domingo, 20 de junio de 2010

LA CANCION DE LOS VIEJOS CAMARADAS




Del 33 al 47
van catorce años, si cuento bien,
mucho ha llovido desde entonces,
mucho ha caído, mucho está en pie,
mucho ha caído como las hojas
que sirvieron cuando fue su vez...
Quizá justo sea,
pero sólo sé
que de cada cuatro
cayeron tres.

Eran locos, violentos,
algo perdularios, ¿y qué?,
ni temían ni debían
y todo lo afrontaban en pie,
mas cuando los irreprochables
-carrerita y mucho quinqué-
chaqueteaban y se escondían,
ellos se fueron con él,
y a fuerza de ir a la fuente
de cada cuatro cayeron tres.

Y los prudentes y los sensatos
cual siempretiesos quedaron en pie,
es lo de siempre, claro está,
pero esta vez
fue porque de cada cuatro
cayeron tres.

Los veo a veces, serios y amargos,
otras riendo, con o sin mujer,
pero en sus ojos -ojos de antaño-
veo que no tienen nada que aprender
de esos listillos que lo saben todo
y esos caimanes que venir las ven,
porque palacios, templos y fábricas
-ellos los saben, y bien-
se alzaron sobre lo huesos
de esos tres, y otros tres, y otros tres

Luis de Santa Marina

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