miércoles, 31 de marzo de 2010

Entrevista a Ex Roma Lux 2008





-Quisiéramos que nos contaseis que es, como y cuando surge Ex Roma Lux.

El blog en si, se nos ocurrió a dos amigos que queríamos desahogarnos públicamente con un punto de vista político trasgresor. Pronto se unieron bajo el proyecto muchos compañeros de lucha con los que mantenemos una relación comunitaria desde hace muchos años, mas de doce y con algunos mas de quince años. Esta relación comunitaria nos ha permitido organizar salidas al campo, montaña, viajes, deporte, debates, conferencias, audiciones, fiestas… Incluso tuvimos en su momento un local social llamado Bolsón Cerrado, donde realizamos muchas de estas actividades. Ahora estamos trabajando en nuestro nuevo local social, que esta prácticamente listo, pero en el que llevamos trabajando cuatro meses pues estaba francamente mal.

Ex Roma Lux literalmente significa “de Roma la luz”, elegimos este nombre porque para nosotros Roma tiene un carácter simbólico absoluto como faro espiritual, civilizador y unificador de todo el Occidente Europeo y de manera particular para España. También tomamos ese nombre por un articulo firmado hace unos años por Aurelio Padovani, en Arbil, donde hace un recorrido sobre la trayectoria de la derecha social europea, centrándose pormenorizadamente en la italiana, llegando a conclusiones muy rompedoras con respecto a lo que ha hecho el Área hasta ahora en España.

http://www.arbil.org/(86)roma.htm

-¿Cuales son vuestras principales influencias ideológicas?

Podéis ver todos los autores que tenemos en las entradas y haceros una idea de cuales son nuestra influencias, de todas maneras si que hemos de deciros que el espectro es amplísimo pues nosotros tenemos una visión muy plural de lo que denominamos derecha social, donde existen amplitud de referencias que pueden ir desde Ramón Llul a Ernst Junger , desde Calderón de la Barca a un Tolkien.

Vamos a mojarnos con un autor en particular que es Adriano Romualdi que con sus artículos, especialmente ¿Por qué no existe una cultura de «Derecha»?, nos dio una visión muy abierta y contemporánea del problema de la Derecha definida desde un punto de vista practico como un colectivo amplio, plural y con cantidad de matices muchos de los cuales se alimentan de valores eternos.

Es decir dentro de la Izquierda, todo esta impregnado de modernidad, en cambio en la derecha, analizado desde un punto de vista general o sociológico, hay partes que chocan con el proyecto de la modernidad pues conservan valores contrapuestos al proyecto global, en la derecha aun quedan gentes que se niegan a pasar por el tamiz del liberalismo predominante . Eso no quiere decir que en la izquierda no exista gente cercana a nuestros valores, pero siempre serán votantes, pues el ideario de la izquierda es monolítico y aunque haya aspectos sociales que podamos justificar, el conjunto de esa ideología es contrario a los valores eternos, la historia deja ejemplos claros de personas que tuvieron que abandonar la izquierda pues comprendieron que su cosmovisión chocaba frontalmente con su identidad .

Esa definición nominativa de Derecha Social tiene ciertas ventajas desde un punto de vista practico, primero conecta con el pueblo que comprende o intuye que es la derecha, son muchas las personas que se identifican como gente de derechas identificándose con unas ideas que van mas allá del estrecho margen de liberalismo económico, segundo la derecha política solamente es definida así por la oposición o los periodistas pues ellos renuncian a ese nombre por complejo y prefieren el de centro reformista, el termino derecha les obliga a admitir la pluralidad de todo un colectivo donde existen aspectos sociales, ecologistas, religiosos, vanguardistas, culturales; el pujante liberalismo, al igual que el marxismo, no quiere admitir los matices.

Romualdi lo define de la siguiente manera:

¿Qué debería significar en verdad «ser de Derecha»?

Ser de «Derecha» significa, en primer lugar, reconocer el carácter subversivo de los movimientos nacidos de la Revolución francesa, ya sean éstos el liberalismo, la democracia o el socialismo.

Ser de «Derecha» significa, en segundo lugar, comprender la naturaleza decadente de los mitos racionalistas, progresistas y materialistas que preparan la llegada de la civilización plebeya, el reino de la cantidad y la tiranía de las masas anónimas y monstruosas.

Ser de «Derecha» significa, en tercer lugar, concebir el Estado como una totalidad orgánica donde los valores políticos dominen sobre las estructuras económicas y donde el dicho «a cada uno según su valía» no significa igualdad, sino una equitativa desigualdad cualitativa.

En fin, ser de «Derecha» significa aceptar como propia aquella espiritualidad aristocrática, religiosa y guerrera que ha caracterizado en sí a la civilización europea y aceptar, en nombre de esta espiritualidad y sus valores, la lucha contra la decadencia de Europa.

-Vemos en vuestro blog que realizáis actividades tales como salidas a la montaña. ¿Política o culturalmente tenéis más actividades?

Como he comentado anteriormente nuestras actividades son muy amplias y todas las actividades al fin y al cabo son política, siempre que comprendamos la política desde un punto de vista amplio, no únicamente superficial o burocrático.

-Imaginamos que a muchos de vuestro visitantes les resultará extraño (a nosotros al menos, si) la reivindicación que hacéis de una “cultura de derechas”. ¿Os identificáis por tanto con la derecha política?

Creo que esto esta contestado con la respuesta anterior, aun así os hemos de decir que nuestra visión de derecha no es en absoluto reaccionaria, sino aglutinadora y admite distintos aspectos de una derecha sociológica que es real y existe. Es decir nosotros podemos coincidir con personas de la derecha política que defienden actualmente espacios de libertad en zonas conflictivas o con muchas que podemos intuir que defienden nuestros valores, aunque tenemos nuestro propio criterio que no se identifica con un proyecto monolítico de ninguna organización. Creemos que eso nos permite coger lo mejor de cada tendencia y colaborar con lo que consideremos oportuno. Si tienes una formación adecuada no te ha de asustar debatir o coincidir con cualquiera y creo que nos debemos a nuestro pueblo, no a unas siglas determinadas.

Creemos que en el momento actual es necesario crear comunidades de personas con una visión del mundo similar que ayude a resistir el embate de la modernidad. Consideramos que quien no sea capaz de gestionar un grupo de personas será incapaz de hacer un servicio adecuado en política, ese aspecto comunitario ayuda a los siguientes objetivos:

1. Consolidar lo que existe: crear lazos permanentes entre la comunidad, más fuertes que las discrepancias políticas

2. Abrirnos a los que deberían estar ya con nosotros

3. Abrir espacios hacia la sociedad “normal”

4. Estar dispuestos a intervenir unidos ante posibles crisis nacionales

5. Permitir un contacto fluido entre todos respetando las diferencias pero admitiendo las coincidencias.

6. Servir de alimento y de soporte a las distintas formas de combate, presentes y futuras, permitiendo el apoyo recíproco.

7. Dar mayores facilidades a la formación y enriquecimiento personal de las personas que se incorporan, y que con frecuencia pierden con rapidez su ilusión ante el desarraigo y la soledad de la lucha

Os dejamos un texto de Evola muy relacionado con lo que os comentamos:

“Hay que adoptar, pues, una precisa posición contra el falso “realismo político”, que piensa sólo en términos de programas, de problemas, de organización de partidos, de recetas sociales y económicas. Todo esto es contingente y no esencial. La medida de lo que aún puede ser salvado depende, por el contrario, de la existencia o no de hombres que vivan no para predicar fórmulas, sino para ser ejemplos; no para ir al encuentro de la demagogia y del materialismo de las masas, sino para despertar diferentes formas de sensibilidad y de interés. A partir de lo que, pese a todo, sobrevive aún entre las ruinas, reconstruir lentamente un hombre nuevo, animarlo gracias a un determinado espíritu y una adecuada visión de la vida, fortificarlo mediante la adhesión férrea a ciertos principios. Este es el verdadero problema.”

-¿Tienen los componentes o amigos de Ex Roma Lux, “antecedentes” políticos?¿Habéis militado en alguna organización política?¿Participáis en la actualidad en algún proyecto social, político o cultural?

Si, muchos de nosotros han estado integrados en organizaciones del Área, otros no tienen ningún antecedente.

Participamos en nuestro propio proyecto, de momento, al margen de siglas y como reitero siempre ensalzando los aspectos comunitarios.

-Os vamos a plantear tres temas sobre los que nos gustaría que nos dierais vuestra opinión:



Falange: Considero que la Falange fue un movimiento romántico, espiritual y revolucionario, que tomo el relevo en un momento histórico concreto innovando en la defensa de valores eternos de nuestra patria y civilización. ¿Que queda vivo?, pues parafraseando a Alberto B. Mariantoni, el inimitable “estado de espíritu”, su detallado e incomparable “modo de ser”, de “existir” y de “actuar”, o su particular e inigualable “método” y “estilo” de vida y de trabajo, así como las sandalias, las togas y los penachos de Atenas, de Esparta o de Roma, o los gobiernos iluminados o tiránicos de Pericles, de Licurgo y de César -contingencia fugaz e ilusoria de la Historia- no añaden ni restan nada al “estado de espíritu”, al “modo de ser”, de “existir” y de “actuar” o al “método” o al “estilo” de vida y de trabajo que fueron los de nuestros ilustres antepasados; o a la armonía insuperable, al buen sentido y a la ejemplaridad que aún siguen dimanando de ellos, y que aún siguen procediendo [por ejemplo] del significado y del sentido de la primera filosofía helénica o del derecho romano primordial.



¿Crisis económica o espiritual?: Creo que la crisis es moral y espiritual, la crisis económica es una consecuencia

Tolkien : Para nosotros es una referencia absoluta pues plantea una cosmovisión impregnada de nuestros valores tradicionales . Aparte de recomendar la lectura de sus libros, en nuestro blog recomendamos tres enlaces de una serie de artículos sobre Tolkien de El semanal Digital que aprovechamos para invitaros a leer.

De uno de esos artículos entresacamos este texto:

“ Tolkien enfrenta principios eternos - el sacrificio, la abnegación, el amor, la lealtad, la lucha más allá de toda esperanza razonable – a la amenaza, oscura, viscosa y seductora, del Mal. Es, sin duda, una síntesis de la mitología europea para una Europa que ha olvidado demasiado deprisa sus raíces espirituales y míticas. Allí donde haya un joven que se identifique con Boromir, un niño que admira a Frodo, un adulto que comprenda el drama de Gandalf, hay un síntoma de renacimiento cultural, frente a décadas de dictadura izquierdista, materialista y globalizante.”

-Por último queremos dejar carta blanca para que podáis expresar lo que creáis oportuno.


Agradecemos vuestro interés y felicitaciones por vuestro blog e invitamos a todos los lectores de Hispaniainfo a que difundan, comenten y lean nuestros posts.

Terminamos con Ernesto Giménez Caballero recordándoos que todas las citas que hemos utilizado en esta entrevista están en nuestro Blog. Un fuerte abrazo.

“Nuestra generación tiene una enorme misión, querido camarada. Quizá una ingratísima misión. Volver proas y tajar mares. Atravesar tormentas, odios, incomprensiones y bajezas. Rectificar brújulas. Y doblar cabos de buenas esperanzas.

Nuestra hora no es de hoy ni de mañana.

Hoy no seríamos comprendidos y atendidos en esta unidad, aún no natural en nuestro país. Forzada.

Mañana, la reacción liberalizante, tampoco nos comprenderá ni nos atenderá. Pero las vías están abiertas. Las rutas, señaladas. Vengan subversiones, desmembramientos inquietudes, conmociones, luchas.

Nuestro espíritu español, archiespañol, de hacistas, de comuneros futuros, está ya vigilante y no morirá. Resucitará magnifico en venideras generaciones, en un porvenir otra vez ecuménico y humano.”


Entrevista para Hispaniainfo

lunes, 29 de marzo de 2010

Emboscado


“El hombre está demasiado y profundamente atrapado en su construcción. Se vende a sí mismo por debajo de su valor y pierde el equilibrio. Va hacia la catástrofe, el riesgo y el sufrimiento. Se lleva a sí mismo a lugares sin salida que conducen a su caída; pero extrañamente, precisamente allí, prohibido, condenado y fugitivo, es que se encuentra a sí mismo en su sustancia indivisible, imperecedera. Pone al descubierto las ficciones de tiempo y el espíritu se conoce a sí mismo en todo su poder”.

viernes, 26 de marzo de 2010

martes, 23 de marzo de 2010

Gregorio Marañon



“Es un gusto consolador y profundo comprobar, y se comprueba siempre que se quiere, que el hombre que piensa de otro modo, es como uno mismo, y como cualquier otro que tenga los ideales que le plazca. Basta con que nos despojemos del disfraz con que hablamos por la vida y hablemos, en silencio, de lo que pasa en nuestro corazón. El corazón, si se le deja solo, es, casi siempre, casi igual a todos los demás corazones” Prologo del libro Almas Ardiendo

«No vacilo en declarar que la tengo por cumplimiento forzoso de una ley histórica, y sólo es de lamentar lo que tardó en hacerse […]En resumen, y hecho el balance de las ventajas y de los inconvenientes, siempre juzgaremos la gran medida de la expulsión con el mismo entusiasmo con que la celebraron Lope de Vega, Cervantes y toda la España del siglo XVII: como triunfo de la unidad de raza, de la unidad de religión, de lengua y de costumbres». Expulsion y Diaspora de los moriscos españoles

"La de 1492, fue, sin duda, la más inteligente y por tanto la menos inhumana de todas las persecuciones antisemitas que conoce la historia. Las consecuencias políticas de esta emigración fueron, en efecto, desgraciadas para España; pero no como se ha venido diciendo, a la ligera, porque el país se arruinase por la ausencia de los industriosos judíos, pues éstos siguieron siendo los banqueros de España... Lo malo de la expulsión israelita se debió, como dice acertadamente Walsh, a que desde fuera de España, con el gran poder de sus riquezas y con la tenacidad implacable de la raza, los judíos se convirtieron en aliados permanentes y eficacísimos de los enemigos de la España católica; yo creo que no por ser católica, sino por ser fuerte y su enemiga... Hoy podemos afirmar que una de las fuerzas más poderosas que- contribuyeron a la caída de la Casa de Austria española, fue la influencia israelita ejercida por los enemigos de España y sus descendientes."
Españoles fuera de España

lunes, 22 de marzo de 2010

Lo importante es la sustancia no la forma


Las formas no constituyen las sustancias. Y lo que importa siempre es la sustancia. Fijaos bien, porque lo que podemos y tenemos que salvar es la sustancia, no la forma. La forma está perdida. La sabiduría popular viene repitiendo desde hace siglos, que el hábito no hace al monje y esto es verdad. Pero la infinita necedad humano no aprende. Sigue creyendo -ciega y sorda a la experiencia infatigable- que dentro de cada hábito hay siempre un monje. Por esta causa, es posible falsificar monjes, cuando hacen falta monjes como recurso coreográfico; mucho más, si están disponibles para el caso y pueden actuar de monitores, algunos que lo fueron de verdad.

Narciso Perales

jueves, 18 de marzo de 2010

DE LLULL A GRACIÁN: EL HOMO HISPANUS EN LA FORJA DE OCCIDENTE (y II)


Recapitulemos: hasta ahora nos hemos dedicado a consignar cómo la firme conexión con lo divino es una característica primordial, inherente a los pueblos de cultura (y también a los primitivos, claro, pero sin llegar éstos a edificar una religión de gran estilo sino un mero cúmulo inorgánico de ritos y cultos arcaicos) desde los primeros estadios de su proceso de evolución vital hasta la culminación de su madurez histórica; y también cómo el reflejo de esa divinidad salpica e inunda todo su universo mítico-simbólico (véase la figura del apóstol Santiago o de la Virgen del Pilar). Enfocando la mirada sobre la civilización occidental y, en concreto, sobre la aportación hispánica dentro de ella llegamos a Ramón Llull y la Reconquista.


Situados aquí, dejemos a un lado las neblinas románticas y seamos por un instante eminentemente pragmáticos, remitámonos al frío análisis de la realidad histórica; porque resulta que la fe no sólo afecta al campo del espíritu, de la contemplación interior, sino que también impulsa, y de qué manera, a obrar en el terreno de los hechos. ¿O acaso habrían sido posibles la Reconquista, la conquista y colonización de América, la supremacía en Europa durante siglo y medio largo, sin esa particular óptica hispánica de la creencia en lo sobrenatural?, ¿posibles Cervantes, Calderón, Velázquez o el Greco, si mutilamos su innegable dimensión religiosa? Recurramos, para responder, a opiniones autorizadas: Unamuno proponía un “sentido religioso del trabajo”; en perfecta sintonía con él, Maeztu afirmaba que el fabricante de acorazados que desempeña su trabajo pensando en la salvación del alma sin duda los fabricará mucho mejor que aquel que mira al cielo y lo encuentra vacío, sin rastro de esperanza; subrayando que “lo temporal carece de sentido como no encuentre en la eternidad su caja de resonancia”. Menéndez y Pelayo retrata a la gran España, que “era o se creía el pueblo de Dios” y también recuerda aquella edad dorada en que “nada parecía ni resultaba imposible; la fe de aquellos hombres, que parecían guarnecidos de triple lámina de bronce, era la fe que mueve de su lugar las montañas”, fe que nos catapultó con la espada en la mano y la palabra de Dios en la boca por toda la redondez del mundo y nos dio la única unidad que hemos conocido: “España, evangelizadora de la mitad del orbe; España, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vetones o de los reyes de taifas”. Los cuadros de El Greco muestran a los españoles de aquella hora como alargándose más allá de lo físicamente posible, por obra y gracia de la luz divina.

¿Y es que fue el mismo espíritu religioso el que favoreció todas las grandes gestas de nuestra historia? Acudimos de nuevo a Claudio Sánchez Albornoz, uno de los más reputados y eruditos conocedores de la Edad Media española, que se pronunció así de claramente sobre ello: “si los musulmanes no hubiesen conquistado España en el siglo VIII los españoles no habrían conquistado América en el XVI. La Reconquista afirmó nuestras viejas características. El Islam se extendió por muchas y muy diversas tierras, sólo de España fue expulsado. Y así como la reconquista del solar nacional y la conquista de América se vinculan genéticamente entre sí, también lo hacen ambas, a su vez, con las empresas europeas de nuestra heroica modernidad. ¿Por qué quisimos ser la espada de Dios sobre la Tierra en el XVI sino porque lo habíamos sido en el áspero solar de la península durante ocho siglos?”.

Se da la simpática paradoja de que Sánchez Albornoz fue nada menos que presidente de la 2ª República en el exilio; paradoja porque cuesta imaginarse a los progres de hoy, nostálgicos de una idolatrada e idílica Segunda República, reivindicando la figura del gran historiador. Ya que por más que, por su bagaje personal, se le pueda adscribir a las coordenadas políticas de la izquierda, sus conclusiones acerca de uno de los periodos críticos de nuestra historia rezuman, para la blandengue atmósfera actual, altos grados de incorrección política. Precisamente mantuvo una de sus más acaloradas contiendas históricas oponiéndose al pseudoinvestigador (o “ensayista metido a historiador”, en palabras de Albornoz) Américo Castro, por sostener éste que España, sí, era fruto del proceso de Reconquista, pero que ésta supuso, no un choque, sino una fusión indiferenciada de lo oriental y lo occidental, de la que sería producto último la mestiza España actual. Por si esto fuera poco también fue Américo Castro uno de los más decididos artífices del edulcorado mito del Al-Ándalus feliz frente a una supuestamente ignara y cruel España cristiana. A lo que Sánchez Albornoz adujo como síntesis de sus amplios trabajos al respecto: "Sólo desconociendo la realidad de nuestra historia medieval ha podido caracterizarse a España como fruto de la simbiosis entre cristianos, moros y judíos. ¿Simbiosis?, ¿convivencia? No, cien veces no. Batalla, áspera batalla y brutal enfrentamiento". O cuando rompió en prensa una “lanza por la Andalucía cristiana”, poniéndonos en guardia contra las veleidades neo-islamizantes de quienes ya pretendían allá por 1982 reintroducir el culto mahometano en la mezquita de Córdoba, olvidando que “originariamente fue un templo cristiano confiscado a los cordobeses por Abd al-Rahman I”. Por todo ello un recuerdo para el gran maestro.

Parece claro, por tanto, que la Reconquista, en nombre de la fe, reafirmó, agrió nuestra primigenia personalidad, no la diluyó; perfiló con fiereza sus contornos preparándonos, poniéndonos "en forma", para la portentosa actividad político-cultural que, en buena parte gracias a ella, desplegaremos en el siglo XVI y que logrará imprimir con letras de oro el nombre de España en la historia universal.

¿Y cómo afectó ese carácter religioso español al destino de Occidente en el XVI? Fuimos la “espada de Roma”. Si no fuera por la labor hispana, teológica en Trento y militar en los campos de batalla europeos, la reforma protestante hubiera desgajado la cristiandad de manera mucho más eficaz de lo que al final pudo hacerlo. Nuestros tercios acompañan a Carlos V a Witemberg y quieren desenterrar, para quemarlos, los restos de Lutero; así respira la España de entonces. Volvimos a preservar esa cristiandad, ahora ante el empuje mediterráneo del turco, en Túnez y Lepanto.
En el ámbito del espíritu, otro elemento fundamental que la España pródiga de entonces aportó al acervo occidental fue el honor calderoniano, que fascinó a todo un Goethe, y según el cual “al Rey (por Felipe II) la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma, y el alma sólo es de Dios”. Como resultado de nuestra gran aventura americana concebimos la cartografía de Juan de la Cosa, las clasificaciones de flora y fauna americanas de Francisco Hernández… y así podríamos enumerar mil más, pero entre todos ellos es la Prudencia el ingrediente decisivo entre el cenit y la caída de nuestra grandeza.

¿Prudencia?, veremos por qué. Para empezar, el recorrido de esta senda histórico-vital nos conduce de modo inevitable al más emblemático fenómeno literario, filosófico y humano de lo español: el Quijote. Maeztu supo interpretarlo (al parecer complicada tarea) en su verdadera magnitud. No es la novela cervantina una obra intemporal, universal, sino fatalmente ligada a su tiempo y lugar. Las más obvias o esotéricas lecturas se le han atribuido: alegato idealista frente al materialismo, descrédito de los libros de caballerías, simple desahogo cómico de las penurias mundanas… poco importa lo que el cerebro de Cervantes voluntariamente planeó frente a lo que su alma involuntariamente le transmitió: su profundo desgarro interior. Desgarro que se unía al de todo un pueblo. El Quijote es una novela de decadencia, y por eso es sin discusión la novela nacional. Maeztu sufrió en su momento la burla e incomprensión de quienes no acertaron a asimilar el fondo de tal hiriente afirmación. Pero es innegable que el pueblo español alberga desde hace siglos la sensación de atravesar un hondo proceso de decadencia que no se sabe bien dónde empezó ni dónde acabará. Y resulta también evidente que, en clave de humor, el Quijote marcó un alejamiento de los ideales heroicos: “no os metáis en aventuras caballerescas que saldréis apaleados y os pondréis en ridículo como yo” parece advertirnos por boca de su caballero un anciano Cervantes, distante ya de aquel que con 24 años quedó lisiado en Lepanto y fue valeroso cautivo en Argel. ¿Y qué puede tener esto que ver con España? Todo. Cuando se publica la primera parte de la novela (1605) a España comienzan a flaquearle las fuerzas, el aliento y los músculos, aunque aún no la fe. Exactamente igual que a Don Quijote. Y esa y no otra fue nuestra tragedia en el XVII.

Fascinante y amargo es a un tiempo el dilema en que entonces se debate el alma hispana: el campo de batalla se ha hecho demasiado grande (la herejía luterana en Europa, la amenaza turca en el Mediterráneo, el nuevo mundo americano). Hay que equilibrar la fe inquebrantable de la Reconquista con la imposibilidad material de mantener todos los frentes. En efecto, sin fe nada grande se puede emprender, pero la fe sin la fuerza es como la semilla sin agua, y para medir bien la propia fuerza nos hará falta ver las cosas tal y como son (superando la idealista ceguera de Don Quijote), no empeñarse en ver gigantes donde no hay más que destartalados molinos; y por ello es la sensatez, la Prudencia, el ingrediente decisivo en el atardecer de nuestra plenitud. Prudencia que en la España exhausta del XVII supo cincelar Gracián como nadie, él nos enseñó a “bien mirar”. Porque fue la nuestra entonces una lucha titánica, desesperada, imposible. Ya Felipe II (precisamente el rey Prudente) se lo comunicaba por carta a su padre el Emperador cuando aún era Príncipe Regente: la pobreza de España no consentía los impuestos que las guerras requerían. Y a pesar de ello, al subir al trono mantiene el mandato de sostener la fe católica por las armas. Hay que conciliar, por tanto, fe y prudencia, pero la fe sigue predominando. Y advertimos esto de manera palmaria en aquel único Baltasar Gracián del “Oráculo Manual” (que no por casualidad se subtitulaba “Arte de Prudencia”), sacerdote jesuita, alma exquisita de nuestro Siglo de Oro, que refleja mejor que ningún otro esa transformación interna del ser hispánico del XVII, ya adivinada en el Quijote, respecto al desmesurado ímpetu juvenil de la etapa reconquistadora, cuando aún nos sobraban las fuerzas, encarnado por Llull. La obra de Gracián trasluce lo que a nadie escapa: las circunstancias imponen, por el momento, templar, matizar, nuestros entusiasmos. El calculado arte de gobernar, la razón de Estado como una meditada partida de ajedrez, el político avisado y perspicaz; eso ofrece Gracián. Jugar nuestras cartas, ocultarlas si es preciso: “El saber más práctico consiste en disimular. El que juega a juego descubierto tiene riesgo de perder”. Según Spengler la monarquía europea, que alcanza la perfección de su forma con Luis XIV, el Rey Sol, y la fina diplomacia de gran categoría, nacen ambas en El Escorial de la mano de Felipe II. Y es esa Prudencia de cuño español la última herencia de importancia que legaremos a Occidente; forma de gobierno tradicional que la Revolución Francesa terminará barriendo con sangre, para implantar las ideas liberales importadas de Inglaterra.

Ya pasó mucho desde aquello y, salvo honrosas excepciones, España se ahogará en décadas de inacción, desorientada, perdido el norte de su destino histórico, terminando por adoptar esas formas enemigas de nuestro pasado. Ya no es necesario refrenar ímpetus ni poner “doble llave al sepulcro del Cid para que no vuelva a cabalgar” como recomendaba Costa, llevamos tiempo sin mover un músculo. Deberíamos por ello estar descansados, las fortalezas renovadas, pero, en cambio, tenemos ateridos los miembros y el corazón. No podemos permitirnos una siesta tan larga que suponga jamás despertar. Don Quijote abjura finalmente de su locura (su fe, su ideal) para morir como el gris hidalgo Alonso Quijano. Como si España abandona para siempre su ideal no será para mutarse en otra cosa sino para morirse. Para poner punto final a ese “vasto proceso de incorporación” del que hablara Ortega citando a Mommsen, y volver al cantonalismo tribal de los arévacos. “Esa fue nuestra unidad, no tenemos otra” sentencia Menéndez y Pelayo. La frase pesa como una losa porque ya no queda monarquía católica, religión, misión estimulante ni casi identidad cultural que nos aglutine. Ni Reconquista, ni conquista, ni defensa de la fe; ni Cervantes, ni Quevedo. Y esto nos sangra el corazón a los que nos acercamos a la historia con los claros ojos del niño hambriento de Patria. Con hambre, al fin, de pertenecer a algo más amplio que al estrecho círculo de los egoísmos particulares. Hambre de grandes proyectos en común y de un horizonte de futuro capaz de prometer algo más que disolución, colapso y parálisis. De prometer algo más que la paz de los cementerios; porque queremos creer que allá en el fondo, en algún lugar, queda aún rescoldo entre cenizas del fuego que un día nos hizo brillar.

Joaquín Verdú

ASOCIACION ALFONSO X

martes, 16 de marzo de 2010

AL ARMA


...Estas gentes, por un afán satánico de desquite, están pactando incluso con los separatistas de toda especie. Su rencor vale más que España; poco importa para ellos que España se hunda o se destroce con tal de ver satisfecho su rencor.

Contra tales gentes no puede haber cuartel. Son la antipatria y el antiespíritu. La ferocidad materialista, seca, inhumana y despiadada. ¡Todos contra ellos!

Pero ¡ay otra vez si las clases acomodadas quieren poner en juego, como únicos estímulos antirrevolucionarios, su comodidad, su egoísmo y su nostalgia de perdidos privilegios! Frente a la antipatria, hecha mito actuante, no puede alzarse más que la empresa limpia de la Patria. La Patria sin segunda idea, con todo lo que tiene de directamente atractivo, pero, justamente, con todo lo que exige de abnegado. La Patria de todos, no la de los privilegiados. La Patria fuerte y unida, militante y justa. La que soñamos para el esfuerzo y para la muerte ...

Nada, pues, de heladas milicias rompehuelgas. Nada de equipos mixtos, sin emoción, de muchachos más o menos combatientes. ¡Todos a las mismas filas y a la misma señal de mando! Los cobardes y cicateros –aquellos que, a falta de otra cosa, deben dar su dinero generosamente– saldrán malparados triunfe quien triunfe. No es hora de dudas. Ha sonado –el enemigo está a la puerta– el toque de alarma.

lunes, 15 de marzo de 2010

Ser o hacer




"... pues se proponía levantar al fin un muro de escudos, y resistir, y combatir a pie hasta que cayera el último hombre, y llevar a cabo en los campos del Pelennor hazañas dignas de ser cantadas, aunque nadie quedase con vida en el Oeste para recordar al último Rey de la Marca."


La forma es esencial, en lo que a nosotros se refiere y al nivel superior de la militancia.

En los niveles iniciales importan ante todo los resultados, las metas logradas, las victorias obtenidas. Pero, en la formación y definición de los Capitanes de esta lucha (los que, sabiendo que el mundo moderno agoniza, siguen en pie) ha de importar igualmente la manera en que esa lucha se desarrolle.

Éomer tenía razón. Se puede vencer en una batalla, o no -y hay que intentar vencer, eligiendo la batalla y empeñando en una batalla posible todos los medios concebibles-, pero también es necesario que nuestro modo de afrontar la lucha, nuestra vida, lo que de nosotros vean quienes nos sigan (seguir, e el sentido de que vendrán después; pero también en el sentido de que combatan a nuestro lado, tal vez sin intuir más que una parte de la importancia de la lucha) sea realmente ejemplar. Que en cada uno de nuestros actos se resuma nuestra manera de vivir, y por ende nuestro modo de entender el mundo. Podrán no comprenderlo, pero si lo ven, antes o después, y en el lugar más insospechado, la Idea florecerá.

Por eso me sublevo contra la idea de "hacer", las "listas de cosas hechas o por hacer". No estamos aquí para "hacer cosas", pues sobran los fachas y los mercenarios que hagan las cosas que ahora mismo podemos hacer cara al mundo. Estamos para hacerlas, al frente de todos, unidos férreamente por lazos más fuertes que la sangre y que la muerte, de una determinada manera. Nuestros jefes determinarán en cada momento qué hacer. Pero, como Éomer, quienes elijan el camino difícil tendrán que hacerlo de manera "digna de ser cantada aunque nadie quede para cantar", sin vacilaciones, sin concesiones, sin pactos ni mediaciones. Cada una de esas manchas en nuestro modo de hacer es peor que una derrota, y no sólo para quien se equivoca, sino para todos nosotros.

Quien quiera "hacer" sin comprometerse a "ser" es digno de respeto, podrá ser nuestro amigo, pero no puede ser uno de los nuestros, porque no habrá aceptado este aspecto esencial.

Roldanus 2003

Roldanus




Así que de nada vale "hacer" si no "vivimos", y está claro que ninguno de nosotros puede creerse tan fuerte como para "vivir" contra el mundo sin una comunidad que lo arrope.

Vivir EN el mundo, pero CONTRA el mundo, de una manera práctica y comprensible para las gentes que viven en ese mundo pero manteniendo el corazón limpio en una comunidad militante

Ahora bien, yo creo que hoy sí podemos hacer las dos cosas, entrelazadas, y por eso estoy involuntariamente al frente de esta batalla. Quien no lo crea que no venga. Si no viene nadie, Europa estará perdiendo un momentum agónico pero ¿qué puedo hacer yo contra la ceguera, la autocomplacencia, los atractivos de la decadencia? Sólo denunciarlos, a veces enfadarme, pero en definitiva sólo seguir adelante y "hacer comunidad" con quien quiera seguir mi paso.

Roldanus 2004

lunes, 8 de marzo de 2010

Non, Je ne Regrette Rien. Se acabo!! Me importa un bledo el pasado



No, no lamento nada

No! nada de nada,
No! no lamento nada
Ni el bien que me han hecho,
Ni el mal,
Todo eso me da igual!

No! nada de nada,
No! no lamento nada.
Está pagado, barrido, olvidado...
Me importa un bledo el pasado!

Con mis recuerdos
He encendido una fogata,
Mis penas, mis placeres…
Ya no los necesito!

Barridos los amores
Y todos sus temblores,
Barridos para siempre,
Vuelvo a empezar de cero.

No! nada de nada,
No! no lamento nada.
Ni el bien que me han hecho,
Ni el mal,
Todo eso me da igual!

No! nada de nada,
No! no lamento nada.
Porque mi vida,
Porque mis alegrías,
Hoy comienzan contigo... !

domingo, 7 de marzo de 2010

PACIFISTAS




PACIFISTAS

¡PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES!

Dice el burgués mientras estudia el estado de su cuenta corriente. El no necesita una política firme delante ni hombres armados que protejan sus derechos. La conciencia ciudadana y la Declaración Internacional de Derechos del Hombre cuidan sus bienes y el españolito de a pie se admira de lo bien que está organizado todo.

¡JAMAS DE NUEVO VIOLENCIA Y GUERRA!

Así gritan los verdaderos intransigentes. Lamentablemente a ningún bromista se le ha ocurrido hasta la fecha fundar un partido político con el grito de: ¡Jamás de nuevo dolor de riñones! Tendría tanta razón como los amigos de la paz.

¿Significa esto que queremos la violencia y la guerra por sí mismas?. Desde luego que no. Pero no se elimina la guerra deponiendo las armas. De la misma manera que no se acaba con el dolor de riñones extirpándolos.

También la paz ha de ser defendida, y por cierto, como todos los bienes de esta tierra, con las armas. Quien quiera la paz, prepárese para la guerra. Y el que quiera guerra, ése, que predique la paz.

¡Tranquilidad y orden!, nos gritan ahora. ¡Bien!. ¿Por qué no gritasteis eso cuando imperaban tranquilidad y orden?. Entonces alborotasteis cuanto pudisteis contra el Estado y ahora, cuando por los mismos medios vosotros mismos entrasteis en la butaca, exigís de nosotros que seamos buenamente tranquilos y mientras tanto, vaciáis a todos descaradamente los bolsillos. ¡Esto es lo que os conviene!.

Cuando alguno penetra sigilosamente durante la noche en una casa para robar, también ése está a favor de la tranquilidad y el orden.

Y si detrás de él una voz femenina grita: ¡Al ladrón!, entonces se mostrará como vosotros muy asombrado y dirá que eso perturba la tranquilidad de la noche.

Los que dicen que todo se arregla hablando no lo creen ni ellos mismos. ¿O es qué no viven en el duro reino de la existencia diaria?.

Algunos ingenuos quedan que están convencidos de que la mejor forma de servir a la estabilidad es renunciando: creen que los enemigos entrarán en razones alguna vez. ¡Qué se lo cuenten a quienes saben más que nosotros porque ni ven la televisión ni leen los periódicos!.

El señor Domínguez pasea al anochecer por el Retiro, pacíficamente, con musiquilla de órgano, tatareando himnos celestiales, ha cogido incluso una ramita de árbol: el señor Domínguez es pacifista. De repente, dos se plantan delante de él y le ponen una navaja en la barriga de un modo que nadie puede malinterpretar. Los de la navaja, presumiblemente, no son pacifistas. ¡El dinero o la vida!. El señor Domínguez da el dinero y se queda con la vida. ¡El reloj o la vida!. ¡El chaquetón o la vida!. Y así, hasta que a los otros les de la gana. Pero, puede ser que el señor Domínguez no tenga nada, o que diga que no y ofrezca resistencia. ¡Así es la loca vida!. ¡Ah!, pero esto nunca lo haría porque él es un amigo de la paz y un enemigo de la violencia. Así, Domínguez, en cuanto puede respirar y deja de ver la navaja, llama a la policía.

Porque el señor Domínguez sabe que la policía está para eso y también sabe que la policía no lleva precisamente una ramita de árbol, sino cachiporra y pistola al cinto. ¿Qué significa esto? Pues que cuando un honesto ciudadano está en peligro apela a la fuerza de otros, la fuerza que él mismo es demasiado cobarde para ejercer.

El pacifismo es renuncia a la autodefensa y confianza en la protección de los otros. Pagar a hombres para que defiendan nuestros bienes y nuestra vida. Eso es el no va más de la cultura para estos señores que adoran la democracia y se declaran enemigos de la violencia. Exponer la propia vida justamente por esos derechos es para ellos la forma más repulsiva de la barbarie.

Y así se nos presenta el Régimen en la práctica.

Afuera, ante vecinos económicamente más poderosos, se arrastran por el suelo, mendigan, lamen el polvo y besan las manos que someten la independencia de nuestro país y que manejan nuestra economía. Pero en casa, los ánimos se les suben del mismo modo que se les bajan fuera: frente a los vecinos son infames, cobardes y rastreros. Vienen de vuelta y se resarcen aquí de todas las humillaciones que sufren fuera con sonrisa boba e impertinente, se ensañan entonces con quienes protestan y les critican justamente.

Hacia afuera la consigna dice: ¡sí señores, como ustedes quieran!, y adentro golpean cantando: ¡os vais a enterar!.

Todo lo que nos cuentan son mentiras y engaños.

Cuanto peor le va a España, mejor le va a sus ministros, a sus políticos y a los altos cargos. Cuanto más tienen que pagar en impuestos sus ciudadanos, tanto mayores son los sueldos que perciben los Directores Generales. ¡Y nadie carga con la responsabilidad!.

Han hecho de la política un negocio. Vienen y van, hacen experimentos con el pueblo y, si su partido fracasa, vuelven a sentarse en los sillones del Parlamento para hacer oposición contra sus sucesores. ¿Ante quién rinden cuentas?. ¿Dónde están los tribunales que les recuerden su deber?

Que sea como quiera. Ponemos manos a la obra y renegamos de los chalaneos judiciales y parlamentarios. ¡Nos quedamos con la Patria!. ¡No queremos nada para nosotros, pero todo para la Nación! Serviremos con todas nuestras fuerzas y por todos los medios al bien común. Las acusaciones y condenas, no nos importan.

¡Queremos trabajo y seguridad!. ¡No papeletas de voto y promesas!.

La juventud española está despertando, que el resto del pueblo reconozca a sus verdaderos verdugos ya nos encargaremos nosotros de demostrarlo. Y entonces ya no se dirá: Hay que respetar las reglas del juego democrático y votar cada cuatro años. Entonces bramará el viento huracanado de una nueva libertad:

¡LA LIBERTAD DE LA PATRIA!


A.P.E

Febrero 1993

miércoles, 3 de marzo de 2010

martes, 2 de marzo de 2010

Amar la naturaleza no es de izquierdas


Un nuevo ejemplo de manipulación impune


El respeto por lo creado y el amor por las criaturas, en realidad, es tan propio de Tolkien como del ecologismo. Que no son de izquierdas.


Con la trilogía de películas de El Señor de los Anillos, la sociedad española ha redescubierto a John Tolkien y todos los temas propios del filón cultural al que el genial inglés perteneció. Los ha reencontrado la derecha cultural y era bastante lógico porque es uno de sus espacios propios de acción; pero también los ha descubierto –como quien descubre el Mediterráneo- la izquierda. Y esto merece una reflexión más profunda.


El mundo de Tolkien, siendo una ficción literaria, es real y en él se juega con las mismas reglas que en la realidad. De hecho, para una parte creciente de la juventud española, Frodo es más real que Hernán Cortés, por la sencilla razón de que casi nadie estudia ya quién fue el extremeño y todos han visto el ejemplo vital del hobbit.


Y considerando la importancia del fenómeno Tolkien, profundo, vigoroso y destinado a durar, se está produciendo últimamente en España un singular acontecimiento: la izquierda, ajena por completo a los valores tradicionales de Tolkien y de su obra, alérgica a los ejemplos de virtudes propuestos en El Señor de los Anillos –cine o libro, tanto monta-, intenta capitalizar, deformándolo, el mensaje.


Es una tentación eterna de todas las izquierdas existentes o por existir, al menos desde Antonio Gramsci: si un símbolo o un universo conceptual no pueden ser destruidos se trata por todos los medios de capitalizarlos, manipulándolos sin pudor si es preciso. Es el caso de Tolkien.


Tolkien, en verdad, puede ser considerado un ecologista. El respeto por el medio ambiente, sin ocultar la dureza de la vida y de la naturaleza, y sin negar –sino más bien afirmando con energía- la dimensión trascendente de nuestro entorno, es uno de los rasgos esenciales del fenómeno Tolkien. Pero decir que Tolkien fue un ecologista es tanto como decir que lo fue san Francisco de Asís, en otro orden de cosas, y en definitiva no deja de ser una extrapolación parcial, extemporánea y que debe tomarse con cautela. Amar la naturaleza no equivale, precisamente, a afiliarse al partido de Joschka Fischer. Denunciar los abusos de la modernidad no hace a Tolkien, ni al pobrecillo de Asís, militantes de Llamazares.


Pero la desfachatez de la izquierda no conoce límites. En realidad la izquierda que conocemos en España, progresista, negociante, especuladora, incapaz de crear riqueza sin destruir esperanzas, sólo es ecologista en el sentido superficial, material y electoral del término. El respeto por lo creado y el amor por las criaturas, en realidad, es ajeno al ecologismo político, aunque ciertamente sea tan propio de Tolkien como del franciscanismo. Que no son de izquierdas, y que están esperando un centro derecha que deje de estar a la defensiva culturalmente.


Editorial del 8 de julio de 2004

lunes, 1 de marzo de 2010

Asesinado por la oscuridad




http://www.facebook.com/home.php?#!/pages/Solidarieta-per-Enzo-Fragala/327136055142


Enzo Fragalá, abogado penalista, concejal y ex diputado de Alianza Nacional, ahora Pueblo de la Libertad (PDL), ha sido asesinado en Palermo tras recibir una paliza brutal. Su vida política continuaba con la denuncia de la complicidad de los servicios secretos, las fuerzas de seguridad, potencias extranjeras y la mafia... en los atentados terroristas de los años 70 y 80, de los que fueron acusados injustamente correligionarios suyos con frecuencia absueltos... tras más de dos décadas de prisión preventiva. Es hora de limpiar a fondo las cloacas del Estado, y de que éste restablezca el orden pasando por encima de quien sea. También en España. Descanse en paz.

Jueves 4 de noviembre de 1999 Lanacion.es
Enzo Fragalá, parlamentario que integra la comisión de investigación a la que llegaron los documentos, sostuvo que éstos demuestran claramente que la KGB estuvo detrás del atentado de 1981 contra el Papa. "De estos papeles -dijo- surge claramente cómo la KGB, previendo inmediatamente el efecto deflagrante que el Papa polaco habría tenido sobre el imperio soviético, organizó y realizó tramas para desacreditar la figura del Pontífice, para espiar al cardenal Casaroli, para pagar a altos prelados para que trabajaran como informantes, y finalmente para planear el mismo atentado contra Juan Pablo II." "En este punto -agregó-, el atentado de la plaza San Pedro surge claramente como una obra de la KGB, con la complicidad del servicio secreto checoslovaco y de los servicios secretos búlgaros."


Martes, 12 de octubre de 1999 EL MUNDO


Implican al líder comunista Cossutta en la red del KGB en Italia



ROMA.- La red clandestina del KGB en Italia contaba con los servicios de Armando Cossutta, líder histórico del comunismo tricolor, presidente actual del Partido de los Comunistas Italianos (PdCI) y referencia ideológica en la actual mayoría del Gobierno gracias al control del Ministerio de Justicia y a la militancia incondicional de 21 diputados.

La revelación procede del archivo Mitrokhin, adquirido por Gran Bretaña en 1992 a un funcionario de los servicios secretos soviéticos y desentrañado ayer en una comisión parlamentaria italiana, para desenmascarar públicamente a los 261 presuntos colaboradores de la agencia moscovita.

Entre ellos, el ex secretario general del Partido Socialista, Francesco de Martino, el antiguo director de L'Unità, Emmanuelle Macaluso, el difunto editor del Corriere della Sera, Alberto Cavallari, y el columnista Sandro Viola.

Periodistas al margen, el mayor protagonismo del archivo Mitrokhin corresponde al presunto espionaje de Armando Cossutta, lapidado ayer a conciencia por los líderes de la oposición, convertido en una nueva fisura de la mayoría y costreñido a defenderse en el filo de la hoz y el martillo: «No seamos ridículos. Una cuestión es que tuviéramos relaciones con el PCUS, o que el Partido Comunista Italiano se financiara en parte desde Moscú; y otra muy distinta es que yo haya sido un informador clandestino, un espía. ¿Cuántos otros partidos italianos se financian con dinero de Estados Unidos?», se preguntaba ayer el líder del PdCI para despejar el acoso de los periodistas.

Enzo Fragala, miembro activo de Alianza Nacional, compareció ayer públicamente para pedir la dimisión del Ejecutivo.


"Hay que acabar con la cultura izquierdosa de la tolerancia con ciertas drogas, que ha convertido en zombies y esclavos a decenas de miles de jóvenes italianos", declaró Enzo Fragalá, de AN. "El porro es casi siempre el primer paso hacia otras drogas y puede tener consecuencias tan perniciosas como otras sustancias prohibidas", agregó, "por lo que la tabla de sanciones será la misma para el hachís y para la heroína, aunque varíen las cantidades que definen el delito de tráfico de estupefacientes".