martes, 23 de marzo de 2010

Gregorio Marañon



“Es un gusto consolador y profundo comprobar, y se comprueba siempre que se quiere, que el hombre que piensa de otro modo, es como uno mismo, y como cualquier otro que tenga los ideales que le plazca. Basta con que nos despojemos del disfraz con que hablamos por la vida y hablemos, en silencio, de lo que pasa en nuestro corazón. El corazón, si se le deja solo, es, casi siempre, casi igual a todos los demás corazones” Prologo del libro Almas Ardiendo

«No vacilo en declarar que la tengo por cumplimiento forzoso de una ley histórica, y sólo es de lamentar lo que tardó en hacerse […]En resumen, y hecho el balance de las ventajas y de los inconvenientes, siempre juzgaremos la gran medida de la expulsión con el mismo entusiasmo con que la celebraron Lope de Vega, Cervantes y toda la España del siglo XVII: como triunfo de la unidad de raza, de la unidad de religión, de lengua y de costumbres». Expulsion y Diaspora de los moriscos españoles

"La de 1492, fue, sin duda, la más inteligente y por tanto la menos inhumana de todas las persecuciones antisemitas que conoce la historia. Las consecuencias políticas de esta emigración fueron, en efecto, desgraciadas para España; pero no como se ha venido diciendo, a la ligera, porque el país se arruinase por la ausencia de los industriosos judíos, pues éstos siguieron siendo los banqueros de España... Lo malo de la expulsión israelita se debió, como dice acertadamente Walsh, a que desde fuera de España, con el gran poder de sus riquezas y con la tenacidad implacable de la raza, los judíos se convirtieron en aliados permanentes y eficacísimos de los enemigos de la España católica; yo creo que no por ser católica, sino por ser fuerte y su enemiga... Hoy podemos afirmar que una de las fuerzas más poderosas que- contribuyeron a la caída de la Casa de Austria española, fue la influencia israelita ejercida por los enemigos de España y sus descendientes."
Españoles fuera de España

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