lunes, 30 de noviembre de 2009

domingo, 29 de noviembre de 2009

El tiempo



"Existe una cosa muy misteriosa, pero muy cotidiana. todo el mundo participa de ella, todo el mundo la conoce, pero muy pocos se paran a pensar en ella. Casi todos se limitan a tomarla como viene, sin hacer preguntas. Esta cosa es el tiempo.
Y nadie lo sabía tan bien, precisamente, como los hombres grises. Nadie sabía apreciar tan bien el valor de una hora, de un minuto, de un segundo de vida, incluso, como ellos. Claro que lo apreciaban a su manera, como las sanguijuelas aprecian la sangre."

Momo, Michael Ende.

sábado, 28 de noviembre de 2009

¿Por qué escarbáis vuestro vientre con afiladas armas y administráis crueles venenos a los que aún no han nacido?


¿De qué sirve que las muchachas, exentas de partici­par en la guerra, estén inactivas y no deseen , armadas con la pelta, seguir a los fieros escuadrones, si, sin tener nada que ver con Marte, de sus propias flechas soportan las heridas y arman sus temerarias manos contra sus propios hechos?. La que en primer lugar decidió arran­carse los tier­nos fetos, hubiera sido merecedora de morir en su propia batalla.
¿Es que para que tu vientre se vea libre del defecto de las arrugas, se ha de extender la arena de tu terrible lucha?. Si esa misma costumbre hubiese sido adoptada por las madres de la antigüedad, el género humano hubiera desapare­cido por falta de hombres y alguien, origen de nuestra especie, habría tenido que lanzar de nuevo pie­dras en un mundo vacío.
¿Quién hubiera aniquilado el poder de Príamo si la divinidad marina Tetis se hubiese negado a soportal el peso durante todo el tiempo completo?. Si Ilia hubiese matado en su hinchado vientre a los gemelos, hubiera perecido el fundador de la dominadora ciudad. Si Venus, cuando estaba embarazada de él, hubiese atentado en su útero contra Eneas, la tierra se hubiera visto privada de los Césares. Tú tam­bién, pudiendo nacer hermosa, hubieses muerto si, como tú, tu madre hubiera intentado tu acción.
Yo mismo, a pesar de preferir mejor morir amando, no hubiese visto la luz del día en el caso de que mi madre hubiese acabado con mi vida.
¿Por qué privas a la repleta vid de las uvas que van creciéndole y tomas con mano cruel los frutos no maduros? ¡Qué caigan los maduros por su propio peso!. Deja que los que hayan nacido crezcan: la vida no es un premio sin importan­cia para una pequeña espera.
¿Por qué escarbáis vuestro vientre con afiladas armas y administráis crueles venenos a los que aún no han nacido?


OVIDIO, Amores, 2, 14

viernes, 27 de noviembre de 2009


"La pregunta que me obsesiona es si he cumplido lo que había prometido. No hay duda de que con mi negación y política he prometido algo. No soy un político, y mantener la palabra empeñada no significa para mí procurar a alguien ventajas reales; sin embargo, estoy obsesionado día y noche por la sensación de no haber cumplido aún una promesa más importante y necesaria que las de los políticos. Haber vivido estos veinticinco años de democracia, obteniendo ventajas de ella a pesar de mi desaprobación, hiere mi espíritu desde hace largo tiempo"

Yukio Mishima (14 de enero de 1925 - 25 de noviembre de 1970)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Canto de un caballero errante

20N patetismo nacional




Este año os habeis superado. Peleas entre vosotros, arrestos, denuncias, verbenas, Frikis, incoherencia, alcoholismo, drogadiccion, traumas varios, complejos varios, estupidez, reyertas, reaccion, desunion, inutilidad, falta de estilo...

El problema no es la fecha, ni las ideas, ni el atuendo, ni el sistema, ni el CNI. El problema sois vosotros que sois impresentables.

martes, 24 de noviembre de 2009

lunes, 23 de noviembre de 2009

Memoria Historica. Homenaje a mi bisabuelo


Requetés de Nuestra Señora de Begoña

Me siento orgulloso de haber vivido designado por la superioridad para el mando de este glorioso Tercio. Al presentarme a vosotros lo hago, para ofrecerme a todos como padre, como hermano, como amigo, no tengáis reparo alguno en recurrir a mi que siempre me encontrareis dispuesto a complaceros, pero si os exijo una estricta disciplina, ciega obediencia y respeto a vuestros superiores, pues para mi seria muy triste tener que aplicar todo el peso de la ley en cualquier falta cometida y atentatoria a la disciplina militar.

En plazo quizás breve tendremos que dar nuestros pechos al enemigo y no dudo que seguiréis siendo los bravos leones que siempre habéis sido y mi mayor orgullo será que a mis ordenes conquistemos nuevos laureles para esa bandera roja y gualda que todos hemos jurado y que a nuestra entrada en Bilbao de regreso de la campaña podamos flamearla orgullosos por sus calles al son de nuestro himno y recibamos los aplausos de esa Vizcaya española en la que habeis nacido la mayoría de vosotros y a la que yo me encuentro íntimamente ligado por haber dejado en ella estrechos lazos de amistad y de familia, y aun por algo para mi mas sagrado, por reposar en su suelo los restos de una hija mía.
Mis bravos requetés.
¡Viva España! ¡Viva el Generalísimo Franco!¡Viva el Tercio de Nuestra Señora de Begoña!

domingo, 22 de noviembre de 2009

Peron


El hombre puede desafiar cualquier mudanza
si se halla armado de una sólida verdad

Los problemas sustantivos no han sido resueltos en el tiempo, tal vez porque existe un problema y una verdad demostrable para cada generación. Quizá, para cada generación sean siempre los mismos tal problema y tal verdad.

Los griegos de Sócrates se formulaban grandes preguntas: el ser, el principio, la virtud, la belleza, la finalidad, y trataron de formular debidamente sus tablas de Moral y sus principios de Etica. No es lícito dar tales problemas por juzgados para permitirnos después extraviar al hombre –que ignora las viejas verdades centrales– con nuevas verdades superficiales o con simples sofismas. El hombre está hoy tan necesitado de una explicación como aquellos para quienes Sócrates, tantos siglos atrás, forzaba sus problemas.

A los pueblos han sido descubiertos hechos de asimilación no enteramente sencilla. Se ha persuadido al hombre de la conveniencia de saltar sin gradaciones de un idealismo riguroso a un materialismo utilitario; de la fe a la opinión, de la obediencia a la incondición.

La libertad, conquista máxima de las modernas edades, no se produjo acompañada de una previa reestructuración de sus corolarios. Es posible que hubiese cierta improvisación en tal victoria, porque siempre resulta difícil establecer el orden entre las tropas que se apoderan de una ciudad largamente asediada.

La edad del materialismo práctico, por otra parte, ha correspondido con un gigantesco progreso económico. Una de sus características ha sido la de reducir las perspectivas íntimas del hombre. Este no posee la misma medida de su personalidad a la sombra del olmo bucólico que junto al poderío estruendoso de la máquina. Debemos preguntarnos si, al sobrevenir las radicales modificaciones de la vida moderna, se produjeron las oportunas orientaciones llamadas a equilibrar al hombre conmovido por la violenta transición al espíritu colectivo.

Preclaros cerebros han intentado advertir al mundo del peligro que supone que el hecho no haya tenido un prólogo ni una preparación; de que no se haya adaptado previamente el espíritu humano a lo que había de sobrevenir. El hombre puede desafiar cualquier contingencia, cualquier mudanza, favorable o adversa, si se halla armado de una verdad sólida para toda la vida. Pero si ésta no le ha sido descubierta al compás de los avances materiales, es de temer que no consiga establecer la debida relación entre su yo, medida de todas las cosas, y el mundo circundante, objeto de cambios fundamentales.

En tal coyuntura la filosofía recupera el claro sentido de sus orígenes. Como misión pedagógica halla su nobleza en la síntesis de la verdad, y su proyección consiste en un «iluminar», en un llevar al campo visible formas y objetos antes inadvertidos; y, sobre todo, relaciones. Relaciones directas del hombre con su principio, con sus fines, con sus semejantes y con sus realidades mediatas.

De los elevados espacios donde las razones últimas resplandecen, procede la norma que articula al cuerpo social y corrige sus desviaciones.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Memoria Historica politicamente incorrecta. 20 de noviembre




" Pasa el tiempo, los días sucesivos
cenicientas oleadas son de niebla
que quieren alejarle de nosotros…

Pero es inútil, queda su palabra,
su palabra moviendo los cerebros
o los curtidos, viejos corazones.

No murió; le sentimos vigilante
en los peligros y malaventuras;
se cruza con nosotros por las calles
y le vemos tendido en las montañas
–piedras, encinas y cielos inmensos–.

Nada, es inútil, no murió… ¿qué importan
razonamientos de vuelo ratero?
Vive, está con nosotros, cada día
mira el radiante amanecer de España."

HACIA JOSÉ ANTONIO- Luys Santamarina

Aquí y ahora;en nuestros actos,por nuestros anhelos ¡Siempre PRESENTE!

X. X.
(Josep Pla)

Diario Vasco, 08 de noviembre de 1938



El juez que instruyó en Alicante la causa contra José Antonio Primo de Rivera y sus hermanos, cuenta, en uno de los folios de su papel de barba, cómo al entrar en la celda del condenado a muerte para comunicarle la decisión de fusilarle al día siguiente muy de mañana, estaba el héroe escribiendo atentamente concentrado en sí mismo, como abstracto en las honduras de su tarea. Al escuchar ruido en la puerta y ver que alguien entraba, levantó los ojos, oyó en silencio la comunicación estremecedora y se limitó a decir:

"Si me fusilan en el patio, pido que después de mi muerte limpien muy bien las piedras manchadas con mi sangre, porque en esta misma cárcel queda mi hermano Miguel, y no quisiera que él, en sus horas de paseo por ese mismo patio, pise mi sangre, nuestra sangre familiar".

Dicho esto, volvió a escribir en silencio. Estaba redactando el testamento. Ese testamento autógrafo que los archivos del Movimiento Nacional deberán guardar como un tesoro histórico y que ha de servir como tema de larga y fecunda meditación a todos los españoles.

¡Que prodigioso documento! En él podemos contemplar tres perspectivas de la personalidad de José Antonio: la del hombre, la del jefe político y la del estilo. Sobre esta tercera perspectiva queremos escribir hoy algunas reflexiones.

El estilo era en José Antonio una constante preocupación. ¡Tener un estilo! ¡El estilo de la Falange! El solía recordar en ocasiones aquella frase de un prólogo de Rubén: "¡Tener ángel. Dios mío!" Y añadía que "tener ángel" no es otra cosa que inventar un estilo. El lo había inventado. Ahí está, inmutable e inmutado, igual a sí mismo, ordenado, transido por una inextinguible ambición de exactitud, de precisión, de humanidad, de fineza y de matiz. ¡Cómo escribiría hoy si viviera entre nosotros! ¡Cuanta excelencia y luz nacerían de sus palabras! Probablemente el verbo de las horas previas, aquél de los tiempos milagrosos y heroicos, no resonaría ya en sus labios ni fluiría hacia su pluma; era y sigue siendo y será siempre bellísimo; pero José Antonio pensaría que aquel verbo había cumplido su misión y nos daría otro igualmente traslúcido y soberano. Cada hora de su existencia le iba dictando el lenguaje adecuado; cada día le inspiraba un habla nueva y distinta. Aquel hombre, que era todo él un estilo, una manera y un modo incalculablemente personales, una nueva y original interpretación de España, de la vida como combate y de la muerte como acto de servicio, llevó a su lado hasta la hora misma postrera su estilo y no se separó de él ni para morir, y le pidió compañía hasta en el trance supremo.

Yo me atrevo a preguntar: "¿Se puede imaginar una dignidad, una sencillez, una serenidad y una elegancia más admirables en un hombre de pensamiento y de pluma que cuenta ya por minutos las últimas horas de su vida?" ¡Prodigioso documento!

Otro escritor hubiese quizá interpretado el terrible instante como una invitación trágica a la arenga, al rapto oratorio, al deslumbramiento romántico. José Antonio Primo de Rivera, en cambio -un estilo para cada ocasión y hora-, se reviste de humildad y de profundidad, aplaca las fulgurantes metáforas que han movido el ardor de la lucha y del patriotismo en los corazones de la juventud española, y escribe un lenguaje de tan alta nobleza que pocos documentos del idioma castellano contemporáneo le igualan en hermosura. Quedan a un lado, como testimonios de días insignes, lo "vertical", lo "tenso", "las jambas con ángeles", el histórico tropo de "la guardia sobre los luceros"; y nace ese fluir sereno y religioso del testamento, esas palabras que en fuerza de ser claras, luminosas y sencillas, parecen misteriosas. Se diría que José Antonio escribe entonces como si hubiera contemplado ya la Gracia de la Eterna Beatitud.

Cuando pide resignación ante la muerte, dice "Ruego a Dios..., que me conserve la decorosa conformidad con que la preveo..." la decorosa conformidad: ni un vocablo más, ni un matiz menos. No hay nada que añadir o restar a esa expresión.

Llega el instante de formular un juicio sobre la responsabilidad de quiénes persiguieron a la Falange, y escribe: "...espero que todos perciban el dolor de que se haya vertido tanta sangre por no habérsenos abierto unan brecha de serena atención entre la saña, de un lado, y la antipatía, de otro".

Va a morir; podía haberle resonado en el alma su antigua alusión a las estrellas, y decir por ejemplo: "Mañana estaré en los luceros, al lado de los camaradas que montan allí la guardia". José Antonio traza estas líneas teñidas de la sublimidad de una oración: "Que la sangre vertida me perdone la parte que he tenido en provocarla, y que los camaradas que me precedieron en el sacrificio me acojan como el último de ellos".

Habla de su defensa, y exclama: "A esto (a ganar para los camaradas la atención de los enemigos) atendí y no a granjearme con gallardías de oropel, la póstuma reputación de héroe". Más adelante: "No me concedió Dios la vida para que la quemara en holocausto de la vanidad, como un castillo de fuegos artificiales".

En otro párrafo teje esta frase: "... la avidez de explicaciones exasperada por la soledad..."

Así, con esa misma novedad, con esa incalculable personalidad escribió todo el Testamento. Nadie, entre la juventud de nuestro tiempo, le ha igualado en el estilo; nadie entre los jóvenes acertó a expresar ideas y sentimientos -especialmente dentro del orden histórico y político- con tan exacta justeza.

Entre las muchas, gloriosas e imperecederas lecciones que nos ha dejado, ésta del estilo límpido, transparente, justo, sin manoseos, sin vulgaridad, sin tópicos, sin vanidades de mala y falta retórica, no es la menos importante. Importa que todos pensemos en ello porque la tarea de expresar a España es tan fuerte y honda y delicada que nunca será excesivo que cada uno de nosotros ponga mucho tiento y muy buen tono en su palabra y en su pluma.





Azorín

Diario ABC
20 noviembre de 1945


En su día, sencillamente, una siempre viva. José Antonio se nos va; se va adentrando en la historia; se va alejando; se acabará con el tiempo, por sumirse en los senos profundos de la historia. La historia es inexorable; necesita con todo rigor, la soledad; no puede ser historia sin la soledad; los que están adjudicados, casi desde antes de nacer, diríamos a la historia, han de verse rodeados de soledad. Ya algunos de los íntimos de José Antonio, que le trataron a la continua, faltan; iremos poco a poco desapareciendo todos los que le conocimos. El tiempo irá pasando, un nuevo ambiente irá formándose en torno a José Antonio. Si ahora conocemos ciertas particularidades que nos dan una idea determinada de su persona, esas particularidades irán desvaneciéndose. No serán acaso, precisas para que los venideros conozcan tan bien como nosotros esta figura histórica. ¿Y como la conocemos ahora? A una generación sucede otra de diverso carácter; si la esencia psicológica es la misma, existen entre una y otra variantes que les diferencian. De una a otra generación se pierden hechos más o menos minúsculos, frases, palabras significativas, actitudes, aspectos de las personas y de las cosas que ya no podrán ser recogidos, evocados, reunidos. Lo que juzgamos esencial -la posteridad dirá si lo es- permanece; pero el ambiente que circula esas personas y esas cosas se habrá desvanecido. José Antonio se va alejando en la historia, y con el se alejan detalles y accidentes adheridos a la persona. Son muchos los que han conocido a José Antonio: durante muchos años, todavía la palabra de los que le han conocido, evocará expresiva y auténticamente su figura. Poco a poco, sin embargo, esos testigos de su vida desaparecerán también; gradualmente, de padres a hijos, el talante de José Antonio irá cambiando. Y llegará un momento en que la personalidad de José Antonio, ni nosotros, ni los que le hemos conocido, ni los que han escuchado a los que le conocieron, se encontrará sola, enteramente sola, en las profundidades de la historia. Habrá alcanzado José Antonio lo máximo a que puede aspirar un ser humano; a que puede aspirar aquí abajo en la tierra.

Y ante esta soledad, lejos hasta ahora hipotéticamente, de José Antonio, ¿cual será nuestra actitud? ¿Contemplaremos impasibles como se va alejando en el tiempo, en la historia, este hombre a quiénes hemos querido y con quién hemos conversado? En estos momentos, ante el eterno problema de la historia, quisiéramos un imposible; que nuestro dictamen fuera como nuestra voz; es decir, que esta voz nuestra llegara a los venideros. No seríamos ambiciosos en nuestra pretensión; nos limitaríamos a pedir que una sola palabra nuestra fuera aceptada por la posteridad. ¿Y que vocablo elegiríamos para esta transmisión de ahora a los tiempos futuros? Cada cual escribiría el vocablo que con más exactitud pintara el carácter y la vida de José Antonio; por nuestra parte, lo que estamparíamos en un pedacito de papel sería: "Cordialidad", Cordialidad es cosa del corazón; no se puede tener buen corazón sin cordialidad. José Antonio emanaba de su persona cordialidad; tenía, por lo tanto, no es preciso decirlo, buen corazón. Si hay algo que salve las fronteras, es la cordialidad. Si hay algo que haga olvidar las diferencias entre los hombres de todas las razas, de todas las profesiones, de todos los países, es la bondad de corazón. Y José Antonio era de esos hombres universales. A medida que se vaya alejando, sin nosotros, en el espacio profundo de la historia, esta su cualidad dominante será, a nuestro parecer, la que le hará resaltar distintamente. No podemos querer mal al nativamente bondadoso; por encontradas que, respecto a él, sean nuestras ideas, siempre nos inclinaremos con respeto ante quien procede cordialmente. José Antonio se nos marcha, se nos aleja; se aleja hacia lo más hondo de la historia, y su persona va tornándose cada vez más tenue; tiene la tenuidad de lo inmortal. Advertimos un dejo de tragedia en este alejarse de José Antonio, pero nos consolamos viendo, conforme se aleja, que una luz prístina, a modo de luz increada, va circunyendo su persona.

jueves, 19 de noviembre de 2009

martes, 17 de noviembre de 2009

Louis Ferdinand Céline


¡En eso tienes razón! Rencorosos y dóciles, violados, robados, destripados, y gilipollas siempre. ¡Como nosotros eran! ¡Ni que lo digas! ¡No cambiamos! Ni de calcetines, ni de amos, ni de opiniones, o tan tarde, que no vale la pena. Hemos nacido fieles, ¡ya es que reventamos de fidelidad! Soldados sin paga, héroes para todo el mundo, monosabios, palabras dolientes, somos los favoritos del Rey Miseria. ¡Nos tiene en sus manos! Cuando nos portamos mal, aprieta… Tenemos sus dedos en torno al cuello, siempre, cosa que molesta para hablar; hemos de estar atentos, si queremos comer… Por una cosita de nada, te estrangula… Eso no es vida…»

«La gente de París parece estar siempre ocupada, pero, en realidad, se pasean de la mañana a la noche; la prueba es que, cuando no hace bueno para pasear, demasiado frío o demasiado calor, desaparecen. Están todos dentro, tomando cafés con leche o cañas de cerveza. ¡Ya ves! ¡El siglo de la velocidad!, dicen. Pero, ¿dónde? ¡Todo cambia, que es una barbaridad!, según cuentan. ¿Cómo así? Nada ha cambiado, la verdad. Siguen admirándose y se acabó. Y tampoco eso es nuevo. ¡Algunas palabras, no muchas, han cambiado! Dos o tres aquí y allá, insignificantes…»

"Para el pobre existen en este mundo dos grandes formas de palmarla, por la indiferencia absoluta de sus semejantes en tiempos de paz o por la pasión homicida de los mismos, llegada la guerra. Si se acuerdan de ti, al instante piensan en la tortura, los otros, y en nada más.¡sólo les interesas chorreando de sangre, a esos cabrones! Princhrad había tenido más razón que un santo al respecto. Ante la inminencia del matadero ya no especulas demasiado con las cosas del porvenir, sólo piensas en amar durante los días que te quedan, ya que es el único medio de olvidar el cuerpo un poco, olvidar que pronto te van a desollar de arriba abajo. "

" Los hombres se aferran a sus cochinos recuerdos, a todas sus desgracias, y no se les puede sacar de ahí. Con eso ocupan el alma. Se vengan de la injusticia de su presente revolviendo en su interior la mierda del porvenir. Justos y cobardes que son todos, en el fondo. Es su naturaleza."

"...el fascismo perdió la guerra por no haber sabido purificar en modo radical sus propias filas. Por entender en gran medida una guerra revolucionaria como una guerra clásica. Faltó europeismo y faltó socialismo. Sobró chauvinismo y sobraron reaccionarios. De aquí la amargura hacia el fascismo que se presenta en sus últimos textos y que, lógicamente ha sido manipulada hábilmente. "

"Proust, espectro a medias él mismo, se perdió con tenacidad extraordinaria en la futilidad infinita y diluyente de los ritos y las actitudes que se enmarañan en torno a la gente mundana, gente del vacío, fantasmas de deseos, orgiastas indecisos que siempre esperan a su Watteau, buscadores sin entusiasmo de Cíteras improbables. Pero la señora Herote, de origen popular y substancial, se mantenía sólidamente unida a la tierra por rudos apetitos, animales y precisos. Si la gente es tan mala, tal vez sea sólo porque sufre, pero pasa mucho tiempo entre el momento en que han dejado de sufrir y aquel en que se vuelven mejores. El gran éxito material y pasional de la señora Herote no había tenido aún tiempo de suavizar su disposición para la conquista."

"Os lo digo, infelices, jodidos de la vida, vencidos, desollados, siempre empapados de sudor; os lo advierto: cuando los grandes de este mundo empiezan a amaros es porque van a convertiros en carne de cañón."

viernes, 13 de noviembre de 2009

La caida del muro


Veinte años y un día de obsceno silencio para la izquierda corrupta

Muchas cosas han cambiado desde 1989. Pero persisten frente al comunismo la prepotencia de la izquierda, la cobardía de parte de la derecha y la clarividencia de la Iglesia.




Se cumplieron veinte años de un día que no olvidaremos quienes lo vivimos. Muchos preferirían olvidarlo, unos porque defendían el comunismo y otros porque temen aún el coraje y la clarividencia que ellos no tuvieron y los pueblos oprimidos sí. En general, tanto en 1989 como en 2009, la izquierda fue culpable, cómplice o complaciente con el comunismo genocida, corrupta como suele; la derecha no se atrevió siempre a ser ella misma y confundió el grito de la libertad con la llamada del bienestar. Pero, como la Iglesia supo entender en sus décadas de resistencia ante aquel materialismo, los pueblos del Este no se alzaron para luchar especialmente por "el libre mercado", sino para ser ellos mismos.

Una izquierda nostálgica del horror

Personalmente no puedo separar el recuerdo de 1989 de las mejores lecciones de historia que he recibido nunca. Don Ángel Martín Duque, en su clase semanal, prescindió aquel año de buena parte del temario oficial y nos explicó cómo, siguiendo a Croce, toda la historia es contemporánea. Lo que ni el comunismo entendió ni algunos de sus pretendidos rivales han comprendido jamás son, precisamente, las lecciones de la Historia.

Esa historia incluye a Jan Palach, a los caídos del Muro, a los adolescentes húngaros masacrados en 1956 y a todos los que, desde 1917 hasta hoy, han intentado ahorrar a las siguientes generaciones el terror inhumano de los discípulos de Marx. Es por lo menos curioso que el PCE haya renovado sus cargos precisamente en estas fechas, con el respetado Francisco Frutos puño en alto, con José Luis Centella defendiendo las ideas de Lenin y con muchos afiliados de Zapatero pensando algo parecido. El presidente del Gobierno es más elegante en la formas, pero canta la Internacional y homenajea al gran impune de España, Santiago Carrillo. Así que esa es la izquierda que tenemos: una que no sabe Historia.

La derecha, entre los complejos, las dudas y la grandeza

Este verano los jóvenes de la derecha italiana celebraron su Atreju titulándolo Oltre ogni muro. En pocos lugares se ha celebrado la reunificación de Europa –aparte de Alemania- tanto como en Italia. Y en pocos tan poco como en España. Algo querrá decir, y algo habrán aprendido, espero, los observadores españoles que fueron a Roma con los chicos de la Giovane Italia.

1989 no fue una victoria de la derecha, porque una parte de ella –la a menudo llamada centro, en especial- había creído eterno el comunismo e irreversible la división de Europa y de Alemania. Una alianza de resignación e intereses. La libertad de los pueblos, ay, no vino gracias a Henry Kissinger ni a John F. Kennedy. El acta final de Helsinki quedó rota no por los gobernantes, sino por los pueblos en marcha aquel año. Y la victoria de los pueblos fue una lección para todos los pacatos de todos los tiempos: la grandeza de las ideas de la derecha europea quedó demostrada, tras cinco décadas de opresión, más por las personas que por muchos de los líderes. Tres excepciones diferentes y modélicas fueron o habían sido ya Helmut Kohl, Margaret Thatcher y un Ronald Reagan al que Europa debe más de lo que cree.

La Iglesia, en su lugar

Pero 1989 fue también el año de quien sí supo ver con claridad. Obviamente, Juan Pablo II; antes que él y con él, la Iglesia del Silencio. La fe de los pastores católicos alimentó –sin hacer política- la fe de los pueblos y socavó los cimientos de un régimen fracasado antes en lo moral que en lo material. El Paraíso, aunque Centella lo crea, nunca estuvo en la URSS, y esto lo dejaron muy claro desde 1917 muchos millones de héroes y mártires. Cientos de miles, católicos y ortodoxos unidos, en la vieja Rusia; miles de sacerdotes y catorce obispos en la España la Segunda República; y después una persecución cruel de la que los cardenales Alojzije Stepinac, József Mindszenty, Slipyj, Alexandru Todea, Iuliu Hossu, Jan Korec, Miloslav Vlk, Tomasek y Wiszynski fueron sólo los rostros más conocidos.

No hay Paraíso que legitime 100 millones de muertos. Tampoco ninguno, sea de comunismo o de bienestar, que justifique la negación de la verdad y de la libertad. Condenando el comunismo la Iglesia no bendijo sus alternativas –nunca lo ha hecho- y por la misma razón marcó el rumbo que buena parte de la gente de la Europa liberada quiere seguir: buscar la libertad sin aceptar otro tipo de servidumbres.

El pueblo, la respuesta

Una izquierda nostálgica del Mal o complaciente con él. Una derecha en gran parte apocada o, peor aún, tergiversando lo sucedido hasta 1989. ¿La gente lo arriesgó todo por enriquecerse, por comer en McDonalds o por comprarse unos Levi´s? Ciertamente no, y son los militantes anticomunistas de siempre y la Iglesia por su parte quienes nos recuerdan la importancia de esta fecha.

En 2009 ¿es aceptable que el puño en alto, el himno del Gulag y los trapos rojos se consideren progresistas y modernos? ¿Es respetable que socialistas y comunistas se enorgullezcan de semejante pasado? ¿Es digno que los jovencitos progres y trepas de otras latitudes ideológicas les rían la gracia para quedar bien y que no los llamen, horror, derechistas? ¿Es presentable que los supermodernos aspirantes a entrar en la Casta acusada por Enrique de Diego vean con mejores ojos el comunismo y sus consecuencias que el anticomunismo y su dignidad? Conozco las respuestas para Italia y para la Iglesia, por ejemplo, y me gustan. Temo conocerlas para muchos en España, y antes de saber más preferiría que se lo pensasen. Ayer fue un día para celebrar la libertad y honrar a los caídos. Hoy toca reflexionar.

¿Somos dignos de quienes nos preceden o nos limitamos a querer vivir de su heroísmo sin reconocerlo, honrarlo, elevarlo a modelo, recompensarlo ni mucho menos imitarlo? Si mira usted a los profesionales de la política tendrá un tipo de respuestas. Si habla con la gente normal que recuerda qué fue aquello tendrá algo mejor. Vayamos, pues, hacia el pueblo.


http://www.elsemanaldigital.com/blog.asp?idarticulo=102238

miércoles, 11 de noviembre de 2009

martes, 10 de noviembre de 2009

El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona


" A ser uno con todo lo viviente, volver en un feliz olvido de sí mismo, al todo de la naturaleza. A menudo alcanzo esa cumbre...pero un momento de reflexión basta para separarme de ella. Medito, y me encuentro como estaba antes, solo, con todos los dolores propios de la condición mortal, y el asilo de mi corazón, elmundo enteramente uno, desaparece; la naturaleza se cruza de brazos, y yo me encuentro ante ella como ante un extraño, y no la comprendo.Ojala no hubiera ido nunca a vuestras escuelas, pues en ellas es dondeme volví tan razonable, donde aprendí a diferenciarme de manera fundamental de lo que me rodea; ahora estoy aislado entre la hermosura del mundo, he sido así expulsado del jardín de la naturaleza, donde crecía y florecía, y me agosto al sol del mediodía. Oh, sí! El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona

domingo, 8 de noviembre de 2009

sábado, 7 de noviembre de 2009

jueves, 5 de noviembre de 2009

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Sanchez Mazas


«...Con pelliza de pastor y pantalón mahón agujereado de balazos, y ese color centeno de extremeño, duro de huesos e increíble de alma, he aquí, milagroso y cierto, a Rafael Mazas... A Sánchez Mazas, el más antiguo falangista de todos los vivos y a la par el más nuevo porque llega, casi resurrecto, del otro mundo, después de un viaje dantesco por países de sueño y pesadilla, con prisiones, barcos fantasmas, cárceles en el mar y en la tierra firme, insomnios, hospitales, paredes frías, fusilamientos, fugas, bosques, y al término de la noche y de las lunas, el encuentro alborozado con nuestras tropas, libre por fin, en el lugar y el momento en que, junto a la sombra azul del Pirineo, se libera España....»

Eugenio Montes

martes, 3 de noviembre de 2009

Junger



El pánico que hoy observamos en muchos lugares es ya la expresión de un
espíritu que ha empezado a corroerse, la expresión de un nihilismo pasivo que provoca el nihilismo activo. El hombre más fácil de asustar es, ciertamente, quien cree que todo ha acabado cuando se ha extinguido su fugaz apariencia. Los nuevos mercaderes de esclavos saben eso y en ello es en lo que se funda la importancia que para esa gente tienen las doctrinas materialistas. Estas, en el momento de la sublevación, sirven para quebrantar el orden; una vez conseguido el dominio, perpetuarán el terror. No habrá ya bastiones donde el ser humano pueda sentirse inatacable y, por tanto, libre del miedo.

Frente a esto es importante saber que el ser humano es inmortal y que hay en él una vida eterna, una tierra que aún está por explorar, pero que se halla habitada, un país que acaso él mismo niegue, pero que ningún poder terrenal es capaz de arrebatarle. En muchos de los hombres y aun en los más de ellos el acceso a esa vida, a esa tierra, a ese país, acaso sea parecido a un pozo en el que desde hace siglos viene arrojándose escombros y desechos. Si se los retira, se encontrará en el fondo no sólo el manantial, sino también las viejas imágenes. La riqueza del ser humano es infinitamente mayor de lo que él presiente. Es una riqueza de que nadie puede despojarle y que en el transcurso de los tiempos aflora una y otra vez a la superficie y se hace visible, sobre todo cuando el dolor ha removido las profundidades. Lo que el ser humano quiere saber es esto. El centro de su desasosiego temporal está ahí. Tal es la causa de la sed que siente, una sed que aumenta en el desierto - y el desierto es el tiempo. La sed de unos órdenes superiores al tiempo se hará tanto más ardiente cuanto mayor extensión alcance el tiempo, cuanto más consciente e imperioso se vuelva, pero también más vacío
en sus partes mínimas."

Ernst Jünger

lunes, 2 de noviembre de 2009

Homenaje a Jose Luis Lopez Vazquez



La leyenda de Sigurd y Gudrún





Tolkien deslumbra a los suyos, ahora en verso y en mundo diferente

Pascual Tamburri Bariain

Tolkien es conocido hoy como creador de un nuevo mundo de ficción y de un nuevo género. Pero antes que eso fue un enamorado de la tradición épica germánica, como hoy podemos ver.

23 de octubre de 2009

J.R.R. Tolkien, La leyenda de Sigurd y Gudrún. Edición de Christopher Tolkien. Traducción de Rafael Martín Trechera. Minotauro, Barcelona, 2009. 528 pp. 21,95 €

Es absolutamente insólito que un autor publique una obra inédita y que ésta sea un éxito tres décadas y media después de morir. Pero si algo ha quedado claro en los últimos sesenta años es que todo en J.R.R. Tolkien fue excepcional. El triunfo literario e involuntario de un despistado profesor de Oxford. El éxito académico y social de un católico en la Inglaterra por él amada. El renacimiento de la épica y de los principios tradicionales de Europa en medio de la decadencia del continente y precisamente en y para los jóvenes, y no para los mayores. Todo ello, además, convertido en fenómeno de masas sin rendirse a la corrección dominante en el mercado.

Eduardo Segura ha explicado en español y para los estudiosos de estas cosas que Tolkien vivió siempre en torno al mito, primero como admirador de los mitos más remotos de nuestro pasado nórdico, después como investigador de ese mismo entorno y siempre como creador des su propio mundo secundario, con su legendarium y su mitopoeia. El gran problema raramente abordado ha sido siempre la conexión entre los mitos "fósiles", del pasado europeo, a cuya expresión literaria y cuyos cauces lingüísticos dedicó el profesor Tolkien su vida académica, y los "nuevos mitos" creados por él.

Algo más que hobbits

El libro que presenta ahora Minotauro es el "eslabón perdido" que permite responder a esa pregunta, no desde teorías sino a partir de una prueba tangible. Era sabido que Tolkien investigó toda su vida la tradición germánica a través de sus testimonios norreses e islandeses. Su hijo Christopher halló entre sus manuscritos los textos de dos poemas, La balada de los Völsungs y La balada de Gudrún, que recrean en verso eddico (del siglo XX), todo el ciclo de Sigurd el cazador del dragón Fáfnir, esposo de la valquiria Brynhild, discípulo, huésped y enemigo de los niflugns, celos, pasión, tragedias y heroísmo que culminan en la lucha de Gudrún (¿recuerdan ustedes a Richard Wagner? Verán aquí cómo un mismo argumento puede servir no ya a dos géneros y dos estilos sino incluso a dos cosmovisiones diferentes).

En este libro no tenemos al Tolkien creador de universos secundarios sino al profesor que, apasionado por su propia materia, utiliza sus conocimientos para reconstruir la poesía como pudo haber sido y quizás fue pero no se conservó y para hacer viva en la Europa de entreguerras una Europa mucho más antigua, oscura y apasionante. Porque lo que tenemos entre manos no es un trabajo erudito, sino una creación apasionante de un hombre apasionado, y una excelente iniciativa de su hijo al reunir diferentes materiales de su padre sobre esta misma materia. En efecto, junto los dos poemas neo-nórdicos y a su introducción Christopher Tolkien ha incluido en la edición una conferencia de su padre sobre la Edda Mayor. Y todo ello siguiendo la tradición eddica, recomponiendo sus materiales y convirtiéndose en cantor… para sí mismo de un pasado del que procedemos en cierto modo todos los europeos.

El año del triunfo de Tolkien

Puede pensarse, y se ha dicho, que Tolkien y sus lectores apasionados no dejan de ser unos frikis, gentes ajenas a la realidad de nuestro tiempo. ¿Es eso cierto? Es verdad que ni en el fondo ni en la forma la epopeya nórdica de Tolkien tienen mucha relación con los principios que vemos entre nosotros y por encima de nosotros. El sacrificio, el heroísmo, el honor, la generosidad y la grandeza no están de moda, y para quien viva de y para las modas ni Tolkien ni las sagas nórdicas tienen sentido hoy. Sin embargo, estas poesías de Tolkien, como por otra parte el ciclo del Silmarillion y la Tierra Media, reflejan realidades permanentes y un juicio aún válido sobre ellas: lo mezquino se opone a lo grande, lo mezquino a lo luminoso, lo claro a lo confuso; y no sólo enfrentando personajes que posean esas características sino alumbrando figuras complejas con matices y contradicciones verdaderamente humanos.

Quien haya en algún momento disfrutado con Tolkien se alegrará de esta publicación. No es y no nació para ser una vía de huida de la realidad, sino de preservación de la parte de la realidad que a menudo ignoramos, sin recordar que sin ella no seríamos como somos. No he encontrado un instrumento pedagógico mejor para agrupar, cultivar y defender a esa minoría que siempre existe en todo grupo de más o menos jóvenes de personas que se resisten a la decadencia y que sienten nostalgia de un pasado que sólo Tolkien conoció o de un futuro que está por venir. Todo lector de otras obras de Tolkien puede acercarse a Sigurd y Gudrún sin ninguna prevención y con la garantía de encontrarse en casa.

Vivimos días que, por otra parte, habrían sido felices para J.R.R. Tolkien. Profundamente inglés y profundamente católico, la noticia del retorno a la Iglesia de una parte cualitativamente significativa de anglicanos no dejaría de alegrarle y de estimular su creatividad. Alérgico a la alegoría y al maniqueísmo Tolkien reflejó en todas sus obras, también en ésta, la antropología católica derivada de la redención siempre posible y de la lucha siempre necesaria. Este hallazgo, publicado además cuando John Henry Newman va a subir a los altares, está destinado a se runo de los acontecimientos culturales del año, y no sólo en el mundo anglosajón. Disfrutémoslo, saboreémoslo, no nos avergoncemos de ser frikis si serlo nos proporciona regalos como éste.
http://www.elsemanaldigital.com/articulos.asp?idarticulo=101632

Dedicado a los incoherentes. NO A LA DROGA



“GILIPOLLAS ES AQUEL QUE SE HACE DAÑO A SI MISMO, PENSANDO QUE SE HACE UN BIEN”
entrevista con Rafa Pi, autor de “¿Fumas Porros, gilipollas?”

P.- Si querías provocar, lo has conseguido, el título es más que provocador, es casi insultante...
R.- En absoluto, es la calificación que admite el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Gilipollas es aquella persona que se hace daño a sí misma, pensando precisamente que se está haciendo un bien”. Los porreros tienen tendencia a pensar que el porro les relaja, y probablemente es cierto, pero esas aguas pueden traer otros lodos.

P.- ¿Es posible demostrar una relación entre “drogas duras” y “drogas blancas”?
R.- Lo es. Son dos conjuntos diferentes... solo que todos los consumidores de drogas duras, sin excepciones conocidas, antes han sido consumidores de drogas blandas. Insisto: sin excepciones. Así que relación, haberla, hayla. Ahora bien, no cometamos el error de amenazas con las penas del infierno a todo porrero. En la mayoría de los casos se trata de una costumbre banal de juventud que no pasa a mayores. Pero un 2% de los fumadores compulsivos de porros, corren el riesgo de convertirse en heroinómanos. Y esto ya no es banal: por que la heroína, cortada o no, destruye el núcleo de la personalidad.

P.- Sin embargo, en tu libro eres partidario de una máxima libertad de opción.
R.- Efectivamente, todos somos libres de arrojarnos por una ventana creyéndonos Supermán. Incluso de matarnos. Pero ya no somos dueños de causar daños a terceros, ni al que pasa por debajo nuestro, ni a aquel otro sobre el que podemos caer. Y cualquier droga es susceptible de provocar daños, no solo en nosotros mismos –es nuestra libertad, nosotros somos los responsables- sino en gente que no tiene nada que ver con nosotros.

P.- Esto vale con la heroína, pero ¿también con el porro?
R.- También. Tu no puedes conducir un coche bajo los efectos del porro. Puedes provocar un accidente. Ni puedes desempeñar un trabajo cualquiera, te puedes caer del andamio, puedes equivocarte en un trabajo de precisión o bien, sientes apatía y no produces lo que se espera de ti. Lo lamento, pero hay que ser muy claro: el porro reduce los reflejos, la capacidad de respuesta del cerebro y provoca sus efectos resacosos no desaparecen inmediatamente.

P.- Supongo que habrás tenido tus más y tus menos con los anti-prohibiconistas.
R.- Uno es demócrata de estricta observancia, así que tiene a bien dialogar con quien le ponen delante y no perder los estribos fácilmente. Con los oponentes ha habido de todo: en algunos programas de radio se han tomado a mal el calificativo de ”gilipollas”. Sin embargo, lo eran. En otros casos, el diálogo ha sido más franco: hay dos posiciones, la de los que fuman porros y las de los que no recomendamos los porros. Yo pertenezco a estos últimos. He visto demasiados destrozos cvomo para callarme, especialmente en este momento en el que el porro parece ser aceptado socialmente y su uso casi normalizado.

P.- Sin embargo está prohibido...
R.- Pssst... alto. Está prohibido su comercio, no su cultivo para uso personal ni su consumo. Hay algunas ordenanzas municipales que multan el fumar porros en la calle. Nada, no se aplican, en ningún pueblo o ciudad de la geografía nacional. Hay no menos de 500 empresas dedicadas a la comercialización de productos que tienen que ver con el cultivo, dos revistas “lujosas”, tres revistas gratuitas que basan su difusión en la publicidad... Hoy el que quiere liarse un porro no encuentra ningún tipo de obstáculo ni el que quiere cultivarlo, ni el que quiere estimular el cultivo para su propio negocio. Si es cierto, por el contrario, que existe represión sobre el tráfico. Y es bueno que así sea.

P.- Los antiprohibicionistas dicen todo lo contrario...
R.- ... creo que esto no es discutible: si no hubiera represión habría más consumo. Afortunadamente un 25% de las drogas producidas no llegan al mercado. Solo faltaría que algún cretino afirme que la “represión es inútil”. Todo lo contrario, no hay represión suficiente contra el narcotráfico, entre otras cosas por que falta voluntad política y apoyo social. Hoy, la cocaína es un riesgo, pero hace solo diez años, era de buen tono atizarse unos tiritos de coca. Aquellas aguas trajeron estos lodos: hoy hay más ingresados de urgencias por consumo de cocaína que de heroína...Pueden estar orgullosos los mentecatos que decían que un tirito de fin de semana iba bien p’al cuerpo.

P.- Tu, en tu libro te jactas de haber “experimentado” con todo tipo de drogas...
R- Si, algunos tenemos curiosidad y fuerza suficiente como para aguantar el embate de la droga. ¿Por qué? Quizás por que tenemos una constitución interior más fuerte. O por que somos más maduros que otros que sucumben. O por que tenemos un organismo con una mayor tolerancia. No lo sé, francamente. Pero te voy a decir dos cosas: experimentar con drogas es evitable, los paraísos artificiales son de baja calidad, hay otros sistemas psicofísicos para tener las mismas o parecidas experiencias; dado que unos sobrevivimos y otros caen, lo aconsejable es mantenerse lejos de algo que aporta sólo problemas al organismo.

P.- ¿Sólo problemas? Jünger y otros autores, los simbolistas franceses, creaban bajo efecto de alucinógenos...
R.- Si, pero no todos somos Jünger y los simbolistas franceses que, por cierto, acabaron todos muy mal a edades tempradas. Habitualmente, cuando se consumen porros, no se hace para buscar grandes respuestas a los enigmas del cosmos, sino para agarrar un pedal del patín... La abrumadora mayoría de consumidores no buscan experiencias existenciales o psíquicas intensas, sino pasar un rato de ocio. La droga se ha banalizado... ese es el problema.

P.- Escohotado y el lobby antiprohibicionista explican que siempre ha existido consumo de drogas en todas las sociedades...
R.- Y tienen razón, siempre... sólo que bajo el control del chamán o del brujo de la tribu y siempre en fechas concretas o en situaciones de iniciación personal, nunca por libre y cuando a uno le da la gana. Pero hay algo más, el gran problema de la droga hoy es que por primera vez en la historia de la humanidad, ha alcanzado a ser un fenómeno de masas. De masas: millones de personas que no tienen nada que ver con el habitat natural de los pueblos que en otro tiempo consumieron drogas, las consumen ahora de manera completamente descontrolada. Esto sin contar con el destrozo ecológico que supone dedicar cada vez más miles de hectáreas a los cultivos ilícitos.

P.- En su libro atacas mucho a Marruecos como primer productor de haschís del mundo...
R.- Es que lo es. Si fuera el segundo productor lo diría: pero es que es el primero. Y hay algo peor que eso, el cultivo de hachís cada vez crece más y mas. En los últimos tres años se ha duplicado. Marruecos engulle todos los fondos que se le entregan para erradicar los cultivos ilícitos. Todo el valle del Rif es hoy un inmenso campo de cultivo de haschís. Pero hay aún algo peor: Marruecos utiliza el hachís como arma contra España dentro del contexto de la Guerra de Baja Intensidad que ha emprendido desde su independencia contra nuestro país. Sus armas en estos momentos son tres: hachís, inmigración masiva y guerrilla económica. A todo esto, el gobierno, in albis... vendiendo talante en Casablanca.

P.- Pero, realmente, el hachís es un problema.
R.- Coño, si lo es... y tanto. Existe una cultura del hachís que se va extendiendo entre sectores de la juventud. Esta cultura se caracteriza por un un pasotismo extremo, una fuga de la realidad, razonamientos infantiloides y absurdos, huida de cualquier tipo de esfuerzo, compromiso o responsabilidad. No es una maravilla que digamos. Esto sin olvidar que un 2% de esos jóvenes consumidores, pasarán en un tiempo relativamente breve a ser consumidores de drogas más duras: esto es, arruinarán completamente su vida de manera irremisible. Buena parte del 98% restante dará a su familia y a su entorno problemas: es muy frecuente que los fumadores habituales experimenten un descenso en su rendimiento escolar. Y además me encontré mientras elaboraba el libro con una respuesta que me repitieron decenas de madres cuyos hijos iban permanentemente colocados: “El carácter de mi hijo, ha cambiado desde que fuma porros”.

P.- Entonces... ¿hay soluciones?
R.- Aumentar la represión sobre el narcotráfico. Hacerlo imposible desde Marruecos. Sancionar a Marruecos por sus cultivos ilícitos. Amenazas a Marruecos con cortar inversiones europeas de no terminar de un mes para otro con el narcotráfico. Y en nuestro país explicar de qué va el problema, sin falsos moralismos, sin amenazas apocalípticas, simplemente diciendo: “Muchacho, esto es lo que hay... el porro es como una mierda, pero sin el como, te va a dar poco y vas a arriesgar mucho, así que tu mismo, ejerce tu libertad, pero, al mismo tiempo ejerce tu responsabilidad”.

P.- ¿Es la conclusión de su libro?
R.- Es una de ellas, la otra es que el porro aliena la personalidad. Una personalidad alienada es una personalidad que no es ella misma. La esencia de nuestra civilización, desde Delfos consiste en estimular a la persona humana para que sea ella misma. El lema estaba escrito en una de las columnas de Delfos: “Sé tu mismo”. El porro no nos ayuda en esta larga marcha hacia el conocimiento de nosotros mismos, todo lo contrario, nos sumerge en paraísos artificiales exteriores a nosotros. Probablemente a alguien le gusta alienarse... bien, está en su derecho. Reivindico para los porreros el derecho a ser y a parecer gilipollas. Pero no para la sociedad.

P.- Sin embargo, los antiprohibicionistas suelen hablar de las virtudes terapéuticas del hachís.
R.- Si, pero hay en esto un equívoco. Estas virtudes están presentes en el hachís y en muchos otros vegetales. El hachís tiene un principio activo que puede extraerse del conjunto de la planta. Pero una cosa es destilar ese principio activo y presentarlo en forma de fármaco bajo el control médico y otra muy distinta legalizar el porro a efectos de ocio. Es evidente que hay un salto entre ambos conceptos. Nadie niega que el THC, el principio activo del hachís, tenga virtudes terapéuticas, lo que se niega es que liar un porro las tenga... Mas bien, lo contrario.

P.- Sin embargo, el alcohol y el tabaco son drogas legales, ¿por qué no el hachís?
R.- hombre, me parece evidente. Se trata de que haya menos drogas “legales”, no más drogas. Estoy de acuerdo en que el tabaco no es bueno para la salud y que con el abuso del alcohol ocurre tres cuartos de lo mismo... pero me parece que es mejor que haya sólo dos drogas legales a que haya tres. Se trata de evitar la inflación de drogas legales. Razonamientos como este dicen mucho sobre los desórdenes que causa el porro en la percepción de la realidad y en la lógica.

P.- A todo esto, ¿usted fuma?
R.- Soy dueño de mi libertad, y hago con ella lo que quiero. Y lo que quiero en estos momentos es no fumar. Probablemente si fuera un colgado, enganchado, necesitaría un porro. No lo soy. Soy un hombre libre. Puedo elegir entre fumar o no. Desgraciadamente un yonki no dispone de la misma libertad. Es apenas un enfermo que ni siquiera es dueño de su voluntad. ¿Me entiende?