martes, 22 de junio de 2010

...arriba, el azul de las noches sin fin


Sucias bodegas de sombra y de sangre
se abren al cielo, impasible y feliz,
al rojo y al negro pendón de Falange,
y arriba, el azul de las noches sin fin.

Palpitan gloriosas estrellas lejanas,
murmuran en torno aguas que no vi,
y a cada disparo se enciende un lucero
y escalan al cielo almas de marfil.

¡Al Pe Pri!

Torres de esperanza, destellos de imperio
ya trepan, ya alcanzan la cota, el cenit;
ciento ochenta almenas gritan a los vientos:
Nuestro es el triunfo, siempre es nuevo abril.

De sombra y de sangre la fosa se anega;
cinco flechas vuelan. ¡míralas allí!
¡Ya vuelve el Ausente, se rasga la niebla!
Ciento ochenta almenas le miran venir.

¡Al Pe Pri!

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