viernes, 6 de mayo de 2011

LOS SOLITARIOS

LOS SOLITARIOS
Eugenio d´Ors

... Pero el «Envío» con que se cierra el libro de versos de Ángel María Pascual, debe ser citado íntegramente. Aquí está la catarsis de toda la obra y, a la vez la explicación de toda una vida.

Parece el autor dirigir este «Envío» a un camarada. Ya se entenderá que es a sí mismo:

«A ti, fiel camarada, que padeces
El cerco del olvido atormentado.
A ti, que gimes, sin oír al lado
Aquella voz segura que otras veces.

Te envío mi dolor. Si desfalleces
Del acoso de todos y, cansado,
Ves tu afán como un verso malogrado,
Bebamos juntos en las mismas heces.

En tu propio solar quedaste fuera.
Del orbe de tus sueños hacen criba.
Pero, allí donde estés, cree y espera.

El cielo es limpio y en sus bordes liba
Claros vinos del alba, Primavera.
Pon arriba tus ojos. Siempre arriba».

Allá donde los puso Ángel María Pascual, allá se nos ha ido...

Hablamos en reflexivo personal, porque, efectivamente, este hombre era nuestro. ¿De un grupo, un partido? ¿De una ciudad? No, de una raza. De la raza de los cultivadores del amor en disgusto.

La condena de esta raza es la soledad. Pero su pena podría redimirse. Bastaría con que nos hiciéramos signos asiduos, a distancia.

Entre las forzadas torres de marfil, ¡qué bien, un telégrafo de señales!

Así lo he predicado yo mismo, algún día. Las greyes me cortaron la palabra. No importa. ¿Por qué no volver a empezar?

Para las greyes, se había formulado antes un grito de alistamiento. Se invitaba con él a lo más sumido y oscuro en ellas, a los «proletarios». Nosotros invitaríamos a inteligencia a lo más claramente exento de las mismas, a los «solitarios». Diríamos: «¡Solitarios del mundo, uníos!»

Por lo menos, y por hoy, los de las Españas.

Eugenio d´Ors. 9 de mayo de 1947

No hay comentarios: