lunes, 8 de junio de 2009

Vale quien sirve!



¿Se distinguen los militantes de primera fila por no cometer errores? No, los cometen porque son humanos. Pero los descubren, tratan de corregirlos, no los niegan, se dejan ayudar para vencerlos, se apoyan en la comunidad, piden ayuda fraterna. El militante excelente no es el que no yerra, sino el que vence con humildad, entrega, sacrificio y trabajo sus limitaciones; el que hace lo posible por no repetir errores, y por arreglar lo que estropea al equivocarse.

Así pues, todos nos equivocamos. Pero mientras que nosotros sabemos qué hacer y qué pensar (y tenemos un modelo nítido de conducta, un modelo positivo y no sólo una lista de cosas que no debemos hacer) los militantes de segunda fila, y por supuesto todos los fachas y burgueses que nos rodean tienen magníficos "mecanismos de defensa" que les hacen sentir bien cuando actúan y viven mal.

Ahí os describo esos mecanismos de defensa individualistas y comodones. Si hay algo equivocado en vuestra vida, corregidlo sin pasar por ahí. Es la prueba del nueve para una militancia de calidad (¿en la ESO enseñan la prueba del nueve?), y una barrera entre lo que debemos ser y la plácida vida burguesa.

Los mecanismos de defensa contra la militancia son:

1. Justificación (convencernos e intentar convencer de que el error no fue error).

2. Proyección (atribuir a los demás nuestro error).

3. Identificación (considerar propios los aciertos de los demás que no tenemos).

4. Reacción (ocultar nuestro modo de ser y exagerar los aspectos contrarios).

5. Teorización (dar largas explicaciones sobre cómo actuar después de haber actuado mal).

6. Substitución (adaptar nuestros objetivos a metas que se puedan alcanzar más fácilmente).



A quienes deban dirigir la oposición al sistema de mercado global vigente sólo les queda posibilidad de "trabajar sobre la base de lo que existe y aprovechar algún pliegue favorable del sistema ya que no se puede ahora ir contra él en bloque".

Esto, por lo que se refiere a la acción concreta y actual en política, en sociedad, en economía y en cultura: hay que aprovechar las fracturas y contradicciones del sistema para crear espacios en los que limitadamente el sistema ya no este en pleno vigor; bien sea por reutilización de las ruinas de lo que hubo antes del sistema, o de los escombros del mismo sistema, o de los anticipos de la nueva civilización que vendrá.

Porque la clave de qué hacer es esa: actuar hoy, con los valores de ayer y de siempre, para un mañana diferente. Importa poco si un nacionalismo triunfa o si una opción política se consolida: importa más que en esa tarea se van a formar los hombres y mujeres que -encarnando en su vida los valores más excelsos- verán el final de la ruina de este mundo y tendrán la misión de guiar a nuestro pueblo en un mundo nuevo.

Por esto, amigos, tanta insistencia en el estilo, en las formas, en la entrega, en la militancia de calidad: porque muy a menudo las personas que hacen las cosas son más importantes que las cosas en sí mismas. Cada acto debe ser una afirmación total. El activismo político tiene sentido al servicio de todo eso.

Roldanus

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