martes, 14 de abril de 2009

Facebook entierra muertos, ayuda a vivos y descubre a políticos
















Facebook entierra muertos, ayuda a vivos y descubre a políticos


UNA SOCIEDAD MUY VIVA

La noticia en España ha sido la torpeza de Berlusconi y la ayuda pedida a Zapatero. Pero el terremoto italiano confirma la popularidad de aquel Gobierno y la fuerza arrolladora de la red. Facebook y los políticos más presentes en las redes sociales, como el primer ministro, el senador Marcello De Angelis o el alcalde de Roma Gianni Alemanno, han prestado una contribución inesperada frente a la emergencia.


Italia ha sufrido el terremoto más terrible de los últimos años. Pese a la opinión de Giampaolo Giuliani, los científicos italianos y los extranjeros coinciden en señalar que los seísmos son, salvo matices, imprevisibles. Las autoridades italianas han hecho frente a tres centenares de muertos, a decenas de miles de refugiados y a la destrucción completa de una parte de la región de los Abruzos con medios limitados y con episodios de desorden, pero sin tener la culpa de lo que allí sucedía.

Cierto es que la Protección Civil Italiana, dirigida por Guido Bertolaso, ha tenido un funcionamiento mejorable pese a los enormes méritos personales de sus componentes. Una vez más han sido los Ejércitos, en este caso dirigidos por el ministro de Defensa Ignazio La Russa, los que más ayuda material y moral han aportado. La novedad está en la sociedad civil: los voluntarios han sido más numerosos que nunca, y las redes sociales de Internet han aportado una ayuda que ha hecho más fácil el trabajo de las autoridades y más compartido el dolor de los damnificados.

Cuando Internet va más allá de las ciber-relaciones

200 millones de personas tienen ya un perfil en Facebook, la más popular de las redes sociales en Italia y la segunda en España después de Tuenti. Mark Zuckerberg Ha insistido en la vocación universal de Facebook, hablando de un "servicio que todo el mundo, en cualquier lugar, pueda usar, ya sean personas, compañías, presidentes o una organización que busque cambiar las cosas". Una universalidad que vaya más allá de las ciber relaciones, es decir que construya relaciones humanas reales y que cambie vidas a mejor.

Todos hemos sido en mayor o menor medidas escépticos al leer reiteradas declaraciones en este sentido del creador de Facebook. Al fin y al cabo se trata de un buen negocio y de una declaración de intenciones sin mayor compromiso aparente. Ya hemos escuchado muchas bonitas palabras así antes. Pero el caso es que Facebook ha servido de cauce, ante el terremoto italiano, para que el voluntariado haya escrito la que quizás sea su mejor página en lo que llevamos de siglo.

Desde la misma noche del seísmo todas las redes sociales de la derecha italiana se movilizaron, informando de los acontecimientos y reuniendo peticiones y ofrecimientos concretos de ayuda material y personal. Nucleo Talenti, Azione Giovani, Alleanza Cattolica, Casaggì Firenze, Casa Pound Italia, Mosaico Romano, Soccorso Sociale, Foro 753, Sala Macchine Teseo Tesei y Area entre otros grupos presentes en Facebook han participado en un movimiento popular excepcional. Los ecologistas de Fare Verde han abierto un centro de recogida de ayuda y han coordinado y enviado voluntarios. El ministerio de la juventud de Giorgia Meloni ha estado en primera línea de esta movilización, que efectivamente ha llevado a los jóvenes voluntarios a los lugares de mayor necesidad de una manera organizada, y que ha reunido la ayuda más urgente, desde agua potable hasta sangre.

La Protección Civil ha contado con la ayuda, esperada, de las Fuerzas Armadas, incluyendo los veteranos, los reservistas y el Cuerpo Forestal del Estado, la vieja milicia forestal; y con la colaboración, inesperada, de una parte importante de la juventud italiana que no habría tenido la oportunidad de ser útil de no ser por Internet. No es tampoco malo señalar que han sido las organizaciones juveniles del centroderecha las que más y mejor han participado en este movimiento, ya que la izquierda en la red es en Italia notablemente más débil y se ha dedicado, fundamentalmente, a criticar al Gobierno. Facebook no ha hecho que haya más voluntarios, sino que ha encauzado y ordenado energías, y ha permitido por ejemplo que el senador Marcello De Angelis –voluntario de Cruz Roja en medio de las ruinas y sin publireportajes de político profesional- explique en su perfil qué está funcionando y qué funciona mal, qué políticos y qué periodistas cumplen con su deber y quienes se limitan a buscar carroña. A cada cual lo suyo.

Ahora les toca a los políticos

Silvio Berlusconi no ha sido especialmente afortunado con sus declaraciones, pero sí lo ha sido su Ejecutivo con los hechos. Suele pasarle. Su equipo será acusado de keynesiano y de intervencionista, pero la verdad es que el terremoto no ha dañado sino acrecentado la popularidad del Gobierno, y el mensaje solidario de "reconstruyamos L´Aquila: una nación, un pueblo" ha demostrado que la sociedad –lo que de manera forzada llamamos la sociedad civil, el pueblo en suma- está muy viva. Y esa sociedad, que puede expresarse y unirse como nunca en la red, pide más y sobre todo mejor Estado, no menos.

La ministra Meloni, el senador De Angelis y el alcalde de Roma Gianni Alemanno han liderado esta envidiable reacción frente a la catástrofe. ¿Envidia? Sinceramente, sí, y se lo dice uno que fue voluntario en tiempos del Prestige. Es cierto, dos generaciones de políticos y de constructores deberán responder ahora por lo sucedido en los Abruzos. Tendríamos que ver cómo están las cosas por aquí. De momento Italia está en pie pese al dolor de los muertos, y a quien le toca responder –no en Facebook sino en directo- es a Zapatero, considerando la secular relación con España de la zona afectada. Berlusconi ha pedido a nuestro Gobierno una ayuda simbólica que puede darse. Quizás colaborando podamos aprender lo que representa este nuevo recurso frente a las catástrofes.

Pascual Tamburri
El Semanal Digital


L'AQUILA

Aquila (L’), ciudad de la regiòn de Abruzzo, es capital de la provincia y de la regiòn. Surge a los piès del Gran Sasso sobre una altura (714 m) que domina todo el valle del Aterno.

La ciudad, que habìa sido ideada por Federico II de Svevia, fue construida en el 1254, encima de los restos del anterior lugar romano de Amiternum. Resurgiò en el 1266 como “libero Comune” (libre Municipio) despuès de la destrucciòn por obra del rey Manfredi (1259), contava 99 plazas, 99 fuentes y 99 “castelli” (castillos) cada uno de los cuales elegìa su proprio alcalde. La uniòn de los alcaldes constituìa la “camera” de la ciudad, su jefe era el camerlengo.
Gracias a la autonomia politica y administrativa, el desarrollo economico y territorial fue rapido. L’Aquila pudo acuñar su propia moneda, un verdadero privilegio de la epoca medieval, y dar impulso a algunas actividades especìficas, como la industria de la seda, de la lana y de los encajes, y la cocciòn del azafràn, actividades que le hicieron asumir el papel, segunda solo a Nàpoles, de centro màs importante del Reino Angioino. Resistiò victoriosamente a Braccio da Montone que el 2 de Junio 1424 la atacò, pero fue arrollado por las milicias de Giovanna II a los ordenes de Giacomo Caldora; apoyò la casa de Anjou en contra de Alfonso de Aragon, y en la segunda mitad del 1400 llegò al apogeo de su potencia.

Se remonta a este perìodo la creaciòn de un “Studio generale” (una antigua universidad) y la apertura de una de las primeras tipografìas italianas por obra de Adamo di Rottwill, directo discìpulo de Gutenberg.Su declino empezò en vez en los ultimos años del siglo XV y en los primeros del XVI, cuando l’Aquila se hallò implicada en las guerras entre Francia y España, apoyandose primero a Carlo VII y despuès al emperador Carlo V. Ocupada en el 1529 por el vicerey Filiberto de Chalon, principe de Orange, fue saqueada y en parte destruida, sufriendo tambièn grandes pèrdidas territoriales y graves imposiciones fiscales por parte del governo imperial. Perdida su autonomìa y azotada ademàs por una serie de terremotos y epidemias, fue escenario de continuas rebeliones internas hasta el siglo XVIII, cuando Carlo III de los Borbones de España ascendiò al trono de Nàpoles y tratò de sanear las condiciones economico-sociales. Con los acontecimientos del 1799, L’Aquila tuvo que sufrir un nuevo saqueo por parte francès, y durante el reino de Murat fue privada de considerables tesoros artisticos. Durante el periodo del Risorgimento, despuès de la restauraciòn borbonica, participò a los movimentos de rebeliòn del 1821, del 1831 y del 1848, y declarò su anexiòn al reino de Italia el 8 de Septiembre de 1860, inmediatamente despuès de la entrada de las tropas de Garibaldi en Nàpoles.

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