lunes, 19 de abril de 2010

Reflexiones del 2000


1. Dispersión, discrepancia, desorientación y desmoralización parecen definir de nuevo buena parte de nuestro pequeño mundo. No solo aquí, sino sobre todo en el resto de España. Estábamos acostumbrados a esto, aunque pensamos que era posible salir de este círculo vicioso.

2. Conviene analizar la situación, valorar nuestros aciertos y nuestros fallos personales y colectivos, plantear los cambios que puedan ser necesarios, debatir con sinceridad los varios caminos posibles y, sean cuales sean estos, empezar a caminar. No proceder así supondría un regreso quien sabe si definitivo- a la autocomplaciente felicidad sectaria de los distintos caminos fáciles y estériles (nacional-hostelería, fascioturismo, purismo retorico, folclorismo, historicismo, hiperactivismo suicida y demás variantes ciegas o hipócritas).

3. Vivimos en una sociedad que ha cambiado, que sigue cambiando, y debemos ofrecer con coraje una alternativa eficaz, desde nuestros valores esenciales, que pueda comprenderse y que pueda ser atractiva, ha habido concesiones lamentables a nuestros traumas colectivos, a cierta estética, a cierta retorica, a la llamada del pasado, al personalismo, y demás.

4. Proponer en la España de 2000 la acción directa urbana, la política de la nostalgia, el izquierdismo infantil, y demás zarandajas, es una perdida de tiempo o de dinero, salvo que nuestra meta sea seguir felices y contentos en este micro mundo demencial.

5. Queda de hecho en nuestras manos nuestra futura orientación social, moral y cultural aquí, que es tanto como decir nuestra selección de instrumentos y de objetivos a largo plazo. Sea cual sea el horizonte político, si nos falta esto (un mensaje sustancial, unos auditorios mas amplios, unas formas no ya aceptables sino incluso atractivas), no haremos nada de provecho.

6. Tenemos una inmensa ventaja: social y culturalmente prácticamente no hemos existido durante décadas, nuestros valores no se han defendido seriamente en la sociedad, y por lo tanto no tenemos que cargar con demasiados errores propios. Todo esta por hacer.

7. La lógica imponía que empezásemos por el principio, es decir, agrupándonos para desarrollar una acción social realista, para defender valores, ideas y propuestas (lo esencial) y no recuerdos, formas y palabrería huera (lo accesorio). No lo hemos hecho así: ni hemos querido agruparnos para esto (por razones variadas y respetables decisiones personales: pero lo cierto es que ha faltado la voluntad), ni hemos renunciado a los lastres que hacen aun mas difícil "vender" nuestro producto.

8. Es cierto que pueden cometerse errores al abrirnos a la sociedad honestamente y al integrarnos en ella con normalidad. La única manera de no errar es no actuar; incluso puede que así nos sintiésemos mejor: pero es también la manera más segura de condenar al olvido los valores que decimos defender. La ironía, el sarcasmo y la crítica son en este terreno muy fáciles, pero recordemos que solo será aceptable la crítica de quien tenga algo pretendidamente mejor que ofrecer. Del resto, solo son tolerables el silencio o la colaboración.

9. Hay cuatro tipos principales de discrepancia: 1) la de quien se niega a analizar la realidad, 2) la de quien realiza un análisis erróneo, 3) la de quien admite la situación como es pero no acepta las soluciones posibles, y 4) la de quien sabe cual es el camino y la solución pero no quiere actuar en consecuencia. En el fondo, todo se reduce a un solo problema: en España hay camaradas que quieren avanzar y están dispuestos a seguir el camino que exista (mirando adelante, no atrás:), y hay otras personas, que aunque proclamándose camaradas y ostentando incluso formulas y formas históricas, no están dispuestos a los sacrificios de la lucha real (genuinos antifascistas).

10. En lo político, debemos apoyar con energía cualquier solución que pueda hacer llegar lo esencial de nuestros valores al pueblo español. En lo social, lo cultural y lo personal, todos los sacrificios son exigibles en la medida en que se trate de llevar a la práctica esos valores y las soluciones que en cada momento se deriven de ellos.

Hoy como ayer, a un lado de la línea están las dificultades, y esta el único futuro posible; al otro, están las comodidades, y con ellas la marginalidad y la inexistencia a muy corto plazo. Hemos de hablar claro, todos los que tengan algo que decir, brevemente y de una vez por todas. Podemos discrepar en el análisis, y en las propuestas: eso es aceptable; pero no es ni será aceptable la deshonestidad de quien sea perfectamente consciente de que se puede y no se puede hacer, y se niegue a hacerlo alegando cualquier tipo de razones. Hemos perdido demasiado tiempo. Podemos ser incluso buenos amigos si seguimos caminos separados, pero ciertamente no mientras no se aclare esta turbia situación.

Pizarro


Fue entonces que Pizarro se mostró valiente. En medio de sus hombres dio un paso adelante. Con su espada, de un gesto arrogante, trazó una línea sobre la arena de este a oeste. Indicando el sur, declaró: "Camaradas y amigos, de este lado se encuentran la muerte, las penas y el hambre". Después indicó el norte, pisándolo: "Del otro, el placer. Sean testigos de que he sido el primero en la necesidad, el primero en el ataque y el último en la retirada. De este lado se va a España, permaneciendo pobre. Del otro lado, hacia el Perú para volverse rico y llevar la palabra de Cristo. Ustedes eligen".

Pizarro franqueó entonces primero la línea hacia el sur, seguido de 13 de sus hombres. Los otros embarcaron con Tafur.


Esos trece y Pizarro conquistaron Peru.

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