jueves, 26 de marzo de 2009

Sin cambiar de bandera


"Resulta difícil olvidar que a muchos de nosotros nos sorprendió una lluvia de descalificaciones sin medida. Desde publicaciones religiosas o desde la atalaya de la prensa más conservadora, se nos llamó marxistas. Se nos acuso de demagogia. Se nos negó sistematicamente el derecho a reivindicar para una España distinta y nueva la exigencia de una profunda renovación social, como base imprescindible para el logro de una comunidad nacional modernamente reajustada. Sabíamos que aquella empresa no era amable y tranquilizadora porque intentábamos proclamar un cambio en las estructuras políticas y sociales, adecuándolas a la realidad. Nosotros estábamos en contra de una política paternalista y mediocre, de frenos, censuras y coacciones. Nosotros estábamos en la modernidad, mientras que los que hoy se proclaman progresistas ejercían la intolerancia como medio defensivo de intereses inconfesables.

En el Frente de Juventudes se vivió el rango ético de la obediencia, pero también se alento el sentido de una justa rebeldia. En sus filas se asentó la más pura y verdadera espuela crítica del régimen. Desde él partió la denuncia de muchas cosas que no respondían al ideal servido y que no tenian nada que ver con la exigencia de un cambio sinceramente revolucionario"

1 comentario:

Rafa Aspizua dijo...

PROMETO,

Amar a Dios y levantar sobre este amor todos mis pensamientos y acciones.
Servir a mi Patria y procurar la unidad entre sus tierras y entre sus hombres.
Hacer de mi vida, con alegría y humildad, un acto permanente de servicio.
Sentir la responsabilidad de ser español dentro de la necesaria comunidad de los pueblos.
Recordar que el estudio y el trabajo constituyen mi aportación personal a la empresa común.
Vivir en hermandad con mis camaradas y ser sobrio en el uso de mis derechos y generoso en el cumplimiento de mis deberes.
Defender la justicia y luchar por imponerla aunque su triunfo signifique mayor sacrificio para mí.
Afirmar la libertad en cada hombre, sometiendo la mía al imperio de la norma justa y al respeto a mis superiores.
Mantener dignamente mi condición de joven y aceptar con gratitud la enseñanza de los mayores.
Honrar con la lealtad de mi conducta la memoria de todos los que ofrecieron su vida por una España mejor.
Perseverar y conservar frescas en la memoria cada mañana las anteriores afirmaciones, para sentirme activo en el seno de la Organización Juvenil Española.

Este era el ideario de la OJE, gente como Pepe Utrera lo vive y nos lo enseñó a vivir a muchos.
Gracias por tu ejemplo Pepe, amigo, Jefe, camarada.