lunes, 21 de julio de 2008

Batalla de Bailen


Don Juan Carlos y el Príncipe, "pillados" con el peor vicio familiar

Pascual Tamburri:Este 19 de julio se cumplen los 200 años de la batalla de Bailén. Fue la primera victoria española tras la invasión francesa, y fue la primera interrupción en el ciclo europeo de victorias de Napoleón. El Ayuntamiento de Bailén y miles de ciudadanos van a celebrar el aniversario, pero los Reyes y sus hijos han decidido no participar.


Lógicamente hay descontento. El pleno municipal aprobó, pese al PSOE, un "Manifiesto de malestar e incomprensión ante la no presencia de la Casa Real en los actos conmemorativos del Bicentenario de la Batalla de Bailén". En cambio a Don Juan Carlos no le ha faltado tiempo para la Conferencia Mundial de su "amigo" el rey Abdalá de Arabia Saudí, con Zapatero, Salaman Ouda y Jamal Khashoggi. Sólo se ha echado de menos al "primo" Mohamed VI y a los dos Albertos con su sentencia bajo el brazo. Y Don Felipe a lo suyo. Pero ni todo esto es novedad ni, al fin y al cabo, es tan grave.

Lamentablemente, hay precedentes

En 1808 la invasión fue hecha posible por una Familia Real indecorosa y egoísta y por unos gobernantes e intelectuales en gran medida ajenos a la realidad del pueblo español. Mientras la gente moría en las calles y en los campos en nombre de Fernando VII, de la patria y de la fe, Napoleón había recibido en Bayona la corona de Carlos IV y del mismo Fernando VII, mucho más preocupados por su comodidad, sus riquezas y su futuro que por sus súbditos. La gente no supo nada de esto a tiempo, pero los Borbones en su conjunto quedaron retratados en aquellas jornadas de bajezas sin cuento. Fernando VII y su hermano el infante Carlos María Isidro vivieron los años siguientes en un palacio francés, de espaldas a los enormes sacrificios que hicieron posibles la victoria de España y la continuidad de la dinastía.

Entre 1808 y 1813 la mayor parte de los españoles pensaba que sus príncipes estaban en una celda poco menos que encadenados. Hoy conocemos sus ambiciones, sus negocios y su correspondencia servil con Napoleón. Completamente indiferentes a la gloria de Bailén, que en nada les correspondió. Por eso no es tan disparatado que la realeza de 2008 no vaya a Bailén, porque es poco probable que los Borbones pidan disculpas a la nación por la conducta familiar de aquellos años y por el sangriento siglo de decadencia que hicieron seguir a la batalla.

Lo peor de España en 1808 fueron sus gobernantes. Sus reyes, sus grandes fortunas, su alta nobleza, sus ilustrados librepensadores: todos a una y con pocas excepciones se unieron durante un tiempo al invasor. Un Ejército en cuadro y sin presupuesto, una Armada sin buques y sobre todo un pueblo dispuesto a todo por su libertad hicieron el milagro. Ellos fueron lo mejor, y seguramente dos siglos después sea bueno que sus descendientes celebren el aniversario sin la realeza. En 1808 los Borbones y la casta de privilegiados a su alrededor pensaron sólo en sí mismos y creyeron hacer un buen negocio sirviendo a los enemigos de España. No hay razones para que sus herederos conmemoren nada en Bailén.

PASCUAL TAMBURRI

PUBLICADO EN EL SEMANAL DIGITAL


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