jueves, 2 de abril de 2009

Rienzi


"¡Como! ¿Llorais la pérdida de nuestros amigos muertos en los combates? Su noble sangre es rocío que baña ardiente suelo, y Roma surge fertilizada del fecundante bautismo. ¡Cuantos héroes entre nuestros padres, no sucumbieron en estériles guerras! Pero, otros, afortunados en vuestros esfuerzos, lograsteis ser libres, grandes, fuertes, victoriosos; no me deis a pensar que sois capaces de maldecir un día de gloria. Ahuyéntese la tristeza, y ocupad vuestros puestos junto a mí. Dios, que protege mi raza, y lee en mi corazón, guiará mi brazo vencedor."

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