viernes, 8 de mayo de 2009

Cultura de derechas


En una cultura de Derecha no puede no existir una crítica de la ciencia y del cientificismo, respecto de lo cual son notorios los embates en contra del marxismo. La desmitificación de la ciencia es aquí una tarea fundamental y en una perspectiva más vasta sería necesario sopesar por un lado el aporte positivo de la ciencia en el campo material y por el otro la contraparte consistente en las devastaciones espirituales derivadas de la visión científica del mundo.

Un campo más importante de trabajo para una cultura de Derecha es el de la historiografía. Es un hecho irrebatible que la historiografía de nuestra patria ha sido escrita casi sin excepción en clave anti-tradicional, masónico-liberal y en gran medida 'progresista'. La así llamada 'historia patria' y no tan sólo la más estereotipada, está caracterizada por poner de relieve y glorificar como 'nuestra' historia todo lo que ha tenido un carácter prevalecientemente anti-tradicional: todo esto partiendo de la rebelión de las Comunas en contra de la autoridad imperial hasta aquellos aspectos del Resurgimiento que tuvieron una innegable relación con las ideas del 89', hasta la intervención en la primera guerra mundial. Algo de tal tipo se podría decir no tan sólo en relación a la 'historia patria', sino también respecto de toda la historia en general.


Para una consideración de Derecha de la historia, aparte de ciertos esbozos presentes en Burke, en Tocqueville, en De Maistre, en Burckhardt, la única contribución válida reciente que nosotros conocemos es el libro La Guerra Oculta de L. Poncins y E. Malinski (2). El mismo es sumamente ilustrativo respecto de los procesos, muchas veces desarrollados por detrás de los bastidores de la historia conocida, que han llevado a la disgregación de la civilización tradicional europea. Lamentablemente la exposición se detiene tan sólo con el advenimiento del bolchevismo. Queda por lo tanto, para llegar hasta nuestros días, un período sumamente vasto, denso como nunca de acontecimientos, en el cual el análisis debería ser continuado.

También la sociología ofrece al pensamiento de Derecha un importante campo de trabajo. En efecto, tal disciplina, cuando es desarrollada en clave abiertamente marxista, tiene siempre un componente pervertidor, de reducción de lo superior en lo inferior y las corrientes de la sociología norteamericana nos han dado un claro ejemplo de todo esto. En fin, también la antropología, en el sentido de teoría general del ser humano, debería valer como un objeto importante. Por ejemplo se debería estudiar aquí y rechazar la orientación, lamentablemente tan difundida y aceptada, que opera como premisa del psicoanálisis, en sus diferentes variedades, para señalar y rechazar la concepción mutilada y distorsionada del hombre que constituye su fundamento principal.

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