lunes, 6 de julio de 2009

Federico y la derecha social




Federico y la derecha social

¿Federico? Jiménez Losantos, por supuesto. Y es que, incluso en su actual laberinto, sigue siendo signo de contradicción en unos tiempos en los que lo políticamente correcto y lo uniforme se impone. Pues bien, a nuestro Federico le quedan estrechos tan previsibles márgenes. Es su estilo: para bien, y para mal. Y si a muchos disgusta y enerva, a otros, sin que Federico sea santo de nuestra devoción, nos divierte e interpela.

No sabemos, todavía, dónde recalará Federico y su equipo en el otoño próximo. No parece que tenga muchas opciones. Pero, ya siga en COPE, versión nocturna y reducida, ya lo haga de francotirador desde la emisora Unidad Liberal Radio de Madrid, Federico es necesario. Por varios motivos. Ante todo, por haberse ganado, con persistencia y laboriosidad, una legión de seguidores que lo consideran como su principal referente mediático/político, y que tienen derecho a seguir disfrutándolo. Pero, lo que es más importante, es la derecha social española la que lo necesita a su vez. Todavía.

¡Ojo!, derecha social no es sinónimo de Federico; ni viceversa.

La derecha social es anterior, más amplia, y plural que el propio Federico y su estrecho grupo de profesionales e intelectuales liberales a los que ha cobijado y, en otros casos, formado.

La derecha social española, aunque no guste a tantos, existe: aquí está. Ha ocupado las calles en reiteradas ocasiones; demuestra una notable vitalidad; mantiene diversas modalidades de presencia social; y, por algo será, ¡se le ridiculiza reiteradamente en la mayor parte de medios de comunicación.

En la derecha social encontramos diversas identidades y temperamentos: liberales y conservadores; algunos post-franquistas, antifranquistas de los pocos que realmente lo fueron, y muchos a los que Franco ni les va ni les viene; católicos, agnósticos y ateos; militantes pro-vida e indiferentes en cuestiones morales; españolistas de pro y liberales de mirada económica un tanto estrecha; estudiantes, empresarios, trabajadores y pensionistas; mujeres y hombres; heterosexuales y gays;…

A todos ellos les une algunas ideas y valores comunes: una percepción positiva de la nación española y su historia; ciertas creencias –al menos en origen- enraizadas en los principios cristianos; una vocación militante y de presencia social; un inconformismo cultural y vital; cierto desapego del Estado y un particular sentido de la responsabilidad individual y social.

Plural, muy plural. Desconcertadamente plural. Así las cosas, difícilmente podía asimilarse sin más al Partido Popular; pues le es anterior. Con todo, una buena parte le ha votado –a su pesar- y lo seguirá haciendo. Otra porción, por el contrario, nunca lo ha hecho y espera, en su periferia, la ascendencia del partido de derechas sin complejos que nunca llega. Ciertamente, derecha social y Partido Popular no terminan de encajar...

A lo largo de estas décadas españolas en democracia, tan plural derecha social necesitaba unos cauces organizativos, un corpus ideológico, una estrategia, un liderazgo; pues, en caso contrario, estaría abocada a la extinción. Y todo ello se lo proporcionó Federico. El cauce: La mañana de la COPE, Libertad Digital, y una difusa red social liberal. Un corpus: el nacional-liberalismo elaborado y plasmado en su Ilustración Liberal. Una estrategia: la movilización social, por medio de numerosas y multitudinarias manifestaciones en defensa de las víctimas del terrorismo y contra la negociación con ETA, la defensa de la vida, la defensa de la unidad española… ¡tirando de un perezoso -o poco decidido- Partido Popular! Un liderazgo: el suyo propio. Y el de Luis del Pino, Francisco José Alcaraz, y algunos otros.

Federico, en todo ello, ha encontrado diversos compañeros de viaje: no pocos periodistas, un puñado de profesores universitarios y comunicadores; heterogéneos colectivos como la Asociación de Víctimas del Terrorismo en su junta anterior, Peones Negros, la Fundación para la Defensa de la Nación Española, determinados grupos pro-vida. Pero, paradójicamente, unos pocos, poquísimos realmente, políticos. Y enemigos: muchos. Y rivales: cada vez más

Decíamos que la derecha social, huérfana de estrictos cauces políticos, se encontró con Federico. Y el matrimonio –dejémoslo en una poliédrica unión de hecho- no resultó del todo mal. Hasta ahora.

Pero, ya se sabe, es con la aparición de dificultades cuando se comprueba la solidez de la unión. Además, a esta derecha social le han salido otros pretendientes que quieren llevarse el gato al agua: políticos (la, en buena medida, genéticamente incompatible UPyD, la post-franquista AES, la errática Ciudadanos-Libertas); transversales (Hazte Oír); mediáticos (Intereconomía); atípicos (la Plataforma de las Clases Medias).

Entonces, ¿la derecha social está en crisis? Efectivamente, es su estado natural; no en vano, esa multiplicidad, en movimiento y reelaboración sin liderazgos establecidos, carece de calco político

Durante bastantes años, en relación a esa derecha social, Federico ha jugado un papel muy importante que difícilmente ningún otro podrá representar en el futuro inmediato. Pero esa unión de intereses está sufriendo el impacto de una crisis que se resume, a muy corto plazo, en un interrogante: ¿qué lista votar en las europeas? Diga lo que diga, haga lo que haga Federico, la derecha social hará, como siempre, lo que le dé la real gana. Vamos, que votará un poco de todo: incluso en blanco. Y el particular matrimonio “derecha social/Federico” acusará tal agonía; aunque no se romperá. Lo que sí puede llegar a hacerlo es el cese de su convivencia. De ahí el grave dilema de Federico… y César Vidal.

Esta derecha social, de la que hablamos, es un tanto individualista, escasamente disciplinada, irregular en sus apariciones públicas, y nada unitaria; según se manifiesta habitualmente. Es deseable, en consecuencia, que las diversas identidades que la integran se doten, progresivamente, de estructuras organizativas que les den voz, haciéndolas valer ante los partidos políticos que pueden representarla: el Popular, básicamente. Y, acaso, coyunturalmente y como medida de protesta, ante UPyD o alguna aparición inesperada a la derecha del Partido Popular.

Por ello, y si quiere tener un futuro, debe consolidar varios movimientos sociales, cuya representatividad política todavía está por dibujar; si bien todo indica que, salvo alguna sorpresa histórica, seguirá siendo el Partido Popular el que lo haga.

Esta derecha social, en permanente ebullición, sigue buscando un rostro, unos cauces permanentes y unos líderes que la representen. A falta de políticos que hagan propios –y sin reservas- sus valores, otros actores vienen cubriendo sus huecos: periodistas, particularmente. De ahí que afirmemos que Federico sea necesario. Y Antonio Jiménez. Y Enrique de Diego. Y Antonio Martín Beaumont, etc.

Federico, Federico: un tipo sin complejos. Genio y figura… Aunque no nos guste demasiado, si no existiera, habría que inventarlo.

Fernando José Vaquero Oroquieta

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Tengo muy serias dudas de que Losantos sea alguien digno de alabanza.

En primer lugar: es un apólogo de la economía neoliberal, que es el caballo de batalla de la globalización, nave de la influencia (infra)cultural yanqui y motivo por el que acuden hordas de inmigrantes a nuestro país.

Segundo: hay muchas posibilidades de que no sea más que un agitador en busca de notoriedad, ya que alguna vez ha reconocido que ni el mismo cree en todo lo que dice( como no hace mucho en una entrvista a Andrés Aberasturi).

Tercero: por más que los critique, su opción política es el PP, que es igual de culpable que el PSOE de la situación económica actual y del estado de degradación de la sociedad española.

Cuarto: eso que se ha dado en llama "ultraderecha" o "patriotismo" ha sido en más de una ocasión objeto de sus ataques. Muestra, otra más, de que su opción no es más que la democristiana; es decir, la acomodaticia, pactista, cínica y artera política del PP.

Hernan Perez dijo...

Querido amigo la retahila de puntos de tu exposicion ya me los se. Me gustaria mayor originalidad en vuestras exposiciones, es decir me gustaria que los analisis fueran por otros derroteros que los de siempre.

Tengo muy serias dudas que aquellos que dicen siempre lo mismo y se colocan en una superioridad moral e ideologica immerecida sean la alternativa a lo que hoy vivimos.

Cierta la apologia neoliberal de Federico, por otro lado su influencia global en la imposicion de dichas politicas es insignificante, realmente yo no coincido con esos planteamientos economicos pero lo que me importa y viene reflejado en el articulo es mucho mas que eso.

No se si cree en todo lo que dice, me da igual, tambien hay muchos con la bandera del patriotismo que dudo que crean realmente en lo que supuestamente defienden, pero lo cierto y practico es que ha logrado una agitacion en la derecha que nadie antes logro y que le escuchan un millon setecientas mil personas. Indudablemente forma parte de la pluralidad de la derecha social y que cualquier politico o pretendiente a serlo dentro de este campo debe tener en cuenta sus planteamientos. Sus formas de agitacion politica, su esquema de programa radiofonico, sus planteamientos historicos son radicales y recuerdan a agitadores de otros tiempos que se enfrentaron contra todos, me da igual que le llame liberalismo nacional yo lo observo con respeto, sin coincidir en muchos de sus planteamientos.

Creo que esta por encima del PP, el encasillar a las personas bajo siglas es poco patriota. Las siglas, la politica superficial y los partidos politicos no deberian ser la aspiracion de una derecha nacional con pretensiones de influir o servir en España o por lo menos no la unica sino la mas prescindible hoy dia. Es necesario leer entre lineas en la España de hoy, los viejos esquemas es necesario tirarlos a la basura.

Quien no critique la estupidez y los esquemas inutiles de la extrema derecha actual es ciego o anormal. La extrema derecha franquista, o sus cabezas dirigentes, pactaron en gran medida con los poderes que hoy gobiernan a sus anchas y que ya al final del franquismo pusieron sus cimientos. El pueblo fue abandonado a la intemperie y una minoria inteligente fue incapaz de contener la atomizacion de la derecha y la ascension de frikis como cabezas visibles de lo que fue quedando.

Hoy no queda nada mas que una pandilla de nostalgicos que no se dan cuenta que no queda tierra bajo sus pies, que los planteamientos de agitacion de la derecha deben romper esquemas si quieren influir en el pueblo, de que los paraisos ideologicos en los que viven son artificiales, y de que si son patriotas realmente deberian reflexionar y soltar amarras con lo contingente y quedarse con lo fundamental.

Anónimo dijo...

En primer lugar, debo decir que no me posiciono en ninguna atalaya de superioridad moral e ideológica.

Después, que Losantos haya logrado una agitación más o menos masiva de derechas puede ser. Otra cosa es que eso tenga una incidencia real en la política del PP, que es el único partido de derechas que, hoy por hoy, tiene posibilidades de gobernar.

Yo no soy franquista, así que no atiendo a los puntos en los que vd. hace referencia a eso. Losantos critica al franquismo como puede criticar a cualquier otro sector de la ultraderecha.
Además, yo soy el primero en estar de acuerdo con la ineficacia y estupidez que reinan en la ultra desde 1975 (sino antes).

El problema -y ese es nuestro principal punto de divergencia- es que su opción económica me parece algo importantísimo. Me parece excelente que este señor defienda la unidad de España, pero es que el neoliberalismo (que es el sistema económico de la globalización) supone la destrucción de nuestra identidad nacional, de la cultura española, sin la que no habrá España sino sólo una cáscara vacía.

Por mucho que esto se repita, no deja de ser verdad.