martes, 9 de junio de 2009

Catolicismo positivo. Textos de reflexion



“Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios” Jesucristo

“Nunca he comprendido cómo falta en España un núcleo de católicos entusiastas resuelto a liberar el catolicismo de todas sus protuberancias, lacras y rémoras exclusivamente españolas que en aquel se han alojado y deforman su claro perfil. Ese núcleo de católicos podía dar cima a una doble y magnífica empresa: la depuración fecunda del catolicismo y la perfección de España. Pues tal y como están hoy las cosas, mutuamente se dañan. El catolicismo va lastrado con vicios españoles y, viceversa, los vicios españoles se amparan y fortifican con frecuencia tras una máscara insincera de catolicismo.

Como yo no creo que España pueda salir decisivamente al alta mar de la historia si no ayudan con entusiasmo y pureza a la maniobra los católicos españoles, deploro sobremanera la ausencia de ese enérgico fermento en nuestra Iglesia oficial. Y el caso es que el catolicismo significa hoy, dondequiera, una fuerza de vanguardia, donde combaten mentes clarísimas, plenamente actuales y creadoras.

Señor, por qué no ha de acaecer lo mismo en nuestro país? ¿Por qué en España ha de ser admisible que muchas gentes usen el título de católicos como una patente que les excusa de refinar su intelecto y su sensibilidad y los convierte en rémora y estorbo para todo perfeccionamiento nacional?... Se trata de construir España de pulirla y dotarla para su inmediato porvenir.

Y es preciso que los católicos sientan el orgullo de su catolicismo y sepan hacer de él lo que fue en otras horas: un instrumento exquisito, rico de todas las gracias y destrezas actuales, apto para poner a España “en forma” ante la vida presente. Dejen, pues, de ser aldeanos y pónganse a trabajar en las cosas y a no decir previamente si Fulano es de la derecha o de la izquierda (cuando no usan de una triste frase tomada del lenguaje presidiario: ‘Este es de la otra cuerda” Ortega y Gasset

"dentro de él [se refiere al nacionalismo] caben los católicos tibios que no quieren militar en un partido confesional; los indiferentes y los descreídos, con esta condición: que no lleven anhelos persecutorios encubiertos, como es norma de los elementos 'neutros', y esta es otra: que sintiendo a España en su grandeza espiritual y aspirando a fortalecerla, respeten la religión de nuestra progenie histórica y encarezcan francamente sus libertades y derechos"
" ... debe empezar por eliminar francamente uno de los afanes parciales, divisorios, antipatrióticos, de la masonería hoy dominante: la persecución religiosa. Pero también por ser totalitario, por no representar a ninguna fracción religiosa, aunque ésta sea mayoritaria como la católica en España, el nacionalismo, que es hoy la aspiración y será mañana la encarnación única del Estado español, no tiene por qué ser un movimiento dedicado a defender a la Religión; no puede ser confesional en la lucha, sin perjuicio de lo que la nación quiera en el triunfo." Onesimo Redondo

"Somos católicos, pero respetamos las creencias religiosas de los que no lo son. Entendemos que la Iglesia debe quedar separada del Estado, porque así conviene a aquélla y a éste, pero entendemos también que esta separación no implica divorcio ... " General Mola

" Desde la gran reforma de la Iglesia hecha por los Reyes Católicos, España, el poder español, utiliza la fe religiosa como uno de sus instrumentos más fértiles. España pagó en buena moneda los servicios que el catolicismo prestó a su Imperio. Pues gracias a España, al genio español, visible y eficaz tanto en el Concilio de Trento con sus teólogos como en los campos de batalla bajo el pendón de la cruz católica, el catolicismo ha sobrevivido en Occidente, esperando en Roma una nueva coyuntura de aspiración a la unidad espiritual del mundo. Sin España, sin su siglo XVI, el catolicismo se habría quizá anegado y la vida religiosa de Europa estaría representada en su totalidad por un conjunto de taifas nacionales más o menos cristianas.

España, repito, fue vencida. Sólo se alcanza la categoría de vencido después de haber luchado, y eso distingue al vencido del desertor y del cobarde. Después de su derrota histórica, España no ha tenido que hacer en el mundo otra cosa que esperar sentada. Se ha vivido en liquidación, pues la hora culminante fue también próvida en riquezas espirituales y territoriales, que sirvieron luego a maravilla para una larga trayectoria de generaciones herederas y dilapidadoras. Poco a poco el imperio territorial fue naturalmente desintegrado, restituido el pueblo a su pobre vida casera, apartado de la grandes contiendas que en el mundo seguían desarrollándose. El pueblo ha seguido en su sitio, fiel a su nacionalidad, que defendió en la Guerra de Independencia contra los ejércitos más poderosos de Europa, y extraño a otra ilusión que la de que se administrasen bien sus últimos y misérrimos caudales."...

"La Iglesia puede decirse que fué testigo del nacimiento mismo de España como ser histórico. Está ligada a las horas culminantes de nuestro pasado nacional, y en muchos aspectos unida de un modo profundo a dimensiones españolas de calidad alta. Es, además, una institución que posee algunas positivas ventajas de orden político, como, por ejemplo, su capacidad de colaboración, de servicio, si en efecto encuentra y se halla con poderes suficientemente inteligentes para agradecerlo, y suficientemente fuertes y vigorosos para aceptarlo sin peligros, casi la unidad católica de los españoles.

Quien pretenda en serio que hoy puede también aspirarse a tal equivalencia demuestra que le nubla el juicio su propio y personal deseo. No. Ahora bien, ocurre asimismo que sólo bajo el signo de la democracia burguesa y parlamentarista, es decir, sólo bajo la vigencia de un régimen político demoliberal, podría España vivir o mal vivir sin solidaridad nacional profunda, sin unidad moral.

La tarea de crearla, de propagarla, de imponer coactivamente sus postulados es una de las finalidades históricas, la más alta de este momento, en que asistimos, sin ninguna duda, a la ruina y a la decrepitud irremediable de aquel sistema, a la imposibilidad de que rijan la vida española instituciones sin fe, espectadoras e incrédulas.
Fe y credo nacional, eficacia social para todo el pueblo, pedimos. Pues sabemos que sólo así dispondremos de instrumentos victoriosos, y que sólo así no caeremos en vil tiranía, imponíendo a todos su obligación nacional y su fidelidad a los destinos históricos de España.
La revolución nacional es empresa a realizar como españoles, y la vida católica es cosa a cumplir como hombres, para salvar el alma.
Nadie saque, pues, las cosas de quicio ni las entrecruce y confunda, porque son en extremo distintas. Sería angustiosamente lamentable que se confundieran las consignas, y esta coyuntura de España que hoy vivimos se resolviera como en el siglo XIX, en luchas de categoría estéril.
España, camaradas, necesita patriotas que no le pongan apellidos...

, "...el español católico no es por fuerza ni por el hecho de ser católico, un patriota. Puede también no serlo o serlo muy tibiamente...".
"No constituimos un partido confesional. Vemos en el catolicismo un manojo de valores espirituales que ayudarán eficazmente nuestro afán de reconstruir y vigorizar sobre auténticas bases españolas la existencia histórica de la Patria.." Ramiro Ledesma

“Queremos que el espíritu religioso, clave de los mejores arcos de nuestra Historia, sea respetado y amparado como merece, sin que por eso el Estado se inmiscuya en funciones que no le son propias ni comparta —como lo hacía, tal vez por otros intereses que los de la verdadera Religión— funciones que sí le corresponde realizar por sí mismo”.
"Yo soy misionero de España, no misionero de Dios, como le digo a veces a Mateo..." José Antonio Primo de Rivera

¿Qué es eso del cristianismo social? ¿Qué es eso del reinado social de Jesucristo, con que tanto nos marean los jesuitas?¿Qué tiene que ver la cristiandad , con la sociedad de aquí abajo , de la tierra? ¿Qué es eso de la democracia cristiana? Unamuno

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