miércoles, 14 de abril de 2010

Bases para un Proyecto de Asociación y Local Social I


Proyecto de constitución de una Asociación cultural
Propuesta de noviembre de 1998

Premisa

Podemos considerar demostrado que mediante la acción política no conseguiremos el poder a corto o medio plazo; hay que admitir, además, que en general no estaríamos en condiciones de gestionarlo. Deben seguirse, sin abandonar la política, otras vías, que pasan todas por una cierta concordia y unidad de acción frente a los problemas fundamentales, aunque persistan otras graves diferencias. Al margen de otras consideraciones, una de nuestras debilidades es la permanente e incurable división de fuerzas. Este mal no puede ser solucionado desde aqui, pero si pueden limitarse sus efectos.

En esta provincia, existen militantes con una trayectoria más que meritoria, y hay ya, a ese nivel, una cierta comunidad entre muchos de los mismos, prescindiendo de su afiliación concreta y de sus diferencias ideológicas y/o personales.

Aunque puede parecer marginal, ése es un capital indiscutible, una fuente de fuerza. Todos sabemos que la lucha del militante aislado es menos productiva que esa misma actividad con el respaldo, aunque sea moral, de un grupo. Además, ......, las circunstancias son especialmente hostiles, y somos realmente pocos, incluso siendo muy generosos en los límites de ese “grupo” indefinido.

Planteamiento
Se trata de constituir una Asociación que agrupe a todos los militantes “nacionalistas o derecha social” de la provincia, o al menos de la ciudad . Esa agrupación nunca ejercería una actividad política, que seguiría en manos de cada persona y de cada grupo, sino que aspiraría sólo a convertirse en un lugar permanente de encuentro, de camaradería, incluso de diálogo. No es sensato seguir recordando resentimientos viejos o recientes, y este nuevo proyecto podría ser positivo, en concreto, para la lucha política, social o cultural que cada uno desarrolle por su lado.

Objetivos

1. Dar un “hogar” común, moral y también físico, al Area, que ha carecido de él, al menos, desde 1982.
2. Permitir un contacto fluido entre todos , respetando las diferencias pero admitiendo las coincidencias.
3. Servir de alimento y de soporte a las distintas formas de combate, presentes y futuras, permitiendo el apoyo recíproco.
4. Dar mayores facilidades a la formación y enriquecimiento personal que se incorporen a cada grupo, y que con frecuencia pierden con rapidez su ilusión ante el desarraigo y la soledad de la lucha.
5. Proponerse como foro de diálogo en todo nuestro espacio social y político; la asociación no tendría actividades públicas como tal, pero estaría abierta a la pluralidad de alternativas existentes dentro de nuestro mundo.

Medios y fases de realización

1. Definición de las personas dispuestas a participar en una iniciativa de este tipo (la asociación sería, en todo caso, entre personas, no entre grupos).
2. Constitución legal de la Asociación, en primer lugar como Asociación cultural, después, tal vez, con la forma más compleja de sociedad deportivo-recreativa.
3. Definición de los recursos económicos disponibles y, si es posible, alquiler de un local para su uso interno (no sería, en ese sentido, una “sede” política).
4. Gestión y mejora de ese posible local como sede de las actividades propias de la Asociación.
5. Establecimiento de un calendario periódico y serio de actividades en ese sentido.
6. Apoyo a las iniciativas, aunque sean de grupos diversos, en las que todos los militantes coincidan.

ROLDANUS

Hogar “.......”
Propuesta de julio de 1999
1. Objetivos: COHESIÓN, ATRACCIÓN, FORMACIÓN, DIFUSIÓN
a) Desde el punto de vista de los grupos preexistentes
- Cohesionar cada grupo en su interior y todos entre sí
- Mediante una actividad ininterrumpida, e ininterrumpidamente variada, evitar las “jubilaciones” de unos y “reactivar” a otros
b) Desde el punto de vista de la acción social/cultural
- Permitir actividades de todo tipo que atraigan, afiancen y conserven voluntades y personas que de otro modo no podrían ser atraídas, afianzadas y/o conservadas en nuestro entorno
c) Con una perspectiva política
- La actividad social/cultural, con o sin local de este tipo, es el único camino posible para atraer, formar y no perder recursos humanos
- Esas personas serán las llamadas a la tarea política, sea en el plano militante actual sea en un plano de política “real” futura
2. Medios
a) Económicos
- El esfuerzo no puede hacerse restando recursos a los grupos ya existentes. Se trata de obtener aportaciones extraordinarias (pero con un cierto compromiso temporal). No parecen necesarios lujos, sino un lugar conveniente para empezar a trabajar.
- En un segundo momento, que puede ser a muy corto plazo, la actividad podría autofinanciarse, si las actividades realizadas reúnen el suficiente número de personas. Sin embargo, esto no puede darse por supuesto al establecer el presupuesto inicial.
b) Humanos: seriedad colectiva y compromiso individual.
- El local debe tener en todo momento un responsable a su cargo. Sólo con un compromiso de seriedad se puede plantear el proyecto.
- Supone un sacrificio duradero para todos, ya que implica en parte una renuncia al propio tiempo, hasta ahora libre y desde ese punto dedicado a la comunidad; bien es cierto que no son actividades siempre o mayoritariamente políticas, y que estarán en buena medida abiertas al resto de nuestra vida social, pero esto no puede ignorarse.
3. Organización
- Se dispondrá con antelación más que suficiente de un calendario de actividades y propuestas. Podrán añadirse otras, sin más límites que la capacidad colectiva y el respeto a las actividades ya señaladas, que salvo fuerza mayor, y por pequeño que sea el número de participantes, siempre se realizarán.
- La gestión ha de ser clara y sencilla, confiada a personas de común confianza, que dispondrán del presupuesto inicialmente aprobado y podrán autorizar variaciones dentro de esos recursos.
- Cada propuesta y actividad concreta tendrá un responsable, que dará cuentas de la misma.
4. Consideraciones en contra
- Quita tiempo y recursos para la política.
a) No los quita, son recursos económicos y humanos distintos.
b) La política es sólo una parte de nuestra tarea (y esto se ha olvidado demasiado a menudo, con los resultados que conocemos).

- El local supone una carga, las actividades podrían hacerse sin él. Tal vez, pero la experiencia demuestra que no se han hecho. Desde el punto de vista de la dinámica reclutamiento/formación/ilusión, en otros lugares ha demostrado ser útil.

- Nos aisla y convierte en secta, impide que mantengamos una relación normal con el resto de la sociedad. No somos una parte normal de la sociedad actual. Si limitamos nuestros ideales a la fe individual, o si sólo los expresamos en las pocas horas a la semana que convivimos, lo normal es que primero se pierda la ilusión, después se reduzca al mínimo la actividad, y por último se pierdan los ideales. “Liberando” para nosotros una parte de la sociedad podemos aumentar nuestras posibilidades futuras, y si somos sensatos no se dará ese aislamiento.

- Mi grupo es lo único importante, no tengo necesidad de relacionarme o colaborar con gente de la que disiento en temas esenciales. Este sí es un camino sectario, por desgracia mil veces recorrido, y en el que han muerto muchas esperanzas. ¿Existe de verdad algo más que una cuestión de matiz? ¿De verdad es esencial la diferencia? Sobre todo ¿encubrimos diferencias y debilidades personales con diferencias ideológicas?

5. Límite

Las consideraciones en contra no carecen de sentido. Pero ésto no se ha intentado, y puede ser un camino interesante, aunque no sea el camino definitivo hacia la victoria total... Debería fijarse un término temporal al experimento. Si, por ejemplo, en el plazo de un año de esfuerzos rigurosos y coordinados el balance resulta ser negativo, se dará por terminado el intento y se estudiarán otras opciones.

Roldanus

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