viernes, 26 de febrero de 2010

Nuestro Rey Fernando. Aragon Television



(Sos, 1452-Madrigalejo, Cáceres, 1516) Rey de Castilla (1474-1504), junto con su esposa Isabel I, de Aragón (1479-1516), de Sicilia (1468-1516) y de Nápoles (1504-1516). Hijo de Juan II de Aragón y de su segunda esposa Juana Enríquez, hija del almirante de Castilla. A la muerte de su hermanastro, Carlos de Viana (1461), pasó a ser el heredero de la corona aragonesa. En 1462 fue nombrado lugarteniente general de Cataluña y, en 1468, rey de Sicilia. Durante la guerra civil catalana (1462-1472), en la que tomó parte activa, se familiarizó con los negocios de Estado a instancias de su padre. Al morir el infante Alfonso de Castilla (1468) y ser reconocida la infanta Isabel, hermana de Enrique IV, como heredera de Castilla, Juan II puso toda la habilidad posible para conseguir el matrimonio de Fernando con la princesa castellana, que se produjo en octubre de 1469. Cuando murió Enrique IV de Castilla (1474), Isabel fue proclamada reina por sus seguidores, menospreciando los posibles derechos de la infanta Juana la Beltraneja, que era apoyada por Portugal. Fernando, tras arduas discusiones con la recelosa nobleza castellana, consiguió ser reconocido rey con los mismos derechos que Isabel. La guerra civil castellana fue prioritaria en las intenciones de Fernando, que contribuyó de una manera definitiva, sobre todo con la victoria de Paleagonzalo (1476), al éxito de la causa isabelina. En 1479 fallecía Juan II, y Fernando heredaba el trono de Aragón. En los años siguientes, Isabel y Fernando se dedicaron a afianzar su autoridad sobre sus reinos: de este modo en Castilla se institucionalizó la figura del corregidor (1480), se creó la Inquisición (1481), se sancionó a los nobles rebeldes y se reorganizó la hacienda real. Fernando puso fin en sus Estados al problema de los remensas catalanes mediante la abolición de los malos usos y la consolidación de los contratos de enfiteusis (sentencia arbitral de Guadalupe, 1486). Lograda la paz interior, dedicó sus esfuerzos a completar la Reconquista, con la mirada puesta en la unificación política de todos los reinos bajo la dirección de Castilla. En este empeño emprendió una larga guerra contra el reino nazarí de Granada (1481-1492), que acabó con su integración a la corona castellana. Logró la unidad religiosa del reino con la expulsión de los judíos (1492) y la conversión forzosa de los moriscos (1503). Abrió unas insospechables puertas con el descubrimiento de América (1492). Libró el Rosellón de la influencia francesa e intervino en las guerras de Italia, que dieron como resultado la conquista del reino de Nápoles (1503). Casado en segundas nupcias con Germana de Foix (1505) y regente de Castilla (1507), tomó parte en la Liga de Cambrai contra Venecia (1511). A su muerte designó heredera del reino de Aragón a su hija Juana y gobernador a su nieto Carlos.


lunes, 22 de febrero de 2010

Elegia de España


"¿Por qué habéis dicho todos

que en España hay dos bandos,

si aquí no hay más que polvo?

En España no hay bandos,

en esta tierra no hay bandos,

en esta tierra maldita no hay bandos.

No hay más que un hacha amarilla

que ha afilado el rencor.

Un hacha que cae siempre,

siempre,

siempre,

implacable y sin descanso

sobre cualquier humilde ligazón:

sobre dos plegarias que se funden,

sobre dos herramientas que se enlazan,

sobre dos manos que se estrechan.

La consigna es el corte,

el corte, el corte,

el corte hasta llegar al polvo,

hasta llegar al átomo.

Aquí no hay bandos,

aquí no hay bandos

ni rojos

ni blancos

ni egregios

ni plebeyos...

Aquí no hay más que átomos,

átomos que se muerden.

España,

en esta casa tuya no hay bandos.

Aquí no hay más que polvo,

polvo y un hacha antigua,

indestructible y destructora,

que se volvió y se vuelve

contra tu misma carne

cuando te cercan los raposos.

Vuelan sobre tus torres y tus campos

todos los gavilanes enemigos

y tu hijo blande el hacha

sobre tu propio hermano.

Tu enemigo es tu sangre

y el barro de tu choza.

¡Qué viejo veneno lleva el río

y el viento,

y el pan de la meseta,

que emponzoña la sangre,

alimenta la envidia,

da ley al fratricidio

y asesina el honor y la esperanza!

La voz de tus entrañas

y el grito de tus montes

es lo que dice el hacha:

"Este es el mundo del desgaje,

de la desmembración y la discordia,

de las separaciones enemigas,

de las dicotomías incesables,

el mundo del hachazo...¡mi mundo!,

dejadme trabajar."

Y el hacha cae ciega,

incansable y vengativa

sobre todo lo que se congrega

y se prolonga:

sobre la gavilla

y el manojo,

sobre la espiga

y el racimo,

sobre la flor

y la raíz,

sobre el grano

y la simiente,

y sobre el polvo mismo

del grano y la simiente.

Aquí el hacha es la ley

y la unidad el átomo,

el átomo amarillo y rencoroso.

Y el hacha es la que triunfa."

León Felipe

Mare Nostrum





viernes, 19 de febrero de 2010

Patriotismo es algo mas serio




"Que nadie se parapete en el patriotismo para esconder su mediocridad. Descubre a los traidores y desenmascara a aquellos que detras de simbolos esconden su incompetencia manifiesta."

miércoles, 17 de febrero de 2010

RECUERDOS Riopar 2004





Hace mas de un año que un pequeño grupo de manchegos acudimos, por invitación de Roldanus, a mi querida Navarra a pasar un fin de semana de camaradería y naturaleza, en ese fin de semana de diciembre de 2001 el viento del norte que abundaba en Aria y el espíritu de los nuevos camaradas que allí conocimos, penetro de forma profunda en nuestras almas e hizo renacer de nuevo en nosotros la ilusión por la lucha, el ejemplo y la idea. Ese viaje fue el comienzo de una aventura y de un sueño que continua hoy en estas montañas de Alcaraz.

Después de ese viaje la teoría se materializo en forma de trabajo, esfuerzo y amistad. Nuestro siguiente objetivo era arreglar una especie de almacén lleno de escombros y basura trasformándolo en nuestro hogar y local de grupo. Después de dos meses, en los que intercalamos trabajo duro y convivencias en la naturaleza y la montaña, conseguimos inaugurar nuestro local el 16 de febrero de 2002, la voluntad y los sueños de un puñado de jóvenes habían hecho posible vencer al escepticismo.

Bautizamos nuestro local Bolsón Cerrado en honor a Tolkien el cual al borde del ocaso de la civilización occidental, ha ofrecido a Europa una pequeña contribución de rearme moral creando el Señor de los anillos, a imitación de los trovadores que cultivaban y exaltaban los espíritus de los guerreros europeos entonando cantos de gesta.

Nuestro grupo continuo andando con un hogar para la convivencia complementado con una pequeña biblioteca, seguimos con las salidas a la montaña, charlas de diversos tipos, cánticos, invitados ilustres que nos ayudaron a comprender la belleza de nuestra visión del mundo, viajes a distintos puntos de España, subida al Aneto y sobre todo camaradería.

También, porque no decirlo, ha habido deserciones de gentes que no han sabido comprender o no hemos sabido trasmitirles nuestra visión del mundo, por ello hemos de perseverar, sacrificarnos y esforzarnos aun más en la lucha, pues nuestra misión ahora es crecer,

1-Crecer interiormente, siendo mejores, más capaces, más entregados, más conscientes de qué representamos.

2-Crecer como grupo, reforzando hasta hacerlos indestructibles los vínculos de disciplina, camaradería y solidaridad.

3-Crecer hacia el exterior, atrayendo más gente con nuestro ejemplo y nuestra palabra, y creando los medios materiales y humanos que utilizaremos en el futuro.

Para esta empresa hemos de seguir el ideal que ha caracterizado a la original nobleza europea, siendo esta la de los antiguos caballeros cristianos que a semejanza del Cid y el ficticio Quijote eran fieles a su patria, amantes de la familia, generosos con el enemigo vencido, cautos y prudentes en el gobierno, serenos y humanos en la justicia, defensores de una causa despreciando lo mezquino, arrojados, intrépidos, altivos, religiosos, cultivadores del honor, conocedores del valor de la vida y de la muerte.

Con el Cid nació en España la figura inmortal de caballero cristiano que sintetizaba el estilo de la verdadera España europea, con esos caballeros se pudo entonces sostener la lucha salvadora de la civilización occidental.
España contuvo la expansión del invasor africano y oriental durante ocho siglos "siempre en permanente actividad colonizadora, siempre llevando hacia el Sur el romance nacido en los valles septentrionales de Castilla, siempre propagando las doctrinas de Cristo en las tierras ganadas con la espada, siempre empujando hacia el Sur la civilización que alboreaba en los claustros románicos y góticos de catedrales y cenobios, siempre extendiendo hacia el mediodía las libertades municipales, surgidas en el valle del Duero, y siempre incorporando nuevos reinos al Estado europeo, heredero de la antigüedad clásica y de los pueblos germánicos."


Dijo la Crónica de Alfonso III con respecto de la batalla de Covadonga, punto de partida de la Reconquista, las siguientes palabras : «Por esta montaña será salvada España y restaurado el ejército de los godos»; y eso es lo que acabo significando la arriesgada emboscada de Don Pelayo.

Hoy os digo en Riopar rodeados de montañas, que nosotros con esa misma sangre y con ese mismo esfuerzo podemos y debemos repetir la hazaña, hemos de resistir los envites del enemigo, hemos de luchar nuevamente contra el extranjero.

Este debe ser el afán que debe impulsarnos en la lucha, el recuerdo que nos ayude en el marchar y que despierte el espíritu indoeuropeo que pretenden anular nuestros enemigos, pues nuestra voluntad y nuestra sangre están muy por encima del sistema materialista que nos ahoga.

Que este afán constante se refleje en nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestros trabajos como profesores, juristas, arquitectos, comerciantes, ingenieros, técnicos... trasmitiendo a nuestros compatriotas por medio del ejemplo esa verdad, esa visión del mundo que nuevamente les hará libres de espíritu.

Quiero agradeceros a todos el haber venido a estas montañas de Alcaraz desde puntos muy lejanos, donde estoy seguro de que pasaremos unas jornadas inolvidables de montaña, poesía, cánticos y camaradería, el escepticismo del mundo moderno quedo aparcado en alguna ruidosa calle de la contaminada ciudad.

A los miembros de Bolsón cerrado deciros que esto es solo el principio y que la lucha ha de continuar hasta que no nos quede un soplo de aliento.

Para terminar y si me permitís me gustaría finalizar con unas citas de animo entresacadas del libro de Tolkien, el Retorno del Rey, adaptándola a nuestra lucha:

"Aunque tarde o temprano todas las cosas hayan de perecer, a Gondor no le ha llegado todavía la hora. No, aun cuando los muros sean conquistados por un enemigo implacable, que levante una montaña de carroña delante de ellos. Todavía nos quedan otras fortalezas y caminos secretos de evasión en las montañas. La esperanza y los recuerdos sobrevivirán en algún valle oculto donde la hierba siempre es verde."

MUCHAS GRACIAS

Ric.2004

lunes, 15 de febrero de 2010

Mas ser que aparentar







Como la fundación de Roma, la liberación de Jerusalén o la marcha sobre Roma, se trata de un acontecimiento único e irrepetible de un pasado que NO va a volver, cuyas formas NO van a reinstaurarse, pero de cuyo espíritu somos herederos.




En fechas así coincidieron, como en un punto singular, varios caminos: un camino político, contingente, que trataba de solucionar una serie concreta de problemas de nuestro pueblo; un camino militante para una comunidad de antepasados nuestros, dotada de una coherencia orgánica y moral; y un camino espiritual, jerárquico y muy exigente para quienes, en cada uno de esos momentos, dirigieron los pasos del pueblo y de la comunidad.





Todos los hombres y mujeres de nuestra estirpe están llamados a uno de esos tres caminos, o a los tres. En nosotros está ir, acercar a otros, y hacer visibles y atractivos esos caminos para quienes puedan recorrer cada uno de ellos. Es cobardía conformarse con "parecer", o con "estar". Es cobardía dar a esto un lugar secundario en nuestra vida, cuando de un modo u otro ha de ser por su naturaleza el centro de la misma. Es cobardía no seguir el llamamiento, el ejemplo o la orden que nos llame a dar uno, dos, o tres pasos. Es cobardía conformarse con un camino menos comprometido estando capacitado para uno más elevado.





Esta fechas sirven para recordar, para contarse, para hacer balance y para definir rutas a la luz de ese balance material y espiritual. Pensad - con la mente, con el corazón y con el alma, en silencio - si hay algo que mejorar en el modo que tenemos de recorrer nuestro camino. Cada uno el suyo y todos el que nos une.


Recordad, por último, a quienes con su vida y con su muerte nos señalaron el camino. Seamos dignos de ellos, aunque esto suponga incomodidades, sacrificios, esfuerzos y dolor en este mundo desordenado. Nos tenemos SÓLO unos a otros, y quien no sea consecuente con esta idea básica de la camaradería está de más aquí. Todo lo demás es cháchara huera y coleccionismo facha, tan nostálgico y baldío como todo grupo facha.





En medio de la noche más oscura la victoria es posible para los corazones fuertes y las almas entregadas.





La guerra más importante es la que no se ve. No olvideis todos los días de aparentar poco. Todo aquello que necesita distinguirse, llamar la atención, gritar más que los demás, etc, no es de nuestro estilo. Eso es la primera condición que hay que reunir para la guerra. Como decía el general Moltke "mehr sein als schein", o en castellano "más ser que aparentar".




Roldanus


domingo, 7 de febrero de 2010

Raices cristianas de Europa




Mi respuesta es, desde luego, afirmativa. Cuando decimos que España y que Europa son cristianas no sólo hablamos de algo histórico, estamos refiriéndonos a algo espiritualmente evidente. La forma más acabada que el espíritu europeo ha encontrado para expresarse es el cristianismo, y cristiana es nuestra historia, como nuestra cultura, como nuestro modo de ver el mundo, independientemente de la fe religiosa que uno puede tener o no tener (pues, como la Iglesia enseña, la fe en Jesucristo es un don de Dios, puedes desearlo, pero no se vende en los supermercados, se tiene o no se tiene).

No se puede ser europeo sin ser culturalmente cristiano. Y digo más: católico, ya que el catolicismo tiene en sí una tradición espiritual, pasada por el tamiz de la Edad Media, radicalmente europea en sus formas y en su esencia, mientras que los protestantismos volvieron su vista -gran error- al Antiguo Testamento no-cristiano y en cierto sentido inmanentista, y allí no encontraron las raíces de la fe europea, sino de otra fe y de otra civilización (la raíz del materialismo es bíblica, pero no evangélica). Según Weber y Sombart, esto es el nexo entre judaísmo y liberalcapitalismo, a través de Calvino.

Por consiguiente, sí, sin duda, enseñanza de la religión católica en las escuelas, no tanto como apostolado -que sería misión primero de la familia y de la parroquia, y que en todo caso debe excluir a los hijos de familias que no lo deseen- cuanto como "fundamentos espirituales del ser español".

¿Hay otras tradiciones espirituales europeas? Las hubo, todo un mundo pre-cristiano, pagano. Pero el paganismo murió, o mejor dicho, sus partes vivas y sanas están contenidas precisamente en la Iglesia Católica y en las Iglesias Orientales. El paganismo que circula por ahí es una payasada postiza, una ridiculez de gentes que quieren desligarse de la tradición cristiana europea, en algunos casos respetables por convicción, en otros nada respetables por abandonar los deberes morales del cristiano-europeo. Una forma de camuflar una inaceptable cobardía y un intolerable hedonismo ateo.

¿Habrá otras en el futuro? Yo soy cristiano y no puedo responder a eso. Se únicamente que, ante la actual crisis, Europa no tiene una dimensión espiritual más sólida a la que aferrarse que el cristianismo. Y la necesita, por Dios que la necesita, porque sin una referencia espiritual todo es inútil, no se va a ninguna parte, pueden ganarse batallas pero la guerra - sin saber adónde vamos ni cómo hemos de ser- se perderá. La guerra pequeña, de la los buenos contra los malos en todos los niveles; y la guerra grande, la que combatimos cada uno cada día en nuestro corazón. Sin fe -también una fe trascendente- nada tiene sentido.

¿Hay que depurar el cristianismo, es posible mejorar nuestro cristianismo? Sin duda, pero eso sólo puede hacerse siendo cristiano. Buen cristiano, Hay muchas excrecencias negativas e indeseables, la mayoría de ellas introducidas en los últimos 40 años. Hay mucho por hacer. Pero lo cierto es que, en esta hora de tribulaciones, y a pesar de las dudas históricas de algunos papas y obispos, estamos, ellos y nosotros, del mismo lado, del lado del Espíritu contra el del materialismo, del lado de la verdad, la belleza y la bondad. Eso, en fin, debe enseñarse en las escuelas, aunque seguramente no deben hacerlo los típicos clericales progres, impresentables, ignorantes.

Si quieres un testimonio de todo esto, lee libros de espiritualidad clásicos, lee el Evangelio. Y en caso de duda, si no sabes como actuar, piensa cómo actuaría ante un problema dado un monje benedictino del siglo IX o un caballero cruzado del siglo XI. No te equivocarás. Cuando una parte de la juventud europea conozca las Cruzadas y asuma su espíritu -no las batallitas, no las cosas de los fachas, sino el espíritu y la fe, la capacidad de darlo todo, vida y muerte, por la fe- Europa habrá recuperado su pulso espiritual, que ahora parece desfallecer.

Para eso hace falta una tradición, unos maestros, unos discípulos y una disciplina

Roldanus 2003

sábado, 6 de febrero de 2010

Hagamos primero derechas...




ES ÚTIL LA VARIEDAD Con ideales seriamente sentidos, la diversidad de métodos o de grados no empece la actuación conjunta, y en cambio, proporciona la inestimable ventaja de ensanchar el frente de las fuerzas simpáticas, de “posibilitar” una máxima’ movilización de los elementos sanos. Es impolítico, violento y estéril pretender, por ejemplo, que todos los antimarxistas españoles se organicen poniendo por delante el lema de Religión. Y a esta misma le es perjudicial que por causa de un ambiente exclusivista, excomulgatorio políticamente, creado en derredor de su figura por los que ardientemente sientan lo religioso dentro de lo político, se crean los tibios obligados a escoger, sin remedio, entre un partido de ostentosa confesionalidad o uno de los muchos enemigos de la Iglesia. La variedad sentida, la que no obedece a un tachable afán de formar corro aparte para ser más fácilmente cabeza, es una variedad fecunda y es, sin duda, inevitable, pero, además, deseable en periodo de iniciación como hemos dicho. Busque cada cual espontáneamente su propio partido: haya varios en el frente de resurgimiento nacional, que puedan acoger, con la alegría de la casa propia, los diversos temperamentos de ciudadanos fieles a España y a la decencia cristiana. Y trabaje cada cual preocupándose más de su propia intensidad que de la labor pura o menos pura del grupo vecino. El mosaico ejemplar de la todavía vigente conjunción republicano-socialista, es sobre esto que tratamos una elevada lección experimental de táctica política. ¿Hubieran desarrollado la intensidad ya conocida, se habrían encaramado en las crestas de la victoria y hasta les sería posible su propia subsistencia sin la extensión tremenda que proviene de su variedad? Lo importante» repetimos, es movilizar, extensa e intensamente, a nuevas masas con nueva política. El tiempo se encargará de hacer más fuerte al que más valga. La unión será mucho más fácil entre organismos robustos que entre seres entecos. Y unas veces por absorción, la “unión de las derechas”, material o formal, será un hecho no sólo fácil, sino ineludible. Hagamos primero derechas. Esto puede ser rápido queriendo. Y rápida será también, después, la unión.
(Libertad, núm. 26, 7 de diciembre de 1931.-Reproducido en El Estado Nacional, págs. 18.21).

...Necesita España correr radicalmente a la derecha sus posiciones de defensa.
(Anónimo. Libertad, núm. 29, 28 de diciembre de 1931.)

...La expresión cruda de adónde se nos lleva; al comunismo, o sea a la negra fosa soviética que De los Ríos visitó en 1920, por la obsesión gubernamental de alejar de España a las derechas, de cortar brutalmente la tradición, de desespañolizar a la nación en venganza de las derrotas que nuestra Historia ha infligido al judaísmo y al erasmismo, superviviente en Fernando de los Ríos...

...Si por derechas se entiende espiritualidad, nosotros somos derechas, y presentamos historial de catolicismo práctico. Si por derechas se entiende táctica, diferencia del capital o burgués, reducto de ambiciones, nosotros somos izquierdas, revolución..

Somos de derechas en cuanto odiamos y acusamos la complicidad y, más aún, la servidumbre de las llamadas izquierdas a las organizaciones y planes extranacionales y antinacionales como son la francmasonería -llamada con frecuencia “democracia internacional”- y toda clase de empresas internacionales dedicadas a explotar el negocio político del hambre obrera. Somos de derecha porque proclamamos la grandeza de la espiritualidad católica para conservar las naciones en perpetua juventud, ordenar el bienestar y el amor más cumplido en el seno de las familias y salvar a la Humanidad del miserable materialismo de invertidos y canallas que quieren socializar las conciencias y hundir al occidente en una anacrónica barbarie amarilla ... También somos de derechas porque afirmamos el honor histórico de España y su capacidad imperial para darse rutas propias de resurgimiento sin contar con los mermadillos afrancesados de todos los siglos que llevan su ignorancia hasta gruñir, ...Por todo eso, la izquierda española -desprovista en sus múltiples grados y bajo cualquier caudillaje de sustancia nacional, con todos sus capitostes enrolados en las logias, a cuyo dictado pasean su inmoralidad- nos es francamente repulsiva. La juventud no parasitaria ni borreguil ha de estar por fuerza frente a los compromisos secretos de subastar a España entre los internacionales y contra la ignorancia de los que aborrecen nuestra historia porque no han sabido leerla...


Onesimo Redondo

viernes, 5 de febrero de 2010

El retorno del rey




Esperando al rey que retornará

La avalancha de naves espaciales, mutantes y psicópatas asesinos que pululan por el cine actual tiene el nefasto cometido de aislarnos respecto de los relatos que conforman nuestra propia tradición y que nos ubican a todos en un determinado contexto cultural.

Se debe a eso que el estreno de “El retorno del rey” evoca precisamente una tendencia contraria. Bajo el título épico late con fuerza el eterno arquetipo de la Restauración en el origen. Se trata de un mito; un mito “oscurantista y opaco”, que diría Gustavo Bueno, pero lleno de luz para los que hace tiempo que no confiamos en esa racionalidad en apariencia omnipotente. El mito del retorno del rey, la esperanza en el rey que ha de volver, es algo común a todas las civilizaciones que a hombros de la religión han intentado elevarse sobre el materialismo puro. Así, el rey es el símbolo de luz que baja a la Tierra para acabar con las potencias del caos. En la tradición hindú, el Kalki Avatara, encarnación providencial de Dios, restablece de nuevo el orden perdido. Para el Islam, es el Mahdí y para el budismo el Buda Maytrey, quienes devuelven la claridad a la época oscura.

Nosotros, dentro de la tradición europea y cristiana que nos ha formado y dentro de la cual muchos nos sentimos propiamente “en casa”, la Parusía de Cristo –su segunda venida- es la idea más arquetípica del retorno de Rey que, sin embargo, late también en otros mitos como Lohengrin, el Sebastianismo o el emperador Barbarroja. En la historia de Lohengrin, bellísimamente representada en el drama wagneriano y hoy mancillada por el escenógrafo semidelictivo Harry Kupfer, la injusticia de la acusación de fratricidio que pesa sobre Elsa de Brabante es dirimida por un personaje de origen divino que irrumpe en la escena, procedente del reino del Graal, a bordo de una barca tirada por un cisne. Para la nación portuguesa, el rey don Sebastián, encarnación del caballero cristiano, no ha muerto a orillas del río Mezajen, en el campo de batalla de Alcazarquivir, sino que vive oculto y espera su momento para retomar los más altos destinos de su pueblo. Tampoco el emperador Federico Barbarroja ha muerto en las cruzadas, solo duerme en la montaña Kyffhauser, en los bosques de Turingia, y volverá con sus caballeros al final de los tiempos para combatir al Anticristo; según otra versión es su nieto –Federico II- quien reposa en el seno del Etna esperando la hora de su despertar.

Todas estas historias son diferentes versiones de la irrupción de las potencias de la luz en plena era de tinieblas, a fin de restablecer un orden perdido. La misma nación española se cimienta, durante la Reconquista, sobre la idea motor de “la España perdida”, anhelada por todo el pueblo cristiano y defendida en los campos de batalla durante ocho siglos. Una idea que arranca de lo sucedido en el Santuario de Covandonga. En relación con esto hay varias versiones, unas afirman que Pelayo vio en el cielo una cruz rodeada de luz con las palabras "In hoc signo vincitur inimicus" (se vence al enemigo con el signo de la cruz), mientras que otras afirman que Pelayo llegó a la Cueva del Auseva persiguiendo a un malhechor y que un ermitaño que cuidaba con veneración una imagen rústica de la Virgen, le dijo que invocara la protección divina de la Virgen para lograr el triunfo de las armas cristianas. Como reza un monolito en la misma Covadonga "aquí en el monte Auseva, morada inmemorial de la Virgen, renació la España de Cristo con la gran victoria de Pelayo y de sus fieles sobre los enemigos de la Cruz". Siempre es la misma idea: Dios reconduciendo los destinos humanos bien directamente o bien a través de un instrumento providencial.

En paralelo con la más antigua tradición europea y cristiana, desde lo más genuino de la “sophia peremnis”, la obra de Tolkien, con sólidos fundamentos religiosos, describe una tierra sumergida en las tinieblas, cuya salvación depende de dos personajes de apariencia humilde pero interiormente gigantescos, unos personajes que pese a sus limitaciones se empeñan en seguir la senda del Bien y de la Verdad. Que esta obra nos sirva, en esta época oscura, sin certezas y con tantas sombras, para renovar la esperanza, para aguardar vigilantes el Retorno del Rey.


Eduardo Arroyo

jueves, 4 de febrero de 2010

El adiós al camarada


Solíamos ser, y debemos seguir siendo, gente que canta. Canciones alegres y combativas, canciones tradicionales, sin duda. Pero es evidente que una parte importante de las canciones que nos gustan se refieren a la muerte y a despedida de los camaradas caídos. No es grave, porque la muerte no es el final de nada; y la muerte, como el dolor y como tantas cosas buenas y malas, es parte de este don precioso que es la vida. No somos pura materia, y por eso para nosotros morir no es tan grave como para la gente de este mundo desquiciado. Puede ser de hecho un honor y algo deseable, en determinados casos. Siempre ha sido así en Europa, de Aquiles a esta parte; no es deseable no morir, sino que es deseable morir de una muerte que merezca ser cantada.

Cantamos, pues, para despedir a los camaradas y para recordar su sacrificio (que en definitiva nos ilumina y nos hace seguir). No olvidamos a nuestros muertos, ellos marcan el camino. No los despedimos para siempre, porque los encontraremos si seguimos esa Vía. Y por eso la despedida del camarada caído, y su recuerdo, no es triste, tiene incluso un aspecto alegre que sorprende a todos los que no son como nosotros, incluso si son fachas que colaboran con nosotros. Esa actitud ante la muerte es uno de los rasgos típicos de nuestro estilo en todo momento y lugar.

Pero hay un adiós al camarada que sí es doloroso. Despedir a un caído tiene todos los aspectos positivos que acabo de deciros. Pero despedirse de un camarada no porque muere sino porque deja de serlo sí es doloroso. El dolor de la muerte se compensa por la certeza de la vida; pero el dolor del abandono, del desengaño, del olvido, de la cobardía, de la egolatría e incluso de la traición no tiene tal compensación. Ese adiós nos pone ante el absurdo de uno que fue de los nuestros, que partió con nosotros el pan, que estuvo en nuestro hogar, que fue nuestro hermano, que nos conoció como nadie nos ha conocido, que compartió miserias, dolores y sufrimientos, que supo lo que sabemos, que creyó lo que creemos, que ofreció su vida como nosotros, pero que en un momento dado lo dejó todo y se dejó llevar por los caminos de la masa. Ese adiós es un pozo inagotable de dolor para almas puras, porque no tiene más explicación que la doblez -en el traidor- o la debilidad.

No sólo hoy, sino en los ejemplos históricos estos adioses han sido siempre terribles. Nuestra historia está sembrada de cadáveres morales y de traiciones, no lo neguemos; y muchas veces del cadáver moral se ha pasado al cadáver físico, porque nuestros mayores en este tema eran poco tolerantes. ¿Qué pasó con muchos? Estuvieron, creyeron, supieron, juraron; y traicionaron; y murieron para la comunidad militante, primero y sobre todo moralmente, antes que carnalmente.

Aún hoy, si hablais con la gente mayor de 35 o 40 años hay nombres que no se pueden nombrar sin ver una mueca de dolor. Porque la muerte del caído duele sólo un momento, pero la muerte del que abandona duele siempre, con un dolor sordo que podeis comprobar poniendo a prueba a los "viejos". A mí mismo me pasa, no lo oculto, aunque he envuelto ciertos problemas entre algodones y procuro no tocarlos.

Mi consejo para todos, pero especialmente para los que dirigís grupillos y os veis ante este tipo de cuestiones: no tengáis vergüenza de pasarlo mal. Es normal, y es normal que lloreis en vuestros corazones porque si uno de los vuestros "deja el frente" es un hermano que muere. Ojo, aquí estoy hablando de verdaderos militantes que por una razón u otra "se borran", "se jubilan", "se moderan" o traicionan, es decir, que dejan al menos la primera línea militante.

El segundo consejo: en caso de "muerte moral", tratad de abreviar los trámites. Aunque parezca cruel, es mejor liquidar rápidamente un problema de éstos (poner a la persona en concreto en la tesitura de elegir de modo neto y rápido) antes que dilatarlo y que dejar que el malestar se extienda. Lo primero no es el que corre riesgo de "morir" para el grupo, sino la comunidad militante que permanece sin él. (Naturalmente, todo esto es más fácil de decir que de hacer; y además tenemos la lógica tentación de dar otra oportunidad al que duda, y sobre todo queremos negar el problema, minimizarlo... somos humanos; tampoco hay que equivocarse y situar entre este tipo de problemas otras cosas, como puede ser el cansancio momenáneo de algún militante).

El tercer consejo. Con los muertos no se habla. No es un radicalismo barato, sino algo muy práctico: si alguien traicionó, se cansó, se relajó o lo dejó, no se puede mantener en contacto con las partes sanas del movimiento. Así de claro. Como también es claro que no hay "vías intermedias" entre la vida militante y la muerte militante: no se puede ser "medio militante". Aunque sí puede pasar, dicen (yo aún no lo he visto), que un militante "reintegrado al mundo" se convierta en facha, es decir, en alguien que no cree lo que creemos, no vive como vivimos ni vive con nosotros, pero que colabora en alguna cosa concreta. Yo no se si podría soportar el dolor indescriptible de ver a un viejo camarada abandonado a sí mismo por su falta de voluntad (que sería el caso) y colaborando sólo en algo político, junto a nosotros sin ser de los nuestros. Pero en fin, dicen que es posible soportar esas cosas.

Roldanus 2003

lunes, 1 de febrero de 2010

"Yo" frente a "Nosotros"


Todos los males proceden del orgullo. El primer pecado es siempre el del orgullo, desde Luzbel -que era el primero y más elevado de los ángeles, pero que por orgullo negó su sumisión a la Verdad, a Dios-. Todo error tiene en su base un acto de orgullo, un momento crítico en el que decimos "yo puedo salirme del camino marcado, de la orden recibida, del ejemplo taxativo, del modelo de conducta". Yo, yo, siempre yo. El orgullo, o la satisfacción con uno mismo en el error, la obcecación en la bajeza, la autojustificación de lo injustificable, la negación de la propia miseria.

El orgullo es hoy la consagración del burgués, de lo burgués, en nuestro corazón. "Yo" equivale hoy a justificar de cualquier manera la búsqueda ciega del placer, de la riqueza, de la comodidad, del aplauso. Y el orgullo implica que nos negamos a escuchar cualquier advertencia de que algo va mal. Es más: si se os advierte nos ofenderemos. Nuestro orgullo quedará ofendido.

Frente a ese "yo" enfermizo, burgués, egoísta, "nosotros". Frente al orgullo, la humildad. Que sean orgullosos los burgueses y los hombres modernos; ellos serán ricos, ellos serán ensalzados, ellos serán admirados por la gente baja. Formarse como militante y como guerrero, hoy y siempre, implica la negación del orgullo, la sumisión a una verdad que viene de fuera, a un modelo y ejemplo que está fuera, a unos cánones de vida, de pensamiento y de acción que recibimos de nuestros maestros y de nuestra comunidad.

El guerrero no puede encontrar en los errores de su pasado o en los errores de los demás excusas para perseverar en el error. Debe, por el contrario, aprender de lo que está por encima de él, modelar humildemente su vida según lo que le es superior, renunciar a lo que le aparte de la Vía Ascendente. No es una vía cómoda, lo cómodo es descender y justificarse en el orgullo. Sin embargo, el guerrero debe seguir caminos difíciles y ser consciente de que hay otros tras él que siguen sus pasos por esos caminos.

El guerrero debe limpiar su corazón, y para hacerlo debe aplastar en sí mismo cualquier orgullo sin fundamento. Sólo sobre ese cimiento puede construirse un Hombre. He ahí una frontera, la frontera entre la grandeza potencial, pero fallida y desilusionante (Lucifer) y la grandeza real, humilde, sincera y atruista (la de nuestros Arcángeles, llamados a guiar los Ejércitos el día de la Gran batalla).

Roldanus