decrecen con la edad) en parte para exhibir la mezquindad del hombre, del hombre estrecho de miras y poco imaginativo, aunque no con la pequeñez ni el salvajismo de Swift, y sobre todo para mostrar en criaturas de muy escasa potencia física el asombroso e inesperado heroísmo de Los hombres ordinarios «en casos de apuros» [...] En ningún lugar se explica plenamente el lugar de origen de «Los Magos» ... Sus poderes se centran primordialmente en alentar a Los enemigos del mal, y estimular su ingenio y valor para que se unan y resistan. (carta dirigida a Milton Waldman 14/9/1950)

”... los Elfos constituyen ciertos aspectos de los Hombres y sus talentos y deseos, encarnados en mi pequeño mundo. Tienen ciertas libertades y poderes que a nosotros nos gustaría tener, y en ellos se exhibe la belleza, el peligro y el dolor de la posesión de esas cosas”. (carta dirigida a Peter Hastings Septiembre de 1954)

“Gandalf «murió» realmente y se transformo [...] De ese modo Gandalf se sacrifico, fue aceptado, fue fortalecido y retorno. «Si, ese era el nombre. Yo era Gandalf.» Por supuesto, su personalidad e idiosincrasia sigue siendo las mismas, pero tanto su sabiduría como su poder son muchos mayores. Cuando habla, exige atención; el Viejo gandalf no podría haber tratado del mismo modo a Theoden ni con Saruman. Tiene todavía la obligación de ocultar su poder y de enseñar antes que forzar o dominar las voluntades ...” (carta dirigida a Robert Murray 4/11/1954)

“«¿De que se trata todo?». No «se trata de nada», salvo de sí mismo. Por cierto, no tiene intenciones alegóricas, sean ellas generales, particulares o tópicas, morales, religiosas o políticas. La única critica que me molesto fue la de que «no contenía religión alguna» («ni tampoco Mujeres», pero eso no interesa, y no es cierto, de cualquier manera). Es un mundo monoteísta de «teología natural»”. (carta a la Houghton Mifflin Co., su editora norteamericana, 5/6/1955)

“El Señor de los Anillos es sólo la parte final de una obra casi el doble de voluminosa en la que trabajé entre 1936 y 1953. (Quise publicarlo todo en orden cronológico, pero resultó imposible)”. (carta dirigida a W.H.Auden, 7/6/1955)

“La historia no trata de JRRT en absoluto y en ningún momento trata de ser una alegoría de su experiencia de la vida [...] Denethor estaba teñido de mera política: de ahí su fracaso y la desconfianza que sentía por Faramir. Para él había llegado a ser un motivo primordial la preservación de la política de Gondor tal como era, en contra de otro potentado que se había hecho más fuerte y que debía ser temido y en contra del cual era preciso luchar por esa razón y no porque fuera implacable o malvado [...] En El Señor de Los Anillos el conflicto no se centra básicamente en la «libertad», aunque, por supuesto, ella queda comprendida. Se centra en Dios y Su derecho exclusivo al divino honor. Los Eldar y Los Númenóreanos creían en EL Único, el verdadero Dios, y consideraban una abominación la veneración de cualquier otra persona. Sauron deseaba ser Rey-Dios, y sus servidores lo tenían por tal; si hubiera resultado victorioso habría exigido honores divinos de todas las criaturas racionales y poder temporal absoluto por sobre el mundo entero [...]. El mío no es un mundo «imaginario», sino un momento histórico imaginario de la «Tierra Media», que es el lugar donde vivimos”. (Notas sobre la critica de El Retorno del Rey de W.H.Auden, fecha aproximada, primeros meses de 1956)

“La voz de Saruman no era hipnótica, sino persuasiva. Los que lo escuchaban no corrían peligro de caer en un trance, sino de ponerse de acuerdo con sus argumentos aun estando plenamente despiertos”. (carta dirigida a Forrest J. Ackerman, junio de 1958)

“Mi obra no es una «novela», sino un «romance heroico», una variedad literaria mucho mas antigua y del todo diferente”. (carta a Peter Szabo Szentmihalyi, octubre de 1971)

En pie sobre las ruinas


...nuestro deber presente es bracear con las dificultades cotidianas, crear nosotros una tradición tan fuerte y abrir ruta en el futuro de la Patria. Por eso, camaradas, la tradición es peligrosa si nos recostamos sobre ella y nos dormimos. Nuestra consigna ha de ser estar en pie sobre la tradición de España, mejor, incluso, la punta del pie tan sólo, y luego, en esa especie de equilibrio inestable, hacer cara con riesgo, emoción y coraje a la tarea nacional de cada día.

Ramiro Ledesma

Pop Futurista

miércoles, 26 de mayo de 2010

martes, 25 de mayo de 2010

JUVENTUD



A Todos Los Jóvenes De Cualquier Edad

“La juventud no es un período de la vida, sino un estado de espíritu, una victoria del coraje sobre la timidez, del gusto de la aventura sobre el amor a la comodidad.

Uno no se vuelve viejo, por haber vivido un gran número de años, sino por haber desertado de un ideal. Los años arrugan la piel pero renunciar al ideal arruga el alma. Joven es aquel que se sorprende y se maravilla. Es el que desafía los acontecimientos y encuentra su alegría en el juego de la vida. Tú eres tan joven como tu confianza en ti mismo. Tan joven como tu esperanza. Tan viejo como tu desánimo.

Te mantendrás joven mientras te mantengas receptivo a lo que es bello, bueno y grande. Receptivo a los mensajes de la naturaleza, y del infinito. Si algún día tu corazón es mordido por el pesimismo y roído por el cinismo, pueda Dios tener piedad de tu alma de viejo”.

General Douglas McArthur

miércoles, 19 de mayo de 2010

La Revolucion de la Derecha Social


Presentamos el diseño del cartel conmemorativo del II Aniversario del Centro Social Fernando III, espacio social y alternativo en Sevilla destinado a la promoción de iniciativas solidarias, deportivas, culturales y civico-sociales.

Este espacio de libertad cumple su segundo aniversario siendo un referente para muchas personas no conformes con la sociedad ultraconsumista , materialista y sin valores que nos ha tocado vivir , así mismo supone un núcleo de agregación, unión y coordinación para colectivos, asociaciones y personas con inquietudes contracorriente y afán de construir y promover alternativas de ocio, información y cìvico-culturales para ponerlas al alcance de amplios sectores de la juventud hispalense que las demanda.

En estos momentos el Centro Social es sede social de varias asociaciones culturales, estudiantiles y de vecinos y recientemente nos hemos constituido en plataforma colaboradora de la Coordinadora Sevillana Contra el Terrorismo, entidad creada en 2009 por un colectivo de juristas sevillanos con el fín de denunciar en los tribunales y a la opinión pública los actos de violencia, terrorismo y amenazas practicadas por grupos radicales y extremistas de Sevilla, que hacen de la amenaza, la extorsiòn y la violencia su particular "guerra" contra toda persona o colectivo que se aleje de sus coordenadas ideológicas totalitarias, de este modo recordamos la denuncia por intento de asalto, amenazas de muerte y destrozos contra el propio Centro Social Fernando III producido el mes de junio del 2009 y que está pendiente de juicio en la Audiencia Provincial de Sevilla; Del mismo modo la Asamblea del Centro Social Fernando III ha suscrito un acuerdo de colaboraciòn con la Coordinadora Sevillana Contra el Terrorismo para poner a su disposiciòn nuestros locales en la campaña de recogida de juguetes para niños vìctimas del terrorismo que anualmente promoverà la CSCT en Sevilla capital en coordinaciòn con diversas asociaciones de vìctimas del terrorismo de Andalucìa.

Todas y cada una de las actividades que realizamos en el Centro Social o promocionamos desde él están enmarcadas, como no podìa ser de otra manera, en la más estricta legalidad y se desarrollan en un marco pacífico, de respeto y tolerancia; Nuestra filosofía es la de crear, crecer y transmitir valores y alternativas, alejándonos de actitudes violentas y ofensivas contra nada ni nadie, diferenciàndonos de esta forma de otros pretendidos "espacios sociales" que no cumplen con la màs mìnima legalidad y que fomentan en la juventud sevillana hàbitos y conductas totalmente perniciosas y contraproducentes: drogas, ilegalidad, delincuencia, marginalidad social etc, etc

Para este segundo aniversario se han programado una serie de actividades que van desde conferencias, videoforums, comidas populares, encuentros con otras agrupaciones lúdicas, deportivas, ecologistas, pro-vida, de lucha contra la drogadicciòn o culturales, así como la realización de un corto cinematográfico de humor entre otras muchas.

Aquì hay sitio y alternativas para todos, os esperamos


ABRIENDO ESPACIOS, CREANDO ALTERNATIVAS

Asamblea del Centro Social Fernando III

Ahora mas que nunca...


Justicia Social


martes, 18 de mayo de 2010

Escultismo para muchachos




http://msc.scouts-es.net/osyris/Osyris/TROPA_files/escultismo.pdf

"Antaño, cuando los caballeros eran intrépidos", debe haber sido algo digno de ver a uno de esos caballeros cubierto de acero, montando valiente caballo de guerra, fuerte para soportar su carga y lleno de fuego para el ataque contra el enemigo, caminando por entre la espesura del bosque, brillante su armadura, con su escudo y su lanza y su penacho flotando al aire. Cerca de él cabalgaba su escudero, un joven ayudante y compañero, que algún día también había de convertlrse en caballero.

Detrás de ellos marchaba su grupo, o patrulla de hombres de armas, robustos, guerreros de corazón, listos para seguir a su caballero a las puertas de la muerte si era necesario. Eran los hombres recios de antaño, que ganaron tantas buenas batallas para su patria, por su decisión y leal devoción a sus caballeros.

En tiempo de paz, cuando no había batallas, los caballeros cabalgaban diariamente en busca de oportunidades para ejecutar una buena acción con alguien que necesitara de ayuda, especialmente con las mujeres y los niños que se encontraran en apuro. Cuando se dedicaban a ejecutar estas buenas acciones se les llamaba "caballeros andantes".

Los hombres de su patrulla, naturalmente, obraban de acuerdo con su jefe y, por tanto, uno de aquellos hombres de armas, estaba igualmente listo siempre, para ayudar a los que se encontraban en apuros, defendiéndolos con su fuerte brazo.

Los caballeros de antaño eran los Guias de Patrulla y los hombres de armas, los Scouts...

Sir Baden Powell

domingo, 16 de mayo de 2010

Pactos ¿Que pactos? Eduardo Garcia Serrano microfono de oro

¿Cuando se jodio España? Miremos la transición




ROBERTO CENTENO

Aunque la mayoría prefiera las ilusiones falsas a la realidad, España se desliza hacia un desastre económico y social sin precedentes, cuyo momento culminante será la quiebra de las cuentas públicas, a partir de la cual nos espera, en palabras del economista jefe de Bloomberg para Europa, “un largo valle de sombras”, donde van a hacer agua todas las grandes conquistas sociales de los últimos 50 años, desde la clase media, al sistema de pensiones, pasando por sistema nacional de salud y las prestaciones a los parados. Es evidente que la incompetencia oceánica, el sectarismo radical, y la carencia absoluta de sentido del Estado de Jose Luis Rodríguez Zapatero han acelerado el proceso, pero no es el único culpable. Nuestra ruina comenzó mucho antes.

Y entonces, ¿cuándo se jodió España? El origen es claro e inequívoco: el pactismo, la frivolidad y la mediocridad de los padres de la Transición, plasmados en la locura colectiva del ‘café para todos’, que dio paso a un modelo de Estado económica y políticamente inviable, en el que se inventaron 17 autonomías, contrarias en su mayoría a la realidad histórica y objetiva de España; a una partitocracia totalitaria que impide la separación de poderes y somete al Ejecutivo el resto de poderes del Estado; y a un sistema electoral no representativo de listas cerradas, que prima a las minorías nacionalistas, y permite a las oligarquías partidistas, confiscar la soberanía nacional y expoliar a los ciudadanos sin que estos tengan posibilidad de defenderse.
Lo que la Transición heredó y destruyó
El periodo 1959-1975 fue el de mayor crecimiento económico de nuestra Historia, y con el mejor reparto de la riqueza creada jamás conseguido. En solo unos años, un reducido grupo de economistas, sin más ayuda que su inteligencia, convertirían un país atrasado en un país industrial. La cifra clave para demostrar ésta afirmación es el grado de convergencia con el grupo de nueve países que entonces constituían la CEE. De un 58,3% del PIB per cápita español en porcentaje del PIB medio de estos nueve países en 1959, pasaría al 81,4% en 1975, el mayor nivel de convergencia jamás alcanzado. Y en cuanto al reparto de la riqueza creada, la parte del trabajo alcanzaría el 56% del PIB, frente al 45% hoy, y un cambio social sin precedentes, la clase media pasaría del 19,8% en 1935 al 45,3% en 1975.
Pues bien, el desastre de la Transición, hundiría la convergencia hasta el 70,8% en 1985, y 32 años después, en 2007, el año de máxima convergencia posterior, no había podido superar la cifra de 1975, es decir, sería el 78,6% de los nueve países centrales, y probablemente no lo superará tampoco en los próximos 32 años. Por supuesto hemos crecido en riqueza absoluta, todo el mundo lo ha hecho, pero solo la convergencia, el crecer más que los demás, permite valorar la realidad.
En cifras absolutas, el colapso fue tal que de un crecimiento del 7,5% en el periodo 60-75, pasaríamos al 0,8% en 1975-85; el paro del 6% en 1974 al 36% en 1977; la inflación del 7% al 44% a mediados del 77, y la deuda externa superaría en tres veces las reservas del BdE. En solo dos años colocarían España al borde del colapso, evitado “in extremis” por Fuentes Quintana con los Pactos de la Moncloa, que dimitiría poco después por la irresponsabilidad de Oliart, siempre al servicio del poder, opuesto a racionalizar el sistema eléctrico. Otra cifra representativa: en 1975, España e Irlanda tenían la misma renta per cápita, 10.000 dólares. Hoy incluso con la crisis, la de Irlanda es un 40% superior a la española y la segunda de la UE.
La época de Aznar
No es posible en tan breve espacio mencionar siquiera muchos hechos clave y, para centrar las cuestiones de hoy, tengo que prescindir de Felipe González, una persona llena de luces y sombras, con gran sentido del Estado al contrario que Zapatero, pero que en lo económico cometió errores esenciales, la negociación de entrada en la UE por unas prisas que, aunque comprensibles, fue un desastre para España. Hubiéramos entrado igual sin ceder nada, como también fue un desastre la reconversión industrial, y la utilización de los excedentes de la Seguridad Social para financiar al Estado, 220.000 millones de euros entre 1982-96. En 1996, Solbes, un funcionario sin ideas y poco trabajador, dejaría España sumida en una grave crisis y el Estado casi quebrado.
Fue la hora de Aznar, que se encontraba en el sitio adecuado en el momento adecuado, unos cuantos tijeretazos al gasto, pero sobre todo la venta de las joyas de la corona, la privatización de las grandes empresas públicas, le permiten ordenar las cuentas y entrar en el euro, y a partir de ahí el ciclo alcista de la economía mundial nos llevaría en volandas: crédito ilimitado, bajos tipos de interés, y el inicio del boom inmobiliario garantizarían un crecimiento muy rápido. Por eso, cuando uno oye hoy al PP decir que ellos sacaron a España de una crisis y que lo volverán a hacer, uno no sabe si reírse o llorar, hasta Bibiana Aído hubiera pasado por un genio de las finanzas. Tanto es así que los dos mayores inútiles de nuestra historia económica, Solbes y Zapatero, consiguieron sin despeinarse crecimientos mayores aún en la parte final del ciclo alcista.
¿Supieron Aznar y su equipo gestionar la riqueza y la mayoría absoluta, y tomar las decisiones esenciales para garantizar un crecimiento sostenible y regenerar España? La respuesta es un no rotundo. Los defectos estructurales fueron tapados por la burbuja inmobiliaria, y no sólo no se abordaron, sino que resultaron amplificados y consolidados. El desbarajuste autonómico, en vez de ordenarse y limitarse, creció sin freno, y hasta el cupo vasco, en una negociación errónea y disparatada del ministro Rato, quedó reducido a menos de la mitad de lo que correspondía. Los monopolios públicos con precios regulados pasarían a monopolios privados con precios libres. Ni contención del empleo público, ni reforma del mercado de trabajo, ni reformas estructurales, ni nada de nada. Y en cuanto a regenerar España, ni siquiera lo intentaron, y hoy el PP con un líder sin convicciones, pusilánime e incapaz se encuentran en proceso de degeneración acelerado.
La época de Zapatero
El programa con el que Zapatero ganó las elecciones era correcto. Señalaba los problemas y abogaba por el cambio de un modelo económico insostenible. Pero una vez en el poder, un Solbes abúlico y sin ganas de meterse en problemas, que por otra parte desconocía, veía cómo la economía crecía sin saber por qué, mientras sesteaba y hacia sudokus, pero le daba igual, como el que la desigualdad creciera exponencialmente y el 10% más rico se apropiara del 70% de la riqueza; y no digamos Zapatero, dedicado a tiempo completo a la involución de España, a enfrentar a los españoles, a fomentar la homosexualidad y el aborto, al ataque sin tregua al cristianismo utilizando para ello el islamismo que aspira reconquistar Al-Andalus, a destruir el sistema de enseñanza pública que ha dejado de ser el ascensor social que fue en el pasado, y a la liquidación, en suma, de la nación española, “algo discutido y discutible”.
Pero como era obvio, todo ha llegado a su fin, acelerado por la crisis mundial y por la delirante reacción de Zapatero ante la misma. Primero negó la crisis, después que estamos a punto de salir de ella, y su estrategia actual entra en el terreno de la demencia: para retomar el crecimiento, la chapuza de Zurbano y el cochecito eléctrico; para arreglar el déficit, acuerdo de austeridad con las Comunidades Autónomas en 1.975 millones de euros, lo que gastan en cafés; para ocultar la quiebra de bancos y cajas, modificación de la Ley del Suelo; para ocultar la quiebra de las grandes constructoras y el hundimiento de la inversión pública, plan de infraestructuras absurdo, el 70% se invertirá en líneas AVE, una ruina económica y solo unos miles empleos en su construcción, e hipotecando al Estado durante 30 años en condiciones leoninas. ¡Eso sí que es dinero de verdad y no el de los chorizos de medio pelo de Gürtel!
Y así las cosas, los indicadores de oferta, consumo de las familias y mercado laboral del primer trimestre, en lugar de estabilizarse, muestran nuevos retrocesos, y en julio se culminará la mayor subida de impuestos de nuestra historia, cuyo efecto negativo sobre el PIB, como demuestran la evidencia empírica y los modelos teóricos, será tres veces mayor consecuencia del multiplicador -¿sabrá la Sra. Salgado qué es eso?–, lo que nos hundirá de nuevo en una profunda recesión, que ya no podremos arreglar emitiendo más deuda o con menores tipos de interés. En unos meses estaremos como Grecia, pero con el doble de tasa de paro, más del doble de funcionarios por mil habitantes, el sistema financiero quebrado y unas cuentas públicas desbocadas, un 70% fuera del control del gobierno. Da igual lo que digan el gobierno y sus secuaces, o que muchos cierren los ojos esperando un milagro. No habrá milagro alguno. El futuro llegará inexorable, mientras la mayoría silenciosa está más silenciosa que nunca, contemplando cómo destruyen su futuro, el de sus hijos y el de las próximas generaciones.
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viernes, 14 de mayo de 2010

jueves, 13 de mayo de 2010

La idea de comunidad: identidad y espacio de resistencia III


4. La lucha comunitaria.

Voy a permitirme utilizar una expresión que a algunos les resultará familiar. Nuestro objetivo es la formación -o el restablecimiento, sobre esto habría mucho que decir- de una verdadera comunidad popular. No intento con esto llevar nuestro discurso cincuenta años atrás en el tiempo y dos mil quilómetros hacia el Este, sino que sinceramente creo que las palabras comunidad popular contienen la esencia de lo poco de importante que intento comunicaros7.

Creo que sería, no ya inútil, sino contraproducente, caer en el maquiavelismo y separar los distintos niveles de la lucha. Si aspiramos a la comunidad popular no hemos de esperar a conseguir el poder político, la influencia social, el predominio cultural necesarios para triunfar. Tenemos que empezar a vivir ya esa comunidad popular; fijáos sin embargo que digo vivir, y no construir: porque una característica reseñable del concepto de comunidad es su naturalidad. No estamos hablando de una construcción intelectual ni de una organización burocrática, sino de grupos de hombres y de mujeres surgidos espontáneamente, en torno a momentos comunes de sus vidas -el origen, la residencia, el trabajo, el otium,...- que intentan preservar y conquistar una identidad. La gran comunidad popular final será la articulación de todas esas comunidades que, humildemente, podemos empezar a construir, y la portadora de su identidad colectiva. Atención: del mismo modo que la simple adición de individuos no da lugar a la comunidad, la suma de pequeñas comunidades no tiene como resultado la comunidad popular: es fundamental la integración orgánica, natural, espontánea, jerárquica. Entrando en una dinámica de lucha popular-comunitaria garantizamos la fabricación de ladrillos, pero no estamos en posición de ver el conjunto del edificio.

Vivimos en una sociedad inorgánica, desestructurada y carente de jerarquías naturales. La naturaleza humana exige otra cosa; pues bien, comencemos a verla hecha realidad. En un mar social adverso tienen que empezar a aparecer, como de hecho ya existen, zonas de calma. Entendedme bien, no propongo un repliegue general sobre posiciones cómodas y tranquilas. Me parece oportuno, simplemente, recordar que no sólo existe la pura política o la más elevada cultura. Los cuatro elementos -política, cultura, sociedad, valores- viven unos de otros y, como acabo de decir, es poco valiosa una victoria en uno de ellos si va seguida de derrotas en todos los demás. La interconexión debe tenerse en cuenta, y aprovecharse para nuestros fines.

En el caso español actual, por otra parte, las carencias son enormes a todos los niveles. No existe una alternativa política al Sistema; no existe todavía una cultura alternativa; no existe una base social activa y consciente que no haga suyo el Sistema; no existen en la sociedad valores alternativos a los del Sistema. Todos estos problemas están relacionados, y es posible solucionarlos sólo si se coordinan las soluciones específicas de cada uno de ellos. Os he hablado de un proyecto popular-comunitario y, para concluir, me gustaría analizar brevísimamente sus ventajas, en las que creo, y sus inconvenientes, que no niego.

A la comunidad popular por la comunidad popular. La principal virtud de una lucha social realizada a través de pequeñas células comunitarias es su vigor intrínseco, la facilidad con la que esas células se insertan naturalmente en el tejido social podrido y son capaces de darle nueva vida. La compacidad así lograda supera con mucho a la de cualquier organización jerarquizada tradicional, en cuanto que, desde estas posiciones, sería posible resistir al medio y ganar, muy poco a poco, terreno.

Una segunda virtud de este modelo de lucha es que representaría potencialmente un modelo y un objetivo. Me explico: el ideal de vida no quedaría relegado a después de la victoria política, sino que ya antes de ella sería una realidad a la escala de las pequeñas comunidades, dedicadas o no, en todo en parte, a la política convencional.

En tercer lugar, la lucha comunitaria podría alimentar otros tipos de lucha, no sólo idealmente, como acabo de decir, sino también de manera más concreta y directa. Por una parte, la existencia de comunidades de vida y de valores garantizaría siquiera biológicamente para el futuro la existencia de militantes para los otros tipos de lucha. Por otro lado, esas comunidades, miembros de la sociedad pero a la vez radicalmente opuestas a ella, aliviarían la tensión soportada por los militantes de otros frentes, al no estar sometidos ya permanentemente a un medio en todo hostil.

También existen potenciales dificultades. La principal es el riesgo de sectarismo, que nos llevaría a una excesiva autocontemplación y a una renuncia a la actividad exterior para centrarnos en nuestro pequeño mundo, satisfactorio en sí mismo, pero limitado. No hay que olvidar que el objetivo es la comunidad popular a todos los niveles: si perdiésemos esa meta el proyecto comunitario no sólo habría sido inútil, sino que habría hecho estériles muchos esfuerzos.

En resumen, sería deseable que se abriese una reflexión sobre la oportunidad de diversificar la lucha en esta dirección. Rechazamos todos, me parece, la sociedad materialista e inorgánica en la que vivimos; creo que coincidiremos en la necesidad de una comunidad orgánica, jerárquica, natural y tradicional, sin olvidar que tres siglos no han pasado en vano8. Tanto tácticamente como a gran escala, parece oportuno un proyecto de lucha comunitario, apoyándonos en los mejores valores y personas existentes.


10 de agosto de 1994

miércoles, 12 de mayo de 2010

12 octubre


RADIO 12 DE OCTUBRE, LA NUEVA RADIO DE LOS PATRIOTAS, TODOS LOS DIAS A PARTIR DE LAS 21:00 HORAS http://www.radio12deoctubre.com/

Escuterada


lunes, 10 de mayo de 2010

La derecha


La valentía necesaria en la derecha empieza por aceptarse a sí misma, si no en el nombre –realmente insignificante pese a su vigor histórico obvio- sí en el contenido, complejo y contradictorio. Tomando una idea de Filippo Ceccarelli, la "derecha" es esa acumulación compleja de liberales e intervencionistas, de proamericanos y antiamericanos, de europeístas y nacionalistas, de católicos tradicionales, anticlericales, laicos y paganos, de moderados y de integristas, de güelfos y gibelinos, de tradicionales y progresistas. Un sujeto para algunos imposible e indefinible, que causa más miedo a sus propios componentes –especialmente a los que niegan serlo, claro- que a la izquierda. Un sujeto que tenga como meta no el regreso, sino la superación, y que en vez de manejar viejas colecciones de lugares comunes sea valiente al articular las "nuevas síntesis" de las que viene hablando Marco Tarchi.

La idea de comunidad: identidad y espacio de resistencia.II


3. Las identidades en peligro.

La revolución del siglo XX, tal y como acabo de esbozarla, ya está hecha; mejor dicho, está idealmente hecha y sólo circunstancialmente interrumpida hace unas décadas -¡por circunstancias ajenas a nuestra voluntad!-. Concluirla y llevarla a la realidad es nuestra tarea para el próximo siglo. No sin tristeza podemos citar a nuestro amigo Tolkien, Pues aunque muchas cosas se han salvado, muchas otras habrían de perecer6. Porque, en efecto, el daño causado por el Sistema de la Ilustración a las comunidades humanas naturales, a la verdadera identidad de nuestro pueblo, es en gran parte irreparable. Lo que sea será distinto de lo que fue, inevitablemente.

Un rápido análisis de la realidad inmediata podría hacernos pensar que el Sistema está hundiéndose por sí mismo. No quiero negar esta apasionante posibilidad, pero permitidme recordar que es en los últimos tiempos cuando más virulento se ha hecho el ataque iluminista a la identidad diferencial de los diversos grupos humanos. La agresión es mundial, no afecta ya sólo a las identidades de los pueblos de nuestra cultura, sino a todos los hombres y a todas las culturas. Y, como ya he dicho, es definitiva, en la medida en que es irreversible.

Veamos las cosas con calma. A lo largo de las últimas ocho décadas ha habido europeos conscientes de que la igualación implicaba la desaparición de su personalidad. Hemos luchado contra esa verdadera alienación en el terreno social y político, con éxitos y derrotas; hemos luchado contra semejante expropiación en el terreno cultural, con las mejores cabezas y las plumas más brillantes de nuestro siglo. Hemos olvidado con demasiada frecuencia, me temo, otros dos aspectos de la lucha que os enunciaba al empezar: la lucha individual, lucha interior, y la lucha comunitaria, lucha que podríamos llamar pedantemente microsocial.

Nuestros enemigos, tanto los que lo son conscientemente como los que se limitan a seguir la norma social imperante, no ignoran que su organización política, su cultura, su radicación social y su sistema de valores tienen graves fallos de funcionamiento. Nosotros afirmamos que esos fallos se deben en definitiva a una sola causa: que el Sistema ha creado Estados, cultura, sociedades e individuos olvidando en primer lugar la naturaleza real del hombre -un ser material y espiritual naturalmente comunitario- y en segundo término sus comunidades naturales. Si aceptamos este análisis, hay que llevar sus consecuencias a la lucha práctica. Del mismo modo que no aceptamos la separación entre los aspectos políticos y los económicos de la realidad humana, no podemos aceptar la lucha sólo en un frente -sea el político, el cultural, el social...-.

Estoy convencido de no pecar de pesimista si afirmo que un éxito político demasiado rápido en la lucha contra el iluminismo podría transformarse en una aplastante derrota. Se ha dicho que la preexistencia de un sustrato cultural diferenciado es necesaria para el desarrollo de un movimiento político viable -es decir, capaz de llegar al poder y de transformar la realidad-, y es cierto. Ese es, al menos en parte, el trabajo de Aurora en España. Pero no es menos cierto que igualmente importante para ese cambio genuinamente revolucionario que consideraríamos necesario desde el punto de vista político sería la previa formación dentro del cuerpo social de núcleos, de comunidades, no sólo dispuestas a luchar políticamente contra el Sistema, o a recrear nuestra cultura, sino en primer lugar a vivir fuera del Sistema, fuera de los valores de éste.

jueves, 6 de mayo de 2010

La idea de comunidad: identidad y espacio de resistencia.I


La idea de comunidad: identidad y espacio de resistencia.


1. La idea de comunidad en nuestro contexto histórico.

"La razón fundamental que nos ha llevado a convocar este congreso está determinada por la convicción profunda (la vuestra y la mía) de que el momento presente impone a nuestra organización la exigencia de cerrar filas alrededor de los motivos centrales de nuestra visión de la vida y del mundo. La exigencia, en primer lugar, de reconocer cuáles son realmente los puntos de referencia y los cánones de los que deriva nuestra presencia política, para distinguir así la dirección ideal a asumir. En segundo lugar ( o, mejor, consecuentemente y de forma simultánea), la exigencia de articular en un grupo elástico, ágil, sin complejos, sin inhibiciones (en una palabra: sin prejuicios) nuestra vocación, nuestra voluntad de lucha política"1 .

Estas palabras fueron pronunciadas por Giorgio Freda en la inauguración de la reunión del comité directivo del Frente Revolucionario Europeo celebrada en Ratisbona el 17 de agosto de 1969. Recientemente se ha sentido en España la necesidad de publicar su discurso, un discurso sin duda brillante en el análisis de la situación ... de hace veinticinco años precisos. No voy a intentar resumir aquí aquel proyecto de ascética militancia contra el sistema en todas sus formas; si me ha parecido conveniente comenzar con esta cita ha sido para recordar cómo no hemos conseguido resolver en los últimos cinco lustros, al menos no en España, el problema esencial de articular nuestra presencia política con nuestra afirmación cultural, y con nuestro arraigo popular y comunitario.

Si nos fijamos en las últimas palabras que he pronunciado, encontraremos tres vias de lucha: la participación política, la lucha cultural y la radicación social a través de grupos popular-comunitarios -völkisch-. Ahora bien, esta triple división, de la que todos hemos oido hablar en los meses de gestación de esta Universidad de Verano, debe tener una base, un cuarto pilar fundamental en la afirmación de nuestra visión del mundo: la lucha interior, es decir, la manera en que cada militante vive efectivamente de acuerdo con aquello en lo que dice creer. No tendría sentido, en efecto, defender la moralidad más estricta en la vida pública, la seriedad más severa en la vida cultural o el orden más tradicional en la vida social si disociásemos nuestra vida privada -pretendidamente privada- de esos compromisos. En los márgenes del Sistema, en lucha contra él, se ha sabido generalmente comprender en los últimos tristes cincuenta años la importancia de los tres primeros elementos, pero no la de coordinarlos ni la de ligarlos a la lucha espiritual personal2.

Os pido que no queráis ver en todo esto un recuerdo de la espiritualidad cristiana -o de la espiritualidad europea, según se prefiera-; intento hablar desde la lógica más fría, pero no puedo evitar recordar, como todos vosotros, que uno de nuestros modelos históricos han sido las Órdenes caballerescas. A lo largo de estos dias vamos a hablar de un mundo en crisis y de nuestra visión del mundo, contrapuesta al orden iluminista imperante. Creo que, ante todo, debemos adquirir el convencimiento y la voluntad de cambiar nuestras vidas.

Creo que en estas sesiones vamos a movernos con cierta frecuencia a lo largo y a lo ancho de estos niveles, y por esa razón me ha parecido conveniente exponer con sencillez mis ideas. Hay entre nosotros personas mucho más autorizadas para hablar de la necesidad de un proyecto comunitario, pero se me ha encomendado hacerlo a mí. Os ruego que me escuchéis con dos ideas fundamentales en la cabeza: en primer lugar, que yo no creo posible separar entre sí lo político, lo cultural, lo comunitario y lo personal, siendo por consiguiente todo proyecto comunitario sólo una parte de algo más amplio; y en segundo lugar, que carezco de autoridad para hablaros, porque el primer intento de lucha comunitaria en el que he tomado parte no ha tenido hasta ahora resultados esperanzadores.

2. Génesis de la anulación de las comunidades humanas naturales.

La idea de comunidad ha figurado desde Platón en el debate filosófico-político. Pero no nos interesa aquí remontarnos a los orígenes de nuestra macrocultura: vamos a hablar de la civilización contemporánea, aquella en la que vivimos. A grandes rasgos, y corriendo el riesgo de ser excesivamente benévolos, puede decirse que el llamado Antiguo Régimen había respetado hasta 1789 la organización comunitaria propia de los pueblos europeos; las monarquías, reforzadas ciertamente frente a los poderes locales desde el siglo XIV, no habían intentado combatir las diferencias naturales ni la existencia de comunidades organicas y organizadas dentro de sus Estados. Más bien, al menos en algunos casos, cabría decir los contrario: que la existencia de esas comunidades era -o había sido- una de las garantías de las monarquías tradicionales3.

El liberalismo, primera forma de política surgida plenamente de la Ilustración, quiso sustituir la realidad natural y tradicional orgánica y comunitaria de nuestros pueblos con una ficción, la llamada "sociedad civil", ámbito de acción de las libertades individuales. Así, las comunidades tradicionales -el municipio, la comarca, la región, el gremio, la familia-, depositarias de derechos y libertades, fueron reemplazadas por el individuo y por los derechos y libertades individuales. Esta convulsión moral, cultural y social fue seguida en lo político por la afirmación de la "nación política", hija y heredera del contrato social rousseauniano4.

Como sabemos, también el socialismo marxista procede de la Ilustración, aunque en apariencia surgiese contra el liberalismo. Se trataba de otro camino hacia el mismo objetivo; el liberalismo se había mostrado incapaz de dar una respuesta a la desintegración de las comunidades tradicionales, y se había limitado a responder policialmente desde el más frío individualismo al malestar de la sociedad clasista que él mismo había creado. El marxismo no podía proponer una sociedad orgánica, que habría ido contra todos sus principios: pero lanzó el mito del comunismo primitivo a reconquistar a través de la lucha de clases, un aparente sucedáneo para la necesidad de arraigo y de justicia del hombre contemporáneo.

Pero no todos habían olvidado la realidad en nombre de la ideología. A veces como aspiración nostálgica, a veces en pleno delirio utópico -y delirio y utopía no son para mí palabras en modo alguno negativas-, nunca, desde el siglo XVIII, han dejado de existir testimonios de un proyecto comunitario en Europa. En parte de las raices mismas del liberalismo surgió el nacionalismo idealista, que, en el fondo, no hacía sino recordar la falsedad intrínseca del igualitarismo uniformista iluminista en nombre de una comunidad humana natural: la nación, la Patria. También surgió un socialismo no materialista, origen de otro comunitarismo: el corporativismo. En definitiva, en los albores del siglo XX, estaban ya puestas las bases de una revolución contra el materialismo y el individualismo en nombre de la naturaleza, de la justicia y de la verdader libertad. Se trataba de volver a dar al hombre real, es decir, al hombre esencialmente comunitario, una sociedad adaptada a las necesidades de la modernidad material que no olvidase su naturaleza espiritual. Frente a la sociedad liberal-burguesa y marxista, la comunidad a la medida del hombre5.

lunes, 3 de mayo de 2010

¿Dónde vamos? Sensu contrario...


¿Dónde vamos? Sensu contrario...

1. El miedo al éxito. Si algo va bien, es sospechoso. Conectar con la realidad cotidiana del pueblo es señal inequívoca de sumisión al poder sionista. Si algo funciona, hay que estropearlo o dejarlo. Y seguramente se debe a la infiltración de masones entre nosotros. Funcionar es traicionar.

2. La cómoda instalación en el ghetto. Estamos bien solos. Pudiendo disponer de un séquito marginal de dos docenas de adeptos -seis revistillas, media docena de libros, doscientos lectores-, marginales a su vez dentro de los dos mil tarados de la ultra española, ¿para qué buscar más? ¿Para qué tratar de llevar a sociedad de 2003 el bagaje de valores, de estilo y de horizontes del que teóricamente somos portadores? Crecer es traicionar.

3. El individualismo. El sentido militante -jerarquía natural, comunidad militante en el seno de la comunidad popular- debe acomodarse a los gustos y preferencias personales de cada uno. En términos éticos, culturales o políticos, lo mismo es: guerra de guerrillas. Nada de militancia en grupo, de educación militante en grupo ni de estrechamiento de lazos indisolubles a todos los niveles. Mi tiempo es mío y doy, cuando quiera, la parte que me de la gana. Que cada uno se busque la vida, nada de unidad vital ni de entrega vital. Entregarse y convivir es traicionar.

4. El hedonismo. Está bien lo que me parece bien, lo que resulta cómodo o (si somos un poco masoquistas) lo que resulta incómodo. Selecciono pues del bagaje de valores los que me parecen oportunos y me paso los demás por el arco de triunfo. Y si para satisfacer nuestro afán diferenciador (respecto a las inquietudes populares; léase pues afán de fracaso) han de revisarse los principios, hágase. Por ejemplo, si un grupo de matones desembarca en Bilbao con banderas españolas y de la Arrano Beltza, está bien -aunque sea contraproducente-; pero si se consigue que 40.000 personas vayan encabezadas por banderas españolas, de un modo intachable, es una peligrosa concesión al Sistema. Y no hablo de política internacional y guerras porque me arriesgo al paredón. Lógicamente. Ser coherente es traicionar.
¿Qué cesto podemos hacer con estos mimbres?

Roldanus 2003

Victimismo nauseabundo




"Todo se resume en una sola expresión: victimismo nauseabundo. Con ocasión de la polémica sobre la guerra de Iraq me vi compelido a pensar en la cuestión, y para mí es claro que el problema radica en que la derrota de 1945 ha generado una mentalidad victimista que hace radicalmente inútiles para la acción política efectiva a quienes la padecen.

Para evitar ese complejo a las nuevas generaciones y/o salvar a quienes resulten recuperables de la viejas, es imprescindible dejar bien claro que entrar en el juego político democrático no tiene por qué suponer renunciar a nuestras ideas, "evolucionar" en el sentido de traicionar las propias convicciones. Lo que sí hace falta es realismo táctico, ductibilidad, maquiavelismo (y no hay que tener miedo a esa palabra). ¿O es que alguien puede ser tan ingenuo o tan estúpido para creer que los que nos precedieron y gestionaron estados no tuvieron que hacer política para llegar al poder?. Y, aun cuando llegaron al poder, también tuvieron que contemporizar en algunas cosas, claro que sí.

Por lo demás, estamos en un momento único. Nunca el ambiente ha sido tan favorable a nuestras ideas entre los políticos del sistema y el público en general. Seríamos irremediablemente idiotas si no lo aprovecháramos en la manera que los tiempos imponen.

Y, aunque pueda resultar duro en el plano personal, a los que quieran seguir refugiándose en la metafísica trascendente, en el ghetto, en el victimismo, habrá que dejarlos atrás. En realidad, con su actitud demuestran que no son verdaderos camaradas."

Anónimo 2003

La tradición indoeuropea, hoy




Como escribió el arqueólogo y filológo Bruce Lincoln, discípulo de Mircea Eliade, refiriéndose a los primeros indoeuropeos:

"Para los indoeuropeos la juventud conllevaba la idea de estar lleno de fuerza vital. Se contemplaba a los jóvenes como a los más capaces y los más adecuados de los hombres, llenos de energía y de poder, siendo este vigor desatado el que les seguía también a la batalla".

Ya lo había cantado Homero, en la Ilíada, recordando la fiereza de los jóvenes mirmidones a los que Aquiles dirigía como lobos en la batalla.

Creo que es el mismo espíritu que nos debe mover a militar, hoy, última generación de jóvenes indoeuropeos. Si no hay aún Troya que tomar, ni América que descubrir, ni India que conquistar, sí hay una comunidad guerrera que crear y que fortalecer.

Roldanus 2002