viernes, 23 de octubre de 2009

Y sobrevino la guerra...


“(…)Y sobrevino la guerra de España. He aquí que los Alberto, los Kat ibéricos, abandonan sus aulas y marchan a ocupar sus puestos de combate. Mueren, luchan, ascienden. Nadie habla de cansancio ni de fatiga. Retaguardia y vanguardia van unidas a un mismo redoble, sus corazones palpitan a un solo compás. Se habla de Patria de Estado, de independencia. Las quintas se incorporan sin dificultad, sin reserva, y en los frentes predomina la esperanza, la alegría; florece, entre la sangre la canción; de las ruinas, el verso.
(…) La guerra no es bella, no se halagadora ni placentera. Es violenta, trágica. Pero es necesaria.(…) Triunfo, Nación, Paz, Independencia. Y al rechinar de los pesados armatostes de acero, entre explosiones de metralla, se marcha alegre, un poco emocionado, cantando a veces y seguro, casí siempre seguro, de que la bala mortal todavía no ha de venir, silbando, a hincarse en nuestros pechos… Aunque a veces haya de ser así.
(…) Y la paz absoluta, crean unos y otros cuanto quieran, sólo esta en Dios. En la tierra hay demasiadas cosas que hacer, que ambicionar, que defender, para jurar paces eternas. La Tierra lleva el germen de la lucha en sí misma. Pacífica o armada. Y esos papanatas que se bautizan con el nombre pomposo de pacifistas son los primeros, muchas veces, en poner en peligro el destino de las grandes colectividades con sus absurdos alegatos a favor de la Paz, ya que podrán quererla, cierto, pero beneficiosa para ellos y su núcleo social en particular.”

Benitez de Castro: Se ha ocupado el kilometro 6

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